En la sombra de la misión médica cubana en Venezuela

octubre 1, 2013 | | |

Las praderas de la corrupción

Por Uberto Mario* (Café Fuerte)

Centro Internacional de Salud “La Pradera”, en el reparto Siboney de La Habana.

Centro Internacional de Salud “La Pradera”, en el reparto Siboney de La Habana.

HAVANA TIMES — Durante los cinco años que  permanecí en Venezuela, el periodismo me sirvió para seguir tras el rastro de numerosos delincuentes que protegidos por una guayabera y una bata blanca se escudaban para hacer sus fechorías, y cocinar el más suculento caldo de corrupción de las misiones médicas cubanas en el extranjero.

Miles de profesionales de la salud han sido enviados a Venezuela desde que la primera Misión Médica Cubana desembarcó en ese país el 16 de diciembre de 1999. Solo en el programa de la Misión Barrio Adentro se calculan en 100 mil los cubanos que han prestado sus servicios en tierras venezolanas.

Pero lo cierto es que durante todos estos años, además de proponerse dirigir a los que están haciendo el trabajo de campo y “salvando” vidas humanas, los responsables de estas comitivas han robado a izquierda y derecha aprovechando su escalón al más alto o mediano nivel.

Unos han sobrevivido y todavía se mantienen vivos laboralmente hablando; otros han corrido peor suerte y ya ni una Duralgina pueden recetar en la isla.

Si cierto es que ha habido en este tiempo muchos dirigentes corruptos en las misiones médicas, también es justo decir que por allí han pasado hombres y mujeres honrados. Pero lamentablemente la mafia no se hizo para honestos y sencillos.

Una maleta llena de dólares

Ese fue el caso del doctor Luis Acao Francois, un camagüeyano que asumió la candela de llegar a Venezuela en pleno apogeo de la tragedia de Vargas, asolada por deslaves, constantes aguaceros y derrumbes.  Vino maleta en mano -llena de dólares- para pagarles a los cooperantes y no desvió ni un solo centavo. En aquellos primeros meses y hasta que Acao terminó su misión como jefe, Cuba no tenía bancos ni chequeras para pagarle a los colaboradores, y el negro Acao se portó con una honradez a toda prueba desde que aterrizó en el país.

Fue la única etapa de la colaboración médica en Venezuela en la que la inteligencia cubana tuvo acceso a monitorear cada centavo de los gastos, tarea que después que llegó el relevo del médico camagüeyano quedó en manos de ladrones y delincuentes, con el visto bueno del Ministro de Salud Pública, José Ramón Balaguer.

En sustitución del doctor Acao fue designado Aldo de Jesús Hernández, quien llegó a Venezuela el 22 de diciembre del 2002, cuando ya habían pasado los oscuros días de abril (golpe de estado que duro 3 dias) y el país entraba en una lucha frontal entre chavistas y opositores. Los cooperantes cubanos llegaban entonces de a miles.

Tras el recibimiento, la primera noche se produjo la presentación y el encuentro de Hernández con el grupo operativo en Venezuela: el mayor Amado Hernández Iturruaga, jefe de la misión médica cubana; el coronel Tomás Rodríguez, alias Ariel, oficial centro de la Embajada cubana y actualmente en Miraflores; y quien suscribe estas líneas. Conocíamos ya el expediente del designado, quien venía de dirigir Salud Pública en la Isla de la Juventud.

Pacotilla rumbo a Cuba

Bastó una semana para que empezaran a manifestarse  los rasgos de autosuficiencia, demagogia y poca relación con los casi cuatro mil médicos cubanos que ya estaban por 16 estados venezolanos. No había pasado un mes cuando lo sorprendimos enviando un cargamento de “pacotilla”, aún sin haber cobrado el primer sueldo, y después de haberle dicho a sus compatriotas que estaban en pie de guerra, que por el momento no habría sueldo y teníamos que resisitir y trabajar mejor cada día.

Ahí comenzamos a monitorearlo de cerca, porque Hernández había viajado a Caracas a vivir y trabajar como dentista en la Universidad Marítima del Caribe, en el estado Vargas (residencia permanente de la inteligencia cubana), junto a Nancy García Vera, hermana de la otrora poderosa Yadira García Vera, ex ministra de la Industria Básica y miembro del Buró Político. (Por cierto, les cuento que las dos hermanas fueron nacionalizadas en Pinar del Rio, pues nacieron en Venezuela, Nancy en Caracas, en 1953, y Yadira en Maracaibo, en 1955).

