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Irina Pino: Nací en medio de carencias, en aquellos años sesenta que marcaron tantas pautas en el mundo. Aunque vivo actualmente en Miramar, extraño el centro de la ciudad, con sus cines y teatros, y la atmósfera bohemia de la Habana Vieja, por donde suelo caminar a menudo. Escribir es lo esencial en mi vida, ya sea poesía, narrativa o artículos, una comunión de ideas que me identifica. Con mi familia y mis amigos, obtengo mi parte de felicidad.

Relaciones que cuelgan de un hilo

Abril 22, 2014 | | |

Irina Pino

Calle de La Habana.  Foto:  Juan Suárez

Calle de La Habana. Foto: Juan Suárez

HAVANA TIMES — Ojos achinados, piel mulata, senos grandes y anchas caderas, cabellos largos, que rozan el levantado trasero…. Esta es más o menos, la descripción de la santiaguera que habita en mi edificio hace unos meses. Y no es que se haya mudado recientemente, el asunto huele a convivencia con un extranjero.

Esta bella mujer, casi no sale del apartamento, tiene con ella a un niño de 2 años (hijo de un cubano). Pudiera decirse que se encuentra recluida, pues él trabaja en el Mariel y pernocta solo unos pocos días para descansar.

En el balcón se secan grandes tendederas de ropa, que la mayoría pertenecen al señor que paga el alquiler. La observo desde la calle, con la mano en la escoba o en el trapeador, limpiando o en labores domésticas, pues su pareja exige que la casa esté reluciente, ya que a menudo se hacen reuniones y fiestas con sus compañeros de trabajo.

En cierto momento tuve con Caridad una conversación. Me contó brevemente su historia: lo conoció en los carnavales de Santiago en una noche de rumba. Hubo una atracción momentánea entre los dos. Comenzaron a salir. Luego él retornó a Europa. A su regreso, le propuso la residencia permanente en La Habana. No titubeó un minuto, y dejó su empleo de camarera de un hotel.

La verdad es que no pasa hambre ni necesidades, que no tiene que preocuparse por lo que va cocinar, –su despensa y refrigerador están llenos–, y él la provee a ella y a su niño de ropas y lo demás, pero aún así, es solo una “sirvienta de lujo”; o sea, ahora tiene solo un cliente. Si él llega a cansarse de la muchacha, la enviará de regreso a su tierra. Siempre habrá otras mujeres que ocupen el puesto vacío.

Ana María, es profesora de español en una primaria, los alumnos la quieren, pero en secreto se burlan de su delgadez y de su piel oscura. Esta chica mantiene una relación de 8 años con un italiano. Franco trabaja de grabador de lápidas en un cementerio de Nápoles. Viene a Cuba cada seis meses. La ha ayudado a reparar su vivienda y le envía dinero con regularidad; sin embargo, nunca le ha propuesto matrimonio, ni ha hecho el intento de invitarla a su país para que conozca a su familia.

Ella desea casarse y tener un bebe, pero él se escabulle con sus evasivas. Le dice que para el año próximo… No sabe qué hacer, el tiempo pasa y pronto cumplirá 30 años. A su familia no le preocupa, pues con el dinero se compra parte de la comida y se ahorra para otros gastos. Ella se debate entre el dilema de dejarlo, o seguir con esta relación sin futuro.

La muchacha de la esquina es una trigueña de muy buen cuerpo. Estudió medicina, aunque ya no ejerce, a pedido de su novio. Él compró un amplio apartamento y lo mandó a restaurar. Piensa establecer un negocio en Cuba, pero sigue con su profesión de abogado y su casa en España. Así que ella está sola todavía, y en espera de un plan a largo plazo.

A veces coincidimos en la tienda o en la farmacia, y me habla de él y de lo mucho que lo extraña. Me confiesa que pronto se casarán; aunque él aún está envuelto en un proceso de divorcio, y eso allá es algo complicado. También le ha dicho que si llega a casarse, debe ser con la condición de separación de bienes, pues ha pasado por malas rachas matrimoniales con otras mujeres y ha perdido mucho dinero. Laura se imagina que mientras más se enamore de ella cambiará de parecer y todo tendrá un final feliz; incluso ya se ve con un hijo suyo y residiendo por temporadas en Manresa, de donde es oriundo su prometido. Como no va a su antiguo hospital, ni ve a sus pacientes, se siente frustrada y aburrida.

Casos de mujeres que esperan un matrimonio por conveniencia o por amor, que están a expensas de alguien; que renuncian a su libertad por la prisión del confort, sin pensar que esa jaula dorada significa su estancamiento, su freno al desarrollo personal.

Historias en tiempos de crisis, que se repiten todos los días, donde la moral ha quedado como un dibujo en la pared.

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11 respuestas a “Relaciones que cuelgan de un hilo”

  1. 100 % Gusan@ dice:

    Si una mujer decide meterse a puta, tiene que aterrizar y dejarse de esos enamoramientos de consuelo. Si el tipo te puso apartamento perfecto, pero mientras él no está hay que hacer otras cosas y no andar en misión de esposita gorda esperándolo con la casa limpia. Más bien, que te ponga una empleada.

    ¿Cómo tú te vas a meter 8 años con un hombre esperando el matrimonio? ¡Ay que ser comemierda y pendeja! Si no ocurrió en los dos primeros años, no va a ocurrir nunca. La calentura ya pasó y el tipo ya se acostumbró a vivir contigo así. Eres cómoda para él.

    • Raul dice:

      Gusana, eso te da la idea de q no todas son PUTAS como tu le llamas, si esta esperando 8 y no se “esta comiendo a otro” por el camino. Entonces hay mas q eso. Creo que mientras no se cuenten con todos los elementos no debemos juzgar a nadie.

