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Osmel Almaguer: Hace poco solía identificarme como poeta, promotor cultural y estudiante universitario. Ahora que mis nociones sobre la poesía se han modificado un poco, que cambié de labor y que he culminado mis estudios ¿soy otra persona? Es usual acudir al status social en nuestras presentaciones, en lugar de buscar en nosotros mismos las características que nos hacen únicos y especiales. Que le temo a los arácnidos, que nunca he podido aprender a bailar, que me ponen nervioso las cosas más simples y me excitan los momentos cumbres, que soy perfeccionista, flemático pero impulsivo, infantil y anticuado, son pistas para llegar a quien verdaderamente soy.

Suerte de perro

enero 9, 2014 | | |

Osmel Almaguer

Suerte-de-perroHAVANA TIMES — Mi tío tiene un perro amarrado detrás de su casa. A menudo le oigo ladrar, pero pocas veces le he visto mover la cola. Y es que el pobre vive en condiciones muy duras; a expensas de la lluvia, el frío y las pulgas.

Un trozo de zinc en el suelo es toda a su cobija. Permanece de pié durante largas horas evadiendo la temperatura del mismo, que multiplica el frío o el calor ambiente según el caso.

Hace poco a mi tío se le ocurrió quitarle su pelambre, con la esperanza de combatir las pulgas y garrapatas que le aquejan, en vez de llevarlo al veterinario, o al manos aplicarle un líquido antipulgas.

Ahora la desnudez de su cuerpo deja al descubierto sus formas raquíticas, rematadas por una barriga que a todas luces está llena de parásitos.

Me siento impotente por no poder ayudarlo. Por desgracia para el perro hace años mi tío me ha retirado la palabra. Y no soy el único en la familia, así que ni siquiera puedo aconsejarlo de cómo se debe tratar a los animales.

“Si estuviera en otro país se lo comerían a multas”, dice un sujeto que pasa y ve al perro, refiriéndose a mi tío. “El problema es que nos creemos dueños de los animales”, desde pequeños nos enseñan así”, le respondo.

Mi tío tenía otro perro antes que este. Era un animal robusto y saludable cuando llegó y, años después, antes de conseguir fugarse para no dejarse ver jamás por nosotros, estaba flaco, golpeado y enfermizo.

Me pasan por la mente ideas tentadoras. Soltar al perro y dejar que escape. Tal vez su suerte de perro le sea provechosa la próxima vez, proveyéndole de un humano mejor.

 

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5 respuestas a “Suerte de perro”

  1. 100 % Gusan@ dice:

    Niño suelta a ese pobre animal, que en la calle va a estar mejor.

    ¿Multas? Por menos que eso te cae la policía. Te lo digo yo que llegué a tener entre 6-7 perros recogidos de la calle, sueltos en el patio de la casa, dormían bajo techo en la terraza en sus camitas, les compraba el saco de comida, todos vacunados, desparasitados, las hembras operadas, ¡y aún así los vecinos me tiraban la policía cada vez que un perro ladraba!! Suerte que yo tenía todas sus tarjetas de vacunación al día.

  2. Atanasio dice:

    Eso se llama abuso animal y en USA puede ir preso por mucho menos que eso.

  3. Estrella dice:

    Que pena q no puedan hacer nada x ese animalito, peor aún, es una vergüenza q autoridades de su isla, no hagan algo x salvar a ese perrito y ponerlo en adopción, creí q lo injusto era con los seres humanos, pero ahora se suma los animales…hagan algo por favor, apoyen a ese perrito.

  4. Isidro dice:

    ¡Rompe la cuerda antes de que Tío lea Havana Times!

  5. Circles Robinson dice:

    Cómo muchos de los que escriben en Havana Times, Osmel solo puede ver su correo de vez en cuando. Hasta hoy 21 de enero pudo ver el correo con los comentarios en inglés y español ofreciendo ayuda y sugerencias de que hacer por el pobre perro. Tampoco tiene Internet; por lo tanto les envía este mensaje agradeciendo su preocupación por el perrito. La notica es triste.

    “Unos días después de mandar el diario, mi tío se decidió a atender al perrito, influido por una conversación que tuve con mi abuela, es decir, su madre, para que hicieran algo al respecto. Lastimosamente su decisión fue tratar él mismo los parásitos del perrito, medicándolo.

    “Al parecer, su organismo ya estaba demasiado débil y no resistió las dosis suministradas por mi tío. Ignoro qué tipo de antiparasitario le puso, y si fue una cuestión de mala medicación. Lo cierto es que el perrito falleció.

    “Agradezco la ayuda brindada por los diferentes comentaristas que aman los animales tanto como nosotros. De haber sabido que contaba con su ayuda sin dudas la hubiera aceptado.”

    Osmel Almaguer

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