Cuba antes de la Revolución

por Samuel Farber*

Batista en Washington. Library of Congress

HAVANA TIMES — Según la percepción popular estadounidense, la Cuba pre-revolucionaria era la isla del pecado y estaba sumida en los vicios del juego, la mafia y la prostitución. Varios prominentes intelectuales de Estados Unidos han compartido esa percepción.

En 1969, cuando la realidad cubana había cambiado radicalmente, Susan Sontag, en un artículo de la revista Ramparts, describió a Cuba como “un país conocido principalmente por el baile, la música, las prostitutas, los tabacos, los abortos, los centros turísticos, y las películas pornográficas.”

El dramaturgo Arthur Miller, basado en lo que le habían contado gente que había trabajado en la industria cinematográfica en la Isla, en un artículo para el semanario The Nation, en el 2004, describió a la sociedad bajo el Gobierno de Batista, como “irremediablemente corrupta, un lugar predilecto de la mafia, y un prostíbulo para los estadounidenses y otros extranjeros.”

La mayoría de los cubanos hubiera admitido sin reserva alguna los males que Sontag y Miller habían señalado, pero no los hubieran visto como los problemas más representativos ni más urgentes del país.

Las percepciones dominantes en los medios de difusión estadounidenses revelaban más la visión colonial del mundo – un aspecto de la cultura predominante en los Estados Unidos que ha prevalecido hasta ahora y no la realidad de Cuba.

Juegos de azar

Para los estadounidenses, el juego en Cuba se refería a los casinos. Estos se empezaron a desarrollar en la Isla en los 1920 con el crecimiento del turismo. Después de varios altibajos en las siguientes tres décadas, despegaron a mediados de los cincuenta, cuando Batista y sus socios, junto con los mafiosos estadounidenses, utilizaron los recursos de los bancos de desarrollo estatal y los fondos de pensiones sindicales para construir hoteles, con sus correspondientes casinos, como el Riviera, el Capri y el Havana Hilton (hoy Habana Libre). En el proceso, se enriquecieron lavando dinero, robándole a los inversionistas y traficando drogas.

Si bien el mundo de los casinos en Cuba recibió amplia cobertura en los medios de Estados Unidos, jamás fue un tema importante en los medios de la Isla ni en la conciencia cubana. Aparte de los turistas estadounidenses, que eran los clientes principales de los casinos, solo un pequeño número de cubanos – blancos de clase alta y media alta – jugaban en esos lugares.

El atuendo requerido por los casinos, así como el mínimo de las apuestas, excluía a la mayoría de los cubanos, aunque es cierto que un número relativamente pequeño, pero significativo, de cubanos se ganaba la vida trabajando en los casinos, y en los hoteles y cabarets donde generalmente estaban situados.

Igualmente exagerada era la importancia económica que EE.UU. atribuía a los casinos y al turismo de la Isla. En 1956, un buen año para el turismo, el ingreso de ese sector fue solamente de 30 millones de dólares, a duras penas el 10 por ciento del monto de los ingresos de la industria azucarera en el mismo año.

El rendimiento relativamente modesto del turismo se debió, en parte, al hecho de que el turismo internacional masivo, facilitado por la gran expansión de los aviones de propulsión a chorro, todavía no había comenzado. Mientras que en los años 50 entre 200 mil y 250 mil turistas visitaron a Cuba anualmente, un poco más de tres millones en el 2014, (y probablemente más aún en el 2015) visitaron la Isla.

Los casinos de La Habana fueron saqueados inmediatamente después del derrocamiento de Batista el primero de enero de 1959. Para la gran mayoría de los cubanos, los casinos – así como los parquímetros que habían sido instalados en la capital unos meses antes de la Revolución – eran expresiones odiosas de la corrupción opresiva de Batista y sus secuaces.

Pero como Rosalie Schwartz, una historiadora del turismo cubano, ha señalado, “el disgusto con los excesos del Gobierno ocurrió antes y era mucho mayor que la indignación con respecto a los casinos. Los revolucionarios acusaron a los secuaces de Batista de torturas y asesinatos – no de haber participado en el funcionamiento de los casinos – cuando fueron sometidos a juicio.” La mayoría de los cubanos no objetaban al juego en sí. Muchos de ellos ya habían estado metidos en el juego por mucho tiempo, aunque un tipo de juego muy diferente al de los casinos y su clientela de turistas y cubanos acomodados.

Casino en la Havana. Foto: http://www.havana-unwrapped.com

Cuba tenía una lotería nacional estatal que había existido desde los tiempos de la colonia española. Cada sábado por la tarde se celebraba un sorteo patrocinado por la Renta de la Lotería, una agencia gubernamental creada para dicho propósito. La Renta se había convertido en una fuente masiva de corrupción, aunque algunas organizaciones caritativas legítimas recibían fondos procedentes de los ingresos de la lotería. Inclusive los comunistas cubanos hicieron uso de esos fondos en la época en que controlaron el movimiento sindical durante su alianza con Batista del 1938 al 1944, construyeron una nueve sede sindical, en parte, con el dinero proveniente de la lotería que el Gobierno les había concedido.

Los sorteos eran transmitidos por radio. En una mezcla peculiar de modernidad y Edad Media, el espectáculo semanal, que bien pudiera haber sido parte de una película de Luis Buñuel, presentaba a los niños huérfanos y abandonados criados por las monjas de la Casa de Beneficencia, anunciando los números de los varios premios con un canto distintivo, en una voz, tono y cadencia característica de la ocasión. Pero el hecho de que aun las fracciones más pequeñas de los billetes de la lotería estatal eran relativamente caras, estimuló el crecimiento de una lotería informal e ilegal, basada en los resultados de la lotería oficial, que aceptaba apuestas hasta de cinco centavos.

Esa lotería ilegal, popularmente llamada “la bolita,” se convirtió en un gran negocio con sus propios capitalistas o “banqueros,” algunos de los cuales llegaron a ser bien conocidos. Los “banqueros” no pudieran haber sobrevivido sin sus numerosos agentes (“apuntadores”) en los barrios. Estos eran los equivalentes de los “numbers runners” en los Estados Unidos. Según el antropólogo Ulf Hannerz en su libro Soulside, el “numbers game” de los ghettos negros de Estados Unidos probablemente se originó en Cuba.

