Yanelys Nuñez

Yanelys Nuñez Leyva: Escribir es exponerse, desnudarse ante la mirada inquisitiva de todos. A mí me gusta escribir, no porque haya desarrollado una verdadera afición por el nudismo, sino porque me fascina componer palabras, pensarme historias, frases que conmuevan, imágenes que provoquen disímiles sensaciones. Aquí tengo un espacio donde hablar de arte, de la vida, de mí. Al final, sentirse bien con lo que uno hace es lo que importa; ya sea con ropa o sin ella.

La historia es de quien la cuenta

Yanelys Nuñez Leyva

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Por Duvier del Dago

 

HAVANA TIMES — “Ahora todo el mundo quiere tocar el tema de los Estados Unidos”, comenta un socio artista que también ha sentido inclinación por este asunto en uno de sus más recientes y primerísimos performances, mientras recorremos la muestra de Duvier del Dago (1976) en la higiénica galería Artis 18.

“Es que no hay modo de abstraerse de eso”, le responde un colega. “El meollo de la cuestión se encuentra en la postura que asumes cuando lo haces”, concluye y se aleja a buscar un vaso de cuba libre, antes que las bibijaguas (1) dejen la bandeja pelada.

Permeados de una agridulce historia compuesta por malos y buenos, y vinculados a un panorama actual lleno de incertidumbres y potables (re)encuentros, varios artistas cubanos que residen en La Habana –los que tengo más cerca, a nivel consanguíneo y de información– no pueden más que revisar esa espesa memoria y confrontar su presente.

La segunda parte de La Historia es de quien la cuenta le permite a Duvier este ejercicio. Asumiendo la representación femenina de la imagen de la República, fijada por las portadas de las revistas luego del 20 de mayo de 1902, que serían, además,  las encargadas de asumir la estructuración y socialización de este símbolo, así como sus progresivos cambios morfológicos (2); del Dagorecontextualiza un ícono que fue completamente suprimido del imaginario post-revolucionario, aun cuando el mismo fuese utilizado en distintas ocasiones para criticar  procesos de corrupción del periodo Neo-colonial.

Recreando el interior de una residencia, a través de algunos de sus más comunes objetos o espacios domésticos, como ventanas, mesa de dibujo, cuarto del nene -con cuna incluida- sofá, perchero de pared, etc. Duvier, sin sutilezas ni barnices, construye el nuevo hábitat de la seducida y seductora República de Cuba. En ella, la dama del gorro frigio se apresta a recibir al mítico “enemigo” como una puta/puerto, se convierte en amante tierna, se exhibe en una frivolidad que le resulta cómoda, placentera.

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Por Duvier del Dago

La muy individual percepción de lo que podrá acontecer en la Cuba de los post: post Liberación de los 5 héroes, post visitas del Papa Francisco y de Obama, post presentación de Chanel y post filmación de Fast & furious… está contemplada en esta compilación de imágenes exquisitamente dibujadas.

Pero mientras escribo, me doy cuenta que esta muestra me confunde, no sé si catalogarla como un proyecto “digno” de una buena censura o si peca de reproducir en buena medida la añeja ideología de pensamiento que establece verticalmente los personajes antagónicos. Lo que sí tengo claro es que este proyecto mueve el listón del límite permitido por los “susceptibles” a la hora de abordar la trama Cuba versus Estados Unidos, pues denuncia desde ya, la posible nefasta impronta de una postura política y culturalmente errónea, en las propias narices de una institución oficial.

Son casi las diez de la noche en el día del opening, quedamos pocos en la galería y un amigo que se inicia en los avatares del arte nos enseña un trabajo que tendrá el espacio público como escena de acción: un millar de impresiones de la famosa foto del marine estadounidense que trató de mancillar la imagen de José Martí, acompañada por el reguetonero pie de foto: “Perdono pero nunca olvido”; cubrirá las paredes de La Habana a manera de recordatorio masivo en las próximas jornadas.

Y mientras nosotros nos debatimos sobre los niveles de empatía de la gente común con esta obra, no nos percatamos de que esta iniciativa se suma al grupo de inquietudes relacionadas con el futuro cubano.

La exposición esta disponible hasta el 26 de agosto. Dirección de la galería: calle 7ma esquina 18. Playa. La Habana.

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[1] Una de las denominaciones que se le da en el ámbito del arte cubano capitalino a las personas que asisten a las inauguraciones con el supraobjetivo de consumir la mayor cantidad de ron posible. Otro nombre utilizado es el de eventólogo.

[2]Es importante destacar que “para 1897 Tomás Estrada Palma entonces secretario del Partido Revolucionario, firmó un contrato para acuñar 60 monedas de plata y en julio 16 se acuñaron las primeras 181 piezas.Con un diseño del escultor italiano Felipe Martigny, y sirviendo de modelo Leonor Molina, joven exiliadacubana, se representaba por primera vez a la República de Cuba”. (Texto en formato digital)

 

 

Un comentario sobre “La historia es de quien la cuenta

  • Muy buen artículo, y sí, estoy muy de acuerdo: La historia es de quien la cuenta.

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