Opositores y oficialistas marchan sin incidentes en Nicaragua

Por Johnny Cajina (dpa)

Marcha en apoyo a los obispos como mediadores del suspendido dialogo nacional y a los médicos y personal de salud despedidos ayer por asistir a heridos en las manifestaciones en contra del gobierno.  Foto: Mario Rueda, laprensa.com.ni

HAVANA TIMES – Miles de feligreses católicos y opositores al Gobierno salieron hoy a las calles de la capital de Nicaragua en respaldo a los obispos que median en el diálogo nacional y en demanda de más justicia y democracia en el país, mientras oficialistas marcharon simultáneamente en apoyo al presidente Daniel Ortega.

Ondeando banderas de Nicaragua y del Vaticano, y con carteles de apoyo a los obispos de la Iglesia católica acusados por el presidente Daniel Ortega de ser golpistas, millares de personas acudieron al llamado de la oposición para participar en una marcha pacífica que se desarrolló a lo largo de una de las principales avenidas de Managua, constató dpa.

En tanto, simpatizantes del Gobierno, policías en motocicletas y empleados públicos desfilaron en otra avenida cercana para respaldar a Ortega y rechazar a los manifestantes que protestan contra el Gobierno desde el 18 de abril, informó “El Nuevo Diario”.

No se registraron incidentes en las marchas que se desarrollaron al mismo tiempo. 

“¡Gracias pueblo de Nicaragua por su cariño por los Obispos y Sacerdotes!”, tuiteó el obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, reconocida voz crítica con el mandatario y objeto de duros ataques del Gobierno.

Entrevistado por el canal 100% Noticias, monseñor Miguel Mántica también agradeció el apoyo de los ciudadanos a los obispos, que en las últimas semanas han recibido múltiples agresiones físicas y verbales por parte de fuerzas de choque del oficialismo, que los acusa de actuar de forma parcial a favor de los manifestantes antigubernamentales.

Al respecto, el religioso rememoró que la Iglesia católica de Nicaragua ha sido parcial no desde el 18 de abril, cuando iniciaron las protestas, sino desde el siglo XVI, cuando abogó por los indígenas durante la Conquista y dijo que, hasta hoy, ha estado “del lado de los que sufren”.

“Gracias obispos valientes por estar con su pueblo”, rezaba una de las muchas pancartas portadas por los manifestantes, entre los que destacaban mujeres que portaban cruces y banderas de la iglesia, constató dpa.

Entre los manifestantes se encontraban la madre y el padre de un bebé de un año asesinado de un tiro en la cabeza hace un mes por presuntos paramilitares. Los padres exigían justicia por el caso del pequeño, cuya muerte sigue impune.

Por su parte, el general retirado Hugo Torres, uno de los guerrilleros que en 1974 y 1978 lideró dos históricos asaltos con rehenes contra la dictadura de Anastacio Somoza (1967-1979), dijo a dpa que le parecía “inaudito volver a empezar la lucha contra otra dictadura”.

Torres, vicepresidente del disidente Movimiento Renovador Sandinista (MRS), agregó que “la situación actual es peor” porque “Ortega es más criminal, es una versión corregida y aumentada de (el dictador Anastasio) Somoza”.

La denominada “Peregrinación por nuestros obispos, defensores de la verdad y la justicia”, que fue convocada por el movimiento Grito por Nicaragua y la opositora Alianza Cívica, salió de la rotonda “Jean Paul Genie” (sur) para culminar en la Catedral de Managua, en el centro de la capital.

Los manifestantes que pedían también la renuncia de Ortega y su esposa y vicepresidenta Rosario Murillo, exigieron además la libertad de las personas detenidas en el marco de las protestas.

La contra marcha a favor de Daniel Ortega.

Por su parte, el Gobierno convocó a sus simpatizantes y empleados públicos al suroeste de la capital, para participar en una contramarcha en la que exigieron “justicia para las víctimas del terrorismo golpista”, en alusión a los policías y paramilitares muertos durante las protestas.

La marcha oficialista inició cerca del barrio Monserrat, donde el pasado lunes fue muerta a tiros una estudiante brasileña por presuntos paramilitares.

De acuerdo con medios locales, el presunto asesino de la estudiante de medicina perteneció al Ejército de Nicaragua hasta el 5 de agosto de 2009 y desde entonces no tiene relación alguna con la entidad, según confirmó la oficina de Relaciones Públicas de la entidad castrense.

Para la policía, el asesino era un guardia de seguridad privada y usó una carabina M4, un arma que no está autorizada para las empresas de seguridad del país.

La crisis en Nicaragua ha dejado al menos 448 muertos, la mayoría civiles opositores, y más de 2.800 heridos en menos de cuatro meses, según organismos de derechos humanos independientes. El Gobierno reporta 56 fallecidos.

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