La Internet surrealista de los “gamers” cubanos

En un país donde la conexión a Internet tiene que pasar por filtros oficiales, donde no todos tienen un ordenador, hay un conjunto de jóvenes que se las arreglan para comunicarse, hacer foros y hasta jugar…. sin Internet.

Por Flavio Cabrera

Ejemplo de una red Wi-fi privada con “nanos”. Si uno de los puntos tiene acceso a Internet, también puede dar acceso a los demás conectados.
Ejemplo de una red Wi-fi privada con “nanos”. Si uno de los puntos tiene acceso a Internet, también puede dar acceso a los demás conectados.

HAVANA TIMES — Son las dos de la madrugada en La Habana y la alcoba de Anselmo, cubano de 18 años, hierve de raros sonidos y conversaciones. Pero no se trata de una fiesta o celebración alguna. El joven está pegado a la consola de su PC y en la pantalla se ve el paisaje alucinante de “World of Warcraft”,  uno de los juegos de moda en Internet.

Hay una Habana virtual oculta, a menudo surrealista, accesible solo para los iniciados que tienen una computadora y para los cuales sus ocupaciones cotidianas son apenas una fantasmagoría, porque “su” mundo más “real” está para ellos en los videojuegos, donde las distancias se miden en megabytes y pueden ser héroes y combatientes de un universo imaginario.

Cuando vuelva a salir el sol sobre el Malecón habanero, los ceniceros estarán llenos, las tazas de café vacías y habrá ganadores. Una jornada más de los gamers cubanos, que viven apasionados por los juegos de video en red.

Pero en un país donde solo las empresas estatales y los profesionales autorizados por el gobierno tienen Internet, Anselmo no tiene acceso a la red de redes. Sin embargo, juega todas las noches en una red subterránea que los entendidos denominan SNET.

¿Qué es SNET? Se trata de un conjunto de redes locales, creadas y estructuradas por cubanos de a pie, sin ayuda de ninguna institución oficial. ¿Cómo lo hacen?, muy sencillo. Usted tiene una PC, se las arregla para adquirir un “switcher” , un pequeño aparato electrónico que le permite conectar su máquina directamente con otras seis, ocho, doce o más, dependiendo de la cantidad de salidas que tenga el equipo. Si uno de los que reciben su señal tiene otro switcher, lo conecta a otros más, y así sucesivamente llegan a vincularse cientos de máquinas.

Lo singular es que en esta intranet surrealista, todo esto se hace…. por cables. Sí, tal como usted lo lee, cables coaxiales que se extienden a través de azoteas, balcones y ventanas y hasta cruzan por encima de las calles. ¿Y de dónde obtener esos cables, que no se venden en ferreterías ni en el comercio habitual, ya sea en dólares o en pesos?

En Cuba, desde hace más de 20 años, cuando los distribuidores piratas llamados “lateros” comenzaron a crear antenas de fabricación propia para captar canales extranjeros y transmitirlos por cable a sus usuarios, surgió un productivo mercado subterráneo de cables coaxiales. Solo hay que tener el “contacto” apropiado, el dinero necesario y pida usted los metros que necesite. Habitualmente, grupos de adolescentes y jóvenes juntan recursos penosamente obtenidos y adquieren entre todos los cables necesarios.

Desde luego, las redes se circunscriben mayormente a los límites geográficos de un barrio. En La Habana, por ejemplo, están la SNET de la Habana Vieja, del Vedado o la de Centro Habana, tres municipios muy cercanos uno de otro. Cada una puede tener cientos de personas conectadas, y cuando alguien logra conectar un circuito de un distrito con otro…. La SNET se multiplica, pues La Habana, según los antiguos censos de los años 60, tiene 43 barrios, que han crecido desmesuradamente desde entonces.

