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Yanelys Nuñez Leyva: Soy una estudiante universitaria y aunque procedo de una generación nacida a principios de los ‘90, que sufrió muchas de las funestas experimentaciones implementadas en el sector educacional cubano, marcando profundamente nuestro desarrollo como entes sociales pensantes; creo en el poder del conocimiento y en la fuerza de las creaciones artísticas para defender derechos y principios. Mi pretensión es, pues, compartir mis inquietudes y vivencias desde el respeto y el diálogo, buscando en ese proceso una mayor paz interior.

Más de diez o no hay película

febrero 7, 2014 | | |

Yanelys Nuñez Leyva

HAVANA TIMES — Una “nueva política” ha sido aplicada recientemente por la administración de los cines del Vedado. (Digo “nueva política” porque nunca la había sufrido).

La misma consiste en suspender la proyección si no hay más de diez espectadores en la sala.

En el mes de enero tuve la amarga experiencia en dos ocasiones; y me parece un hecho bastante preocupante para los que adoramos el cine.

La primera vez, se encontraba en cartelera el documental de Lourdes Prieto relacionado con el importante Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC.  Aunque era un domingo frío, algunas personas nos acercamos al cine Yara en busca de una propuesta cinematográfica o de un refugio para calentar la noche.

La tanda comenzaba a las 9, pero no comenzaron a vender los tickets hasta las 9 y 20 pues, supuestamente aún había personas adentro aunque el show humorístico que habían ido a ver ya había terminado.

Muchos de los que esperaban afuera se aproximaban a la taquilla y cuando se percataban de que era un documental lo que iban a proyectar, daban media vuelta para el cine más próximo.

En resumen, solo cinco personas entramos a la función que, luego de un conteo exhaustivo,  quedó suspendida. De nada sirvieron las reclamaciones de una joven que alegaba haber llamado con anterioridad confirmando la proyección; ni las injurias ni el lamento ni la cara angustiada.

La segunda experiencia fue el un viernes en el cine 23 y 12 con el filme Gravity. Y esta vez, por suerte, no me permitieron comprar el ticket de entrada: un letrero en la taquilla anunciaba que si se suspendía la función el dinero no sería abonado, sino que se entregaría un ticket de emergencia; eran las 8:00 pm y solo había afuera cinco personas.

Apresuradamente corro una cuadra hasta el cine Charles Chaplin para no perder la tanda, pero no dejo de increpar a la taquillera sobre la cantidad mínima de personas con las que deben proyectar una película y me respondió que ellos, por ser la cinemateca, solo necesitan a un asistente.

A mi entender uno de los factores más significativos que está provocando la inasistencia a los cines, es la malograda y a veces absurda programación, que no tiene en cuenta el público asiduo a determinado espacio cinematográfico ni tampoco las preferencias de cada grupo de espectadores. Cuestión que un sencillo estudio revelaría.

Y es que la solución no debe ser suspender, pues ese ínfimo grupo que reservó su tiempo y se aventuró a tomar una guagua para disfrutar de las insuficientes muestras de buen cine que en la actualidad disponen para las salas, no debe pagar por el mal trabajo de funcionarios y responsables, ni tan siquiera por el tan manoseado tema del ahorro de energía eléctrica.

La solución tiene que estar relacionada con un cine mejor elaborado, con un espacio cinematográfico bien acondicionado, con un servicio digno y respetuoso. La solución debe englobar, ante todo, el valor del cine para el crecimiento humano.

Pero mientras las utopías se cumplen yo, por mi parte, voy localizando a un amplio grupo de amigos para que en la próxima función de cine a la que piense asistir haya, por lo menos, más de diez.

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19 respuestas a “Más de diez o no hay película”

  1. 100 % Gusan@ dice:

    1- Salas de cine enormes, que no se llenan tan fácil, pero que tienen un alto costo de mantenimiento de asientos, aires acondicionado, electricidad, etc. Lo moderno es el cine multisalas, con salitas pequeñas, que pueden pasar varias películas a la vez cubriendo diferentes públicos. Es comprensible que 5 entradas vendidas no cubren siquiera lo que van a pagar de luz por pasar esa película.
    2- Los cines no tienen otros ingresos que la venta de entradas. No venden palomitas ni soda ni pulóveres de las películas de estreno, ni muñecos, que ayuden a aumentar sus ingresos. No ofrecen paquetes de cumpleaños para niños donde les manden la felicitación en la pantalla y le piquen el cake allí mismo.
    3- Pobrísima programación. En realidad, quién está para mandarse un clavo de documental??? Jamás llenan el cine. Entonces, el productor de material audiovisual debe empezar ya a pensar en términos de a quién, cuánta gente, va a pagar por ver su obra. Si serán 10 personas, mejor no utilizar las salas de cine para mostrarla y organizar exhibiciones privadas, en universidades, casas de cultura, etc.

    Solución, la misma que necesita todo en Cuba: PERMITIR

  2. Marlene Azor Hernández dice:

    Me gustó mucho el post. Es que en Cuba no hay sentido de servicio a la población. Para los turistas las cosas marchan mejor pero para la población es la ineficiencia pura.
    ¿Por qué no avisan esa exigencia en la televisión nacional?¿Por qué eliminaron los cines privados de 3D?
    nadie responde porque la falta de respeto por el tiempo y los pocos recursos de la población, parece ser la concepción del gobierno de cómo dirigir el país.

  3. Isidro dice:

    Me vas a disculpar, Yanelys, pero esa medida dista mucho de ser nueva. Nunca olvidaré que cuando en Cuba se estrenó Solaris, allá por 1973, éramos cuatro gatos (literalmente, un amigo cinéfilo y yo, más otros dos espectadores que llegaron con ganas de dormir la siesta con aire acondicionado). Mi amigo salió afuera a convencer a algunos transeúntes de que entraran, y así “el cojo” aceptó proyectar el filme. A pesar de ser una zona tan céntrica, cuando la gente se aproximaba a la taquilla y leía “URSS, dirección: Andréi Tarkovski”, salían como alma que lleva el diablo. Y la Cinemateca ha aflojado, porque en aquella época si no había cinco espectadores, ni hablar del peluquín, (como cantaban los Churumbeles de España).

  4. Roberto Julian Valdes dice:

    Sin comentarios.

  5. tony dice:

    Los cines están en decadencia en todas las partes del mundo. En EEUU solo están sobreviviendo las grandes multisalas y aun estas viven gracias al estante de rositas de maíz y las coca colas. En el pueblo donde vivo no hay cine, tengo que ir al mas cercano de 130,000 habitantes, donde casi 30,000 son jóvenes universitarios. Allí habían 4 multisalas. En menos de 1 año han quebrado 3. La poca audiencia es debido a la Internet y a las videotecas. La gente ve las películas en la casas. También la crisis económica ha afectado mucho.. Las entradas son cara. Es una pena. El cine esta hecho para verse en pantalla grande. Tengo entendido que las entradas en Cuba no son caras. Es una situación rara. El cubano siempre fue muy amante del cine. En 1958 Cuba era el país que mas butacas tenia por habitantes en América Latina. Me asombra tu articulo. (??????).

    • 100 % Gusan@ dice:

      “Tengo entendido que las entradas en Cuba no son caras.”

      Ayer pagué en Cinépolis 4.50 (adulto) para ver el estreno de The Lego Movie, eso equivale a 2.2 horas de trabajo de alguien que gane el salario mínimo. La tarifa para el niño fue de 3.50. Los jubilados reciben descuento creo que es de 50 % en todo lo que sea entretenimiento incluyendo cine.

      Hasta donde recuerdo las tarifas en Cuba costaban 3.00 pesos, o sea 1.5 horas de trabajo para alguien que gane el salario medio. No recuerdo si habían tarifas para niños o jubilados. Y eso, sin importar si es una película buenísima o algún documental de bajo presupuesto.

      Es cierto que se dice que las entradas al cine en Cuba no son caras, pero hay que ver, ¿comparando con qué?

  6. jorgealejandro1 dice:

    Tony:

    En 1958 Cuba era el país con mayor número de salas del mundo; y contaba, por ejemplo con 40 salas de cine más que New York. en sus salaas llegó a exhibirse en el formato que ahora llamamos “Cinemax”; y se incursionaba ya en el cine 3d.

    En el caso cubano, la decadencia ha venido, no por el video y la internet (Ojalá hubiera sido así), sino por la desidia, el abandono y la ineptitud en cuanto al mantenimiento de las salas.. Súmale a eso las deficiencias en la programación, la poca variedad, la desactualización y la censura.

    Verdad es que el video y la internet le han dado un diuo golpe a las salas de cine, aunque todavía se ven algunos llenos en películas de estreno que gustan a la gente, sobre todo a la juventud. Nunca olvidaré el estreno del último “Batman”, que vi a las 12 de la noche en New York, en un multisala en Broadway que tenía 6 pisos. Pues no cabía un alpiste en el cine.

    Actualmente tengo un tv 3d de 55 pulgadass, y a pesar de eso voy mucho al cine con mi hijo, porque para mí, como tú dices: Como la pantalla grande no hay nada. Súmale a eso los efectos de sonido y de movimiento en las burtacas de las salas modernas de hoy en día. es todo un espectáculo digno de disfrutarse. Es verdad que no es barato, porque, en una función como esa, entre entradas, soda rositas y alguna otra bobería, se te van 30 dólarews fácil; pero para algo uno trabaja¿No?

    • 100 % Gusan@ dice:

      ¿Qué tiempo toma ganarse los 30 dólares allí?

      Revisé los recibos del cine de ayer. 4.50 la entrada mía, 3.50 la del niño, 9.00 las cosas que comimos. Total 16.00 que es el aproximado a un día de salario mínimo.

      • jorgealejandro1 dice:

        100%
        Con mi salario, un poquito más de una hora; pon 1,5. Yo estoy bastante por encima del salario mínimo, que es 7.50

        • jorgealejandro1 dice:

          Pero, ten en cuenta que es en un cine bueno y que es en las chucherías donde te clavan; también la sala 3d es un poco más cara que la normal ( dependiendo si es 3d normal o “I Max 3d”. El “D Box”, te cuesta la entrada 18 dólares. El cine más barato te cuesta 7 dólares la entrada de adultos.

      • jorgealejandro1 dice:

        16 dólares son aquí dos horas y cuarto, más o menos, de salario mínimo.

    • jorgealejandro1 dice:

      Quise decir: “La Habana era la ciudad que más salas de cine ten{ia en el mundo”

  7. tony dice:

    Gusana y jorgealejandro:

    Honestamente, no se cuanto cuesta el cine en Cuba. Yanelys no da información del precio y no dice si es caro o barato. Si el precio hubiera sido caro y fuera impedimento para que la gente no fueran mucho al cine, creo que lo hubiera dicho. Esto de caro o barato como todo sabemos es relativo. . No saque la cuenta por hora porque no seria real. Aquí la jornada no es de 40 horas como en EEUU. Sino de 48. Y no hay pago de “over-time” ni pagos doble por trabajar el domingo. Ademas, muchos trabajos como en cafeterías y bares, la gente trabaja hasta mas. Cuando fui a EEUU el año pasado en California creo que costo uno $8.50 y era en la tanda de la tarde.
    Saque la cuenta considerando los salarios promedio de la región donde vivo en España, y la entrada del cine es el 1.1% del salario promedio mensual y el 1.7% de la pensión de un jubilado. Creo que los cines han cerrado aquí producto de la competencia con las videotecas,+ Internet, + crisis económica.
    Lo único que me viene a la mente es que en Cuba la gente tenga que usar el dinero para otras cosa y sacrifiquen ir al cine. No creo que sea producto de mala administración solamente. Que la gente en Cuba digan que es. Yo me quede extrañado.

  8. Isidro dice:

    Por muchos años, las exhibiciones cinematográficas en Cuba han sido parte del programa cultural subsidiado. En los años 60-70-80, los boletos oscilaron de un peso a ochenta centavos en la mayoría de los cines. Pero en algunos de los llamados cines de barrio de La Habana, así como en varias provincias, podían encontrarse cines de cuarenta y hasta de 30 centavos. Además, en La Habana, los domingos casi todos los cines ofrecían matineés gratuitas para los ñinos. Yo iba casi todas las semanas con mi hermano y algunos vecinos. Esta última tendencia estuvo vigente hasta bien entrados los 90. Que hoy cuesten dos pesos CUP – como bien señala Circles- , indica que no ha habido mucho cambio en ese aspecto. El cambio ha sido en otro sentido: cada día hay menos cines.

    Lo que señala Jorgealejandro es cierto. La Habana llegó a tener más cines que Nueva York y que casi todas las ciudades europeas, compitiendo con París. Pero no se puede pasar por alto que cuando EEUU rompe relaciones con la Isla, nos quedamos colgados de la brocha, pues más del 95% de los filmes exhibidos procedían de Hollywood. Y el Cinerama de 23, hoy conocido como Complejo Cultural Yara, y en aquel entonces precursor de los actuales 3D, dejó de funcionar como tal. Pero, ojo, eso era la capital. Muchos guajiros no tenían idea siquiera de lo que era un cine.

    El súbito vacío estadounidense de nuestras pantallas explica aquellos preámbulos que llevaban casi todas las cintas que se exhibían en los años sesenta, en especial las norteamericanas, en versión en blanco y negro, y que rezaban: “El filme que verán a continuación ha sido reconstruido con varias copias de uso. Agradeceremos dispensen cualquier deficiencia que pueda presentar la proyección del mismo” (jaja, me lo aprendí de memoria); o: “esta película ha llegado a nosotros a través de manos amigas…”

