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Armando Chaguaceda: Mi currículo vitae me presenta como historiador y cientista político...yo prefiero insistir en que soy, además, activista, escritor y amante de los tostones, el congrí y el casino mal bailado....tengo dependencia de mar y los amigos, y la ausencia prolongada de ambos me provocan crisis periódicas de "tristalgia"...soy de una generación inclasificable, que recogió todas las frustraciones y promesas de la Revolución...y que hoy resiste en la isla o se abre camino por mil sitios de este mundo, llevando a Cuba en el corazón y tratando de seguir siendo humanos sin morir en el intento.

Los cambios en Espacio Laical: algunas reflexiones

junio 12, 2014 | | |

Armando Chaguaceda

Lenier Gonzalez Mederos y Roberto Veiga.

HAVANA TIMES — Los mensajes personales, notas de prensa y declaraciones en torno al cese de los laicos católicos Lenier González y Roberto Veiga como editores de la revista Espacio Laical se van acumulando en buzones de correo, sitios webs y redes sociales. Yo mismo, apenas una hora después de recibir la noticia de parte de uno de los colegas, atendí la sorpresiva llamada de un medio de prensa pidiéndome comentar el asunto. Lo que atiné a señalar, en medio del shock, apareció en una nota publicada esa misma tarde.

A la incertidumbre sobre los móviles del cambio contribuyó, horas después, las un tanto crípticas y regañonas declaraciones del director de la revista. Finalmente, la postura de los editores, expuesta en mensaje circulado la tarde del miércoles 11 de junio, señalaba que ellos habían solicitado -por voluntad propia y por tercera vez en dos años- la renuncia a sus cargos. Explicando que, en esta ocasión, su pedido había sido aceptado por la jerarquía eclesial; consensuando con la dirección de la revista mantener en un bajo perfil y sin publicidad inmediata de la decisión.

Algo que genera inevitable preocupación -y lógica suspicacia- es el hecho de que Espacio Laical se aboque a este cambio en un momento en que había alcanzado un alto nivel de convocatoria, escucha y respeto en amplios segmentos de la intelectualidad y opinión pública interesados en temas cubanos, dentro y fuera del país. Con vocación ecuménica y una notoria capacidad para combinar ponderación, profundidad y espíritu dialógico, la publicación se había convertido -como he explicado más de una vez- en la principal revista de análisis de coyuntura y problemas sociales del país. Una que no gustaba a los actores inmersos en las lógicas de polarización política, de todos bandos y pelajes. Y que llevó, a nuevas cotas el trabajo antes desbrozado, meritoriamente y en frontera, por publicaciones como Temas y Vitral.

En la comunicación de respuesta a las interrogantes desatadas por su primer mensaje, Veiga y González explicaron que el motivo principal de su salida era la polémica generada por el perfil sociopolítico de la publicación en “determinados sectores de la comunidad eclesial”, que “piensan que la Iglesia no debe inmiscuirse “en política” y que no debería abrir sus espacios a “todos los actores de la sociedad civil cubana.” Posturas que, a la postre, habrían generado “tensiones que se han proyectado sobre la figura del Cardenal-Arzobispo y sobre nuestras personas.” Lo que les motivó, por razones éticas, a solicitar la liberación de sus respectivos cargos dentro del proyecto laical.

Al leer la nota, no encuentro razones de peso para cuestionar la actitud asumida por mis amigos. En primer lugar, porque cualquiera que conoce la particularísima forma en que los buenos cristianos viven el compromiso y pertenencia a su institución sabrán que la lealtad a esta es un asunto medular; con independencia de las opciones personales que, en uno u otro tema profano, sostenga el creyente.

La experiencia de Dagoberto Valdés con el tratamiento dado a Vitral -en la coyuntura de cierre del proyecto originario-, la pertenencia católica de disidentes como Oswaldo Payá y la lealtad mostrada por quienes abrazaron, sin abandonar sus credos, la causa de la Revolución en aquellos duros años donde Iglesia y Estado convivían en medio de mutuas acusaciones, sospechas y agresiones así lo demuestran.

