Detalles de mi detención y mis captores

Por Osmel Ramírez Álvarez

Foto: 100yaldabo.com

HAVANA TIMES – Más de diez personas participaron en el operativo cuando me detuvieron en mi casa, entre oficiales de la Seguridad del Estado (S.E.), Departamento Técnico de Investigaciones del Minint (DTI), policías, criminalistas, ambulanciero, intensivista e inspector de la oficina de multas (DIS). Aquella tarde plácida irrumpieron como buitres en la tranquilidad de mi hogar.Alejamos muy de prisa a los niños, mi familia en zozobra, mis vecinos expectantes, mientras me mostraban una orden de registro.

Sin apenas leer el documento ya estaban recogiendo en mi sala mi teléfono, la computadora y sus accesorios, anotando sus números y envasando en bolsas de papel. Cada gaveta fue requisada, papel por papel, y todo lo que les resultaba interesante se lo llevaron. Varias bolsas. Comenzaron antes de las 2:00 pm y se fueron cerca de las 5:00 pm. Todo mueble de la casa fue examinado, dentro los cuartos, debajo de los colchones, entre las páginas de mis libros. Muchos de mis discos pararon en aquellas bolsas. Todo rincón fue husmeado.

Una joven oficial de criminalística filmaba cámara en mano, incluso desde antes de entrar. Ella, absorta en su mundo, cree que hacía lo correcto. Se exaltaba en sus comentarios, junto a los oficiales de la S.E., que en modo nervioso emitían constantemente criterios sobre los motivos del operativo y con cada cosa que encontraban.

Los oficiales de mayor rango, jefes de Criminalística y del DTI, mostraron mayor ecuanimidad y respeto verbal. Claro que el solo hecho de participar en perjuicio de un derecho humano tan elemental como la libertad de expresión, aun como imperativo de sus cargos, les mancha el uniforme y sus trayectorias para siempre.

Héctor, un joven de más o menos 30 años, es “el oficial que me atiende”. No me quedan dudas, fue él quien en 2012 me detuvo en la terminal de ómnibus de Mayarí para impedir que viajara a La Habana no sin antes “revisarme mis documentos y estudiarlos”. Es un derecho que al parecer tienen, gracias a la Revolución, sobre ciudadanos libres que deberíamos ser respetados y protegidos por la ley. Es él quien visita mi barrio constantemente, especialmente a mi vecino de enfrente. Fue él quien junto a su jefe dirigió el registro en mi casa y mi detención. Fue él quien me condujo a Holguín, al centro de reclusión de Pedernales, donde completé 72 horas en prisión.

Osmel Ramírez Álvarez

“Ya teníamos que pararte, estabas demasiado volao”; “tenemos que darte un escarmiento”; “tienes desprestigiado a Mayarí y a la Revolución con tus artículos”; “nosotros te hemos mandado varias advertencias, para ver si recapacitabas, pero seguiste escribiendo, tenemos que pararte”.

Fueron esas frases las que matizaban el registro. Mientras las decían y requisaban todo, se veían excitados, como quien está haciendo algo que ha esperado por mucho tiempo. Yo los observaba, calmado, a veces sentado, otras parado. Nunca vieron odio en mí ni desprecio siquiera, porque no albergo tales sentimientos. Tal vez compasión. Siento pena por quien no encuentra dentro de sí barreras morales para ejercer ese tipo de trabajo.

Dialogaba con ellos como quien siempre esperó semejante agravio y lo toma en calma. Intercambiamos puntos de vista. Los veo realmente como a hermanos descarriados, que se hacen mucho daño creyendo hacerlo a otros. Al inicio eran acusadores, pero al final el diálogo fue mucho más respetuoso, cuando comenzaron a escuchar mi verdad y les faltaron argumentos éticos.