De la red “underground” al nano

Ocasionalmente, alguien de una red local obtiene a costa de grandes sacrificios un “nano” (abreviatura de NanoStation). Se trata de un dispositivo Wi-fi que se puede utilizar como punto de acceso o como cliente, es decir, que con dos se puede hacer una conexión Wi-fi punto a punto. Los más conocidos en el mercado son chinos, de la marca Ubiquiti o Leguang, más económica. Los precios andan alrededor de los 100 dólares o su equivalente en CUC (peso cubano convertible).

Un nano puede hacer “maravillas” en un país subdesarrollado, pues puede conectar con Wi-fi varios puntos a distancias hasta de 10 kilómetros, dependiendo de la potencia del “nano” y siempre que haya línea de visión directa entre ellos, se multiplican las posibilidades de esta red “underground.”

Con todo, el recurso favorito de SNET siguen siendo los cables, pues si las máquinas y “switchers” que la integran no están conectadas a Internet, son indetectables por los rastreadores que todos los gobiernos tienen para hurgar en las comunicaciones de sus ciudadanos en la red.

¿Una cultura digital “underground”?

Para los “gamers” cubanos, atrás han quedado las discotecas, los bares, los paseos por el Malecón, pues emplean todo su tiempo libre en la red de juegos. Algunos, inclusive, se sientan con sus novias/os ante las consolas, infectadas por el mismo virus de los jugadores empedernidos. Lo más curioso es que no se apuesta un solo céntimo, se juega por el puro placer de hacerlo… y ganar, logrando las mejores puntuaciones.

Curiosamente, hay madres que prefieren tener a sus hijos en casa, liquidando enemigos desde el seguro mundo del video, que andando por las calles y discotecas de madrugada. “La calle está muy dura y cuando estos muchachos salen de noche, no duermo hasta que regresan”- dice la madre de Anselmo y su hermano menor, Iván. “Además, aquí sólo toman café y fuman como chimeneas. En la calle, beben” –sentencia.

Amanecer en el malecón.
Amanecer sobre el Malecón.

Para quien se asombre, ha de anotarse que la afición de los jóvenes cubanos por los juegos de video es mucho más antigua, pues desde los tiempos de las viejas Pentium 2, habían grupos de aficionados que aprovechaban las facilidades informáticas de institutos tecnológicos y universidades para jugar en red, inclusive había “campeones” del Starcraft, el Sudden Strike y el Warcraft 1, chicos muy jóvenes que eran imbatibles ante las pantallas de juego.

Pero no todo es miel sobre hojuelas. Esta nueva cultura preocupa a algunos pensadores e intelectuales, aunque no sale a la luz en las publicaciones oficiales. Inclusive, para algunos estudiosos del tema, la falta de seriedad y la superficialidad de la joven generación de cubanos es triste e inquietante.

SNET también tiene, como todas las redes, foros de discusión como Wifinet o Súmate, con cientos de usuarios, solo en La Habana. Otros foros, como “Revolico”, se especializan en intercambio, compra y venta de tecnología informática y hasta de muebles, autos y casas.

Algunos escritores y periodistas jóvenes han intentado iniciar debates creativos sobre temas diversos en los foros, desde compartir piezas literarias y notas culturales hasta consejos y experiencias sobre el amor (un tema eternamente primario para los cubanos). Pero las reacciones han sido desalentadoras.

Existen, inclusive, foros que hablan sobre la cultura “Otaku”, admiradores de Manga, Animes y otros productos mediáticos japoneses, pero no hay prácticamente debates, solo se comparte información que no llega por otras vías y muchos de los participantes son fanáticos de los “comics”, cuando no diseñadores gráficos que buscan desarrollarse en esos temas.

Otra cosa son los sitios de humor, otro de los temas eternos del cubano, que cuando peor se las ve, más chistes inventa para reírse de sus propias vicisitudes. Abundan, especialmente, los de doble sentido –del sexual al político-, con verdaderos expertos en la materia.

