author photo

Verónica Vega: Por años me fue difícil elegir entre escribir, pintar o danzar. Escribir resultó lo más rentable e inmediato. Vivo en Alamar, un proyecto de ciudad abortado, que sólo respira por lo que queda de la naturaleza, por la alternatividad cultural, y sobre todo, por la voluntad infinita del alma humana. No me considero periodista. Escribir en Havana Times ha sido sólo una oportunidad para decir lo que creo que se puede mejorar en Cuba.

De qué nos reímos tanto

noviembre 27, 2013 | | |

Verónica Vega

Havana-bus-stop

Foto: Juan Suarez

HAVANA TIMES — Este post no va a gustar a casi nadie pero voy a correr ese riesgo. Me preocupa el rumbo que ha tomado la humanidad. Y no me refiero a los índices de violencia o corrupción, ni a los daños ecológicos.

Si me guío por los ratings que condicionan los chistes en la mayoría de las series televisivas foráneas, he dejado de entender qué es lo que hace reír a la gente.

Hace un tiempo traté de ver “Friends” la serie norteamericana que parece haber cautivado a medio mundo y lanzar al estrellato a sus protagonistas. Me reí en algunos momentos pero, poco a poco, la historia se me hizo más que fresa, sosa, inverosímil, estúpida. Me acordé de una frase que leí en una crítica al filme “Flashdance”: veneno con azúcar.

Actores atractivos según el concepto contemporáneo de belleza que cada vez más me recuerda a muñecos de lástex, de goma, o a dibujos en tres dimensiones. Figuras súper esbeltas en un país con alto consumo de comida chatarra y la consecuente obesidad.

Protagonistas blancos, jóvenes, todos nativos del “país de las oportunidades”. Todos de la clase media. Ausencia total de problemas económicos, sociales. Ni siquiera el estrés que implica la velocidad del progreso, sólo el eterno y anodino tema del amor?, el sexo, la promiscuidad y su escarceo con la indolencia.

Una misma fórmula archi explotada se expande y multiplica, hace ¿reír?, y olvidar a millones de emigrantes, y clase baja, y multitudes no blancas sin cuerpos atléticos y rostros sin lástex que no clasifican como ganadores en esta absurda carrera contra la naturaleza, la verdad, la vida.

Pero hace unos días tropecé con un programa “humorístico”, también norteamericano, que sí no me sacó ni una sonrisa. No porque los personajes fueran deliberadamente feos (recurso que sí puede funcionar), sino porque todos los chistes coqueteaban (o reafirmaban) actitudes cínicas… No pude ver el principio para saber el título, pero intentaré averiguarlo.

¿Hasta aquí hemos llegado?, me pregunté cuando pude darle forma a mi reacción después del aturdimiento. Y pensé en el viejo Chaplin, cómo nos arrancaba carcajadas con una escena puramente dramática, de miseria o desolación. Cómo su vagabundo, aún con sus bellaquerías, (que también nos hacían reír), no dejaba de mostrar compasión. Pero incluso en los 80s y 90s vi películas inolvidables por lo hilarantes, que las nuevas generaciones agradecerían.

He perdido la cuenta de las comedias recientes que renuncié a ver hasta el final por sus gags que se regodean en lo escatológico o hasta lo morboso. También series cuyos ratings arrojaron predilección por estos temas que terminaron prevaleciendo (y arruinando) muy buenos guiones.

Y todavía cuando un niño dispara a otros niños en su escuela en un país como Estados Unidos, o un pedófilo canadiense campea a sus anchas en un país como Cuba gracias a la pobreza –y la indolencia, incluyendo los padres de los menores–, algunos nos preguntamos ¡¿qué pasa?!

La libertad es un arma de doble filo, y está cortando a diestra y siniestra. Pocos se atreven a criticar so riesgo de ser tildados de conservadores, moralistas.

Está bien, no critiquen, pero el resultado cada vez tiene menos de humano y está devorando al mundo.

Basta caminar de noche por la misma Habana, escuchar cuadra por cuadra la telenovela de turno, en ininterrumpida resonancia. Los medios dictan las pautas estéticas y éticas desde hace mucho tiempo.

Un veneno que cada vez necesita menos de azúcar porque las altas y frecuentes dosis nos han hecho inmunes a sutiles (y no tan sutiles) manifestaciones de barbarie.

