La nueva Constitución y los jóvenes de mi barrio

Rosa Martinez

Foto: cubadebate.cu

HAVANA TIMES – Una nueva Constitución, con cambios trascendentales para toda la sociedad, comenzará a ser refrendada por la población cubana. Se discutirán sus diferentes capítulos y acápites, la gente analizará cada uno y dará su opinión sobre esas transformaciones tan necesarias; tienen especial interés el matrimonio entre dos personas (no un hombre y una mujer), el tema de la acumulación de riquezas y, por supuesto, la libertad de expresión, entre otras.

Pero mientras se analizan estos temas de gran interés para una Cuba más inclusiva, más justa, y más parecida al resto de las naciones, en mi barrio ocurre algo singular:

Un grupo de jóvenes se reúne, como de costumbre, en la esquina caliente -nombrada así por su peculiaridad de congregar tanto a chicos como a no tan chicos.

En esta ocasión los reunidos son todos muchachos que trabajan: hay un enfermero muy querido en todo el vecindario por dar siempre apoyo en los menesteres relacionados con su especialidad, dos médicos recién graduados, un ingeniero agrónomo, un electricista, un albañil y un maestro.

La conversación no es sobre la nueva Constitución que se cocina actualmente en el país, comidilla para muchos, pero no para la mayoría de la juventud. Ellos hablan de salarios y empleos.

Los médicos expresan sus deseos de viajar cuanto antes para resolver varias cuestiones económicas, para después seguir tirando como puedan, sin mucha lucha. Uno menciona quedarse en la primera misión, así sea en la Conchinchina. Lo siento por mis padres, ellos no se lo esperan, pero que ni sueñen que voy a pasar la vida entera como han vivido ellos, dice resueltamente.

El enfermero no quiere viaje ni nada por el estilo, lo que le interesa es salir del sector de la Salud y encontrar un puesto con mejor sueldo que le alcance para vivir decorosamente. Está cansado de las malas noches y de los golpes, sí porque en cuestiones de palos comienzan por abajo, por Enfermería, y por último los médicos.  Aunque él es de los que aman su profesión y es muy bueno en lo que hace, no quiere pasar la vida entera inventando para sobrevivir, aunque sabe que cuenta con uno de las mejores mensualidades del país.

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El ingeniero agrónomo es de los que peor situación tiene. Procede de una familia muy humilde y le ha tocado ayudar a criar a sus dos hermanos menores. Para colmo de males está ubicado en una empresa donde no pagan divisa, es decir, devenga solo algo más de 500 MN (20 cuc) al mes. Su sueño es chocar con una empresa de las pagan estimulación en moneda nacional y divisa, porque no sabe hacer otra cosa que no sea su profesión.

El electricista y el albañil trabajan por su cuenta. Llegan a la hora que les da la gana, laboran los días que quieran, nadie los controla, solo les interesa complacer a sus clientes… y en cuanto a dinero, el constructor no se queja, con un trabajito de una semana gana el doble y hasta el triple que su amigo doctor. Ya tiene armada una brigadita, y ni siquiera paga impuesto de ningún tipo, porque es por la izquierda (sin licencia).

Según el electricista, su profesión es muy bonita, pero no siempre aparecen ofertas particulares, por eso está obligado a realizar otras labores para poder ganarse su sustento y el de su familia. Eso sí, aclara, al Estado no le trabaja, no va a esperar un mes completo para ganar 400 o 500 pesos, eso lo busca aunque sea vendiendo ajo por la calle.

El maestro, ese sí la puso buena. Dice que pidió la baja del seminternado donde laboraba desde hace 6 cursos y que no sabe qué hacer, pero para Educación no regresa. Y no es por no gustarle estar frente a los niños, porque aunque los estudiantes cada vez son más indisciplinados, lo que lo hizo salir del sector fue el bajo salario. En estos momentos reorganiza su vida y probablemente se vaya para Matanzas a trabajar la construcción o lo que sea. Allá el mes te puede salir en 5 mil o 7 mil pesos, contó a los otros.