La dicotomía entre educación y posesión de la tecnología

Hurgando en las raíces del fenómeno, se comprende que SNET ha sido desarrollada por las iniciativas individuales y grupales de una juventud que “siente” la necesidad de poseer Internet. Más de 30 años atrás, cuando el gobierno abrió los Joven Club de Computación”, creó en cada distrito de la capital y en provincias, instalaciones equipadas con diez a 20 máquinas, al cual tenían acceso los jóvenes de la localidad gratuitamente durante varias horas al día.

La idea, loable en principio, era incentivar en la juventud el gusto por la computación, preparándolos para el inevitable futuro digital. Posteriormente, institutos tecnológicos y universidades fueron dotados de aulas de computación, y el asunto culminó en la creación de la Universidad de Informática (UI), ubicada en la antigua base soviética de Lourdes, en las afueras de La Habana.

En la UI, centenares de jóvenes de ambos sexos se capacitan en diversos aspectos de la programación y el desarrollo informáticos. El objetivo final es crear una especie de “Silicon Valley” tropical que produzca software novedoso y comercializable a escala internacional.

Imagen en Internet de algunos gamers cubanos.
Imagen en Internet de algunos gamers cubanos.

La aspiración, totalmente legítima y que debía ser imitada por otros países de esas latitudes, sin embargo no ha tenido en cuenta que en una institución dotada con centenares de máquinas y acceso a Internet, los estudiantes también descubrirían… los juegos de video.

El caso ejemplifica la filosofía de una generación que ha sido informada de la mayoría de las bondades de la tecnología digital, pero no puede acceder, en su inmensa mayoría, a tener una PC propia con Internet en sus casas. “Hay pero no te toca”, se dice popularmente sobre los bienes de consumo que no existen para el cubano de a pie.

En visita reciente a una tienda situada en la avenida 23 – la más populosa de la capital- encontramos a la venta discos duros, memorias ram, USB, tarjetas de video e inclusive cajas de computadora con fuentes de alimentación, pero a precios prohibitivos para el salario medio cubano, y de dos a tres veces mayores que en otros países de América o en Europa. Otra cosa son los teléfonos celulares, pero eso sería tema de otro comentario.

En resumen, redes como SNET surgen dondequiera que la gente busca información, comunicación y entretenimiento, pero las estructuras oficiales facilitan apenas una variedad escasa y condicionada por consideraciones políticas, ante la ausencia de un comercio privado legal y variado.

El cubano es ingenioso, creativo e inteligente, pero tampoco desea vivir en el siglo XXI y seguir discurriendo su día a día con la tecnología del siglo anterior.

4 comentarios sobre “La Internet surrealista de los “gamers” cubanos

  • Ajajaja eso lo empezamos en Cuba yo y un amigo cerca del año 2002, empezamos en el reparto flores de Ciudad Habana y poco a poco se nos fue uniendo gente, hasta alcanzar toda la Habana. empezamos Jugando Counter Strike y un poco de Quake II, Starcraft y algo de battlezone. no teníamos preocupación de la policía porque en aquellos tiempo Etecsa estaba mas perdido en esas tecnológicas.

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  • Estimado Luis, lamento haber visto tarde tu comentario sobre mi reportaje pues me ha interesado mucho. Te agradecería me enviaras a mi correo rpotts47@yahoo.com más detalles y datos sobre esa etapa que señalas cuando empearon en el reparto flores en el 2002. LPor aquella época yo jugaba al Starcrraft yl el delta force en la red de la oficina con algunos entusiastas del departamento de diseño que nos quedábamos hasta altas horas de la noche para poder jugar. aún hoy en día abro de cuando en cuando el starcraft y el sudden strike, que también jugaba..
    Te agradeco de antemano tu colaboración.
    Saludos cordiales,
    Flavio Cabrera.

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  • Yo mismo soy un usuario más de esa red vamos q no es la pintan los administradores hay sus cositas por ahí q las tienen bien ocultas si de echo dentro de poco toca fin la snet cubana

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    • y tu con ganas de que se acabe no, porque tu comentario es lo mas insidioso posible por no decirte otro calificativo

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