El misterio de una casa ubicada en calle 13

Desde hace varias semanas me ha quitado la calma el sonido de una mandarria golpeando las paredes, los techos, de una casa colindante a mi edificio. Sus dueños originales abandonaron el país, de modo que quedó en manos del Gobierno. Al principio fungió como una oficina del Ministerio de Cultura, luego fue del ejército y, por último, de la empresa estatal Campismo Popular.

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