  2. Eduardo dice:

    La que ya tiene un hijo se puede dar por dichosa y que guarde un peso para cuando la dejen sola. La que no ha parido que se olvide de hacerlo. Todas se han acostumbrado a tener el refrigerador lleno y eso no lo cambian por un cubanito de a pie.

  3. Eduardo Fernández dice:

    El matrimonio actual, el de las sociedades burguesas es una institución que en muchos casos se parece a la servidumbre y a la prostitución. Las personas (sean estas mujeres u hombres) casi nunca se cuestionan las relaciones de poder y dependencia dentro del matrimonio. Seguirá existiendo mientras exista la gran propiedad privada, fíjense que en Cuba nunca lograron abolirlo. ¿Porqué será?

    • 100 % Gusan@ dice:

      Pero entonces estas son aspirantes a sirvientas o prostitutas? Porque aún no están casadas y ya tienen una situación de dependencia.

      Al menos el matrimonio, al menos en mi caso, me garantiza media casa pase lo que pase. Mi marido paga ayudante del hogar, los hijos heredaran bienes del matrimonio, incluyendo una pensión en caso de muerte de uno de los padres.

      • Miranda dice:

        Gusan@, No son aspirantes a ninguna de las dos, son simplemente mujeres capacitadas con tres cerebros, usando cada uno según su necesidad, no veo la diferencia de aquel otro caso con estos de ahora, que a mi entender también colgaba de un hilo, sin embargo se presentó como a una campeona dotada con la abilidad de cubrir sus ‘vacíos’ con tres diferentes hombres, cual es la anormalidad de estas ahora?. No entiendo nada.

  4. Gabriel dice:

    Un matrimonio es una cosa muy seria donde debe de haber identidad de criterios por ambas partes. Si no la hay, mejor no empezar.

  5. Romell Faría dice:

    Está bien el cantar, chica, sólo que esta ocasión lo pintaste desde ese lado, la otra versión de la historia está igual de buena o mejor, irse a buscar los duros fuera de Suecia, cruzar a Noruega para hacerle completo el cake a la individua que semanas atrás aún estaba “enamorada” y quería casa e hijos, luego, la isleña se cansa del “sacrificio” de la espera y busca nuevos horizontes, otra cartera que le llene la barriga y el ego, qué más da… la vaina con gran cantidad de gente en la Isla es resolver, lo demás no es primordial.

  6. ellatigo1973 dice:

    Tus ejemplos estan ok pero al menos ellas dentro de su estancamiento profesional y personal han asumido riesgos sacrificando cada una preciados elementos de sus vidas ,nos das casos de relaciones de mujeres que viven en la Habana .te faltan aun 14 provincias ,los municipios del interior de cada una ,las comunidades rurales publecitos lejanos etc donde ver a un turista o tenerles cerca es simplemente como cuentos de hadas o cosas de peliculas y noticias.Cuales son las opciones de las cubanitas que viven ahi? de todos modos el matrimonio , en la esencia del acto mismo de casarse ,el efecto social y legal que genera en todas las sociedades del mundo en gran parte es una relacion de conveniencia en la que la balanza no siempre esta a nivel Gusan@ lo confirma (sin ofender ) para mi es humano.La mujer aunque sea independiente le gusta sentirse segura protegida y con confort , y aparte de eso cuentanos tu como tu haces para vivir y no asumir “riesgos y que tu relacion no ” CUELGUE DE UN HILO” . pudieras decirnos ademas quien es el cupable de esa degradacion moral? seria interesante?

    • 100 % Gusan@ dice:

      Pero claro, Ellatigo1973!

      Mi abuela siempre me dijo: “papelito habla”. Y cuando se murió mi abuelo, como ella tenía el papelito, no estuvo ni un solo mes sin recibir la pensión de viudez. Y la casa del matrimonio se la traspasaron sin ningún problema. Mi otra abuela, que no tenía papelito, tuvo que buscar testigos para que reconocieran el matrimonio y resultó que el viejo tenía un matrimonio anterior que no se había divorciado, y en lo que el palo fue y vino, la vieja se metió casi dos años sin recibir un centavo.

      Aquí Eduardo Fernández ha dicho que el matrimonio es algo de servidumbre y prostitución. Yo, a diferencia de las del cuento, no aspiro a un matrimonio que me resuelva la vida. Yo ya tengo el matrimonio. Y me gustaría saber cual es la prostitución o servidumbre en mi caso.

      La casa está a nombre de los dos. Si el se muere me toca completa y si nos divorciamos me toca la mitad, que ya es mía. ¿Eso es malo? No. Lo malo sería tener que aguantarselo por no tener ni donde caerse muerta.

      Los dos trabajamos. Y si cualquiera de los dos se muere, le toca la pensión a los hijos. Incluyendo al nonato. ¿Eso es malo? No. Malo es que salgas embarazada y el tipo te deje con una mano alante y otra atrás.

      Ahora estoy en estado. Si a el le da por verme gorda y buscarse otra, no puede decir que está barriga no es de él. Simplemente, como fue habido dentro del matrimonio, se reconocé automáticamente y le tiene que dar la manutención aunque se haya buscado otra mujer. ¿Eso es malo?

      Los dos compartimos las tareas de la casa. Él paga la limpieza semanal. Y nos repartimos la cocina y el fregado de lunes a viernes. Yo no tengo que estar en la casa de sirvienta.

      Ahora que no quiero manejar, por la barriga, me ha dicho que que rico que paso más tiempo en la casa. Pues el viernes invite a unas amigas y nos fuimos a comer juntas y vire a las doce de la noche en carro de ellas, y ayer agarré y me fui al mall en bus.

      ¿Soy sirvienta o prostituta? No se ni me importa. Lo que no soy es pendeja ni comemierda.

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