No existía ninguna conexión entre los propietarios y administradores de los casinos y los “banqueros” que manejaban la bolita ilegal – excepto por el caso peculiar de Martin Fox, el propietario del cabaret y casino Tropicana, que había acumulado su capital inicial como “banquero” de la bolita, pero había dejado ese mundo atrás cuando se convirtió en el dueño del Tropicana a principios de los 50. Lo que los banqueros de la bolita y los dueños de los casinos sí tenían en común era que para funcionar ambos tenían que sobornar a altos funcionarios gubernamentales, así como a la policía.

La “bolita” era principalmente un juego de gente pobre. Pero para muchos pobres, y aun para gente de clase media, la bolita también se convirtió en una manera de sobrevivir o por lo menos suplementar el ingreso de los “apuntadores”. Aun mis padres, comerciantes inmigrantes cuya dedicación obsesiva al trabajo y al ahorro no pudo haber estado más lejos de la mentalidad del jugador, participaban en la bolita. No lo hacían porque esperaban ganar algo, sino porque sus pequeñas apuestas semanales – siempre el mismo número – era una manera de ayudar a una señora pobre del barrio que trabajaba como apuntadora para sobrevivir.

Los grandes gangsters

Varias familias mafiosas habían contemplado por mucho tiempo la posibilidad de establecer sus negocios en Cuba, tanto para expandir sus empresas, como para escaparse del FBI y el IRS (la autoridad fiscal estadounidense), entre otras tantas agencias del Gobierno estadounidense. Fue así que en diciembre de 1946, se celebró un gran encuentro de la Mafia en el Hotel Nacional, al cual asistieron los líderes de las más poderosas familias mafiosas, organizado por Lucky Luciano, uno de las cabecillas de la Mafia, que residía en la Isla desde octubre de ese año. Pero bajo gran presión de Washington, el Gobierno cubano deportó a Luciano en febrero de 1947.

Otros gangsters, como Meyer Lansky y Santo Trafficante Jr., de Tampa, permanecieron por mucho tiempo en la Isla y estuvieron estrechamente relacionados con los casinos. Irónicamente, parte de la tarea de Lansky fue eliminar las artimañas baratas de los de juegos rápidos como el llamado “razzle-dazzle” (el equivalente del juego de barajas llamado “3 card Monte” en los Estados Unidos) en las que caían muchos turistas crédulos.

Hasta Richard Nixon se quejó con la embajada norteamericana cuando uno de sus ricos e influyentes amigos fue victimizado por esos trucos. Según la historiadora Rosalie Schwartz, para responder a la amenaza que esos juegos deshonestos representaban para los casinos, Lansky abrió una escuela para seleccionar y entrenar a los empleados de los casinos para asegurarse que solamente individuos de confianza y bien entrenados tuvieran acceso al mundo de los repartidores de barajas y operadores de las ruletas. Lansky condujo una operación eficiente que eliminó a los pequeños estafadores de sus casinos y así atrajo a las mesas a grandes jugadores profesionales que confiaban en la honestidad de los juegos.

En el casino del cabaret Montmartre, de Lansky, grupos de empleados profesionalmente capacitados conducían los juegos; las barajas de “blackjack” se repartían desde una caja y no de las manos de los repartidores de barajas, y los supervisores del salón (floormen) observaban la acción para detectar cualquier señal de conducta impropia. Los gangsters de alto vuelo no permitirían que estafadores de menor categoría desacr

Indudablemente, había fuertes lazos entre la mafia y el régimen de Batista. Pero algunos cronistas han magnificado y distorsionado la naturaleza de esos lazos. Por ejemplo, el periodista T.J. English – autor de un libro previo sobre los Westies, la pandilla del barrio de Hell’s Kitchen en Manhattan – insiste en su libro Havana Nocturne: How the Mob owned Cuba and lost it to the Revolution, publicado en el 2007, que la mafia “había infiltrado una nación soberana y se había apoderado de las instituciones financieras y las estructuras del poder de arriba a abajo”. Según English, Batista obedecía a los dictados de los pandilleros estadounidenses y funcionaba como un esbirro de la mafia.

English parece haber sido muy influido por el libro del escritor cubano Enrique Cirules, titulado El Imperio de La Habana. En ese texto, Cirules, quien más tarde acusó a English de plagiar, afirma que el poder de la mafia, en alianza permanente con los servicios de inteligencia estadounidense, se había apropiado y controlaba todos los niveles de poder en Cuba. Según él, el golpe militar de 1952, que trajo a Batista de vuelta al poder, no fue la que trajo la mafia al poder, sino la culminación de su control, creando un triángulo formado por los grupos financieros dominantes, la mafia y la inteligencia estadounidense.

En un momento delirante, Cirules incluso afirma que las ganancias del negocio de cocaína de la mafia en Cuba fueron mayores que las de la industria del azúcar. Pero el hecho es que la mafia en Cuba, aunque muy corrupta, fue solamente un grupo de interés entre otros, y no tenía el menor propósito de gobernar a Cuba; solamente quería tener un lugar donde poder proseguir con sus intereses, especialmente en el juego y tráfico de drogas, sin que la molestaran los gobiernos de Cuba o de los Estados Unidos.

En vez de tratar de controlar al Gobierno y a la vida política y económica de la Isla, estos pandilleros enfocaron sus esfuerzos en prevenir que otros criminales invadieran sus feudos. Es así, por ejemplo, como los conflictos internos de la mafia, con respecto a sus intereses sobre el juego en Cuba, condujo a la muerte del mafioso Albert Anastasia en una barbería de un hotel de Nueva York en octubre de 1957.

La asociación de Batista con la mafia ciertamente satisfacía las necesidades y requisitos de esta última, pero eso no quiere decir que su poder en la Isla era mayor que el de Batista y sus fuerzas armadas – de igual manera que el poder de la mafia en los Estados Unidos de la década de los 20 no era mayor que el poder de las grandes corporaciones, el Pentágono, y los partidos Demócrata y Republicano.

Trabajo Sexual

Si bien el trabajo sexual fue relativamente común en la Cuba pre-revolucionaria de los 50, la opinión pública estadounidense le dio mucha más importancia de la que la gente le dio en Cuba, incluyendo los críticos más radicales del status quo económico y político de la Isla.

