El compositor Nimrod Borenstein con HT

diciembre 28, 2013 | | |

“Para mí el verdadero estrés es la página en blanco”

Por Yusimí Rodríguez

Nimrod Borenstein

HAVANA TIMES — Hace un mes, durante el segundo día del Festival de Música Contemporánea de La Habana, el público que asistió al Teatro Nacional tuvo la oportunidad de escuchar el “Concierto para violonchelo y orquesta de cuerdas”, una pieza de la autoría de Nimrod Borenstein, un compositor de origen israelí, cuyas composiciones, a pesar de su corta edad, están ganando reputación en todo el mundo con actuaciones en Europa, Canadá, Australia, Japón, Israel y Estados Unidos.

Nimrod Borenstein, 44, nació en Tel Aviv, Israel, pero se crió en París, donde comenzó sus estudios musicales a los tres años. En 1986 se mudó a Londres para continuar sus estudios de violín con Itzhak Rashkovsky, en el Royal College of Music. Posteriormente fue galardonado con la más importante beca de la Fundación Leverhulme para estudiar composición con Paul Patterson en la Real Academia de Música. Ahora, está en la lista de alumnos de esa institución que fueron estudiantes ilustres del pasado.

El “Concierto para violonchelo y la orquesta de cuerdas” se realizó en Cuba por el violonchelista cubano-ruso Makcim Fernández Samodaiev, quien describió la obra como “aparentemente simple, pero luego usted descubre trampas, complejidades, lo que muestra una gran elegancia por parte del compositor”.

A pesar de que la respuesta del público al “Concierto” fue muy entusiasta, dos días después de la presentación leí una crítica publicada en el diario Granma  que describe la pieza del Sr. Borenstein como formalmente vieja y decepcionante.

Me sorprendí por la crítica y al mismo tiempo sentí curiosidad sobre cómo esta podría afectar a un compositor que tenido tanto reconocimiento en tantas partes del mundo. Esa era una de las preguntas que quería hacer a Nimrod Borenstein, pero desafortunadamente no pudo viajar a Cuba para el Festival. Sin embargo, encontró tiempo para responder a mis preguntas a través del correo electrónico.

Usted dijo en una entrevista anterior que cuando tenía seis años quería ser como Beethoven y comenzó a escribir música. ¿Por qué Beethoven y no Mozart, Bach o algún compositor?

Cuando yo era un niño mi mayor deseo era convertirme en un gran compositor. Como los grandes compositores de todos los tiempos, Beethoven, Mozart y Bach fueron mis héroes y modelos. Yo aspiraba especialmente ser como Beethoven, porque me sentía más cerca de él, su música está llena de pasión, drama, intensidad y coraje y aunque yo escribía en un estilo muy diferente (en ese momento mi propio sistema de doce notas) me sentía inmensamente atraído por la esencia de su música.

La composición de Borenstein estrenada en La Habana.

Todavía amo y admiro a Beethoven, pero con el paso del tiempo he cambiado. Creo que en este momento mi música tiene más en común con los compositores que expresan en su música los dos extremos, el drama y la tristeza, así como la ligereza y la pureza, compositores que, además de expresar el valor de la humanidad, expresan la fragilidad de nuestra existencia. Compositores como Mozart o Schubert.

Usted dijo que su música tiene un elemento judío ¿Cómo se presenta este?

Hace quince años el director de un festival de música judía me pidió que le explicara cómo la sonata para piano que él me había encargado que escribiera iba a ser “música judía”. Aquí está la respuesta que le di en aquel momento.

Cuando compongo me propongo crear algo de la belleza más sublime, una música que trascienda nuestra condición humana y que se sienta como que siempre estuvo aquí y no podo ser de otra manera. Creo que por ser del todo sincero y honesto en mi arte, mi música necesariamente transmitirá todo lo que soy. Como resultado de esto, creo, por ejemplo, que no es porque escriba música inspirada en melodías judías tradicionales que mi música sería auténticamente judía.

La música de Beethoven podría ser descrita como alemana debido a sus experiencias culturales alemanas y de esa misma manera mi música no puede escapar de la influencia de la rica historia del pueblo judío, porque esa también es mi historia. Las influencias más fuertes sobre nosotros son a menudo las que son inconscientes y complejas, y el arte es universal, porque como seres humanos todos compartimos las mismas preguntas, dudas, temores y esperanzas.

