El empeño de Cuba en los Juegos Centroamericanos y del Caribe

Las matemáticas no dieron

Por José A. Rodríguez

Dailín Belmonte, segunda en la maratón femenina, durante los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe. Foto: Roberto Morejon/ JIT/ Cubadebate.

HAVANA TIMES – Por muchas cuentas que se sacaron, calculadora en mano, a Cuba le fue imposible mantener el primer puesto que exhibía en Juegos Centroamericanos y del Caribe desde la edición de 1970. La cita de Barranquilla 2018 estará marcada en letras rojas en la historia del deporte, como el signo del fin de la hegemonía cubana en la región.

Ni siquiera se han apagado los ecos de la justa; es más, incluso desde antes del finalizar la misma, y ya en Cuba el debate era lo mal que iba la delegación cubana, y que sería imposible dar alcance a México en la cima del medallero general.

Cuatro años atrás la angustia fue parecida, pero en ningún momento la delegación mexicana se despegó tanto como ahora, y por eso al final Cuba pudo darle alcance y sobrepasarla. Esta vez, nada de eso.

Además de la gran actuación de los aztecas, que no puede desconocerse, varias medallas de oro que estaban pronosticadas para la Isla nunca llegaron.

Según se dijo públicamente, el pronóstico era rondar las 115 medallas de oro, y malamente se superó las 100. Apenas tres días antes del cierre de los Juegos, un funcionario del Índer apareció en la Mesa Redonda de la televisión cubana y dijo que solamente se había incumplido hasta ese momento por tres oros, porque en algunos deportes se compensó el déficit de otros. La misma persona confiaba en que el país iba a ganar 70 de los poco más de 100 títulos que quedaban en disputa y cumpliría el pronóstico, así de fácil.

Por debajo de lo esperado quedaron el remo, que solo sumó la mitad de los títulos alcanzados cuatro atrás; el tiro, que no llegó a 10 y había aportado 14; el atletismo, que tampoco llegó a 10 y había obtenido en 2014 más de 20, y el judo, especialmente en el sexo femenino, que muestra una baja preocupante en los últimos años, luego de haberle disputado a Japón de tú por tú los primeros puestos en los eventos más importantes del mundo.

Los deportes colectivos

Lo de los deportes colectivos fue catastrófico. Apenas se pudo ganar en el voleibol de playa (ambos sexos), el polo acuático para damas, y el softbol y el balonmano masculinos. El resto, algunos ni siquiera llegaron a las finales.

En la imagen, Andy Pereira (izq) y Liván Martínez, del equipo Cuba de tenis de mesa. Foto: Ricardo López Hevia/ Granma/ Cubadebate.

Bien sonados fueron los fracasos del baloncesto y el voleibol en ambas ramas, y, por supuesto, el béisbol. De ellos, solamente el voleibol femenino no llevaba pronóstico de oro, pero no haber sobrevivido siquiera a la primera fase cataloga como una pésima actuación.

Descorazonadoras fueron las derrotas de los baloncestistas y los voleibolistas ante Colombia, y qué decir de las de la pelota contra Puerto Rico y Venezuela. No se perdía en el béisbol centrocaribeño desde 1982, y ahora cayó par de veces, dejando una muy mala imagen.

Si se llegó al centenar de títulos fue, incluso, porque algunos atletas se excedieron, como la corredora Rosemary Almanza, que ganó tres oros, el tirador Jorge Grau, que sumó cinco, o la ciclista Marlies Mejías, porque otros muchos dejaron qué desear.

Delegación inflada, gasto excesivo

Más allá de los resultados deportivos como tal, a muchos cubanos les molestó que la delegación fuera inflada con personal no idóneo, por llamarlo de la mejor manera. Inicialmente se dijo que eran 753 integrantes, entre deportistas, entrenadores, médicos y personal de apoyo, pero luego la cifra subió a 790, sin que dieran explicaciones sobre el crecimiento.

Ahí se supone que estaban los periodistas y técnicos de la radio y la televisión, pero quien nunca apareció en la lista fue Tony Castro, quien se paseó por varias instalaciones haciendo de médico. El hijo más mediático de Fidel Castro, que como es de esperar viaja siempre con un séquito familiar y de seguridad, protagonizó un particular revuelo al dar a conocer la sospechosa lesión del saltador Juan Miguel Echevarría, apenas minutos antes de intervenir en la final del salto largo.

Echevarría, una de las grandes promesas del atletismo mundial, había comentado, apenas horas antes, su disposición de romper el récord de los Juegos, y a última hora se resintió de una vieja lesión, según un comunicado oficial. Lo curioso es que quien hace pública la noticia es el Gulliver (como lo bautizaron en una crónica increíblemente publicada en la prensa oficial cubana años atrás), y enseguida se mandó a quitar su nombre de todas las noticias, y se puso en voz del médico correspondiente.

Sin embargo, no fue el suyo el único nombre llamativo en la nómina antillana, pues entre los 133 entrenadores aparecía Patricia Martí, esposa del presidente del Índer, Antonio Becali, y madre de Andrea Becali, una de las nadadoras que estuvieron en los Juegos. O sea, que no es solo que no se obtienen los resultados esperados, sino que además se utiliza el presupuesto estatal para llevar a Barranquilla a personas que no debieron estar allí.

Todo eso pudiera hacer pensar que las horas de Becali al frente del organismo deportivo cubano están contadas, pero nada de eso. Hace unos días fue ratificado en el Consejo de Ministros, y dudo que eso se vaya a cambiar en poco tiempo.

Bajo su mando se logró pírricamente ganar los Juegos de Veracruz, se cayó al cuarto puesto en los Panamericanos de Toronto y se mantuvo la posición mediocre en Juegos Olímpicos. Este fracaso no era esperado, pero tampoco creo que tenga grandes consecuencias, por desgracia. No es que tenga nada en el orden personal contra Becali, aclaro, pero siempre he pensado que un funcionario público debe aportar resultados en su gestión, y en caso contrario, ser sustituido por otro que quizás lo haga mejor.

De momento, los aficionados cubanos seguirán sufriendo el declive de su deporte, que parece indetenible. Los tiempos en los cuales el resto de los países latinoamericanos no apostaban por la actividad atlética terminaron, y si Cuba no equipara los presupuestos que emplea el resto de las naciones, será imposible recuperar la hegemonía regional. Si el presupuesto estatal no es suficiente, se deben buscar otras vías, pero eso está por ver.

Un comentario sobre “El empeño de Cuba en los Juegos Centroamericanos y del Caribe

  • Durante años y años se dedicaron a politizar el deporte. Le daban enorme importancia a las medallas y a los lugares obtenidos en competencias internacionales. Dedicaban titulares excesivos en la prensa , intentaban probar la superioridad del socialismo a base de medallas, fomentaron el chovinismo, el creerse el ombligo del mundo. Los atletas, invariablemente dedicaban sus triunfos al pueblo de Cuba y al Comandante en Jefe.
    Ahora, con el deporte en caida libre, estan pagando las consecuencias. Mucha gente le da desmedida importancia al asunto.

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