Un penoso desenlace

Osmel Ramírez Álvarez

HAVANA TIMES – En varios trabajos he tratado asuntos vinculados a la cooperativa a la que pertenezco (CCS Desembarco del Granma, de Mayarí) y las problemáticas de los campesinos. Pero en el más reciente, titulado Nada más parecido al país que una cooperativa, abordé las irregularidades electorales y las acusaciones de corrupción que tienen lugar.

La principal queja la hizo Lilisé Ricardo Rodríguez, exrepresentante de la ANAP (Asociación Nacional de Pequeños Agricultores) en la CCS (cooperativa de crédito y servicios), con 28 señalamientos de irregularidades, mediante una carta enviada a todas las instancias. El pasado día 23 de mayo tuvo lugar una reunión especial de la ANAP provincial y municipal con los socios para dar respuestas y tomar determinaciones.

Demoraron siete meses en decidir intervenir y es evidente que solo la han hecho porque otras quejas le han sucedido, exigiendo actuar, incluso una recientemente con numerosas firmas de campesinos que manifestaron ser robados en sus créditos.

El jurídico de la ANAP provincial dirigió la reunión y fue el dueño de la escena. Fue “juez y fiscal” del amañado juicio a la dirección de la cooperativa. Si comparamos la corrupción en la CCS con un iceberg, allí solo se trató la parte sobre el agua, el resto tres veces mayor no se tocó. Pero lo dicho era suficiente para encarcelar a la económica y a la presidenta. Sin embargo, el jurídico, “un hombre de leyes”, minimizó las violaciones argumentando algo difícil de creer: “Que no se echaron ni un centavo al bolsillo”, que tan solo “actuaron mal”.

Solo les contaré algunas de las irregularidades allí descartadas:

  • Durante 5 años, pero solo auditado el pasado, extrajeron libremente dinero de la cuenta sociocultural (fondo común de los socios), violando la norma establecida, sin acuerdo previo con los socios.
  • El dinero, en parte significativa, estaba justificado con tareas y gastos que no están autorizados por normativa, a pagarse con esa cuenta, de dudosa comprobación al pasar el tiempo.
  • La dirección de la cooperativa usó un contrato con una empresa constructiva para prestar un servicio, al parecer una placa de hormigón a una casa particular, por valor de 6 mil pesos, mediado por un productor particular de vino, que en la calle tiene un valor 5 veces mayor. Dicen que fue por caridad. Pero no se aprobó en la Asamblea como debe ser, ni se le propuso para beneficio de ningún socio, de los muchos con problemas de vivienda.
  • El mencionado productor de vino tiene un negocio muy próspero, pero sin pedir acuerdo a la asamblea de socios, de la cual él es asociado, las directiva le condonó el pago del 2% de aporte a la cuenta sociocultural que todos pagamos. Supuestamente por caridad también.
  • La presidenta le hizo un contrato a su hijo como custodio, ganando más del doble de su propio salario, que por norma es el mayor. Todo sin aprobación de la asamblea, como está establecido.

Había varias denuncias de problemas con los créditos, pero el jurídico se negó a debatirlos en ese momento, porque, según argumentó, “estaban en evaluación todavía” y “luego se resolvería”. Repitió varias veces que pedía “la separación definitiva del cargo de la presidenta y la económica”, pero al mismo tiempo repetía que “ellas no han robado nada, no han perjudicado a la cooperativa”.

Tres o cuatro campesinos, amigos de la presidenta y claramente preparados con antelación para pedir la palabra primero, trataron de minimizar la gravedad de los hechos. Frases como: “Erraron por desconocimiento”; “lo que les faltó fue experiencia”; “no se puede destruir a las personas y olvidarse de lo bueno que han hecho”. El objetivo era influir en el auditorio y neutralizarlo.

Cualquiera creería que la dirección política de la ANAP provincial y municipal, así como el jurista, todos militantes del Partido con numerosos cursos políticos, deberían salirle al paso al conformismo con la corrupción y explicar a esas personas cuán graves son esas fallas, que más que errores son delitos punibles. Pero no fue así.

Parecía una confabulación orquestada. Consintieron y la votación fue 24 a favor y 30 en contra. La sanción entonces fue la menor posible: 6 meses fuera de sus cargos. La presidenta del Consejo Popular, que estaba presente, primero pidió la palabra pero cuando finalmente se la dieron, ya viendo la forma en que se hizo todo, decidió no hablar y se marchó indignada. Ella recibe numerosas quejas diariamente de la cooperativa y conoce bien la gravedad de su funcionamiento.

Ha sido una pelea larga de un grupo de campesinos contra la corrupción. Hubo varios que se pararon y dijeron lo que pensaban con valentía, pidiendo la separación total. Otros ante el complot irónicamente expresaron: “Si ustedes aseguran que no han robado nada, entonces déjenlas donde están”.