¿Cómo lidia usted con las expectativas que tienen las personas de su trabajo después de haber alcanzado reconocimiento como compositor a una temprana edad y que haya sido tan publicitado? ¿Es eso estresante para usted y demasiado expectativa?

Estoy muy contento de que mi música frecuentemente sea interpretada y apreciada. Para mí es una gran alegría que tantos artistas maravillosos interpreten mi música con entusiasmo y me siento conmovido por la cálida acogida que recibo del público. Incluso cuando estoy sobrecargado de comisiones cualquier nuevo desafío es siempre bienvenido.

Lo que verdaderamente resulta estresante para mí es la página en blanco. Estoy consciente siempre de que ni siquiera los más grandes genios pueden escribir solo grandes obras. Por lo que no cuento con que mis composiciones anteriores garanticen la belleza de la pieza que voy a comenzar a componer.

¿Cuál fue su primera reacción cuando se enteró de que su “Concierto para violonchelo y orquesta de cuerdas” se presentaría en Cuba, siendo este su carta de presentación en un país donde su música aún no era conocida?

Di saltos de alegría, emocionado fui a contarle la buena noticia a mi esposa de inmediato. Soñábamos con visitar el país en esa ocasión, pero lamentablemente no fue posible. Espero visitarlo en el futuro cercano.

¿Qué sabe usted acerca de la música, los músicos y los compositores cubanos?

No puedo pretender conocer lo suficiente acerca de la música y los músicos cubanos, pero estoy muy impresionado por la actuación de mi concierto para violonchelo en Cuba. Fue maravilloso trabajar con el violonchelista cubano Makcim Fernández Samodaiev y me encanté con la orquesta y el director de esta. Siento que esto es solo el comienzo de un intercambio maravilloso.

Un crítico publicó un trabajo en  nuestra prensa oficial en el que describió su concierto como “formalmente viejo y decepcionante” (aunque la ejecución fue alabada). Teniendo en cuenta la fama que usted ha alcanzado en Europa, Japón y Estados Unidos, ¿cómo lo afecta esto?

Evidentemente la crítica dura es dolorosa, pero como en el pasado se escribieron palabras similares sobre Brahms, trato de comprender las razones por las que algunos críticos no perciben la originalidad y la exclusividad de algún tipo de música, y se esfuerzan por no tomar las palabras como algo personal.

Mi conjetura es que se puede tener una idea preconcebida y una expectativa de lo que debería ser “nuevo”. Uno podría caer fácilmente en la trampa de sentirse orgulloso de dar la bienvenida a una obra “nueva”, sin percatarse de la incompatibilidad entre lo novedoso y lo esperado. A veces siento que sería útil visitar algunas de las academias de música, escuchar lo que la mayoría de los estudiantes de composición escriben allí y percatarse de que, por definición, esta mayoría no puede ser lo “nuevo” o la vanguardia. Creo que no es necesario escribir una pieza para doce trombones y un clarinete para que sea nueva. La verdadera renovación del lenguaje está en otra parte.

Creo, además, que la crítica musical es importante y puede crear discusión y evaluación de ideas. Tus pertinentes e interesantes preguntas me han obligado a aclarar mis ideas, me hago a mí mismo algunas nuevas interrogantes y revalúo mis posiciones sobre estos temas interesantes.

Aunque las opiniones acerca de la pieza del señor Borenstein estaban divididas, habrá más actuaciones del “Concierto para violonchelo y orquesta de cuerdas” en Cuba.

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Una respuesta a “El compositor Nimrod Borenstein con HT”

  1. gabriel dice:

    Nimrod es un nombre curioso. En los dibujos animados de Bugs Bunny, el conejo se dirige al cazador Porky llamándole Nimrod. Por eso existe toda una generación de norteamericanos convencidos de que nimrod significa alguien con poca inteligencia.

    La realidad es otra. Nimrod según el Génesis fue uno de los bisnietos de Noé, caracterizado por ser un gran cazador. Bugs Bunny le llama Nimrod al cazador Porky con mucha sorna.

    En todo caso Nimrod es un nombre muy adecuado para Borenstein, un gran cazador de melodías.

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