Una, dos, tres… pequeñas alegrías

Alegrías que, como pompas de jabón, revientan frente a tu cara, y te dejan esa sensación de vacío, de frustración. Pero alegrías al fin, cumplen con su deber de oxigenar la sangre, que nos circula por las venas cargada de la contaminación que nos rodea: desidia, intolerancia, inmovilismo, ignorancia, arribismo, unilateralidad, centralismo… y una aterrorizante larga lista.

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