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Jorge Milanes: Soy animador turístico y relacionista público. Hace 45 años que nací en un pequeño pueblo costero del este de la Habana llamado Cojímar. Me gustan mucho los viajes y las aventuras, ya conozco bastante sobre mi país y me gustaría conocer otras naciones. Disfruto leer, cantar, bailar, la alta cocina y hablar con gente interesante, que brinde sabiduría y alegría.

En busca de una vaca

junio 16, 2014 | | |

Jorge Milanés Despaigne

Las vacas flacas. Foto: Angel Yu

HAVANA TIMES — “¡Mamá… mira un ovejo grande!” Gritó el niño a toda voz, emocionado, mientras miraba por la ventilla del ómnibus. Iba de excursión con su familia al Valle de Viñales. Lo dicho por el muchachito provocó la risa de algunos pasajeros.

Porque es difícil que a su edad -6 años- no sepa distinguir entre una vaca y un ovejo.

La madre se le acercó al oído y le dijo: “Eso no es un ovejo, Kevin, es una vaca, ¿no te acuerdas que el año pasado tu tío te enseño las vacas de su finca?”

Él escuchaba, mirando con marcada inocencia y buscando en su mente la imagen de una vaquilla…, pero nada. Al parecer estaba confundido.

Los que reían comentaban:

“Es normal que un niño en Cuba confunda esos animales, lo que es inadmisible es que yo con treinta años, también esté confundido –dijo uno- hace muchos años que no las veo, y no las recuerdo.”

“Si de confusión se trata”, afirmó otro,  lo del “pollo por pescado”…, ese que nos corresponde por la libreta, siempre es pollo. Con los niños hay que estar bien claros, porque con el tiempo te hacen creer que el pollo es del mar. El ovejo y la vaca son de tierra, herbívoros, así que el niño no esta tan lejos de lo real”.

El chico miraba con atención las caras de los que hablaban, sin darse cuenta del debate que había provocado. Interesado en ver una vaca en su medio natural, se volteó hacia la madre y preguntó:

“¿En el lugar adonde vamos hay vacas, mami?”

“Si mi vida, en Viñales hay muchas vacas y tu tendrás la oportunidad de verlas”. Le contestó la madre con mucho cariño.

“Mami, ¿el ovejo se come?”

“Si mi’jo”.

“¿Y la vaca?”

“También”. -afirmó ella.

“Mamá, ¿por qué tú nunca compras vaca?”  La madre sonriendo se hizo la que no escuchó y le cambió el tema.

Los mayores conocemos bien las vacas, su habitad y aún más, su apreciada carne como fuente de alimento. Y, aunque hay investigaciones que revelan su toxicidad cancerígena, se consume.

En Cuba ni soñar, la única forma que usted pude comer carne de res es por dieta médica o pagar muy alto precio en los mercados en divisa, cuando hay. Por suerte no soy amante a la carne.

Mejor pescado.

Mirar una vaca en Cuba, por sospecha, te puede costar la cárcel.

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Una respuesta a “En busca de una vaca”

  1. El bobo de Abela dice:

    Jajajajaja muy buen post. Jorge la primera vez que fui a un mercado agropecuario fuera de Cuba. Habia una banda de vaca colgada sin el cuero que me parecio enorme y desconocido. Cometi la estupidez de preguntar al vendedor que animal era ese. El tipo me miro y solo se sonrio pensando que lo estaba burlando de el.

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