Sin olvidar, con más largo aliento, las lealtades conservadas para con la Madre iglesia por numerosos sacerdotes progresistas que, en estos milenios, han intentado defender y promover causas de justicia, desarrollo y democracia dentro y fuera de la añeja institución, sin romper con esta y sus lineamientos.

Y es que los caminos de la Fé movilizan sentimientos de afecto y lealtad mucho más profundos que cualquiera de nuestras elecciones racionales; quizá solo comparables con la entrega de los verdaderos comunistas hacedores de revoluciones como la rusa y la china. Aquellos que perecieron en manos de sus antiguos compañeros, sin cuestionar la causa mayor por la que, supuestamente, era preferible ignorar cualquier abuso y sacrificar sus vidas.

Hoy, a la luz del desenlace de aquellos procesos, podemos criticar la utilidad de tanto silencio inútil y de tanta muerte injusta; pero -en medio de la cada vez más notoria falta de civismo y compromiso que nos rodea- no es posible sino recordar con respeto a quienes, sin doblegarse ante el verdugo, supieron mantener sus creencias espirituales y humanas frente a toda adversidad, dogma y sanción. Actitud que, desde mi perspectiva y guardando las debidas distancias, honran con su obra y postura Lenier y Roberto a lo largo de esta década y hasta el momento presente.

Sin embargo, me llama la atención cómo dos experimentados -y notablemente informados- periodistas identifican las causas profundas del acontecimiento únicamente con decisiones y cambios internos de la Iglesia. Fernando Ravsverg señala que “Posiblemente la salida de los editores de Espacio Laical y el fin del reinado del Cardenal Jaime Ortega se correspondan con cambios políticos dentro de la Iglesia Católica, un regreso a posiciones más beligerantes respecto del gobierno cubano”. Mientras Manuel Alberto Ramy identifica que “La salida de Veiga y González, a mi juicio, responde y refleja la mentalidad que ha logrado prevalecer en la cúpula de la Iglesia católica de la isla”. Siendo dos personas con acceso a fuentes y en modo alguno sujetas a la fé o el compromiso con la vetusta institución, sus juicios me parecen, cuando menos, limitados.

Y es que, cuando se hace cualquier análisis sobre los móviles de un actor político para conducirse en un modo y entorno específicos, es imperativo evaluar las opciones que le incitarían a actuar de modo diferente, la correlación de fuerzas dentro del escenario donde actúa y los elementos que conforman dicho contexto.

En el primero de los tópicos, podríamos convenir con Ravsverg y Ramy en que, dentro de la Iglesia católica cubana, existen sectores interesados en excluir ciertas agendas progresistas que recibían cobijo en las páginas y foros de Espacio Laical. Los trabajos sobre la temática racial y popular, las alusiones a la diversidad sexual y los derechos de género, así como las propuestas de democratización específicamente socialistas que algunos compartimos en aquellos espacios son, por ejemplo, miradas que seguramente revolverían las extrañas a más de un prelado elitista y conservador.

Sin embargo, veo dos problemas para concebir a tal postura como la causante única -o al menos la principal- de la salida de Veiga y Gonzales; enmarcándola en la hipótesis de una suerte de contrarreforma conservadora de cara a la próxima sustitución de Jaime Ortega. El primero es que, si bien en su fuero íntimo más de un cura podrá rechazar la política de acercamiento pactada entre Gobierno e Iglesia, no ha sido visible alguna posición pública de rechazo a esta. Tampoco a las acciones que, de parte del gobierno y durante estos años, han ido a contrapelo del mensaje de paz de los Obispos cubanos.

Porque hubo, es cierto, un agradecible proceso de excarcelación de presos políticos en 2010….pero luego han seguido produciéndose actos de repudio, juicios, golpizas y exclusiones que contradicen, en sustancia, cualquier apuesta reconciliadora. Frente a esto, salvo casos puntual como el del Padre Conrado, lo que ha primado es una política combinada de rechazo privado -o, a lo sumo, de lamento dentro de los templos- y silencio público respecto a las demandas de solidaridad que víctimas de violaciones a los Derechos Humanos han hecho, incluso de forma directa, a la jerarquía eclesial.

Así que si alguien percibe, en el horizonte, la silueta de algún Popiełuszko tropical con suficiente rango y ambiciones cómo para cambiar, en tono beligerante, la orientación de la Iglesia cubana, le pediré gentilmente me lo indique.

Lo segundo es que, desechada la presencia de actores y agendas confrontacionales, no veo incompatibilidad entre los horizontes estratégicos del proyecto de la Iglesia y el paquete de reformas gubernamentales. El primero es sustancialmente político por sus objetivos -lograr una mayor presencia material e influencia espiritual dentro de la sociedad cubana- y aparentemente despolitizado en su discurso público. El segundo es crecientemente tecnocrático en su retórica y raigalmente político en sus acciones tendientes a modernizar la dominación autoritaria. Ambos pueden coexistir en un ambiente donde las lealtades por conveniencia y las ideas conservadoras- preservación de un orden social jerárquico, nacionalismo excluyente, rechazo a identidades y demandas sociales emancipadoras- se refuerzan mutuamente.

Para que tal alianza se sostenga, sólo es preciso que la Iglesia no intente, prudentemente, cruzar la raya que le separa de los reductos intransferibles del poder -económico, político y militar- y que el Estado le conceda, en reciprocidad, parcelas cada vez mayores de poder pastoral -educativo, mediático- y, en cierta medida, económico y financiero. Y que ambas entidades sepan procesar las contradicciones naturalmente emanadas de sus respectivas vocaciones de hegemonía social. Empero, la experiencia nicaragüense, durante la actual etapa de gobierno del Frente Sandinista, nos señala que tal alianza es perfectamente posible, viable y hasta redituable para ambos actores.

Por otro lado, pasemos revista a algunos acontecimientos que han torpedeado el esfuerzo incluyente desplegado por el equipo de Espacio Laical en años recientes. ¿Fue acaso algún obispo quién vetó o demoró al límite -lo que es lo mismo- el ingreso al país de notables académicos como Carmelo Mesa Lago, invitados a participar en eventos organizados por la Iglesia en el marco de su proyecto Casa Cuba? ¿No son sino páginas y opinadores oficiales quienes, de vez en vez, han divulgados notas conspiranoicas pretendiendo implicar a los laicos católicos en bizarros proyectos de desestabilización interna? ¿Qué sector crítico del orden actual no estaría, con independencia de su postura ideológica, interesado en una discusión más sustanciosa de temas como el de la “oposición leal”? Pensando en estas y otras interrogantes, valdría la pena buscar “las causas de las cosas”….lejos de aquellas que suelen ser las más superficiales y aparentes.

Dicho esto, no queda más que apostar- por aquello de que la esperanza es lo último que se pierde- para que la nueva Espacio Laical no se convierta en un magazín descafeinado, con una visión rígida y cerrada de la vida pastoral, de las urgencias y sueños de los laicos y, en sentido general, de la ciudadanía cubana. Pues no sólo retrocedería en lo ganado durante estos años fecundos. También iría a contrapelo de la política de apertura, debate y renovado compromiso social de la Iglesia que impulsa el jesuita Francisco, para disgusto de los poderes mundanos y eclesiales de este mundo, incluida la propia curia romana.

