¿Son inventos los ataques acústicos y cerebrales contra estadounidenses en Cuba?

Fernando Ravsberg

HAVANA TIMES – La prensa estadounidense asegura que “líderes bipartidistas del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara Baja pidieron al Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades y a los Institutos Nacionales de Salud que dirijan la investigación sobre los misteriosos ataques sónicos contra el personal de la Embajada de los EE.UU. en La Habana”.

Es asombroso que tras un año de detectados los primeros casos de alteraciones en la salud de los diplomáticos en Cuba aún no se haya dado parte a las más importantes instituciones de Salud de los EE.UU. Entonces, ¿quien dirige las investigaciones?

En realidad Washington nunca ha revelado los nombres de las víctimas, quiénes son los médicos que están tratando a esos pacientes, qué institución médica realiza los exámenes ni qué tipo de análisis les han hecho para establecer las causas de la supuesta dolencia.

EE.UU. afirmó que sus diplomáticos sufrieron daños auditivos y que solo uno tuvo una leve afectación cerebral, ahora dice que todos recibieron ataques en el cerebro y que el ruido es secundario.

Sí sabemos por los periodistas de AP que los primeros afectados eran agentes de la CIA: “No fue sino hasta que los espías estadounidenses que trabajaban bajo cobertura diplomática reportaron oír extraños sonidos y sufrir efectos físicos que EE.UU. detectó que algo iba mal”.

La misma agencia obtuvo una grabación de audio de la supuesta arma acústica, la misma que fue llevada “para su análisis a la Marina de ese país, que cuenta con equipos sofisticados para analizar señales acústicas (a pesar de lo cual) las grabaciones no han arrojado luz sobre qué es lo que está enfermando a los diplomáticos”.

Al final, tras expresar sus opiniones relevantes científicos cubanos, estadounidenses y de terceros países, la agencia de prensa confiesa que ya pocos creen la historia, incluso reconoce abiertamente que existe un “creciente escepticismo sobre el uso de un arma sónica”.

Entonces reinventan la historia asegurando que “los sonidos podrían ser un efecto secundario de otra cosa que causó el daño”,  pero vuelven a la carga diciendo que algo está provocando “cambios en los tramos de la materia blanca que permiten la comunicación entre varias partes del cerebro”.

Ahora el Norte sostiene que los oídos no son el problema, sino que reciben ataques cerebrales, con un arma aun más deconocida que la acústica.

Ya no hay especificaciones para evitar las molestas opiniones de los científicos que cuestionaron la existencia de “armas acústicas”, porque violan las leyes de la física. Ahora lo que supuestamente produce la nueva enfermedad diplomática es algo totalmente indefinido.

Canadá se ha limitado a decir que 5 de sus diplomáticos presentan “síntomas inusuales”, pero parece creer que Cuba es un país seguro ya que no retira a sus funcionarios ni emite ninguna alerta para evitar que los canadienses visiten la Isla. Un perfil sorprendentemente bajo para un país “atacado”.

EE.UU. sigue con esta serie tipo “Expedientes X”, con capítulos sorprendentes que reflejan inéditas acusaciones que desmienten las anteriores y se hacen más oscuras e impenetrables. Así ya nadie puede desmentirlas, en especial esos “cerebritos” de las universidades estadounidenses que se meten donde no deben.

Wikipedia: El incidente del golfo de Tonkín fue una operación de falsa bandera organizada por los servicios secretos estadounidenses, para usarla como pretexto en su participación en la guerra de Vietnam; en esta se simuló un falso ataque de fuerzas pertenecientes a Vietnam del Norte contra barcos de la Armada de Estados Unidos en el Sudeste Asiático.

En cambio, EE.UU. dijo primero que tenía 5 diplomáticos afectados y fue subiendo a 10, 12, 15, 17 y así hasta 25. Inicialmente afirmaron que se quedaban sordos, solo uno presentaba daños cerebrales leves. Ahora resulta que todos tienen daños en el cerebro y los ruidos eran un “efecto secundario”.

Resumiendo, siguen manteniendo en secreto los nombres de las víctimas, los médicos que los atienden, las instituciones de Salud que les realizan los exámenes, los diagnósticos y solo filtran, de vez en cuando, oscuros rumores sobre partes médicos, que cambian cuando los científicos los desmienten. Y por último nos enteramos que ni el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades ni los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU. están dirigiendo la investigación.

Realmente este “Maine acústico” se parece demasiado a las mentiras sobre el Golfo de Tonkín  o de las Armas de Destrucción Masiva, urdidas para iniciar las guerras de Vietnam e Irak. Seguramente esta campaña no persigue una invasión a Cuba, tal vez por eso fue elaborada de forma tan burda e improvisada.

4 comentarios sobre “¿Son inventos los ataques acústicos y cerebrales contra estadounidenses en Cuba?

  • El gobierno de turno de los EE UU le puede fabricar falsos a cualquiera por razones de alta politica, lo mismo que el permanente gobierno de Cuba. Pero en este caso yo me inclino a pensar que algo raro hubo.

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  • Fernando y que les paso a los 5 diplomaticos canadienses? o esos tambien se prestaron para el falso positivo para ayudar al vecino de los bajos.

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  • Fernando oculta o no sabe que en USA existe un Acta de privacidad que prohibe dar cualquier información privada de un paciente. Que haya pasado o no no lo discuto, pero que no use esto como prueba de que el gobierno americano miente. Que se busque otras

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  • El nombre de las víctimas el gobierno americano no puede revelarlos por ley. Porque aqui es imposible que se den detalles medicos de nadie. Está prohibido por ley. Este periodista Fernando debiera de verdad investigar un poco y no solamente a recopilar y dar opiniones a la ligera.

    Yo de verdad si creo que hay algo. Los canadienses también sufrieron. Y además el periodismo aqui en USA no es tibio, de recopilación y de opinión como Fernando. Si fuera mentira ya hubiera salido alguien a desmentir.

    El gobierno no es además Trump omnipotente y omnipresente como es en Cuba Raul. Las diferentes agencias no siguen ciegamente a Trump, como en Cuba a Raul.

    Si Donal Trump en el avion presidencial se reune con el hijo para hablar de la reunión con la rusa aquella y a la semana está en todos los periódicos, ustedes creen que esto de ser mentira esto no hubiera explotado ya…

    Fernando ha cogido como escudo protector esto y se ha convertido en punta de lanza contra los americanos y este problema, para que por otro lado lo dejen tranquilo por la tortuga y las otras tibias criticas. Se nota.

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