author photo

Irina Pino:Nací en medio de carencias, en aquellos años sesenta que marcaron tantas pautas en el mundo. Aunque vivo actualmente en Miramar, extraño el centro de la ciudad, con sus cines y teatros, y la atmósfera bohemia de la Habana Vieja, por donde suelo caminar a menudo. Escribir es lo esencial en mi vida, ya sea poesía, narrativa o artículos, una comunión de ideas que me identifica. Con mi familia y mis amigos, obtengo mi parte de felicidad.

Aprender a decir adiós

enero 14, 2014 | | |

Irina Pino

Foto: Caridad

Foto: Caridad

HAVANA TIMES — He tenido la noticia de dos muertes, a finales del año pasado y a principios del nuevo año.  Murió el hermano de una buena amiga que reside en los Estados Unidos, y también la madre de Verónica, amiga y colega. Me causó tristeza, aunque no los conocía directamente; –experimentar el dolor es posible–, más  cuando hay  conexiones a partir del amor y la comprensión mutua.

Imagino que cuando se abandona el cuerpo, los pensamientos e ideas tienen que ir a parar a algún lugar. Esa energía debe transformarse en algo. El sol, la lluvia, el cielo y la brisa, los contemplarán por última vez y les dirán: descansen en paz.

Pienso que la muerte es injusta cuando se detienen los sueños que de alguna manera pudieron haber sido tangibles, –eso es lo peor–, porque hay una desaparición doble, la cadena nunca halló el eslabón para continuar, y entonces queda ese halo que flota en dimensiones desconocidas, que solo ven las almas. El viaje imposible, el hijo que no nació para ver a un padre… Dos historias que se han truncado, propósitos que no izaron las velas.

Peor es aquella muerte por accidente, o la que sorprende en la niñez, cuando apenas el fruto ha comenzado a redondear en belleza. Pero cuando hay una larga enfermedad, el descanso debe sucederla.

Hay que aprender a dejar que las cosas y la gente se vayan, aunque no se desvanezcan totalmente. No podemos retener una gota de agua entre los dedos. El paso es efímero, pero queda la huella amada. Debemos decir adiós y llorar. Entregarlos al cuidado de los ángeles.

Pero aún así la muerte alivia a los que se quedan envueltos en dolor, ellos alientan esos sueños y de modos desconocidos harán que se cumplan, esa será su misión en la tierra.

Imprimir Imprimir |


Haz un comentario

Una respuesta a “Aprender a decir adiós”

  1. tony dice:

    Mis pésames a Veronica.

Escriba una respuesta