Se calcula que hacia finales de los 50, había en La Habana 270 prostíbulos y 11 mil 500 mujeres que se ganaban la vida como trabajadoras sexuales. Comparado con las 40 mil trabajadoras sexuales que se calculan en Nueva York en 1977, la proporción de trabajadoras sexuales en La Habana de los 50, con una población de un millón de habitantes, era aproximadamente el doble de la de Nueva York con ocho millones de ciudadanos.

Pero si se toma en cuenta la mayor pobreza y desempleo de la Isla, y la doble moral sexual orientada a preservar la virginidad de las jóvenes “decentes” – no de los hombres – hasta que contrajeran matrimonio, la diferencia entre las dos ciudades no es tan dramática. El trabajo sexual en La Habana atraía más atención que en Nueva York, no porque había más trabajadoras sexuales, sino porque estaban concentradas en ciertas áreas urbanas (en los barrios de Colón, San Isidro y la calle Pajarito, por ejemplo). El rol notable que el trabajo sexual jugó en la industria turística, así como la extravagancia de algunos de los sitios donde se ejercía ese trabajo, debe haber contribuido en gran parte a su visibilidad y a su mala fama.

A pesar del gran número de mujeres involucradas en la industria sexual, muchas más mujeres trabajaban en otros sectores de la economía cubana donde también eran muy explotadas. Era mucho más probable que las pobres y desempleadas del campo – una fuente importante del reclutamiento para los prostíbulos de La Habana – acabaran como criadas en las casas de las clase alta y media de los pueblos y ciudades, que como prostitutas.

La economía moral de los campesinos y obreros agrícolas, con sus nociones de dignidad y de autoridad paternal, junto con la influencia de los cultos y religiones populares, deben haber sido barreras muy poderosas contra el trabajo sexual.

Según el censo nacional cubano de 1953 – el último censo antes de la victoria revolucionaria de 1959 – 87 mil 522 mujeres trabajaban como sirvientas domésticas, 77 mil 500 para un familiar sin paga, y 21 mil estaban totalmente desempleadas y buscando trabajo. Además, aproximadamente 83 por ciento de todas las empleadas trabajaban menos de 10 semanas al año, y solamente 14 porciento todo el año.

Esas eran las realidades mucho más chocantes del desarrollo económico desigual inducido por el imperio del norte y por el capital cubano en la Isla. Pero la naturaleza del trabajo y los problemas de ser una trabajadora doméstica o una costurera, no eran tan titilantes y excitantes para el observador estadounidense, tanto de derecha como de izquierda, interesados en lo exótico y lo diferente de los cubanos.

La respuesta de los revolucionarios

Mientras que para muchos estadounidenses, incluyendo secciones de la izquierda liberal y radical, los casinos, la mafia, y la prostitución eran males que distinguían a la Cuba de los 50; para la oposición cubana en la Isla los problemas del país eran otros mucho más importantes – la dictadura, la extensa corrupción de los gobernantes, los males del mono-cultivo del azúcar y la pobreza rural extrema, la alta tasa de desempleo (especialmente entre los jóvenes, tanto en la Cuba urbana como la rural), y para la oposición comunista a Batista, el imperialismo (Fidel Castro no habló públicamente sobre el imperialismo, sino hasta después de la victoria revolucionaria).

En su juicio en 1953 por el ataque fallido que dirigió contra el cuartel militar del Moncada, en Santiago de Cuba, Fidel Castro pronunció un discurso radical titulado “La Historia Me Absolverá”.

Fidel Castro entrando a La Habana una semana después la huida de Batista. Foto: petermoruzzi.com

En ese discurso Castro habló de la necesidad de una reforma agraria para proveer a campesinos sin tierra con pequeñas parcelas con la compensación correspondiente a los terratenientes, y demandó la participación de los trabajadores en las ganancias (30 por ciento) de todas las grandes empresas industriales, mercantiles y mineras.

También prometió que su gobierno revolucionario nacionalizaría los monopolios eléctricos y telefónicos y confiscaría los bienes de los ladrones del erario público. Los pronunciamientos posteriores de Fidel Castro durante los dos últimos años de la lucha contra la dictadura fueron socialmente más moderados, lo que le facilitó   crear una amplia coalición social y política en apoyo a la guerrilla y a las luchas urbanas del Movimiento 26 de julio.

Pero ni él ni ningún otro líder oposicionista mencionaron la mafia, el juego o la prostitución en sus pronunciamientos políticos, aun cuando estos adquirieron más importancia a fines de los 50.

No quiere decir que Fidel Castro y otros reformadores y revolucionarios cubanos no vieron esos fenómenos como males sociales o que eran indiferentes a sus efectos. Pero los vieron como problemas secundarios y, en cierto sentido, derivativos de cuestiones más fundamentales que caracterizaban a la Cuba de esa época.

Es cierto que en esos tiempos sobrevivía la vieja noción pre-independentista – basada en la política iluminista diseminada por, entre otros, las logias masónicas a las que pertenecieron la mayoría de los líderes de las guerras de independencia contra la dominación española – que Cuba sufría de tres vicios que la futura república cubana debía eliminar: las corridas de toros, las peleas de gallos, y la lotería.

Las corridas de toros fueron ,de hecho, prohibidas a principios de la república, pero las peleas de gallos, vistas como un “pasatiempo” más cubano que español, persistieron, aunque más en áreas rurales que urbanas, y con muchísimo menos impacto cultural que el de la lotería oficial y sus derivativos. Pero el hecho era que para ese entonces la vieja noción ya se estaba disipando de la conciencia de los cubanos.

Ocasionalmente, el estado pre-revolucionario lanzó ofensivas contra el trabajo sexual. Por ejemplo, en enero de 1951, bajo el Gobierno constitucional de Carlos Prío Socarrás del Partido Auténtico, el ministro de Gobernación Lomberto Díaz lanzó una campaña para “limpiar” el barrio de Colón, la zona más asociada con la prostitución en la capital.

La campaña fue bien recibida por muchos cubanos, especialmente por las clases medias, y fue reportada y discutida ampliamente en los medios de comunicación. Pero dado que no hubo ningún intento para proveer empleo alternativo a las trabajadoras sexuales, regresaron a dicho barrio poco después.