Fue un show muy interesante, pero fue un triunfo grande contra la corrupción obligarlos a llegar a este punto, tras siete meses intentando “pasar la toalla”. Tanto el Gobierno local como los más perjudicados presentaron recientemente sus quejas ante la Fiscalía en Mayarí y están a la espera de una auditoría.

Veremos si finalmente se profundiza en el problema y la verdad sale a flote. Todavía queda pendiente si se restablecerá a Lilisé, la denunciante, en su puesto de trabajo, del que quedó fuera por no entrar en contubernio con los corruptos.

Osmel Ramirez

Soy de Mayarí, un pueblecito de Holguín. Nací el mismo día en que finalizó la guerra de Viet Nam, el 30 de abril de 1975. Un buen augurio, ya que me identifico como pacifista. Soy biólogo pero me apasionan la política, la historia y la filosofía política. Escribiendo sobre estos temas me inicié en las letras y llegué al periodismo, precisamente aquí en Havana Times. Me considero un socialista demócrata y mi única motivación comunicacional es tratar de ser útil al cambio positivo que Cuba necesita.

5 comentarios sobre “Un penoso desenlace

  • Un solo comentario y va dirigido a la calidad y nula capacidad de la mayoría de los “abogados” que cobran en la burocracia. Ni uno solo es capaz de argumentar jurídicamente, ninguno solo es capaz de debatir con sustentos, ninguno solo conoce los procedimientos y mucho menos las instituciones (que de por sí son terribles, como toda la legislación en el país). Estos que se encuentran investidos de autoridad “porque sí”, son los principales en torcer las leyes, son los que solapan las acciones ilegales cuando se trata de aquellos que pertenecen a su grupo; en resumidas cuentas, van por la vida bajo la máxima “hágase la ley sobre los bueyes de mi compadre”. Un régimen así no tiene futuro más allá de la delincuencia, de la arbitrariedad permanente, de la completa desigualdad.

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  • Lo narrado confirma que el sistema cooperativo no es la panacea como muchos socialistas creen. El problema fundamental es que se obliga a los productores a formar parte de esta forma de organizacion para poder participar en la produccion de tabaco, caña, cafe y otros cultivos que son los mas rentables por ser exportables, ademas de los beneficios financieros y fiscales que reciben. El dia que en Cuba se vuelva a respetar la empresa privada como una forma de organizacion economica mas, muchas de estas cooperativas ficticias desapareceran y solo se mantendran las que surjan por voluntad propia de los productores.

    El problema no solo es en Cuba. Con mis ojos he visto el habitual fracaso de muchas cooperativas en latinoamerica cada vez que se forman por imposicion del gobierno para otorgar beneficios a los productores individuales. Tambien las he visto muy exitosa cuando se forman por voluntad propia de los socios y no solo en el sector agricola, tambien en el sector de los servicios.

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  • Bobo, es exacto lo que dices. la base para que el cooperativismo funcione debe ser su carácter espontáneo, democrático y de interés mutuo. lo cual no garantiza el éxito, pero debe partirse de ahí. en cuba, ya lo he dicho, a mi entender no existen cooperativas, las que dicen que son cooperativas son otras cosas disfrasadas de cooperativas, a veces con un barniz y otras con algunos ingredientes. El cooperativismo es una forma de organizar la producción que ha demostrado que funciona, lo que al igual que la empresa capitalista no siempre funciona. Para mí todo lo que funcione espontáneamente y en libre competencia es bueno, no abrazo por ser socialista demócrata, yo particularmente, un interés especial por las cooperativas. Pero si me gustaría su fomento real y frente a la economía estatal ineficaz, si existiera en Cuba un verdadero movimiento cooperativista en todas las ramas, en libre competencia, se robaba sin dudas el protagonismo económico.

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  • Si para resolver un caso de corrupción a un nivel tan básico se tardan 7 meses y se hace de este modo, ¿que esperanza nos queda a los que pretendemos resolver el caso de corrupción del director de Finca Cuba?

    El Bobo mezcla dos cosas, la formación de cooperativas por el interés puntual de obtener un beneficio fiscal puntual, con la creación de cooperativas por interés de unos socios en coordinar recursos insuficientes d ecada uno pero que juntos pueden convertirse en empresa, además de su disposición a trabajar no solo a ser capitalistas.

    Las primeras tienen vida corta porque son una contradicción en sí misma, por eso los beneficios fiscales generalizados son peligrosos, pero son necesarios creo yo para ayudar a las segundas.

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  • Independientemente del limitado resultado, nuestro reconocimiento para la valentía y perseverancia de los que actuaron para combatir esas barbaridades. De alguna forma es una victoria, que ojalá sirva como primer paso e inspire otros movimientos de enfrentamiento a la corrupción.

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