El vandalismo se incrementa en La Habana

Miguel Arias Sánchez

What’s left of a park bench.

HAVANA TIMES – Basta dar una vuelta por La Habana para darse cuenta del incremento día a día del vandalismo, llamado así por la prensa estatal. ¿Qué está pasando? Ni los propios medios lo explican.

El caso es que como siempre las consecuencias de todo las sufre el pueblo. ¿Dónde vemos mayormente esos hechos que afectan directamente al ciudadano?

De cada cinco teléfonos públicos, solo uno funciona, según escuché a un periodista de Radio Rebelde; el resto podemos observar cómo le quitan el auricular con cable y todo, dejan solo el cajón del aparato y eso porque no lo pueden arrancar de la pared.

Si transita por algunos parques podrá ver cómo a los bancos les han quitado el asiento y solo dejan la base que los sostiene.

Vandilized Pay phones in Havana.

Si tiene necesidad de entrar en un baño público se percatará claramente de que la tapa del tanque del juego de baño no existe y las pilas del lavamanos mucho menos.

Pregunto: ¿qué logran con eso? ¿A quiénes realmente están perjudicando? ¿Creen que con cosas como esas se puede tumbar un Gobierno en alguna parte del mundo?

Comentando con un señor en un parque sobre esto me decía: no tienen valor para alzarse o hacer otras cosas y se dedican a eso.

Public toilet.

Los que tienen que utilizar el teléfono o sentarse en ese parque son los que sufren las molestias. No son los miembros del Consejo de Estado ni los ministros u otros dirigentes -que tienen opciones mejores-, sino la gente de a pie quienes necesitan de esos servicios.

Es por ello que se debe tomar cuanta medida sea necesaria y que se aplique con firmeza para que fechorías de esta índole no hagan más precaria y difícil la situación de personas que no tienen culpa ni deben pagar por la frustración e inconformidades de los demás.

El vandalismo es algo repudiado en el mundo entero, va contra el desarrollo, la estética y el bienestar de la sociedad.

Miguel Arias Sanchez

Miguel Arias Sánchez: Nací en Regla, en el año 1949. Allí hice mis estudios primarios y secundarios. Luego me incorporé a los cursos de maestros populares y ejercí varios años. Pasé el Servicio Militar y enseguida que me desmovilicé estudié, ya de manera oficial, el magisterio; después la Licenciatura en la Universidad de la Habana. Por casi veinte años ejercí en las aulas de la Habana. Luego tuve la suerte de viajar y conocer otra realidad. Regresé, y actualmente realizo distintas actividades por cuenta propia.

12 comentarios sobre “El vandalismo se incrementa en La Habana

  • Estimado Miguel, en el caso de los baños públicos yo creo se llevan las pilas de agua, las tapas de los inodoros (y hasta los inodoros) para venderlos , o para utilizarlos ellos mismos. En lo de los teléfonos es pura maldad humana, para joder a los demás ( a los de a pie, los dirigentes tienen celulares cargados full todo el tiempo). Es un bochorno el deterioro de nuestra sociedad, vamos a ir a parar a las cavernas; cada vez que voy allá, ampen de encontrar practicamente todo más ruinoso, lo peor es constatar el nivel de bestialidad de buena parte de la población. Considero que el gobierno debe dar oportunidades para cualquier persona abrir su propio negocio, importar y dar empleo a otros que no posean el capital para montar digamos una lavandería; pero al mismo tiempo, en lugar de entretenerse en perseguir a los que opinan diferente, poner en su lugar a la crápula con leyes y sanciones fuertes (que mucho marabú hay para cortar en Cuba). Saludos.

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  • Eso es producto de tantos años de salarios que no alcanzan para vivir y todo el mundo en sus centros de trabajo se dedica a “resolver”. se robaban las traviesas de las torres de alta tensión porque no se venden en las tiendas, en fin, es un ciclo donde el primer responsable es el estado que debe preocuparse por el bienestar de sus ciudadanos.

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  • el vandalismo inició hace rato, ratoooo… finales de los 50’s…

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    • desde que el vandalo mayor llego al poder el bandolerismo tomo ala y asi estamos hoy. no se quejen que apoyaron a que el bandolero en jefe se lo robara todo a los que tenian algo con sacrificio y sudor, ahora hay que joderse, lo primero es cambiar la basura que gobierna el pais despues ya veremos como lo reparamos.

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      • Trabaje en un hospital de la ciudad de la habana por mucho tiempo y fui testigo de una bonita remodelación , y no pasó muchos días y hadta arrancaban los azulejos de las paredes, colchones, accesorios de los baños, arrasaban con todo, los mismos acompañantes lo hacían , pues era imposible que una enfermera o dos y un médico de guardia por sala o especialidad pudiera estar al pendiente cuando no es esa su función un custodio 2 o 3 no son suficiente se necesitan muchos más por eso no se sale adelante todo lo destruyen.

