Todos tenemos culpa

Paula Henríquez

Miriel Cejas actuación recepcionista Foto: estherenalgunaparte.com

HAVANA TIMES – Dice una amiga que en Cuba hay otra especie de can y no se refiere, precisamente, a los que conocemos de toda la vida. No, en Cuba existe una especie de perro que se sienta detrás de las mesas de recepción de los diferentes lugares que brindan atención al público. Y ladran, incluso, más fuerte que los canes de toda la vida.

Hablando en serio, ¿qué ocurre con el personal que trabaja con público en las diferentes instituciones? ¿Por qué llega uno a un lugar y recibe un ladrido por saludo y respuesta? No importa el sitio, con más o menos pedigrí, simplemente quien tiene el deber de atender a todo el que llega no está de humor para orientar, informar, explicar, etc.

Algunos han intentado darle una explicación lógica: que si el salario no es el adecuado, que si tal persona debe de llegar al centro laboral en guagua (autobús) y todos sabemos cómo está el transporte público en horas de la mañana, que si esa persona también tuvo que hacer gestiones personales y no pudo resolver, lo que ocurre muy a menudo…

Lo cierto es que en nuestro país, lo que podría ser una actividad de rutina normal, en innumerables ocasiones suele complicarse y enredarnos el día y, por ende, ponernos de mal humor y nosotros hacer lo mismo con todo el que tropiece con nosotros durante la jornada. Hablar de que somos coterráneos, de la solidaridad, de la ayuda a los demás creo que es ya un asunto tratado en demasía, sin embargo, todos sabemos que en el fondo, así es como debe ser.

Nuestro problema tiene, como he dicho en otras ocasiones, un origen común: nuestra forma de vida, nuestra costumbre de justificarlo todo y echar las culpas a instancias superiores, que si bien tienen su parte de culpa, también nosotros nos hemos deformado, precisamente justificando nuestras acciones, actitudes, etc.

Conclusión: trabajar y tratar bien o mal es una elección personal de cada quien, porque como mismo están los malhumorados, también existen esas personas que tienen palabras amables para los demás. Creo que ese es un ejemplo digno de seguir.

Paula Henriquez

Paula Henríquez: Desde pequeña me han dicho que debo tener cuidado con lo que digo en público. “Piensa antes de hablar, sobre todo delante de los demás”, me decía mi mamá y, entonces, resultaba más un ruego que un regaño. Aún hoy la escucho… y la cumplo, solo que no hablo… escribo. Las letras, las palabras son mi escape, mi salida y las catarsis diarias, las que imprimo en el papel, me reavivan. Y esta foto… me refugia.

3 comentarios sobre “Todos tenemos culpa

  • Coincido en casi todo el contenido de ese comentario. Esa situación la he vivido en carne propia y a veces me he arrepentido hasta de preguntar porque se me ha respondido con una mueca macabra. He visto recepciones convertidas en mini salones de belleza y en lugar apropiado para diálogos ajenos a la labor de la recepcionista. No faltan a veces el silencio cómplice o la vista gorda de quien tiene como obligación exigir que se cumpla lo establecido. De esa manera han querido institucionalizar el maltrato, lo que es ajeno a la política administrativa del Estado. Algunas relidades como el insuficiente salario y pésimo servicio de transporte no pueden ser justificación alguna en este caso. Sencillamente esos pormenores fueron aceptados en ocasión de iniciarse la relación laboral. Y si bajo esas condicione se aceptaron, la población no debe recibir la maléfica descarga de irrespeto, maltrato y desprecio.

    Respuesta
  • Volviendo a las razones para no irse de Cuba de que hablaba esta joven

    Vivir en libertad, como nosostros, implica un riesgo , por tanto, un factor de intranquilidad al verse uno obligado a tomar decisiones, que pueden resultar
    equivocadas

    Un regimen totalitario, que decide por ti, Ja, Ja Ja Ja Ja Ja, tiene la
    virtud de quitarte de arriba ese problema tan preocupante de tener que tomar decisiones,

    Ahora mismo, si, como pienso, viajo a Ecuador para establecerme en Cuenca, jubiliado, tratar de trabajar alla , y frecuentar al Oasis probablemente cada semana, ja, ja puede ocurrir que , en cambio muera sepultado bajo los escombros por algun terremoto al pasar por Guayaquil,

    Ja Ja Ja. Si no me voy pa Cuba a que me quieten de arriba el asunto de tener que tomar decisiones y que me den Pollito viejo por pescado es porque ser un gusano que no tiene remedio.

    Bye

    Respuesta
  • Hola. En realidad, NO asimilo el comentario del Señor Orland,pues resulta totalmente ajeno al tema descripto. Se le respeta su criterio y lo que haga, siempre que no pretanda o lleve a cabo un daño material contra la Revolución.

    Respuesta

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *