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Dmitri Prieto-Samsonov: Me defino por mi origen indistintamente como cubano-ruso o ruso-cubano. Nací en Moscú, en 1972, de madre rusa y padre cubano; viví en la URSS hasta los 13 años, aunque ya conocía Cuba, pues veníamos casi todos los años de vacaciones. Habito en un quinto piso de un edificio multifamiliar, en Santa Cruz del Norte, cerca del mar. Estudié Bioquímica, Derecho (ambas en La Habana) y Antropología (en Londres). He escrito sobre biología molecular, filosofía y anarquismo, aunque me gusta más leer que escribir. Imparto clases en la Universidad Agraria de La Habana. Creo en Dios y en la posibilidad de una sociedad donde seamos libres. Junto con otra gente, en eso estamos: deshaciendo muros y rutinas.

Ella me lee

mayo 26, 2014 | | |

Dmitri Prieto

De portal a portal.  Foto: Juan Suárez

De portal a portal. Foto: Juan Suárez

HAVANA TIMES — Ella me lee.

No todos los días te enteras de que hay un lector tuyo entre las personas que te son más cercanas.

Estamos acostumbrados en esta era -en que convivimos con un internet demasiado virtual, lento y caramente cubano- a que quienes nos leen son de algún modo personas igualmente virtuales…

Pero a ella la conozco.

Personalmente.

Y la quiero.

Y ella no sabía que yo escribo para HT.

Pero un día se enteró.

Ahora me lee.

Quizás puede ser verdadero eso que el escribir lo convierte a uno en un espécimen algo distanciado de lo humano, del sentirse vivo e involucrado, en algo así como observador/grabador a modo de una cámara, o bien un productor/defensor de opiniones, teorías y doctrinas…

Una vez me dijeron que lo mío era estudiar las máquinas… y no dejó de dolerme y de ponerme en crisis mi ego (lo cual es bueno). Pero hoy es un pretexto para pensarme más en profundidad: ¿estamos de verdad dispuestos para asumir los riesgos de la empatía? ¿De una empatía total y comprometidamente desprejuiciada? ¿De aceptar dentro de nos el aguijón penetrante y doloroso del amor?

Pero -entonces- recuerdo que ella me lee. Y el mundo cambia.

A rose is a rose is a rose… Ella es ella. Y, sin embargo, es también cada par de ojos que recorren estas humildes letras cuyo sentido y necesidad me son ocultos: porque son autoexpresión de un país no muy puro, pero que busca. Ojos tuyos, ojos de él, de ella, de Ella-La-Que-Me-Lee.

Si los ojos se conectan a un cerebro y éste a un corazón capaz de amar, ello significa que las cosas no andan tan mal.

¿Cierto?

Quizás.

Ella y la muerte no son la misma persona.

Por eso, el amor tiene sentido, aun cuando las luchas, trabajos y afanes nos lleven a veces a percibirnos como una ardilla que corre dentro de una rueda, o como aquel anticuado sujeto llamado Sísifo.

Y por supuesto la amaría igual si no me leyera. E incluso si fuera mi muerte misma.

Pero me lee.

Y la lluvia -entonces- es algo más que agua que cae del cielo.

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3 respuestas a “Ella me lee”

  1. luis dice:

    Se te salio el Puskin ,Dimitri .

  2. Isbel Díaz Torres dice:

    Simplemente hermoso, hermano. Me siento feliz por ti, pues sé desde dentro, desde fuera, lo que es el amor.Y nada hay mas revolucionario que el amor, pues comienza cambiando cosas desde dentro,
    Abrazo

  3. jose ignacio González dice:

    Ella no me lee, pero me extraña,
    y su familia me está haciendo una campaña!

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