En una gaveta de mi armario hallaron unos viejos escritos del 2013, con un proyecto que por martiano llamé Patria para Todos. Estaba basado en mis ideas democrático-socialistas, de economía mixta, y encaminado a la reconciliación nacional. Asumía una especie de evolución de la propia Revolución en los nuevos tiempos, satisfaciendo las nuevas demandas y dentro de la propia legislación, abriendo paso a una nueva y más justa. ¡Una verdadera utopía!, no por ser una fórmula imposible, sino por lo improbable de que “los dueños de Cuba” acepten una fórmula diferente. Fue un desahogo patriótico más que un plan real.

Como buen cubano y martiano quise decir lo que pensaba y terminé en la lista negra de la Seguridad del Estado, sospechoso de ser agente de la CIA y estigmatizado como “proclive a ser captado por el enemigo”. Desoído e impotente llegué a pensar en crear un grupo, al que llamaría “MAS Cubano” (Movimiento Al Socialismo Cubano), asumiendo que el socialismo oficial es eurosoviético.

Arresto de un opositor del gobierno de Raúl Castro. Foto de archivo

Claro que aborté la idea al chocar con la dura realidad. Muchos gustaban de mi propuesta, se emocionaban incluso, pero casi nadie tenía el valor de enfrentar el sistema. Desistí y busqué otra forma de ser útil mediante el periodismo. Pero guardé, sin temor alguno, y con toda intención, muestras de aquellas ideas que no llegaron a gestarse en esos momentos, pero que evidentemente no han muerto, tan solo hibernan en espera de esa cálida primavera de libertades que tanto necesita la Patria y sigue dilatándose demasiado.

Cuando descubrieron esos papeles, los ojos de mis captores brillaban. En ese momento lo consideraron una gran prueba en mi contra. Parecía ser lo que buscaban, algo que me comprometiera más que el simple hecho de hacer periodismo independiente. Sus gestos me dieron risa y les dije sin miedo alguno: “Asumo totalmente la responsabilidad de todo eso que está escrito”.

Lo risible viene de que en esos papeles están muy claras mis ideas, mis intenciones políticas y mi ética. Cualquier manipulación, tergiversación o mentira quedaban desmontadas. No hay un átomo de entreguismo, de espíritu mercenario, de finalidad de poner en riesgo el ideal socialista, ni siquiera de animadversión con la propia Revolución (aunque lo merezca). Y esos son los “crímenes”, al uso, incriminatorios. Y lejos de condenarme, aquellas pruebas les ataban las manos para enjuiciarme y son mi mayor defensa.

“Este proyecto tuyo te va a llevar al abismo”; “el enemigo te está utilizando”; “la Revolución tiene derecho a defenderse y tú la estás atacando en tus escritos” –fueron los argumentos por los que me detuvieron. Nunca mencionaron otros.

Continuará……

5 comentarios sobre “Detalles de mi detención y mis captores

  • Debía incluir un link a trabajos del autor para saber quién es.

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    • Osmel Ramírez Alvarez tiene dos años de estar escribiendo en Havana Times. Ponga su nombre en el buscador interno del sitio y saldrán sus trabajos. Saludos

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  • si por una persona escribir ” se esta destruyendo a la revolucion” la verdad que el experimento de castro esta muy muy jodido. tiene las paticas de merengue. que no se les ocurra ponerlo frente a una escuela !

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  • deberias haber titulado, detalles de mis secuestros y las otras victimas q lo hicieron. Q triste todo hermano, q triste eso delante de la familia.

    Como yo sería de los cobardes q no tendría en valor de enfrentarme al sistema como lo haces tu, y sabiendo q eres buen martiano, te doy las gracias por ser de esos que cargan sobre sus hombros la dignidad de miles otros.

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  • El gobierno no tiene otra forma de funcionar, desde el momento que decides violar las mismas leyes para lograr tu objetivo ya te has ensuciado, y eso es lo que hace ese gobierno, rompen ellos mismos las mismas leyes que crean, imaginense si los demas van a creer en ellos, eso se va a acabar en algun momento …

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