Folklore colonial

Desde el siglo 19, muchos políticos y líderes de la clase gobernante estadounidense se orientaron a Cuba como un país potencialmente anexable, una estrategia ideológicamente justificada por un conjunto de presunciones que, como lo ha señalado el historiador Louis A. Pérez, consideraban a los cubanos como un pueblo incapaz de gobernarse, dirigido por un país (España) que no tenía capacidad para gobernar a nadie. Esta fue la noción que apoyó la intervención de los Estados Unidos en la guerra de independencia cubana, que a pesar de la genuina simpatía y compasión que muchos estadounidenses sintieron por los cubanos oprimidos, justificó sus propósitos imperialistas para la Isla.

Después que España perdió la guerra, Cuba adquirió su independencia en 1902, aunque en un sentido muy limitado, dado la Enmienda Platt que le concedió a los Estados Unidos el derecho de intervenir militarmente en Cuba.

Como Louis A. Pérez indicó, esta nueva realidad se cristalizó en la ideología predominante estadounidense de Cuba como una nación infantil o de escolares, con los del norte actuando de maestros.

Si bien esta concepción no fue universalmente compartida, y hasta criticada en los Estados Unidos, persistió como un núcleo en la concepción popular norteamericana de Cuba. A medida que la Isla se convirtió en la pionera del turismo en el área del Caribe comenzando en los años 20, esa concepción también adquirió un aura de sensualidad, carencia de inhibiciones morales y un toque de primitivismo sin censura acentuado por el puritanismo Protestante estadounidense.

En última instancia, el énfasis en el juego, la prostitución y la mafia como elementos centrales de los males que afectaban a la sociedad pre-revolucionaria cubana fue, aparte de la obsesión generalizada de los estadounidenses con la mafia, una forma de folklore e ideología colonial que también influyó hasta los opuestos al colonialismo y al imperialismo.

Una ideología similar también reinaba en el otro poder imperialista de la época, la URSS, como lo hace evidente la película soviética Soy Cuba, filmada en el 1964. Como lo señaló Jacqueline Loss, una estudiosa de la influencia soviética cultural en Cuba, ese film representa a los cubanos como seres híper-sexuales, de sangre caliente, empobrecidos y profundamente necesitados de un proceso civilizador.

La visión de la Cuba pre-revolucionaria también proviene de ciertas presunciones que sustentan el concepto de subdesarrollo, y más tarde del Sur Global. Creado con el propósito de reemplazar los prejuicios “orientalistas” de la vieja noción de “atraso,” el nuevo concepto fue frecuentemente superimpuesto sobre el significado anterior, en vez de reemplazarlo con propósitos más modernos.

Así fue como se usó frecuentemente como parte de una dicotomía rígida – desarrollo contra subdesarrollo – en vez de un espectro continuo, lo que entorpeció la comprensión de un país como la Cuba pre-revolucionaria con su combinación contradictoria de desarrollo y subdesarrollo, su alta modernidad mezclada con poderosos elementos del pasado, excluyendo así la complejidad y análisis matizado y apuntando hacia una imagen simplista de un país “primitivo” gobernado por el sexo y el crimen.

También influyó la percepción popular estadounidense de la “cultura” como algo homogéneo e incambiable, que aplicado a Cuba conllevó a una imagen distorsionada y caricaturesca de la Isla.

Las complejidades de la sociedad cubana en los medios populares estadounidenses se redujeron a clichés culturales. La realidad era que los cubanos que residían en la Isla en los años 50 no eran simplemente bailarines y gente con un buen sentido del humor, sino gente que durante la mayor parte del tiempo que estaban despiertos, trabajaba muy duro gobernando al país (desde dictadores, latifundistas y capitalistas, hasta soldados y policías) o, en el caso de la gran mayoría, sobreviviendo como trabajadores, campesinos, empleados públicos, estudiantes, profesionales, tenderos, o intelectuales.

Si por un lado tenían en común una serie de rasgos culturales, los cubanos también diferían substancialmente entre sí, a veces teniendo más en común con sus contrapartes de clase y ocupación en los Estados Unidos que con otros cubanos. Después de todo, en todas partes del mundo la gente actúa basada en los mismos impulsos y aspiraciones, tratando de defender su nivel de vida, de satisfacer ciertos requisitos nutricionales, y limitar, sino eliminar, su opresión y explotación.

La visión de la Cuba pre-revolucionaria como una sociedad culturalmente homogénea y “exótica,” lejana de una sociedad “desarrollada” y fatalmente afectada por los males del juego y el control de la mafia sugería la imagen de una sociedad agotada y lumpenizada, carente de cualquier recurso político, moral o espiritual, y, por lo tanto, incapaz de conducir su propia lucha por la auto-emancipación y dependiente de un Mesías que llegara y con su poder único la salvara.

En las etapas iniciales de la Revolución victoriosa, antes que adoptara el modelo soviético, los mafiosos fueron rápidamente expulsados del país; el juego en los casinos fue abolido (después de dificultades iniciales lidiando con el problema del número significativo de empleados de los casinos que se quedarían sin empleos). En febrero del 1959 la lotería nacional fue convertida en el INAV (Instituto Nacional de Ahorro y Vivienda) – una medida de transición canalizando los ingresos de los sorteos en un fondo de ahorros dedicado a la vivienda.

El trabajo sexual fue permitido inicialmente, pero reformado con la abolición de las extorsiones de los proxenetas y policías. Más adelante, las trabajadoras sexuales fueron capacitadas y colocadas en empleos alternativos. Pero el trabajo sexual eventualmente reapareció con la severa crisis económica de los 90 y el gran crecimiento del turismo.

Durante los últimos años, el juego de la bolita (basado en los resultados de la lotería de la Florida) ha experimentado un renacimiento, aunque todavía no ha obtenido el volumen e impacto cultural de su equivalente pre-revolucionario.

Independientemente de que uno esté de acuerdo o no con el régimen cubano, no se puede negar que los cambios, incluyendo el establecimiento de un estado unipartidista, fue el producto de realidades sociales y políticas internas cubanas radicalmente diferentes de la percepción estadounidense de decadencia mafiosa y la inmoralidad prevalente en la Isla.
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*Samuel Farber nació y se crió en Cuba. Es el autor de Cuba Since the Revolution of 1959. A Critical Assessment publicada por Haymarket Books en el 2011. Este artículo fue originalmente publicado en inglés en la revista Jacobin.

 

39 comentarios sobre “Cuba antes de la Revolución

  • Esa mala fama que se le dio a la Cuba antes de Castro por parte del mismo regimen y sus simpatizantes no desaparecio y es mas, ha aumentado en los ultimos años, desde la corrupcion rampante pasando por la prostitucion femenina, masculina e infantil, el juego de la bolita,y la droga. De la mafia no digo nada pues si existe debe tener otro nombre. Es una verguenza que cubanos izquierdosos, con tal de defender al regimen sigan mirando lo que era el pais y cerrando los ojos a la realidad de hoy.

