La epopeya para un cubano comprar un paquetico de tasajo

Por Vicente Morín Aguado

Un cubano podría esperar horas en una cola para comprar unos paquetes de tasajo.  Una ganga en el centro comercial Carlos III.

HAVANA TIMES – ¡Tasajo a 75 centavos CUC el paquete de 500 gramos! La voz corrió por toda Centro Habana, la “ganga” esperaba en Carlos III, plaza mayor de las tiendas recaudadoras de divisas (TRD) de la capital cubana. Larga fila interminable durante tres días, la gente podía comprar cualquier cantidad y así lo hizo. Hasta la Policía debió mediar para mantener el orden.

“Por cualquier cosa se arma la congestión de personas, tal parece que somos miserables”, exclamó Mirta Almagro, sombrilla al hombro, mientras su esposo se calentaba al sol, conservando el turno en la fila. Era un punto de venta improvisado, puerta contigua al puentecito que une las áreas de comercio con el amplio parqueo aledaño, segundo piso del edificio contiguo, construcción de finales de los “50” en La Habana, al mejor estilo de cualquier mall del Miami actual.

El detalle es que cada paquete de 500 gramos del tasajo Triboi brasileño valía días atrás 1.50 CUC, equivalente a dólares norteamericanos y ahora la rebaja alcanza al 50%, porque la fecha de vencimiento de la mercancía es el próximo 1ro de septiembre. Otra persona explica: “A 1.50 es demasiado caro para muchos, figúrese, casi 40 pesos por una libra. El tasajo no tenía compradores, menos mal que con la fecha de vencimiento aprovechamos.”

La cola no tiene fin, avanza lentamente, muchos compran cajas enteras, es decir, decenas de paquetes que luego revenderán en la calle o, tal vez, si tienen un negocio particular, lo ofertarán en calidad de plato exclusivo.

Marisol, a punto de cruzar la puerta y enfrentarse al único vendedor de tasajo de La Habana, comenta: “Aquí no salimos de la rutina, puerco y pollo, pollo y puerco, el pescado caro si lo quieres bueno, la carne de res limpia por las nubes—10 dólares al cambio un kilogramo—de tal manera, tiene que formarse la aglomeración cuando aparece un milagro como este.”

Datos oficiales publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), ubican la media del salario de un habanero en 776 pesos cubanos, moneda nacional o CUP (año 2016), lo que significa unos 32.3 pesos diarios considerando 24 días laborables al mes. La cuenta dice que el paquetico de 500 gramos de tasajo (1.50 CUC) representaba 37.50 antes de la repentina, oportunista y obligada rebaja. Comerse un tasajo para dos personas equivalía a un poco más del jornal diario en la capital del país. La tasa de cambio es 25/1 de CUP a CUC.

Después de tres días de filas interminables comprando los citados sobres Triboi, al mediodía de este sábado 29 no había existencias de tasajo en Carlos III. En la calle puede adquirirse ahora el producto a 30 pesos CUP. Es el precio que pagarán los que no hicieron la fila con la paciencia debida dentro de un país colocado al extremo de la locura.

Vicente Morín Aguado: ememultiplicada@nauta.cu

 

5 comentarios sobre “La epopeya para un cubano comprar un paquetico de tasajo

  • Tasajo y boniato era comida de esclavos en los ingenios de la Cuba colonial (Consúltese a Moreno Fraginals, “El ingenio” T. II)

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    • Asi mismo es. Igual hay otros platos de nuestra cocina que tuvieron origenes muy humildes y con el tiempo se volvieron populares y hasta de cache. Se me ocurre la harina de maiz, la caldosa, etc por decir algunas.Este fenomeno tambien ha pasado en otras latitudes. Pienso en la pizza y las pastas en general, los curries, las enchiladas y hasta las paellas.

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  • el tasajo no era con carne de caballo? ese es de vaca…

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    • roberto:
      Puede hacerse con ambas carnes.

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  • Me parece que aquí el texto es bastante serio, que hoy en “la Cuba revolucionaria”, lo que fue la comida de los esclavos, imagino que por ser “comida barata”, como siempre oí decirle a mi madre que era “comida de pobres” que hoy por hoy sea una una comida por la que los cubanos tengan que matarse y que hasta la policia tenga que intervenir para aplacar a las masas en su desafuero por obtenerla, y que llegue a ser un milagro el que la pueda adquirir, y un lujo para el que la pueda comer. Es ahí hasta donde llega la vergüenza a la que éste régimen ha llevado a los cubanos, y va más allá del hecho de que esas comidas hoy día se hayan convertido en gourmet, y que vea como un consuelo.

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