Si cierto es que ha habido en este tiempo muchos dirigentes corruptos en las misiones médicas, también es justo decir que por allí han pasado hombres y mujeres honrados. Pero lamentablemente la mafia no se hizo para honestos y sencillos.

Con el arribo de Nancy García, Aldo Hernández podía robar sin miramientos. Desde La Habana, su madrina Yadira podía levantar el teléfono y con una llamadita al embajador en Venezuela, Germán Sánchez Otero, resolvía un vuelo fletado de Aerocaribbean cada 45 días, cargadito de pacotilla para la familia García Vera y los Hernández en la Isla de la Juventud.  El cargamento salía por la Rampa 4 en Maiquetía.

Descubierta la malversación, la respuesta me la dio Raúl García, un viejo comunista que fungió por años como Cónsul General de Cuba en Caracas. Estaba yo en la oficina de control de la Embajada cubana y de pronto me llamaron al despacho de Sánchez Otero para llamarme la atención.

Fichas intocables

Así habló Raúl García: “Oye, periodista, no cuestiones más al embajador en eso de que solo resuelve a sus socios, y envía equipos electrónicos, medicinas y bicicletas a sus amigos del Comité Central, y mucho menos que el compañero Balaguer también recibe regalos desde acá. Y tampoco informes más de que un avión viene exclusivamente a eso, que eso a ti no te importa, Lo tuyo es trabajar y monitorear a los médicos, no a nosotros. Si Germán se entera te manda para Cuba y se te jode estar aquí en la buena vida…”

Quince días después, Raúl García fue sustituido. Unos meses más tarde, Aldo de Jesús Hernández fue destituido y enviado a La Habana. ¿Razones? Por corrupto y mal ejemplo. Balaguer y Yadira siguieron en sus cargos, porque hay niveles y niveles en el régimen cubano. Balaguer es de los dirigentes históricos intocables. Yadira cayó hasta en septiembre del 2010, involucrada en una trama de desfalcos e irregularidades en el sector de la Industria Básica.

El negocio de La Pradera

Dentro del famoso y cuestionado convenio de colaboración de salud entre Caracas y la Habana existe un acápite que se mantiene desde abril del 2001: el envío de enfermos venezolanos (principalmente los más pobres) a tratarse en el Centro Internacional de Salud “La Pradera”, en el reparto Siboney, en La Habana, y también en varios hospitales capitalinos, habilitados para este tipo de atención.

Era una misión de primer nivel, atendida personalmente cada viernes en la madrugada por Fidel Castro antes de su enfermedad del 2006. Puedo hablar en detalles pues tuve que trabajar viernes por viernes, entre el  2001 y el 2003, y con responsabilidad secreta en este proceso.

Estos viajes de pacientes venezolanos a La Habana se hacían en el avión personal de Fidel Castro, con su tripulación encargada, lo que da una dimensión de la importancia que tomó este asunto.

Los pacientes se elegían en trabajo de terreno hecho por los médicos colaboradores en cada municipio o estado de Venezuela. Tras la selección, los casos eran enviados a Miraflores para su evaluación y luego viajaban a La Habana.

Pero como todo, llegaron los cubanos vivos, más negociantes, y comenzaron a lucrar con este privilegio que el gobierno de La Habana concedía a los enfermos venezolanos. Y fue así que comenzaron a venderse los cupos para el viaje a Cuba.

¿Quiénes promovieron estas ventas? No fueron nuestros médicos colaboradores, quienes se esforzaban desafiando las dificultades en los lugares más recónditos del país. Fueron los propios encargados de esta misión por la parte cubana en Miraflores: el doctor Rafael García Portela, jefe de la oficina de control de envío de enfermos a La Pradera, y su colega, Frank Díaz, así como sus respectivas esposas.

Estos delincuentes de guayabera comenzaron a operar allí mismo en el Palacio Presidencial, vendiendo las plazas para viajar a tratarse en La Habana por $2,000 y hasta en $3,000 dólares. Los beneficiados eran familiares de dirigentes chavistas y la mediana burguesía, chavista o no chavista.

Descubierta la malversación, la respuesta me la dio Raúl García, un viejo comunista que fungió por años como Cónsul General de Cuba en Caracas. Estaba yo en la oficina de control de la Embajada cubana y de pronto me llamaron al despacho del embajador Sánchez Otero para llamarme la atención.

Cuando nos percatamos de esas tropelías tras revisar historias clínicas, nombres y origen social de los pacientes, los oficiales encargados descubrimos enseguida que hasta nombres falsos y trámites ilegales se habían usado en este proyecto.