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      • Solo hay una verdad, si antes de la revolucion ,todo era tan malo ,habia tanta pobreza y corrupcion ,por que no existia la epidermia migratoria que hay ahora?porque una chica deja sus estudios y se pone jinetear,se habla de los ricos de antes y los de ahora so los que esta bien conectados ,para tener lujosos paladares, mi pais es una gran farza desde 1959 eso es lo que es 50 años de mentira y lavado del cerebro.

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        • Ante de la revolución cubana, la isla de Cuba, se conocía como el melao del mundo, tenia una de las mejores economía en el continente americano. La prostitución existía pero con la revolución creció exponencialmente,
          por la miseria y hambre por doquier. Así son las cosas…

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  • Lo bueno es que hay un dicho que reza que: “aquí en la tierra hay mas tiempo que vida”, y para desgracia del autor, su historia se le va abajo. Hoy por hoy todos los que nacimos después del ’59 podemos constatar la realidad de que “llegó el Mesías y con su poder único la destimbalo”.

    Hay que ser demasiado contencioso, yo diría que cobarde, para que este profesor, autor y veterano socialista no incluya la igual vergüenza que ha sido la vida de los cubanos después del triunfo de la revolución, porque el no incluir los miles y miles de cubanos que han preferido que se los coman los tiburones es una gran falta de respeto y sensibilidad a la vida humana, hay que ser muy falta de valores nobles para no importarle el dolor de la familia cubana regada y dividida por todo el mundo, cosa que el Señor Farber sabe es producto del control de la mafia castrista que ha llegado a ser peor que la que se haya tenido antes, lo sabe porque vive en los EU desde feb. de 1958 y sabe que el cubano nunca tuvo que emigrar, él mismo no regresó después que la casa ya estaba limpia, infame y descarado es lo que es.

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    • Miranda…Miranda…(pío tai), Tú y yo solemos intercambiar en HT dentro de un ambiente de respeto mutuo, incluso de cordialidad, a pesar de nuestras evidentes diferencias sobre la realidad cubana. Te convido a pensar en esto. Si tildas de “descarado” al autor del texto, ¿no te parece que abaratamos las bases de nuestro debate?

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  • como siempre, un acercamiento inmejorable, abrazos, Sam

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  • “Mientras que en los años 50 entre 200 mil y 250 mil turistas visitaron a Cuba anualmente, un poco más de tres millones en el 2014”

    Año 1950: 12 habitantes por turista
    Año 2015: 3.6 habitantes por turistas

    La comparación deberia ser con otros paises en los mismos años, idealmente paises de la región.

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  • De nuevo la leyenda negra. Compárense los indicadores de la Cuba de los cincuenta con la inmensa mayoría delos países de AL., y hasta con algunos de Europa en la misma época. Además, sobran los testimonios de cualquier cantidad de personajes célebres que visitaron el país y dejaron sus impresiones por escrito, algunos de ellos hoy son documentos de valor histórico y cultural.

    Qué pena que algunos cubanos, en aras de defender lo indefendible se sediquen a denigrar a su propia tierra con tal de demostrar que el desastre castrista fue la solución adecuada, y no la debacle que es.

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    • Jorgealejandro:

      Es harto sabido que esos indicadores no representaban a toda la sociedad. Bastaba que uno saliera de La Habana y de las capitales de provincia para entrar en ese otro mundo, donde el olvido al campesino y el maltrato constante al aparcero eran la tónica dominante. Y una vez más – ya deberías conocerme- no vengo aquí con teques. Mi familia en el campo pasó por eso.

      Creo que va siendo hora en que TODOS comencemos a “aggiornar” (la palabreja de moda) nuestros conceptos y nociones sobre lo que ha sido Cuba en los últimos cien años o más. Tanto en un sentido como en otro. Admitir los males republicanos que señala Samuel aquí – a los que yo podría agregar otros de la vida real familiar – , no implica que te hagas contribuyente del actual sistema imperante en la Isla. Sin embargo, sí ayudaría en gran medida que comencemos a indentificar los tonos intermedios.

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      • Isidro, no me voy a meter en esta bronca de si Cuba era antes de la revolución un Paraíso o un Infierno. Lo he dicho antes. No era ninguna de las dos cosas. Pero tu que tienes buena vista para los videos y las fotos, no te parece que la foto de Batista con el general norteamericano en Washington como que no corresponde al periodo histórico principal que escribe Farber, . Es una foto de 1940-1944. Del Batista que legalizo al Partido Comunista Cubano, del Batista que aprobó la Ley de Coordinación Azucarera, ley que aseguró la protección al pequeño colono y del Batista que hizo muchísimas leyes sociales y económicas positivas al país. De todas las fotos que existen de Batista, ¿no se pudo encontrar otra?

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        • Precisamente, Tony, llamé la atención más abajo sobre el hecho de que no se dispone de suficientes estudios – al menos disponibles al lector medio – sobre el tránsito de Batista de adalid popular a dictador asociado codo con codo con intereses de EE.UU. y la mafia. Y entiendo que sería muy beneficioso, a los efectos de dilucidar los entresijos del camino recorrido por Cuba de entonces a hoy.

          Es lo que trato de explicarle a Miranda – que siempre me echa en cara estar reviviendo muertos – sobre la necesidad de mirar atrás para explicarnos el ahora.

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          • Isidro, he estado revisando lo de la foto, no es del periodo de su presidencia sino de antes, es de Nov 1938 cuando era jefe del ejercito. La foto fue tomada durante el desfile del día del Armisticio. Fue en la época en que se oponía a los comunistas, pero curiosamente en las elecciones de 1940 sale electo presidente por la Coalición-Socialista-Democratica y en su gobierno varios Ministros eran del Partido Comunista (PSP). ¿En que momento el cambia de postura? y ¿Por que?
            Como dije antes, La Historia es como dice La Biblia: “El Señor actúa de forma misteriosa”

      • Isidro por favor, ya esta bueno de estarse calando “estos últimos cien años”, que se nos va la vida viejo!!. La verdad que tal parece que a tu familia y a la de Elio han sido las familias que les tocó peor, con todo el respeto del mundo hacia tu flia. no puede ser que porque a lo mejor sean de las que se benefició con lo que la revolución les dió, tengan que tapar que hoy por hoy estén peores, mira que yo he conocido guajiros aquí, inclusive quienes con toda la nobleza del mundo dicen que se “beneficiaron” de algo después del ’59, pero que hoy por hoy hayan tenido que abandonar su terruño, porque con igual nobleza dicen que la revolución fue todo un show, igual que lo que acaba de comentar gusan@: NO PASARON HAMBRE, Isidro, la Cuba de Fidel Castro, alfabetizada y todo vive peor que cuando estaba Batista.

