Ciudades en el Caribe: un bojeo erudito

junio 26, 2014 | | |

Armando Chaguaceda

amazonHAVANA TIMES — Por estos días, el lector interesado en los asuntos urbanos, regionales, fronterizos, o simplemente, cualquier apasionado de la historia y la cultura caribeñas tienen nuevas razones para el agasajo. La Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (sede México) acaba de publicar, en su sello editorial, el libro Ciudades en el Caribe. Un estudio comparado de La Habana, San Juan, Santo Domingo y Miami; obra del sociólogo Haroldo Dilla.

Disponible en este momento inicial de distribución en Amazon en formato electrónico, el libro será posteriormente adquirible en versión impresa en la sede mexicana de la institución educativa regional. Se trata de una vieja deuda que el académico cubano-dominicano tenía con su propia agenda investigativa y con quienes hemos seguido su incursión en estos temas; acompañando desde hace algún tiempo la gestación y alumbramiento de esta robusta criatura.

El libro -soberbiamente prologado por el urbanista hispano cubano Carlos García Pleyán- nos conduce, a través de un recorrido histórico y teórico (ver Anexo) escrito en clave caribeña, por los estudios urbanos. Partiendo de un marco analítico que combina la raigambre marxista -en su ponderación de los procesos de acumulación y expansión capitalistas de los siglos XVI y XVIII- con la mirada específicamente dirigida sobre el fenómeno de las ciudades del Mediterráneo Americano -sus semejanzas, diferencias y mutaciones-, Dilla analiza la huella dejada en estos asentamientos humanos por la impronta colonizadora y la vinculación al mercado mundial.

En el libro, se asoman las siempre complejas relaciones entre el acelerado -y a menudo caótico- crecimiento urbano y el (sub)desarrollo de la infraestructura y los servicios de nuestras urbes; entre las promesas de una Modernidad consumista y opulenta gozada por viejas aristocracias y nuevas clases medias y la marginación -ruralizada y/o periurbana- y pobreza en que sobreviven, por generaciones, mayoritarios sectores populares de la región. Y va dibujando el auge y caída de hegemonías regionales -de Santo Domingo a Miami, pasando por la Habana – y las identidades híbridas de la ciudad floridana o la capital puertorriqueña.

Haroldo Dilla

Haroldo Dilla

El libro destaca algunas características particulares del Caribe, constantes de su evolución histórica y desarrollo institucional. Partiendo de reconocer la existencia de diferentes procesos de colonización europea -y del impacto común del posterior tutelaje norteamericano- Haroldo destaca el impacto, dentro de esos núcleos urbanos, de actores externos -potencias, comunidades emigrantes, economías globales- ; los nexos entre lo étnico y lo clasista y la persistencia del autoritarismo político y la injerencia imperial. Y resalta, en todos los casos, una condición fronteriza ligada a su rol periférico dentro del capitalismo mundial.

Una tesis central del libro es que la capacidad para colocarse en (y administrar los) lugares de paso de las fronteras que las circundan -y en particular lo el autor que llama la gran frontera difusa entre “imperio” y economía mundial- ha sido la clave del apogeo, estancamiento y/o declive de Santo Domingo, La Habana, San Juan y Miami durante los tres siglos pasados. Para este análisis, el sociólogo recupera y desarrolla las nociones de enclave y desarrollo; en tanto atributos asignados a las diferentes ciudades, en distintos momentos de su historia, por sus respectivas élites comerciales, financieras, políticas y militares.

La visita a la Habana es una de las perlas de este erudito bojeo por las ciudades del Caribe. Tras comparar las apuestas truncas de enclaves como Veracruz o Cartagena –casos que ameritarían un mayor abordaje en futuras versiones de la obra-, Dilla va describiendo los sucesivos procesos de poblamiento, expansión edilicia, encadenamiento a mercados trasatlánticos y aparición de una esfera pública e intelectual que hicieron de la Habana – desde los tiempos del Despotismo Ilustrado- una de las grandes urbes americanas, al nivel de México y Lima. Llaman la atención las sugerentes interpretaciones que el autor realiza sobre el rechazo que cierto hegemonismo habanero provocaba en las élites provinciales de la joven nación, a lo largo de los siglos XIX y XX. El cual se encarnó en las políticas plebeyas triunfantes a partir de 1959, agendas estas parcialmente revertidas hoy a partir de los procesos de gentrificación desplegados, de forma paulatina, al calor de las reformas en curso.