Mientras las redes sociales se encienden con debates sobre los nuevos cambios de la Constitución, a los chicos de mi barrio (ninguno vago) lo único que les preocupa es cómo vivir mejor, qué hacer para tener una vida decorosa sin delinquir, sin estafar, sin robar a nadie. Esa también debe ser una las prioridades de la nueva Constitución cubana. Quizás yo no he visto todas las intervenciones de los parlamentarios, pero de eso no he escuchado nada todavía.

Rosa Martínez

Rosa Martínez: Soy una colaboradora más de Havana Times, profesora universitaria y madre de dos niñas bellas y malcriadas que son mi mayor felicidad. Mis grandes pasiones son leer y escribir y gracias a HT puedo cumplir con la segunda. Espero que mis escritos contribuyan a tener una Cuba más inclusiva más justa. Espero que algún día pueda mostrar mi rostro junto a cada uno de mis posts, sin temor a que me llamen traidora, porque no lo soy.

5 comentarios sobre “La nueva Constitución y los jóvenes de mi barrio

  • No voy a escribir sobre la indiferencia ciudadana porque en realidad cada uno de esos jóvenes y menos jóvenes tienen un objetivo en la vida. Sea el que sea, de la forma que sea. Lo tienen.
    Lo triste y desolador es que a ninguno les pasa por la cabeza enmendar, rectificar, corregir, reprobar la constitución para hacer espacio para todos. ¡Todos! Me temo, no por azares de la vida, que en el momento preciso y oficial, no discreparán ni harán proposiciones interesantes para el beneficio de los cubanos y aprobarán con “unanimidad” lo que está plasmado en el papel.
    ¿Indolencia, desidia, apatía frente al gobierno que no soluciona sus problemas? ¡Ese es el hombre nuevo “transmutado a la medida” de la re-involución!

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    • Lo mejor que logró eso llamado de revolución es una población convencida de que nada va a cambiar. Con eso y la autocensura tienen para 60 años más.

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  • ¿Rosa, quiénes son tus parlamentarios? ¿quiénes son esos personajes tan capaces que discuten y construyen lo que será pronto la “sólida estructura, el fuerte andamiaje legal” que soporte a este país; por ahí podrías iniciar el siguiente comentario. Un auténtico constituyente no son, auténticos parlamentarios no son, ¿un congreso?, yo claramente los veo como una camarilla de chupadores que legitiman las acciones del que manda, los que le dan fuerza de ley a las ocurrencias y arbitrariedades del que ordena, no representan mas que al que los propuso para estar ahí, no hay una representación popular, no son representantes mas que de los intereses del grupo de poder, a ellos se les ha encargado el rearmado de este cuerpo normativo que le da sentido y forma al andar de una nación. ¿Provoca miedo, no es así?

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  • un articulo vació que repite lo que todo el mundo sabe , la falta de compromiso de la juventud cubana y para colmo una escritora que escribe cosas como estas “…Pero mientras se analizan estos temas de gran interés para una Cuba más inclusiva, más justa, y más parecida al resto de las naciones, en mi barrio ocurre algo….” cuando lo correcto seria una Cuba menos inclusiva, menos justa y mas parecida a una monarquia.

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  • Muy bien escrito Rosa, es una foto de la Cuba actual. Yo si creo que los jovenes estan hablando de politica, pues tocan algunas de las principales preocupaciones de los cubanos que son ignoradas por la elite dictatorial. Estoy seguro que si tuvieran la certeza de ser escuchados y que su voto sirviera para elegir a los politicos que los representen, la reforma constitucional estuviera como tema de debate. Ellos saben bien que en Cuba las leyes son letra muerta ante las arbitrariedades del cacique de turno, entonces para que debatir algo que no les sirve para nada.

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