    Pero como lo que sucede conviene…aquel “huequito” se fue llenando con otras opciones, y así los muchachos fuimos sustituyendo a John Wayne, Johnny Weissmuller y a George Reeves (Supermán) por Toshiro Mifune, Giuliano Gema, Terence Hill, Alain Delon y Jean Marais, como hérores de acción, y me atrevo a aseverar que ningún país latinoamericano contó en esa época con tanta variedad cinematográfica, pues vimos toneladas séptimo arte (lo mejor y lo peor) de la URSS, Alemania del Este, Polonia, Hungría, Rumania, Bulgaria, Checoslovaquia (¡Ah, Jiri Trnka!), junto a las series de Fantomas y la Nueva Ola de Francia; el apogeo de la comedia y el neorrealismo de Italia; lo mejor del cine de España (ah, Saura y Berlanga!) bajo el franquismo y tras el “destape”; el Free Cinema y las comedias pop de Gran Bretaña; el cine de Japón, con Kurosawa y un millón de samurais a la cabeza; el cine de China, primero los filmes pre-Revolución Cultural de la China Roja, luego los Bruce Lee y compañía de Hong Kong, hasta de Corea del Norte. Y desde luego, el Cinema Novo de Brasil. Y esto por no deterne en la Cinemateca y los cines de ensayo.

    El panorama actual sencillamente resulta lastimoso…

  9. Jose Luis dice:

    Isidro: Esa disposicion no la aplicaban en Sancti Spiritus,en aquella epoca tenia una novia proyeccionista en el cine Conrado Benitez de esa ciudad (costaba 60 centavos la entrada) y en mis largas y calurosas vacaciones de maestro bisoño de solo 16 años (Me pagaban 86.35),aprovechaba las indigestas peliculas socialistas y las tandas continuas, entraba al mediodia y no salia hasta el atardecer, en el unico lugar con aire acondicionado en la ciudad, aparte de las oficinas de los caciques a las que, por supuesto, no tenia acceso. Recuerdo especialmente una:”concierto para naranja mecanica”sovietica, en que solo estabamos ella y yo y fui feliz.. Mis amigos me decian que jamas preñaria porque quien se disparaba aquellos bodrios quedaba esteril.

    • Isidro dice:

      Jajaja…José Luis, me has hecho reir de buena gana con tu aventura sexocinematográfica…que también en La Habana se reproducía, sobre todo en lo llamados cines de barrio, que solían ser muy baratos, aunque como tienes a bien señalar, no era uniforme el tema de los precios. Pero lo que sí parece seguro es que las taquillas de entonces nunca sobrepasaron la frontera del peso “todostenemos”.

      Me causó gracia asimismo como has combinado en un sólo título dos grandes obras del séptimo arte mundial, bajo el título de “Concierto para naranja mecánica”. Imagino que la que tú y tu novia “vieron” fue “Pieza inconclusa para piano mecánico” (1977), del director (por aquella época aún) soviético Nikita Mijálkov, la cual has machihembrado con “La naranja mecánica” (1971), del fallecido realizador estadounidense Stanley Kubrick. Ambas coinciden en ser adaptaciones de obras literarias; de Anton Chéjov, en el caso de Mijálkov, y hoy por hoy son obras de culto para los cinéfilos de los cuatro puntos cardinales.

      Pienso que es una pena que no recuerdes de ese filme más que los factores exógenos, porque con él Nikita demostró ser un tremendo director de actores, y capaz incluso de mejorar lo que Chéjov había escrito. Por eso decía en mi comentario anterior que recibimos “lo mejor y lo peor” de esas cinematografías. La película que menciono está entre lo mejor…

  10. Jose Luis dice:

    Pues realmente no vi la pelicula y creo que sin la novia tam poco la hubiese visto.Las artes visuales no son mi fuerte y dentro de ellas el cine es la que menos me atrae.Quizas mi prejucios a todo lo sovietico(siempre pense y pienso que sin libertad no puede haber creatividad,pues el arte es siempre contestatario)me hacia pensar que nada que viniera de alli podria ser bueno.Pero le agradezco la informacion Isidro,aunque no creo que la vea,le cuento que por un arrebato de nostalgia compre unas latas de carne rusa y un perfume noches de Moscu,en un mercado especializado de aqui(Miami),y mi opinon no cambio.Pienso que quien le puso “Bolos” a los sovieticos fue o es un genio semantico

  11. tony dice:

    Que yo recuerde los cines tenían mucha asistencia en Cuba, especialmente los viernes, sábados y domingos. Los domingo, si la película era buena y no llegabas temprano, te quedabas sin entrada. De lunes a jueves iban menos gente, pero aun así en los cines de barrio, por muy poca gente que hubiera, por lo menos en el balcón, te encontrabas 4 0 5 parejas de enamorados dándose “un mate”. Pero que no vayan ni 10 personas ahora, si es intrigante. ¿También “el mate” se fue de Cuba?

    José Luis, una pintura del siglo XI o XII de un reino musulmán en España, ilustra el séquito de la corte donde aparecen en la ultima fila los esclavos, ( eslavos ). El pintor capto perfectamente la imagen del concepto de “bolos”. Pero tuvieron que pasar 800 años para que el genio popular cubano lo llevara al léxico. La gloria es nuestra.

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