Trump frena el deshielo con Cuba, sin llegar a la Guerra Fría

Por Guillermo Nova (dpa)

Foto: Carolina PIta

HAVANA TIMES – La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca significó el retorno a los tiempos del lenguaje hostil hacia el Gobierno cubano, pero sin llegar a una confrontación similar a la de los años de la Guerra Fría. 

Después de dos años de histórico acercamiento diplomático entre Washington y La Habana, que se tradujeron en la firma de convenios bilaterales que permitieron los primeros vuelos directos o la llegada de cruceros después de décadas de suspensión, al ascenso al poder de
Trump llegó como un jarro de agua fría para las expectativas cubanas. 

“Hasta ahora, la política de Trump respecto a Cuba ha sido de abierta confrontación, que se traduce no sólo en la aplicaciones de medidas económicas que refuerzan el bloqueo, sino que la retórica por parte del propio Trump se hace cada vez más agria y recurrente”, dijo a dpa
Harold Bertot, profesor e investigador del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos de la Universidad de La Habana. 

La toma de posesión puso en alerta a muchos cubanos que esperaban una reacción contundente de Trump contra la isla y las autoridades cubanas mantuvieron un estratégico silencio hasta ver qué pasaba. Pero el republicano esperó hasta el pasado junio para anunciar sus primeras medidas.

Trump prohibió a las compañías estadounidenses hacer negocios con empresas cubanas que estén gestionadas por las Fuerzas Armadas y reforzó las limitaciones para los viajes de sus ciudadanos a la isla imponiendo que las visitas se realicen en grupos.

Antes de Trump, los estadounidenses ya tenían prohibido el turismo en Cuba, por lo que sus viajes tienen que realizarse bajo unas pocas categorías como intercambio cultural, religioso o académico.

A pesar de estas restricciones, la Administración de Obama había flexibilizado los trámites y solo en 2016 los viajes de estadounidenses a la isla crecieron un 74 por ciento respecto al año
anterior.

Foto: Constantin Eremechev

El turismo es una de las grandes fuentes de ingresos de divisas de la maltrecha economía cubana, por lo que obstaculizar ese recurso se convirtió en el principal objetivo de la Administración de Trump. 

El momento más tenso en la relación bilateral se vivió cuando Washington denunció que diplomáticos suyos destinados en la isla sufrieron una serie de supuestos ataques acústicos que les causaron síntomas como náuseas, mareos o sordera entre otros.

Primero Estados Unidos retiró a la mayoría de sus funcionarios en La Habana aunque no era capaz de identificar la causa concreta de esas dolencias, mientras que el Gobierno cubano abrió una investigación que terminó por considerar que era todo mentira. 
A pesar de la crisis vivida con las embajadas, Trump mantuvo abierta la sede diplomática en La Habana y sobre todo no volvió a incorporar a Cuba a la lista de países que patrocinan el terrorismo.

Sin embargo, Estados Unidos cerró su consulado en La Habana para trámites de cubanos que ahora deben ir a Colombia o México para buscar visas para Estados Unidos, sea para la reunificación familiar, de visita, u otro motivo.

Aunque había prometido revertir todo convenio con La Habana si el Gobierno cubano no hacía cambios en su modelo político, no suspendió los cruceros, los vuelos directos ni el envío de remesas.

Embajada de Estados Unidos en La Habana. Photo de archivo: Ismael Francisco /cubadebate

Tampoco revirtió la política de “pies secos-pies mojados”, que eliminó Obama en sus últimos días en la Casa Blanca y que privilegiaba migratoriamente a los cubanos que tocasen tierra
estadounidense.

“Es difícil saber cuánto interesa a Trump, y al resto de su aparato de Gobierno, el tema de Cuba como para planteárselo como una prioridad en su política exterior”, señaló Bertot. “Sí lo fue en los últimos años de Obama. Es muy probable que no lo sea ahora y no sabemos si lo será”, reflexionó.

Por eso, en Cuba la gran pregunta que muchos se hacen es si Trump tomará más medidas y en qué sentido. “Trump ha demostrado ser muy impredecible en muchos puntos y es muy difícil apostar por sus pasos en el futuro”, completó Bertot, quien señaló que “todo parece indicar
que por lo pronto la política hacia Cuba, si bien puede o no recrudecerse, no buscará la normalización”.

Un comentario sobre “Trump frena el deshielo con Cuba, sin llegar a la Guerra Fría

  • Cuba para EEUU Es solo una pieza del tablero, ídem para Cuba. Just saying.

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