En una reunión de coordinación enviamos un informe a Hugo Chávez, quien de inmediato consultó con su mentor y patrocinador del proyecto, Fidel Castro. Pasaba el tiempo sin ver resultados ni aclaraciones sobre por qué algunos ricos podían montarse en el avión con turnos vendidos por los mafiosos de Miraflores.

Con el padre de Chávez

La verdad es que con esos $3,000 dólares también se mojaban los encargados de “La Pradera”, los dirigentes corruptos del Ministerio de Salud Pública (MINSAP) y hasta funcionarios del Comité Central que atendían la actividad.

Cuando los “bombazos” sobre el idealizado plan de salud para pobres venezolanos comenzaron a sonar en la Plaza de la Revolución, a Fidel Castro le echaron otro cuento y todo se engavetó.

Siento la satisfacción de haber luchado contra la corrupción cubana en Venezuela y me quedé con esa espina clavada. Un día visitando al padre del difunto Hugo Chávez en su despacho, a solas con él, le conté lo que estaba sucediendo con este proyecto de salud para que le dejara saber a su hijo. Le dije que no eran los pobres los que se estaban beneficiando de esta iniciativa e incluso le dejé un informe por escrito.

Y felizmente Hugo de los Reyes Chávez se lo informó a su hijo y fue así que muchos de los delincuentes cubanos fueron destituidos. Tras las investigaciones y denuncias generadas supe que el negocio se generaba en el Departamento de Estadísticas de “La Pradera”. De eso puede dar fe Lionila Fernández, jefa de Estadísticas de la instalación y oficial corrupta, quien manejaba el negocio de los turnos desde La Habana.

Pero hay mucho más en la viña del Señor. El MINSAP tiene un Departamento de Colaboración que se encarga precisamente del reclutamiento de médicos, dentistas y enfermeros cubanos para el cumplimiento de misiones en el exterior.

Por ahí han pasado infinidad de jefes, sustituidos con sospechosa frecuencia. Los motivos saltan a la vista. El negocio de la venta de misiones está en las más altas esferas del MINSAP, porque no todos los trabajadores de la salud de Cuba califican para ir al exterior, y hay lugares codiciados donde cumplir la encomienda.

Va a parecer insólita la pregunta que voy a dejar en el aire, pero habrá testigos que no se sorprenderán con ella: ¿Cuánto cuesta en dólares salir de Cuba a cumplir misión para la que no te habrían elegido? Estoy seguro de que habrá numerosos colaboradores que podrán responderla.
—–
*Periodista radial y ex agente de la inteligencia cubana  bajo el alias de “Marcos”. Fue captado por el MININT en febrero de 1987, labor que desarrolló hasta su deserción en el 2003. Actualmente reside en Miami.

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4 respuestas a “En la sombra de la misión médica cubana en Venezuela”

  1. Ein zuverlaessiger Freund dice:

    gracias por la censura.

  2. El Gabo dice:

    Oye, man, sigo urgándole a tu artículo y del contrabando de droga nada, ni un pelo de eso; ¿el motivo de la omisión cuál?, porque si le pesas en billetes, en kilos de importancia y afectación a la población pues no hay gran diferencia, y sabes que la Isla se ha vuelto trampolín de lo que brota de Venezuela con destinos europeos y asiáticos, aun cuando los grupos duros les estén tratando de bloquear por una u otra vía al final se cuela algo producto de la negociación… camarilla de ratas todas esas, chavistas y “castrosas” al fin las mismas ratas, las gentes honestas han visto de inmediato esa putrefacta artimaña y han virado de inmediato a la isla sin más gana de “envolverse en esa revolución bolivariana”.

  3. JOrge dice:

    papa, tu solamente eres un chivatón oportunista que ahora se cambió de bando. gracias por la información, pero no me extrañaría que saliera alguien echandote tierra, porque seguro que también metiste las manos

  4. jorgealejandro1 dice:

    Jorge:

    Recuerda que la validez de una verdad no depende de quién la diga, sino de su correspondencia o no, con la realidad. ¿O lo que te molesta es el carretón de m….da que le tira este señor a tu gobierno, y que no puedes rebatir?

    No sé quién , ni qué ha hecho el articulista, pero, si lo que dice es cierto (Y no tengo pruebas de que no lo sea), pues es muy bueno que se sepan estas cosas. Por otra parte, no es el primero que se refiera a allas. Ya hay unos cuantos testimonios parecidos.

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