        Mi madre no tiene porqué mentirme, además ahí están las fotos, como te he dicho otras veces, eran repobres y nunca dejaron de tomar leche, ni de comer huevos ni arroz con picadillo y aguacate, y se educaron en escuela pública, siempre ha dicho que hacia falta cambios, pero que no se necesitaba la mierda que trajo Fidel contando desde el mismísimo 59 hasta el día de hoy. Y yo creo que ya aburre que se tenga que citar en honor a la verdad cómo vivian los cubanos con Batista, para poder compararlo con la manera que han tenido que vivir bajo el castrato.

        Fíjate que hasta muchachos de 30años muy bien adoctrinados ellos con la misma cartilla que acaba de escribir Farber, y te dicen a la cara, que los horrores que les dijeron del otro dictador, han comprobado que Batista fue un niño de teta al lado de este que tienen ahora.

        Respuesta
        • Jaja…estimada Miranda…lo que siempre te pido es que le coloques bridas a la pasión, porque cuando nos apasionamos en demasía nos cuesta parar en el momento adecuado.

          Observa que en mi comentario a Jorgealejandro yo no menciono para nada la actualidad de Cuba, que admito que está de truco, y nos llevaría debate aparte tratar de auscultarla. Hablo de temas puntuales acaecidos en un momento específico de nuestra Historia, partiendo ante todo de la experiencia de mi familia, para que no me vayan a acusar de tecoso.

          Mira, si tuviera que ponerte el peor ejemplo que guardo de aquella época, te mencionaría el día que mi madre enfermó, y cuando quiso buscar ingreso en una clínica en Antilla, la remitieron a un sargento político de la zona, que entregaba órdenes de hospitalización para los lugareños, a cambio de que estos comprometieran su voto en las elecciones a favor del candidato que el sargento les indicara. Y esto era práctica consuetudinaria con miles de guajiros, lo que nos debía dejar por conclusión que el juego democrático en la Isla andaba cuando menos en muletas, tomando en cuenta el montón de gente pobre que se veían en la necesidad de cambiar buena salud por sus preferencias políticas.

          Pero para que veas que no me caso con una sola verdad, a cambio admito que al mudarse para La Habana, en la época en que no botaban a los orientales, como sí hacen ahora, mi madre vio mejorar su economía gradualmente, después de trabajar de criada en varias casas, de cocinera de la famila de Julio Antonio Mella y de terminar de planchadora en la Lavandería La Comercial, que cuando aquello era propiedad norteamericana. Y con su sueldo de simple planchadora pudo costearse el alquiler de un apartamento de tres dormitorios en El Vedado, cuando quiso ser indepediente y no seguir conviviendo con su suegra, y allí fue donde pasé los primeros meses de mi vida. Hoy ni planchádole a todo el barrio podría alquilar un cuartico en Guanabacoa.

          O sea, que incluso en tiempos aciagos, la gente tenía alguna esperanza de mejorar. En fin Miranda, mi invitación perenne es a desterrar el blanco y negro. En todas partes cuecen habas…

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        • Gracias Miranda por tu franqueza tan directa, tan cubana. Estoy 100% de acuerdo contigo, no se puede ni siquiera argumentar lo más elemental para tratar de justificar tanta injusticia, desaciertos monumentales de todo tipo y en todas las esferas de esta mal llamada “revolución “y de esta cuadrilla de insuperables mafiosos con el “comandante al frente. El autor de este artículo sabe del tema lo que “garrapata de gimnasia ” y los demás que están opinando en algunos casos quieren “suavizar ” la ignorancia o ceguera del autor. Yo soy “guajiro “y se muy bien de lo que estas hablando. Vine hace 20 años, después de estar 5 días en una balsa y me alegro infinitamente de haberlo hecho, pues perdí gran parte de mi vida en aquella “robolucion”,pues nos lo robaron absolutamente todo, hasta la dignidad de algunos que aún siguen (a veces solapadamente) defendiendo lo indefendible. Un abrazo para ti Miranda.

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    • Que en el campo hubiera serios problemas para una parte (porque no fueron todos los que así viviían) no justifica el decir que Cuba era una especie de Bangkok del Caribe, ni tampoco oniega que estuviera mucho mejor que la mayoría de LA en esa época., y que algunos en Europa, ni los indicadores envidiables que llegó a tener la nación en muchos aspectos.

      Acuérdate, isidro,que yo también tengo familia, y no millonaria, por cierto; Ya va siendo hora de que te des cuenta de que el agradecimiento no es un cheque en blanco.

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      • Yo soy del campo, Isidro. De un pueblo que tenia unos 5000 habitantes y ahora si acaso llega a mil. Un pueblo donde habia una estacion de ferrocarril y un ingenio que daban empleo a mucha gente. Gente que consumia en la tienda, las fondas, el cine, las maquinas, el bar, las bodegas del pueblo. Y que compraban en el pueblo el carbón, la leche,las frutas, los huevos, etc. Hoy no hay ingenio ni ferrocarril y esos casi mil habitantes dan grima. Las casas les caen encima y lo poco que se produce se manda a vender en La Habana.
        Y esa historia se repite en cada comunidad cubana.

        Mi familia no eran ricos. Un abuelo era ferroviaro y el otro era agricultor. Una casa de tejas y la otra de guano. Una con piso de baldosas y la otra de tierra. Las dos abuelas eran amas de casa. Y ambas siempre me dijeron que a sus hijos nunca les faltó la carne, la leche, el huevo, las frutas. Que aunque tuvieran una sola muda de ropa la comida no faltaba.

