Los Enemigos del Pueblo, un pretexto para la resistencia

Por Adonis Milán

La actriz cubana Lynn Cruz

HAVANA TIMES – El unipersonal Los Enemigos del Pueblo, de la agrupación Independiente Teatro Kairós, es una obra escrita e interpretada por Lynn Cruz y dirigida por Miguel Coyula. Hasta el momento han logrado dar varias funciones en diferentes municipios de La Habana, como Plaza, Habana Vieja y 10 de Octubre.

Todo comenzó hace casi un año cuando le comento a mi amigo el director de teatro, Eric Morales, mi intención de montar Charlotte Corday, un texto de Nara Mansur y le pregunto si el conoce alguna actriz que me pueda recomendar. Es cuando Morales me dice que la ideal para ese personaje es Lynn Cruz. Había escuchado los mitos que comentaba algunos del teatro sobre ella a quien se referían de inadaptada, disidente y algo loca. Se hacía famosa la anécdota que gritó en una obra ¨Viva Cuba Libre¨, cuando eso no era parte de sus textos.

Me daba mucha curiosidad esa actriz, era lo que siempre deseé como director, una actriz intensa que rompía con las normas y se rebelaba contra los ortodoxos sistemas teatrales de nuestro país.

Finalmente llamo a Cruz y me recibe en su casa. Le cuento mis ideas sobre montar Charlotte Corday, vinculándola con la figura de Marita Lorenz, mítica agente de la CIA, quien intentó matar a Fidel Castro.

Cruz por esos días me pregunta cuál es el tema que me gustaría abordar con la obra, a lo que respondo que me interesa el suceso del hundimiento al remolcador 13 de marzo. Así surge la idea de crear una serie de instextualidades entre todo eso.

La actriz me comenta que consideraba que el texto de Mansur había perdido vigencia y se enfrasca a escribir algo ella misma partiendo de esos temas.

Me llamaba varias veces al día, estaba inmerso en el proceso de investigación sobre lo ocurrido en el remolcador, se escuchaba como su voz vibraba de pasión e indignación por cada cosa nueva que aprendía. 

De “Los enemigos del pueblo”

Sobre cuáles fueron las fuentes para crear el texto Cruz dice: ¨Le pedí asesoría a los escritores Boris Gonzales Arenas y Ernesto Santana. Me facilitaron varios materiales, como por ejemplo, el libro Los hijos del enemigo, de Norberto Fuentes, un reportaje de TV Martí y, en especial, testimonios de las víctimas del remolcador, entre las que se encontraba María Victoria Suárez, quien pierde a su hijo.

“Esa fue una historia que me eligió a mí, yo no la elegí, porque cuando tú ves algo como eso serías muy insensible si fueras indiferente. Otro libro que definió la escritura fue La luz no es nuestra, de Leopoldo Panero, uno de sus texto dice que el mató a John Lennon y ese referente me dio la idea de decir yo maté a Fidel Castro”

Así nace el monólogo Los Enemigos del Pueblo, sobre un personaje llamado Carlota Corday, quien asesina al dictador Fidel Castro para vengar a las víctimas de remolcador 13 de marzo.

A pesar de que tenía la oportunidad de trabajar con esa insólita actriz y me interesaba el tema, abandono la dirección de la obra por miedo a perder mi posición en la Asociación Hermanos Saíz, ya que Cruz se niega dignamente a no autocensurar la pieza y desea hablar directamente del asesinato de Castro. Es cuando el cineasta Miguel Coyula, esposo de Lynn, asume la dirección, contaría, además, con la aguda asesoría de los intelectuales Rafael Alcides y Regina Coyula.

La obra es estrenada el 23 noviembre en la galería independiente El Círculo; el estreno contó con cinco personas de público porque la Seguridad del Estado prohibió la entrada a los invitados. Eso resultó ser un obstáculo que el matrimonio de creadores convertiría en útil e ingenioso sistema para seguir poniendo la obra.  Consiste en dar funciones clandestinas en casas particulares donde los dueños conseguirían al público.

Eso le da a la puesta un carácter impersonal, la definición que el teatro va a los espectadores y no viceversa, así crea dinamismo y fuerza. La pieza se instaura en una sala de una casa, la atmósfera es vital para sostener esta minimalista puesta en escena. Parte importante aquí es el valor de la palabra más que la acción, donde se juega con precisión los términos de teatro político y teatro verbalista.  

Lo simple de la imagen puede alcanzar un gran nivel de complejidad, por la austeridad de los recursos expresivos. Es evidente que la mirada de un cineasta dio las terminaciones, porque los rasgos de teatralidad son llevados a su mínimo efecto y son transformados a su vez en centralizar la actuación casi como si actuara para una cámara, lo cual hace que la puesta tenga un carácter intimista, de confesión donde el público se percata desde la respiración a las palpitaciones de la actriz.

Las transiciones son cuidadas y la economía de las expresiones faciales aporta contención para que la emoción en el rostro de la intérprete sea más veraz. Los movimientos y acciones son escasos, pero concretos. El negro del vestuario describe el interminable luto del personaje. 

La dirección apuesta por economizar la escena y darle frialdad a la imagen, la actuación, en cambio, se desborda en pasión y un sinfín de matices. Explosivo resulta ese matrimonio convertidos en director y actriz. Si Coyula representa el hielo del lente cinematográfico que observa y da forma, Cruz personifica el fuego del cuerpo de un actor forjado en la dureza de las tablas. Ese consorcio fatal planea con cuidado el asesinato del rey, pero a diferencia de Macbeth ellos pretenden matar a un asesino que no solo asesinó a doce niños en el remolcador 13 de marzo, sino que mató el alma de todos los cubanos.

 

3 comentarios sobre “Los Enemigos del Pueblo, un pretexto para la resistencia

  • Argumento muy pero muy provocador. Deben buscar otro temita, ja, ja o van a sufrir muchos quebrantos

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    • Que lastima porque ellos si son artistas reales desde todo punto de vista. Les tengo mucho respeto por su increible creatividad y valentia. Son mis heroes. No he visto la obra pero ya me imagino. Vean su pelicula Nadie se las recomiendo.

      Respuesta
  • Si es posible que anuncien por aquí cuando sería la próxima presentación, o si hay alguna otra manera de informarse de cuando sería, me encantaría asistir.

    El crimen de ese remolcador sucedió cuando yo era un niño, en el murió un muchacho que ponia música en la discoteca de guanabacoa a donde iba los sábados escapado de mi madre. Recuerdo la impresión horrible que me causó saber aquello, de verdad me sentí muy trizte, me impactó mucho más que cuando supe de la muerte de mi propia abuela a quien amaba, pero que estaba muy enferma, aquel muchacho de quien desconozco el nombre era un trigueño de piel oscura y musculoso, lleno de vida, supongo que tendria veintipocos.

    fuerza.

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