Hago votos porque los nuevos editores de la revista sepan mantenerla en los sitiales de valía intelectual y compromiso cívico a los que sus predecesores la condujeron. Y, sobre todo, que dispensen a tal proyecto la misma devoción y entrega cotidiana de energía, valor y sabiduría que Roberto y Lenier nos regalaron a lo largo de la década que hoy concluye. Si lo logran, no será únicamente un consuelo para élites ilustradas, sino su mejor aporte a un país inquieto y plural. Un país urgido de voces y foros donde exorcizar sus persistentes demonios e invocar sus ángeles guardianes.

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13 respuestas a “Los cambios en Espacio Laical: algunas reflexiones”

  1. fernando dice:

    Tengo entendido que en el periodico Granma hay plazas para reportar los temas religiosos.

  2. El bobo de Abela dice:

    Otra especulacion sobre las especulaciones. Lo cierto es que “cortaron por lo sano” y “muerto el perro se acabo la rabia”. Ahora si me queda claro que en Cuba no existe la “oposicion leal”, es oposicion sin adornos.

  3. Jezfran dice:

    Esto no es lo que escribe usualmente armando pues parece mas un trabalenguas

  4. Gabriel dice:

    A la Iglesia Católica, y al Cristianismo en general, le mueven dos pulsos opuestos:

    Por una parte está un compromiso nítido de defensa de la justicia y de los más débiles, un compromiso magníficamente indicado en la Parábola de las Bienaventuranzas, con dos versos clarísimos:

    Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.
    Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.

    Por otra parte está su mandato de alejamiento de los temas políticos:

    Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.

    El problema es que política y justicia esta finamente entrelazados y ambos pulsos son imposibles de separar.

  5. enrique fernandez dice:

    Señor Chaguaceda. En primer lugar deberia saber usted que una revista catolica es solo eso. Una revista religiosa donde solo se deben tratar temas pastorales y evangelicos. Ahora bien, estos señores editores renunciados o despedidos le hicieron mucho daño a la iglesia cubana porque le impusieron antidemocraticamente sus enfoques socialistas y neocomunistas a todos los catolicos cubanos, silenciando el sentir de otros catolicos que no comulgamos con ese oportunista principio de revolucion en la revolucion ni la sospechosa oposicion”leal”. Desde sus paginas muchas veces subrepticiamente atacaron a la oposicion no leal. Sus paginas solo servian para las plumas de escritores e intelectuales afines al socialismo y a esa falacia de revolucion dentro de la revolucion. A Paya, catolico historico en epoca que seguramenre el señor Veiga militaba en la FEU, jamas se le dio oportunidad de escrbir ni una sola palabra. Por lo tanto, antes que esta situacion suceda en el seno de nuestra iglesia, sembrando divisiones entre los feligreses catolicos de ambas orillas es muy plausible que Espacio Laical solo sirva como mensaje evangelico y pastoral. El que quiera hacer politica que use la WEB

  6. Lsrael Hernández dice:

    Creo que, aunque tiene ideas interesantes sobre los verdaderos (?) causantes de la razia, a Chaguaseda le gana el cariño por los expyulsados….no es una crónica tan indulgente como la de Guanche con Guevara, pero creo que Veiga y Lenier tendrán muchas preguntas que hacerse en adelante…de todos modos, muy bien en señalar lo errado de las premisas de los otros periodistas

  7. Pepe Pan dice:

    Una revista católica no es espacio para promover conceptos tan peregrinos y excluyentes como “oposición leal” y “nacionalismo revolucionario”. Que lo hagan desde el Granma o funden su periódico online como Yoani. Estos señores tenían totalmente secuestrada una publicación que no les pertenece.

    ¡Gracias Fidel!

