Yenisel Rodriguez

Yenisel Rodriguez Perez: He vivido siempre en Cuba, con la excepción de varios meses del 2013 cuando estuve con mi padre en Miami. A pesar de las noventa millas que separan a una ciudad de otra, en ambos sitios encuentro motivos profundos para asumir una militancia política y popular. Mi encuentro con la Antropología Sociocultural hace 8 años atrás, me ha alistado en el compromiso de amor a la diversidad cultural.

Cuando el agua regresa a la tierra

Yenisel Rodríguez Pérez

Obama y Raúl.  Foto: Alejandro Ernesto-EFE
Obama y Raúl. Foto: Alejandro Ernesto-EFE

HAVANA TIMES – Aun encuentro personas sorprendidas con la sonada victoria diplomática que Barack Obama estampó al gobierno cubano. Más allá de filiaciones políticas, creo que cualquier desconcierto ante lo sucedido evidencia una profunda ingenuidad ideológica.

La clave para entender la patética puesta en escena de la diplomacia castrista durante la visita del actual presidente de los EE.UU. está en la historia de las doctrinas socialistas y fascistas, sobre todo, en el legado político de los llamados socialismos realmente existentes.

Esta historia, incluida la experiencia cubana, demuestra que el sistema político de estos socialismos existentes y de la generalidad de las construcciones teóricas de partidos o grupos socialistas opuestos o no a aquellos, permanecen anclados en la esencia misma del modelo de democracia que Obama dice promover.

Hay quien ve las experiencias socialistas y fascistas como deformaciones clásicas del capitalismo de mercado. Lo importante es entender que ambos sistemas obtienen su centro de gravedad de la lógica del liberalismo burgués.

En concreto, se mantienen anclados en las ideas sobre libertad e independencia, así como la sacrosanta defensa de la democracia como idea matriz de la justicia social que caracteriza al ideario liberal.

Ambos sistemas (socialismo burocrático y fascismo) se han mostrado y se muestran como revoluciones del orden global vigente, pero en la práctica no han hecho más que radicalizar las fallas de aquel: primero, la falacia de la “igualdad de derechos”, donde la libertad se reduce a convertirnos en ciudadanos atados al trabajo asalario, y segundo, el culto a la economía, creyendo falsamente en la posibilidad de construir una economía política no capitalista.

Por otro lado, está la llamada “justicia social” que el socialismo realmente existente ha presentado tradicionalmente como prueba de su legitimidad política. Esta, aunque ensaya ideas que podrían llamarse poscapitalistas, termina derrumbándose por sí misma mucho antes de que los enemigos capitalistas puedan subvertirlos de manera decisiva desde fuera.

Ese pregonado bienestar no ha pasado de ser una limosna oportunista, que se logra a costa de destruir la estructura económica nacional, padeciendo crónicamente de falta de sustentabilidad y soberanía. A cambio de esa limosna, la sociedad debe padecer de un gobierno macrocefálico y corrupto, fuertemente autoritario.

Por eso siempre, más temprano que tarde, termina por regresar la hegemonía de la propiedad privada. Como el agua a la tierra, llega para desmontar una tambaleante y precaria demagogia igualitarista.

Unas veces su llegada queda marcada por actos violentos y un cambio social brusco, como sucedió en Rumania con el ajusticiamiento del presidente Nicolae Ceaușescuen 1989. Otras veces se ha tratado de un repliegue gradual de la ortodoxia burocrática cediendo espacio a sectores del capital privado en el ejercicio del gobierno. En este caso, el paso lento de la transición genera un pintoresco catálogo de hechos absurdos.

La patética intervención con la que el presidente Raúl Castro pretendió emular al aparato propagandístico del gobierno de los EE.UU. va siendo la mejor portada de nuestro catálogo de hechos absurdos en tiempos de transición.

La revolución que eclosionó en la sociedad cubana de mediados del siglo XX, estuvo condenada desde su inicio, desde el preciso momento en que el movimiento 26 de Julio se organizó como una guerrilla jerarquizada y verticalista, bajo el mando de un líder considerado como un elegido.

El resto no ha sido más que una variante caribeña de burocratismo, culto a la personalidad y pobreza forzosamente compartida bajo el principio de igualitarismo con la libertad trunca.

Nada debe sorprendernos. Desde el inicio se sentaron las bases de lo que sucede hoy en nuestro país: la voluntad de poder como único y verdadero interés de la élite castrista. Vela a donde sople el viento.

4 comentarios sobre “Cuando el agua regresa a la tierra

  • El próximo año el socialismo real cumple 100 años y ya es un cadáver político cómo alternativa al sistema capitalista de estado de derecho con separación de poderes. El estalinismo en Europa y el Castro chavismo en América se han encargado muy bien de enterrarlo.

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  • Magnifico, retrato en 3D del sistema…

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  • La historia no perdona y como dijo Fidel, plagiando a Hitler, la historia lo absolverá, lo digerirá, lo defecará y de él se hablará pura mierda… Nunca se volverá a hablar de Fidel Castro o Raul Castro sin mentar seguidamente a Barack Obama cuyos nombres quedarás ligados por los siglos de los siglos; que gran recuerdo para el Comandante en Jefe, llevar pegado por siempre un presidente negro de los Estados Unidos de Norteamérica.

    Nada que se pueda hacer. El aparato político ideológico del PCC no puede ni podrá hacer nada para que Fidel no sea recordado como el hombre que enterró el Comunismo en américa, el ultimo hombre en tomar la antorcha del socialismo terminó por apagarla en una caída estrepitosa que terminó quemando a los seguidores y espectadores.

    La historia de la revolución cubana y sus figurines quedará olvidada y substituida por videos de gatos en youtube.

    Ya no mas seremos como el Ché, nunca lo fuimos ni quisimos serlo, por mas que lo hayamos repetido, no mas pioneros por el comunismo, ni patria o muerte, ni hasta la victoria siempre, ni en cada cuadra un comité..

    El pueblo cubano está cambiando y no está contando con el gobierno para hacerlo.

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  • Vaya Yenisel!!!!!!.Tu siempre fottografiando muy sutil y con gran perpicacia la vida politica existente en Cuba. Los detalles que para muchos son insignificante y pasan desapercibido por muchos, son la piedra angular de tus ojos.Me parece muy buen blog. Ojala te mantengas en esta linea. Saludos Yanely

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