Cuba, el efecto libreta de abastecimiento

Jorge Milanés

Una bodega donde la población puede comprar con su libreta de abastecimiento.  Foto: Juan Suárez

HAVANA TIMES – Con el triunfo de la Revolución se instauró en Cuba un sistema de distribución de productos y alimentos, regulados por el Estado, para garantizar a todos los cubanos alimentación, vestido y calzado, basados en la Libreta de Abastecimiento.

Aunque en otros países de la Europa socialista también se había implantado, ha sido en Cuba donde mayor tiempo ha durado, más de 50 años.

Actualmente, cuando uno decide hacer la compra del mes, de los productos racionados en dicha libreta, debe saber si le toca o no el poquito de arroz, los frijoles, el azúcar. Estos son distribuidos de acuerdo con la cantidad de personas en el núcleo familiar, las edades y las dietas asignadas por enfermedad. Finalmente, aunque con menos complicación, está el asunto del envase para esos productos.

La distribución subsidiada y normada por el Estado, a través del tiempo ha alcanzado un estatus de gran vulnerabilidad y complicación, debido a que los alimentos se despachan a granel, en tanto se mueven ilegalidades, robos, especulaciones, sobornos y alteraciones en el uso de las medidas de pesaje. 

Un círculo vicioso que finalmente pagan los bolsillos de los consumidores, afectando progresivamente su psiquis, en particular la de los ancianos, que son los más vulnerables. Ellos disponen de tiempo para hacer las inevitables colas, pero muchos ya no cuentan con la habilidad que se requiere para hacer las conversiones de peso y controlar la cantidad asignada a cada producto.

Por otro lado, los inspectores complican el panorama, al dejarse sobornar por algunos vendedores corruptos, y desoir las quejas de los consumidores.

Problemas con el peso, la higiene y la conservación de los productos aquejan día a día los consumidores de una oferta que es subsidiada, pero que no satisface las necesidades alimenticias de la población.

En el caso de las prendas de vestir y el calzado, así como de otros artículos de ferretería y juguetería, que también se vendían racionadamente, las libretas y las tiendas que lo hacían muchas desaparecieron con la llegada del Período Especial.

Si bien al principio ese entramado de distribución tuvo cierta aceptación, más tarde, por la continuidad de la crisis económica, pasa a ser una encrucijada al no encontrarse una salida.

Una alta gama de productos de la canasta básica es adquirirda por la población en otros mercados, como las tiendas en divisa, los agromercados y los vendedores cuentapropistas, a precios que exceden los salarios que paga el Estado.

Mucho se habla de retirar la Libreta de Abastecimiento, pues se mantiene entregando una cuota subsidiada a personas que, por una u otra razón, no dependen de ella para sobrevivir.

Pero por otro lado, se debe pensar en aquellos que trabajan con el Estado y  dependen del sueldito en moneda nacional y de la Libreta, aunque esa cuota que les garantizan no cubra totalmente sus necesidades. 

Jorge Milanes

Jorge Milanes: Soy animador turístico y relacionista público. Hace 45 años que nací en un pequeño pueblo costero del este de la Habana llamado Cojímar. Me gustan mucho los viajes y las aventuras, ya conozco bastante sobre mi país y me gustaría conocer otras naciones. Disfruto leer, cantar, bailar, la alta cocina y hablar con gente interesante, que brinde sabiduría y alegría.

4 comentarios sobre “Cuba, el efecto libreta de abastecimiento

  • Se siguen subsidiando productos en vez de sectores vulnerables y en riesgo (jubilados, etc). Filosoficamente ( y a pesar que esta lejos de satisfacer las necesidades) es injusta, pues le asigna exactamente lo mismo a un jubilado que a un emprendedor, un repatriado o un alto dirigente del gobierno (que dudo que reciba solo esto).

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  • No ha sido más que otra forma de control de la dictadura.
    Nos obligaron:
    A comer lo mismo.
    A vestir iguales,
    A oler a lo mismo,
    A carecer de lo mismo.
    Siempre fue un instrumento de control y lo será. Nos igualaron a todos, médicos, carboneros, ladrones y arquitectos. Tenemos que comer picadillo “de cresta de gallos” seamos directores de empresas, o retranqueros de los centrales. Un método sutil de “vendernos (no darnos) algo a bajo costo” pagado con “un altísimo precio por todos”. ¡Nuestra independencia personal!
    Solución: Abastecimientos, gestiones, precios de acuerdo a la calidad, abundancia, competencia de mercados, salarios dignos y muchas ansias de liberación personal.

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  • Leer articulo sobre la libreta de Ernesto P. Chang. Se van a divertir de lo lindo!!!

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  • Se titula: Manual de privaciones

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