  8. Javier Figueroa dice:

    Si se toma en consideración el caso “Vitral” (cuando Dagoberto Valdés la dirigía) y ahora el de “Espacio Laical” parece asomarse una verdad: de que en el seno de la Iglesia Católica en Cuba hay una fuerte corriente que ¿aborrece? ¿teme? la política, venga de un lado o de otro. También queda en entredicho tanta insensatez que se ha dicho sobre Jaime Cardenal Ortega, el aparente -desde muchos de esos discursos- dueño y señor de la Iglesia en Cuba. Es verdad que “todo es posible en la viña del Señor” (en este caso tanto en la Iglesia como en Cuba) y que un día salgan a relucir otras posibles causas que anulen nuestras especulaciones pero, por de pronto, me siento más cerca de la postura de Chaguaceda que de la de Ramy o Ravsverg.

  9. jose dario sanchez dice:

    yo creo que en verdad,ambos renunciaron apenados por el ridiculo de creer y defender,esa utopia de “opisicion leal”… “casa cuba”….nacionalismo revolucionario”…abajo el imperialismo”,etc,etc…ellos mismos se llegaron a ver ridiculos. Con quien ellos iban a dialogar…con quien alguien en cuba va a dialogar????? eso es tan ridiculo como los marxistas cristianos…o los liberales comunistas, etc,etc…mientras la fama les obnublo el sentido, no se daban cuenta, hasta un dia en que despertaron….esas posturas estan buenas para Iroel sanchez, pero no para gente de iglesia….

  10. Esopo dice:

    Como un simple forista que aboga por la democracia multipartidista de Cuba, me opuse a la Oposición Leal al Castrismo y a la clasificación de la oposición en nacionalista y anexionista, ambas cuestiones promovidas por los editores de Espacio Laical, talmente parece para muchos incluyendo a Chaguaceda están despidiendo un duelo sin tener en cuenta que estas personas son bien preparados, con experiencias en los medios y fundamentalmente bien relacionados para continuar con sus trabajos en otros medios periodisticos. Por otra parte la Iglesia es una institución milenaria que actúa en correspondencia con sus objetivos y sus prioridades.

  11. economista dice:

    yo hablé media hora con Lenier y me pareció una excelente persona, muy preparado, muy amable, a Veiga solamente lo ví una vez, sin embargo a través de sus trabajos que aparecían en Espacio Laical, pude aprender como se pueden defender ideas, incluso antagónicas sin tratar de destruir al contrario, la prosa serena, analítica de sus ensayos me parece que la vamos a extrañar muchos de los que disfrutábamos de esa excelente revista………

  12. ffernan305 dice:

    Lo tragico, lo increiblemente frustrante para los que somos creyentes es como la Iglesia Catolica en Cuba ha abdicado el rol profetico que Jesus asigna a su iglesia. Es cierto que el papel de la iglesia no es llamar a la confrontacion sino a la unidad de todos los cubanos. Pero, y este es el punto esencial, su llamado ha de ser siempre desde una independiente posicion de dignidad , no de sometimiento.Como bien indica Yoani, se ha perddo una hebra. Si, el asunto de las “renuncias”” huele bien feo y resulta claramente negativo para el respeto que la iglesia DEBIA inspirar

  13. mario dice:

    Me confirman que Roberto Veiga Junior es hijo de Roberto Veiga años atras el miembro del Buro Politico del Partido Comunista y el secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba controlada por el Partido Comunista, pero no importa ese dato.Lo que tanto Veiga como Gonzalez deben estar tranquilos pues en la agenda que resta de 2014 y todo el 2015 ya hay unos 15 viajes al exterior asegurados, sobre todo en Miami y Madrid, para exponer la filosofia del Borròn y Cuenta Nueva, que alienta hoy el Departamento Ideológico del Comite Central del Partido Comunista, que tambien cuenta en sus filas a conocidos como Esteban Morales, Arturo Lopez Levy (en Yuma), Jorge Gomez Barata,los economistas Juan Triana, Pavel Vidal y Omar Everleny Pérez , y que los hay tambien ya en la cultura y en el deporte. !A GOZAR Y VACILAR CON LA SINFONICA NACIONAL QUE AQUI NO HA PASADO NADA EN 55 AÑOS! YANQUIS, COME HOME!

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