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  • Una anécdota. Un anciano me contó que trabajaba en una imprenta en la Habana donde las herramientas estaban a disposición del que las necesitara. Después del 59 empezaron a perderse las herramientas, inventaron un puesto de trabajo con una persona para anotar quién cogía cada herramienta y las guardaron bajo llave, pero siguieron perdiéndose, esa es la revolución, nacionalizaciones absurdas, salarios muy bajos e inflar plantillas. Con un buen salario y los productos en las tiendas nadie robaba, la gente cuidaba su trabajo, todo eso se perdió y nunca se recuperará, ya entró en los genes.

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    • no es el “hombre nuevo” sino el “bandolero nuevo” creado por el pandillero en jefe, no se quejen de la creacion, fue el ente creado por un gangster.

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  • No creo que los que se roban estas cosas lo hacen con fines políticos señor Miguel, más bien es para revenderlo o convertirlo en materias primas para algo más. Es lo que hemos cosechado con los nuevos modelos de educación diseñados por ya sabes quién y con aquella doctrina de la formación del hombre nuevo. Las indisciplinas sociales, mala educación, malas contestas, maltrato, irrespeto a los demás, etc, campean a diario en la sociedad cubana.

    Saludos.

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  • Ni las necesidades ni nada justifican la destruccion de bienes sociales, pero mi pregunta es: hay un monton de agentes, policias, chivatos, segurosos vigilando a disidentes, bisneros, carretoneros, etc y no hay ninguno que vea arrancar un pedazo de concreto en un banco de parque, pedazo que no se puede llevar en una jabita?, acaso es posible llevarse un tanque de inodoro en una mochila?. La unica manera de que la sociedad entre en cintura es garantizar lo que el pueblo necesita y hacer cumplir las leyes a la vez.

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  • El vandalismo de marras no es nada nuevo ni nada tiene que ver con los bajos salarios, etc. Yo recuerdo muy bien por alla por los 70’s y 80’s que tambien vi parques con bancos destrozados, telefonos danados y otras cosas por el estilo. Se pudiera argumentar que ahora son mas y peores, pero todo eso cae en el campo de lo anecdotico. Crapulas y antisociales siempre ha habido en Cuba, USA, Suecia y la conchinchina. Sino miren muchas grandes y no tan grandes ciudades del mundo desarrollado donde hay una batalla campal contra los graffitis, que les cuestan a los gobiernos locales un $$$ poderlos eliminar.La ausencia de guardaparques y cuidadores (o tal vez mas camaras) es parte del problema, porque el ojo del amo engorda al caballo. Hay un famoso libro ( The tipping point) donde se exponen estos fenomenos y como combatirlos. Ponen como ejemplo la situacion de la ciudad de NY en los 80’s y como poco a poco se fue revertiendo.

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  • Regla, donde yo trabajo con los “malos” hay un pañol con todo tipo de herramientas (manuales y eléctricas), cada técnico va y utiliza lo que necesite y luego lo vuelve a poner en su lugar, así de simple funciona; con independencia que en las tiendas hay herramientas para todos los gustos y bolsillos, nadie se arriesga a perder un buen empleo por llevarse, digamos, unos alicates. Saludos.

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  • Entré, porque no tenía otra opción, a la “Escuela en el Campo” en Sola, allá por la llanuras camagüeyanas en el año 1976. Éramos la generación del hombre nuevo, nacida, crecida y formada bajo los rigurosos lineamientos del comunismo como la forma superior del socialismo… La escuela se estrenaba con nuestra matrícula. La primera semana se desparecieron los manipuladores del agua de las duchas y los lavamanos, las duchas, las bocinas para audio, luego los tomacorrientes, los encendedores de luces, las bisagras de las puertas y los picaportes de las mismas, los manipuladores de las persianas de madera, luego las tablillas de las ventanas, las llaves de los lavamanos dejaron el hueco en la pared, los robos pululaban, la mierda desbordaba las tasas sanitarias, las tupiciones de tragantes inundaban los albergues de aguas albañales, la prostitución galopaba por su respecto. Los homosexuales eran humillados en los albergues. Algunas hembras dormían mientras al lado de ellas, la novia con el novio singaban al compás de la litera que retumbaba en el albergue y era una gloria al día siguiente. Los varones en los albergues se medían los miembros y eyaculaban en línea a ver quién ganaba en el disparo del semen. La enfermería de la escuela era el bayú destinado a las parejas que querían tener privacidad, siempre en complicidad con la enfermera y si ella también le chupaba la pinga al chico para cobrarle por el “servicio” prestado. Al terminar el curso, aquella “escuela” parecía un campo de batalla donde habían caído no casi 500 alumnos, pero sí 500 bombas. ¡Qué horror! Y lo admito, me robaban la camisa del uniforme y ¡TENÍA que robarme otra!
    Eso que les cuento, pasó y lo juro por los restos de mi madre. La re-involución ha degenerado en un daño antropológico casi mayoritario, para el cual se necesitarán dos o tres nuevas generaciones de cubanos formados en el respeto, el civismo, comportamientos educados, urbanidad, etc, para sanar esas heridas causadas por hasta ahora, 60 años de criticar a quienes tenían o aun conservan buenos modales y reglas de cortesía. ¿Querían igualdad? ¡Ya están llegando!

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