Democracia, corrupción y un nuevo Gobierno en Cuba

Lynn Cruz

Miguel Diaz Canel durante un recorrido en La Habana. Foto: Estudios Revolucion

HAVANA TIMES – Miguel Díaz Canel anunció que lucharía contra la corrupción. En esta nueva lucha el pueblo cubano desconoce cuál es el nivel de libertad que tiene un presidente en Cuba, al estar supeditado al Partido Comunista, y a los militares.

Ahora bien, Díaz Canel ignora o maltrata además el hecho de que el Gobierno de Fidel Castro dio luz verde al mercado negro, al exigirle al sector privado que solo debe justificar el 50 por ciento de las compras. Es un círculo vicioso que tiene más de veinte años, desde que comenzara el trabajo por cuenta propia en la década de los 90.

Al no existir una infraestructura económica que permita la compra de productos al por mayor, terminan siendo los propios empleados de las empresas estatales quienes sostienen a los privados, por concepto de corrupción, porque estos tampoco viven de su salario. De ese modo todos se convierten en revendedores. 

Entonces, ¿vivirán de su salario los generales, políticos, u otras figuras públicas y de la oficialidad? ¿Por qué no hay transparencia con relación a los ingresos personales y modo de subsistencia de los militares de alto rango en el país? ¿A cuánto ascenderán los gastos para sostener a los tres ejércitos que participan en la defensa del poder mismo?

Si el pueblo emplea estas estrategias digamos “autorizadas”, ¿por qué no sospechar que esas mismas dinámicas operen dentro de la cúpula del alto mando, a quien tampoco le debe alcanzar con el salario que percibe cada mes?  Es un análisis elemental.

Médicos cubanos. Foto/Marcelino Vasquez. cubanagramonte.cu

Por otra parte, el Estado cubano hoy cobra impuestos y estos demandan un compromiso con el destino de esos fondos, así como la flexibilidad en las dinámicas deber- derecho e individuo en el medio, como verdadero centro de una democracia.

Lo primero que necesita la población es confianza, y esta solo se logra desde la responsabilidad participativa, en la que el individuo conscientemente considere útil, el hecho de tributar. Si hay impuestos al transporte, habrá que demandar calles en mejores condiciones. A la tierra, entonces reclamar mejores precios de los alimentos no solo a los campesinos, sino al Estado.

De hecho, se podría entender mejor cuánto afecta el embargo a la economía cubana, de lograrse esa transparencia. Pero la situación es bastante turbia, de modo que se desconoce el destino específico de los fondos públicos.

Desde hace algún tiempo en los hospitales aparece un eslogan: “La salud es gratis pero cuesta”. Trata de llamar la atención en la población, acerca de la responsabilidad ciudadana con la gratuidad de un servicio.

Sin embargo, el capital que hoy ingresa más divisas al país, es el humano. Son las denominadas misiones del personal de la Salud, Educación y el Deporte.

Cuentapropistas

El Estado en estos casos funge como mediador en los llamados convenios de colaboración ¿Por qué no hay un sitio donde los protagonistas de esas misiones, puedan ver las sumas de capital que ingresan anualmente al país, aportando de manera obligatoria del 10 al 50 por ciento de sus salarios?

Por otra parte, al estar contratados por un país extranjero, los colaboradores tienen además que tributar en dependencia de las leyes de cada lugar. El impuesto en esos países les da derechos, por ejemplo, con relación a la salud, se les valora como un ciudadano más, al igual que la seguridad social. 

 ¿Por qué el pueblo cubano no tiene derecho a demandar, entonces, una atención de salud óptima, sin que eso se considere ofensivo por parte del Gobierno cubano? Me refiero al derecho de acudir a medios de prensa alternativos, para realizar sus denuncias.

Hace unos meses, un video con unas oscuras declaraciones de Díaz-Canel salían a la luz pública. Este anunciaba su voluntad de cerrar los medios independientes dentro del país. Poco tiempo después, comenzaron a bloquear muchos de los sitios, a los que antes se podía acceder. Al parecer la ilegalidad continúa siendo la estrategia, para seguir postergando el cambio verdadero.

 

Lynn Cruz

No es el arte el que imita a la vida, es la vida la que imita al arte”, dijo Oscar Wilde. Y es que el arte siempre va un paso más adelante. Soy actriz y escritora. Para mí el arte, en especial la escritura, es un modo de exorcizar los demonios. Es algo íntimo. Sin embargo, decidí escribir periodismo porque me di cuenta de que yo no existía. En Cuba sólo tienen derecho a expresarse públicamente, las personas autorizadas por el gobierno. Havana Times constituye un ejemplo de convivencia dentro de una democracia y puesto que me considero demócrata, mi sueño es integrar la filosofía de este diario a la realidad de mi país.

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