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        • Gusana:

          Insisto: no es mi afán hacer ver que el 100% de las familias rurales cubanas vivían como los carboneros de la película “El Mégano”. Más bien señalar que había un acuciante desequilibrio entre estilos de vida en las urbes cubanas y “el monte”…Hoy podría decir que de cierto modo se ha invertido la ecuación, pues el que tiene una parecelita de tierra al menos garantiza el alimento, mientras que en las ciudades se pasa las de Caín resolviendo la chaucha diaria…

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      • De acuerdo, Jorgealejandro:

        Incluso te convido que cuentes aquí experiencias familiares de aquella época diversas a las mías. Como dije antes, este post de Farber se exhibe riquísimo para desatar un debate entre todos.

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    • He visto fotos de la época de países andinos donde se ven dotaciones de indígenas cargando en parihuelas pesadas cajas de mercancia. Llamaban a esa práctica carga “a lomo de indio”. Hoy esas mismas ciudades le dan literalmente nalgadas a Cuba en desarrollo, bienestar y derechos, logrados por sus ciudadanos.

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      • Bobo:.

        Es cierto que nos hemos quedado muy atrás en demasiados aspectos. De ahí la necesidad de que todos contribuyamos en la medida de nuestras posibilidades a ponernos al día. Comenzando por el debate.

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  • Este largo artículo parece sacado de los archivos del departamento ideológico de comité central del PCC, comenzando por el título.

    Lo leí y trate de buscarle un sentido lógico a toda la historia del tabaco pero no lo logre. El corte hasta 1959 tal vez a los no cubanos pueda darle entender que con la revolución castrista y su medio siglo de dictadura se eliminaron el glosario de males que con tanto lujo de detalles describe. También parece una alerta moralista sobre los males que florecerán con el retorno de los americanos a la isla inmaculada socialista.

    1ro. Es conocido que la prostitución en La Habana fue uno de los negocios más lucrativos desde finales del siglo 19 y principios del 20 (todavía no llegaban los turistas ni la mafia americana). El barrio de San Isidro en la Habana Vieja fue prácticamente un barrio burdel donde surgieron hasta chulos políticos como Yarini. También durante esa época y en ese mismo barrio nació y se crió nuestro José Martí en la calle Paula. En la actualidad sigue siendo un área de gran presencia de prostitución.

    Yo me atrevo a decir que en la Cuba socialista de hoy hay más prostitutas y prostitutos que en los años 50s. Incluso desde el gobierno se ha vendido un turismo de sol, playa y prostitución. La agencia de turismo Cuba Amor fue un buen ejemplo de prostitución estatal.

    2do. Afirmar que el tráfico de cocaína en la Cuba de los 50 generaba más dinero que la industria azucarera creó que hubo un desface de 30 años. En los 80s cuando los Castro se asociaron con Pablo Escobar para el tráfico de cocaína es posible que por los volúmenes que se manejaron si pudo generar más ganancias que una zafra azucarera. En los años 50s el narcotrafico de cocaína todavía no era un negocio tan lucrativo para la mafia como si lo fue a partir de los años 70s. Entonces con la información que se conoce sobre narcotrafico, venta ilicita de armas y trafico humano después del 59, alguien puede atreverse a decir que Batista manejo más millones que los Castro en negocios con la mafia?

    El último párrafo es al parecer una especie de conclusión donde el autor esta descubriendo el agua tibia. Siento que Samuel nos esta debiendo una segunda parte titulada Cuba después del 59.

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  • Error, la prostitución no comenzó en los años 90, con el periodo de miseria especial, yo recuerdo en mi infancia por el 67 o 68, escuchar de algunas muchachas del barrio que les decian Cufleteras,mi madre no dejaba a mis hermanas, conversar con ellas porque andaban con los griegos que eran la tripulaciones de Cuflet, y eran muy baratas,porque tenian sexo por ropas o medias finas , que eran muy escasos en ese tiempo , y creame que no eran pocas las que se dedicaban a esos menesteres….

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    • Totalmente cierto, por mi casa vivía una.

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      • Lo cual habla muy bien de nuestra inclinación por la cultura clásica… desaparecidos los yankis y descartados los bolos (sobre todo en verano y sin desodorante), nuestras amables meretrices procuraron el amparo de la antigua Grecia…

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  • Muy informativo, e incluso ameno, el análisis de Farber. Sobre todo se me antoja excelente pie para abrir un debate con todas las tendencias en HT.

    Hay un capítulo de nuestra Historia en el que percibo cierta ausencia de profundización por parte de especialistas, y que creo que ayudaría a arrojar mucha luz sobre cómo llegamos hasta hoy. Me refiero al tránsito de Fulgencio Batista de su aureola y pedestal de prohombre adalid de las causas populares, que en hombros de los comunistas llegó a la presidencia en 1940, y el pichón de dictador que se instaló en Columbia en 1952. El que luego abrió los brazos a la mafia aqui descrita y repensó el país como su finca y banco particulares.

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    • Isidro, cuando se habla de la nacionalidad , siempre se habla de las virtudes; pero si se busca profundamente se encontraran las razones por las cuales saltamos de una dictadura de derecha a una de izquierda; desgraciadamente el ego de los cubanos es tan grande que la palabra “atraso de la conciencia social” desataria todos los complejos.

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  • Es que es demasiada información y siempre quedan lagunas, yo he estado investigando en la historia de algunos prueblos en la Habana y hasta donde pude indagar, no todo es color como pinta este artículo, hay mucha más diversidad, sobre todo lo rico del patrimonio cultural surgiente y la identidad cubana naciente en los años 1910 hasta el 62… De ahí en adelante pues todavía estoy leyendo los libros y apuntes de personas que pasaron a mejor vida.
    Desde el punto de vista comparativo, creo que faltan muchos elementos, pero lo que plantea este trabajo es muy interesante para el debate y la investigación de la historia de Cuba y el desarrollo cultural, comercial y político en América como su contrapartida. Saludos.

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  • Farber por dios, en que mundo vive usted. “La bolita”, sigue viva y coleando en la Cuba de hoy, pero como es ilegal la gente no dice ni pio. . Los “apuntadores”, están en todos los pueblos de Cuba, nadie “los echa palante”, porque hasta la presidenta del comité juega. Por lo general “se tira” por la lotería de Venezuela o Puerto Rico. Baje de la Academia.