Ciudades en el Caribe…. constituye, en suma, un agradable y erudito bojeo por las plazas, puertos y callejones de nuestras ciudades. Pero, sobre todo, una invitación a entender la historia, la economía y la cultura de la mano de la comprensión de los modos, siempre contingentes, en que las comunidades humanas viven su cotidianeidad y entretejen las hebras de su destino.

ANEXO: Índice de la obra
Presentación
Introducción.
1. Capítulo I: Una historia de fronteras
1.1. La economía mundo y los imperios en la historia urbana del Caribe
1.2. Para una tipología histórica: ciudades enclaves, desarrollistas y de servicios
2. Capítulo II: Santo Domingo: la suerte cambiante de la Ciudad Primada
2.1. El breve apogeo del siglo XVI
2.2. Las razones de los retrocesos: el costo de la desconexión
2.3. El empobrecimiento generalizado y la ruralización
2.4. La ciudad que olvidó sus murallas
2.5. El siglo XIX: la ciudad del pasado ido
2.6. El lento despertar del siglo XX
2.7. La ciudad de Trujillo (1930-1961)
2.8. La imperfecta construcción de la metrópoli post-trujillista
2.9. Las dos ciudades: pasarelas y callejones
2.10. La modernidad epidérmica: los problemas estructurales de la ciudad
contemporánea.
3. Capítulo III: San Juan: la ciudad y sus muros
3.1. La ciudad fortaleza: San Juan como pivote geopolítico/militar del imperio.
3.2. La ciudad sobre si misma: la lenta evolución de la ciudad enclave.
3.3. La lucha social por el espacio en la ciudad amurallada.
3.4. El desafío de la isla: las rivalidades interurbanas
3.5. La ciudad desperezada y los inicios de la ocupación americana: des y
reterritorialización.
3.6. Entre la nostalgia y el desorden: la explosión urbana y las ciudades de los
automóviles.
3.7. De arrabales y caseríos: las políticas de viviendas y la pobreza urbana
maquillada.
3.8. La ciudad inviable: pobreza, inseguridad y desastre ambiental.
4. Capítulo IV: La Habana: la ciudad arrogante
4.1 La aldea industriosa: la proeza urbana de fines del siglo XVI
4.2 Las flotas y el despegue urbano
4.3 Clases y colores en la ciudad portuaria
4.4. La ciudad golosa: la expansión del hinterland productivo de la metrópoli
4.5 Los desasosiegos de la ciudad elegante: obras urbanas y necesidades crecientes
4.6 La ciudad que saltó sus murallas: el negocio inmobiliario del glacis.
4.7 Las leyendas de la Habana republicana
4.8 La ciudad en crecimiento en la primera mitad del siglo XX
4.9 La ciudad en busca de su perfil: los grandes proyectos urbanísticos
prerrevolucionarios.
4.10 La revolución contra la ciudad: del hombre nuevo al buen salvaje.
4.11 La “ciudad socialista”: sus planes, sus realidades.
4.12 La ciudad rota: la crisis de los 90s y el empobrecimiento.
4.13 Los retos de La Habana: debilidades y potencialidades para su futuro.
4.14 Habana/Miami
5. Capítulo V: A modo de conclusiones: economía y geopolítica en el futuro urbano
del Caribe
6 Bibliografía citada

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9 respuestas a “Ciudades en el Caribe: un bojeo erudito”

  1. El bobo de Abela dice:

    Hermosa forma de hacer las paces. Felicitaciones a Dilla por el libro y para Armando por el gesto.

    • Isidro dice:

      Sí, toda reconciliación en estos día debe ser bienvenida…Y creo que me voy en cola para reseñar el próximo libro de Haroldo, porque en esto de presentar autores parece que hay que andar como con pescado espinoso en boca…

  2. martinodebiodemorir dice:

    Viniendo de Dilla, debe ser un libro fabuloso. Hay que buscarlo

  3. Isidro dice:

    “días”

  4. Javier Figueroa dice:

    Confío en que pueda leerlo pronto. Coincido con Chaguaceda en su comentario sobre la necesidad de incorporar a Veracruz y Cartagena al estudio comparativo de ciudades del Caribe. La incorporación de Miami es muy acertada pues rompe con el mero esquema geográfico; ya lo había hecho Cesar Miguel Rondón al concebir a New York, en su libro sobre la salsa, como parte del Caribe. Buena foto de Dilla para ilustrar el artículo.

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