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Dmitri Prieto-Samsonov: Me defino por mi origen indistintamente como cubano-ruso o ruso-cubano. Nací en Moscú, en 1972, de madre rusa y padre cubano; viví en la URSS hasta los 13 años, aunque ya conocía Cuba, pues veníamos casi todos los años de vacaciones. Habito en un quinto piso de un edificio multifamiliar, en Santa Cruz del Norte, cerca del mar. Estudié Bioquímica, Derecho (ambas en La Habana) y Antropología (en Londres). He escrito sobre biología molecular, filosofía y anarquismo, aunque me gusta más leer que escribir. Imparto clases en la Universidad Agraria de La Habana. Creo en Dios y en la posibilidad de una sociedad donde seamos libres. Junto con otra gente, en eso estamos: deshaciendo muros y rutinas.

El Anteproyecto del Código de Trabajo y yo

octubre 30, 2013 | | |

Dmitri Prieto

HAVANA TIMES — El día 15 se cerró oficialmente el debate del Anteproyecto del Código cubano de Trabajo en los colectivos laborales. Ahora nos sobreviene la pregunta: ¿qué viene después?

En diciembre debe reunirse la Asamblea Nacional para su sesión-flash (en Cuba, el Parlamento sesiona por sólo unos días), y veremos qué pasa con ese proyecto de ley.

Deseo compartir mis experiencias de debate de esa propuesta legislativa, ya que tuve la oportunidad de participar en varios encuentros, de muy distintas características. Y también me he enterado por amistades o por correo electrónico, de propuestas muy serias, como por ejemplo las del colectivo laboral de la Empresa de la Goma, o las que proponen los colectivos activistas Socialismo Participativo y Democrático, Observatorio Crítico, Articulación Regional de Afrodescendientes o Alianza Unidad Racial.

Todo ello suma una dinámica muy interesante donde en unos sitios se aprecia apatía que casi colinda con una suerte de abulia indiferente y cínica respecto a “lo que viene”, y en otros, un compromiso sincero con el futuro del pueblo de Cuba.

Y es que creo que existen capítulos en el proyecto de Ley que configuran una transición del estatismo burocrático a un capitalismo privado donde además la clase empleadora está mejor provista de derechos y oportunidades que quienes trabajan.

Habría que ver qué debemos hacer ahora quienes nos consideramos defensor@s de los derechos históricos de l@s trabajador@s: específicamente, debemos desarrollar una buena estrategia de involucramiento político-legal en aras de que éstos prevalezcan.

Pero primero, quisiera referirme a los momentos específicos del debate del código, ahora que esa fase ya termina y se puede hacer un balance.

La información más reciente que tengo sobre los procedimientos formales que se van a tomar por las instituciones oficiales del gobierno cubano en torno al Proyecto es la entrevista con Ulises Guilarte, presidente de la comisión organizadora del XX congreso de la CTC, que publicó GRANMA el 18 de octubre.

El funcionario dijo que a partir del 12 de noviembre la propuesta legislativa después de ser revisada nuevamente por expertos debe pasar a una “consulta territorial” con los diputados, para después ser sometida al Parlamento.

Esto configura un nuevo margen de maniobra donde debe ser posible que la ciudadanía influya sobre sus respectivos diputados en cada territorio. No es una tarea fácil, pero sí considero que factible en cierto modo.

Las recientes elecciones de la Asamblea Nacional renovaron en un 2/3 su composición.

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Una respuesta a “El Anteproyecto del Código de Trabajo y yo”

  1. Gabriel dice:

    Es difícil opinar sin leer las propuestas; pero es interesante simplificar: lo que los trabajadores cubanos necesitan consiste en sindicatos independientes que defiendan sus intereses. Y cuando digo independientes me refiero a sindicatos independientes del gobierno y del partido; y dependientes única y exclusivamente de los trabajadores. Además es fundamental regular el derecho de huelga.

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