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Osmel Almaguer: Hace poco solía identificarme como poeta, promotor cultural y estudiante universitario. Ahora que mis nociones sobre la poesía se han modificado un poco, que cambié de labor y que he culminado mis estudios ¿soy otra persona? Es usual acudir al status social en nuestras presentaciones, en lugar de buscar en nosotros mismos las características que nos hacen únicos y especiales. Que le temo a los arácnidos, que nunca he podido aprender a bailar, que me ponen nervioso las cosas más simples y me excitan los momentos cumbres, que soy perfeccionista, flemático pero impulsivo, infantil y anticuado, son pistas para llegar a quien verdaderamente soy.

Mi tercera vista a Ciego de Ávila

abril 29, 2014 | | |

Osmel Almaguer

Ciego de Avila

HAVANA TIMES — No luce igual Ciego de Ávila en este mi tercer viaje que cuando fui la primera vez el año pasado. La gente ya no me parece tan disciplinada. Los servicios estatales en moneda nacional, aunque siguen siendo baratos, han perdido calidad.

¿Será que la primera vez me dejé impresionar por las diferencias que guarda con La Habana? ¿Será el desencanto del que observa por tercera vez y comienza a descubrirle los defectos? No sé. Mi visión es ahora diferente y eso me basta.

Recuerdo que la primera vez ensalcé cada detalle apreciado: la limpieza de su boulevard, la disciplina de la gente, la corrección con que instituciones, empresas y funcionarios se conducían. Pues bien, ya no lo veo así.

El boulevard está un poco más deteriorado y sucio; han comenzado a aparecer grupos de personas con aire marginal, vendedores de su cuerpo, de y para todos los sexos; hay mendigos en el suelo. En general, veo indisciplina y desencanto.

En el Hotel donde siempre nos hospedamos, por ejemplo, se respiraba un aire de tensión la primera vez que fui, como si cualquier falta ética o error pudiera costar una sanción incómoda. Ahora, he visto algunas camareras sentarse en los bancos del boulevard en horario de trabajo.

Le pregunté a un avileño sobre todas estas inquietudes y me dijo que eran impresiones mías, que Ciego permanece igual. Sin embargo otro aseguró que no, y agregó que posiblemente se deba a los cambios en el gobierno provincial.

No he tenido siquiera tiempo para corroborar estos cambios. Lo cierto es que Ciego de Ávila me parecía la provincia más organizada y próspera del país, y si es ella la medida de todas las demás, entonces es notable el cambio, la degradación que sufrimos a lo largo de toda la isla.

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2 respuestas a “Mi tercera vista a Ciego de Ávila”

  1. Miranda dice:

    Hay mendigos en el suelo? Wow!, yo creia que eso solo se vein en Ecuador.

  2. jorgealejandro1 dice:

    y cógelo suave, que la cuarta va a ser todavía peor.

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