Imprimir Imprimir |


Haz un comentario

7 respuestas a “De qué nos reímos tanto”

  1. Martica dice:

    Vero, siempre te leo pero la verdad es que hoy estas muy caustica!!! Friends es la liviandad en persona pero es divertida, la he visto muchisimas veces, nada que refresca….
    ..

  2. Rafael dice:

    ¡Dime de qué te ríes y te diré quién eres!.

    El tema va más allá. También incluye el sarcasmo de alguna gente a través de sus comentarios en la internet. Habría que comenzar por revisar la esencia de nuestro propio sentido del humor.
    Hace años leí un artículo crítico publicado en el Caimán Barbudo, desde el cual se cuestionaba el archi-famoso “buen sentido del humor cubano”. El autor derrumbó este mito aludiendo que nuestro “buen humor” se funda en el choteo, en la burla (una herencia muy de la madre patria).
    Desarrollando la idea: la mayor parte de las veces que l@s cuban@s generamos un “chiste”, se enfoca en aspectos supuestamente sensibles de otra persona capaces de producirles complejos, muy próximo al Bullying: su obesidad o su delgadez, el tamaño de su nariz, su calvicie, su tetas caídas, si tropezó y calló a suelo, si arrastra la R. En fin, la mayoría del discurso “humorístico” gravita en torno a sacar a flote aspectos físicos o sociales supuestamente en crisis, sin detenernos a meditar si herimos o no la sensibilidad o sacamos a flotes complejos que pueden re-bajar la moral de la “víctima del chiste”.
    No incluyo a tod@s l@s cuban@s, pero si a más de la mitad.

    Se impone pues, una pregunta de orden ético y psicológico. ¿Qué clase de “buena persona” necesita llamar la atención a través de “chistes” a costa de re-bajar moral y públicamente a los demás?. ¿Late acaso en lo profundo algún “complejo de inferioridad” que nos lleva a disminuir al prójimo para destacarnos a nosotr@s mism@s?. La cultura de la auto-observación y el auto-análisis, hace falta. ¿Y tu, de qué te ríes?.

  3. EDUARDO dice:

    ….los “friends” es una serie vieja ya y muy rosa…las comedias actuales basan su exito en lo divertidos que son los personajes cuando se drogan o se emborrachan…el ejemplo de una serie de este tipo es “two and a half men” y tiene un exito tremendo…son las “maravillas y las libertades” de nuestros tiempos que la industria mas grande del entretenimiento distribuye al mundo….y de eso nos reimos???…

  4. lagiraldilla dice:

    es verdad que muchos programas humoristicos en vez de hacerte reir lo que te dan es ganas de romper el televisor yo simplemente no los miro pero ya con todos los problemas cuotidianos que uno tiene que pasar todos los dias cuando se sienta a ver la TV no quisiera ver programas llenos de problemas quisiera relajarse un poquito, es lo que tienes que hacer de vez en cuando desconectar y relajarte un poco

  5. tony dice:

    Rafael, excelente comentario con muy buena percepción psicológica de lo cubano. También podríamos decir;- “Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces”. Hasta que punto toda este alarde de ser “los bárbaros”, “los bravos”, “la candela”, etc, en el fondo no esconden mas que “baja estima”. Lo que la psicología llama mecanismo de “compensación”. No se cuantos estudios hay de sobre economía, cultura y sociología, pero casi nada sobre la psicología de la mente cubana desde una perspectiva critica. Nadie se atreve abordar el tema. Es compresible, no hay nada mas doloroso que esta mirada critica a nuestra alma. Pero no puede ser mas necesaria y apremiante en estos momentos. Ojala siga comentando en HT.

    • Isidro dice:

      Oportuno lo que señalas, Tony. Hasta donde conozco, no hay ensayo sobre el tema que haya calado más profundo que la “Indagación del choteo,” que Jorge Mañach escrbió en el ya lejano 1928. Y como que va siendo hora de que nos actualicemos en ese sentido.

      • tony dice:

        Y eso que Mañach es bien “Light”. Eso te da una idea del miedo que existe en tocar el tema. El análisis psicológico y su correspondiente terapia es como tomarse un purgante. Es un buche amargo que hay que tragar, pero al final vale la pena y nos aliviamos de forma permanente.

Escriba una respuesta