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    • Jaja…Yo tuve un vecino en La Habana que vivió de la bolita por casi tres décadas…y lo mejor del caso es que todo el mundo en la barriada lo sabía…incluidos CDR y policía…a cada rato se metía en alguna candela, pero siempre consiguió “librar”…Creo que aún sigue en eso….”Old habits die hard…”

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      • Isidro, El juego es “La Esperanza del Pobre” y de personas ansiosas por dinero tanto antes de la revolución como ahorra. Cuando mejore el nivel de vida se reducirá.
        Siempre me he reído de la actitud que tenia el gobierno de “erradicar” la prostitución. Desde tiempos antiguos las prostitutas han cumplido una función social, desde los ritos de fertilidad a hoy para aquellos que como se dice en España, “no se comen una rosca”. Tampoco tiene nada que ver con capitalismo o socialismo.

        Conozco el caso de un individuo que viajando por los países socialistas de Europa del Este, uno le dijo; “En mi país no hay prostitutas”. Le contesto; “en SU PAÍS no habrá prostitutas, pero en MI HOTEL están por todas partes”.

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  • La mafia terrorista batistiana de Miami sigue soñando con regresar a esto que tenía Cuba antes de la revolución pero eso no pasara jamás mientras sigan esperando pero en el infierno porque la revolución los seguirá enterrando a todos los apátridas gusanos cojonessssss.

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    • La mafia terrorista batiatiana de Miami es solo imaginacion de Castro. A fuerza de repetir mentiras, mucha gente en Cuba ha creido lo que dicen, y fue sorprendente para mi haber conocido personas en Miami pertenecieron al ejercito, o tuvieron otro tipo de trabajo gubernamental que no tienen nada que ver con lo que se dice en Cuba, sino que lo hicieron por ideologia o por vocacion militar, y jamas hablan de regresar ni de acabar con el gobierno de Castro. Todo lo contrario. Asimilaron la forma de vida americana, se integraron a la sociedad donde viven, y cuando hablan de Cuba, recuerdan lo bueno de vivir alli, no hablan de regresar a tumbar a nadie, ni tampoco he oido que quieran regresar a buscar nada o a ajustar cuentas con nadie. Son gente pacifica y amable que sufrio el desprecio de muchos, y salieron buscando un futuro para su familia. Se integraron a la sociedad de la mejor manera que pudieron, y continuaron con sus vidas. Grupos revolucionarios estaba poniendo bombas por toda la ciudad, y ellos tenian la obligacion de proteger a la poblacion de morir a causa del terrorismo que se produjo a finales del año ’58. Vivi engañada hasta que conoci algunas personas que me hablaron sobre sus vidas y me di cuenta de que la revolucion ha fusilado, a desaparecido, y ha perjudicado mucho mas al pueblo cubano que el bien que ha hecho. Que conste que no puedo haber sido batistiana, ya que tenia 8 años cuando triunfo la revolucion y comenzaron mis problemas.

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      • Tengo que decirle señora, que en Cuba, actualmente, viven personas que eran casquitos de la tirania y que no cometieron ningun delito…Uno de ellos es padre de un amigo mio..y tiene una revista Bohemia, con fotos y narraciones de los crimenes cometidos por muchos de sus capitanes, coroneles y generales….aparecen muertos algunos de esos asesinos ya ajusticiados y sus asesinados y torturados. El hablaba de eso y veia lo que hacian en el cuartel donde trabajaba, pero no se metia en nada…y tengo conocidos de mi famlia, uno de ellos tanquista, que se paso a los rebeldes en el primer dia del triunfo, y que vio a los aviones con los esbirros, como se iban de Cuba…estaba en el tanque y decia, que si el hubiese sabido lo que estaba pasando, hubiese cañoneado esos aviones….¿Que le quiero decir? Que cuando Batista Cuba era un relajo, un prostibulo y casino de USA, donde la vida valia menos que un comino…las carreteras y cunetas estan llenas de tarjas de los asesinados despues de torturarlos…A Cuba la uisieron dividir con un canal por el centro de la isla, para complacer a los USA…Pero el pueblo se sublevo y tuvieron que desistir de eso…Eso fue cuando Batista….
        No puedo decirle caso por caso de cada afectado por medidas de la revolucion ni si a algunos algun extremista se propaso y abuso…lo que si le digo es que muchos se fueron, sin entender que es una revolucion, y mucho menos lo que realmente pasaba en Cuba…Cuando se vive en un palacete, con todos los problemas resueltos, pensamos que los que luchan son revoltosos y conflictivos…
        Cada cual cuenta la historia segun le parece, pero lo evidente es evidente…Hubo una revolucion popular, porque el Batista era un tirano y Cuba el patio trasero de USA….Eso esta claro en la historia, en documentales y revistas de aquella epoca y en las mentes del pueblo que vivio esa etapa en las calles…no en un palacete con piscina y 200 caballerias de tierra…

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  • Tengo una inquietud. Unos conocidos cubanos que llegaron a mi casa hace unos 15 anos, pues desafortunadamente no conozco Cuba, hablamos mucho y ellos me contaron que la verdad es que ellos en cuba tenían comida , vivienda, educación y salud gratis. Que ella y sus hijos no pasaban trabajo, pero que alla no tenia libertad de salir , rumbear, tomarse unos tragos , que ella era muy alegre y allá no podía hacer eso, que se sentía presa. Ella se quedo en mi casa una semana con el marido, que no vivía en cuba. Dejo a sus hijos con la mama y se vino con el muchacho.

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  • Para mi en particular no existe ninguna diferencia entre el Regimen de Fulgencio Batista y La Revolución de Fidel Castro con respecto al pueblo, pero absolutamente ninguna:
    Batista reprimia Fidel También.
    Batista Fusilaba Fidel También.
    Batista asesinaba Fidel También
    Batista demagogo Fidel También
    Batista un mentiroso Fidel También
    Batista vivia como un rico mientras el pueblo se moría de hambre Fidel También
    Racismo con Batista con Fidel También
    Desalojo con Batista con Fidel También
    Antes de 59 miseria después del 59 también
    Prostitución antes del 59 después 59 también
    En resumen todo lo que había antes del 59 resurgió después del 59 y cosas que no existían antes del 59
    comenzaron a existir.
    Lo peor que le pudo pasar a Cuba en toda su Historia fue Fidel ese si tenia una mente diabólica los Resultados vean como esta Cuba es el resultado de su gestión como Presidente un Pais totalmente destruido.
    Un pais donde no existe conceptos principios ni dignidad, el secreto la desinformación,represion y miedo.

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