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Irina Echarry: Me gusta leer, ir al cine y estar con mis amigos. Muchas de las personas que amo han muerto o ya no están en Cuba. Desde aquí me esforzaré en transmitir mis pensamientos, ideas o preocupaciones para que me conozcan. Pudiera decir la edad, a veces sí es necesario para comprender ciertas cosas. Tengo más de treinta y cinco, creo que con eso basta. Aún no tengo hijos ni sobrinos, aunque hay días en que me transformo en una niña sin edad para ver la vida desde otro ángulo. Me ayuda a romper la monotonía y a sobrevivir en este mundo extraño.

Derrumbe en la Víbora, La Habana

septiembre 27, 2013 | | |

Irina Echarry

La parte central de este edificio colapsó este lunes.

La parte central de este edificio colapsó este lunes.

HAVANA TIMES — Desde el lunes circula la noticia: a las 9 y 40 de la mañana la parte central del edificio situado en la calle Carmen, entre Cortina y Figueroa, en la Víbora, se derrumbó.

Se trata de un inmueble que sirvió de escuela y, mucho antes, de colegio de monjas. Hacía 20 años estaba deshabitado, o mejor dicho, casi deshabitado; unas once familias seguían viviendo allí.

En 2011 lo visité, recorrí su interior y saqué fotos para un trabajo de Yusimí Rodríguez, publicado aquí en Havana Times. En aquella ocasión nos sorprendieron las grietas en las paredes, la falta de techo en algunos lugares, los huecos en el piso y la carencia de baños.

Hoy reviso las noticias de la prensa nacional que solo hablan del trabajo realizado por el equipo de rescate y salvamento. Labor encomiable, sin duda alguna, que ayudó a encontrar el cadáver de Isabel María Fernández, a quien mencionan como la única víctima, como si los demás vecinos, incluyendo los que vivían del otro lado del derrumbe, no estuvieran afectados emocionalmente.

Isabel fue la única persona que murió, atrapada entre los escombros; y ahora ¿qué será de los demás?

Aquí, en medio de las ruinas, habitaban 11 familias.

Aquí, en medio de las ruinas, habitaban 11 familias.

No se aparta de mi mente que aquel día vi niños jugando en el edificio, jóvenes que nos hablaron de futuro, de esperanza  y de su lucha por tener una vivienda digna. La mayoría eran personas que habían ido a parar allí autorizadas por instituciones.

La vivienda que ocupaban era un medio básico y llevaban mucho tiempo engañados con un “supuesto” arreglo de la edificación (ellos se habían propuesto para trabajar a pie de obra) o en su lugar el otorgamiento de algún local en condiciones habitables. Pero nunca mencionaron ir para un albergue y, probablemente, esa sea la opción ahora.

Tampoco puedo dejar de pensar que hay miles de edificios tan destruidos como ese. Es casi imposible que en corto o mediano plazo se construyan (ya sea por el Estado o por esfuerzo propio) la cantidad de viviendas que se necesitan para resolver el problema habitacional en Cuba y, lamentablemente, seguiremos escuchando durante un buen tiempo noticias como estas.

Aquí dejo algunas de las fotos que tomé en aquel momento.

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10 respuestas a “Derrumbe en la Víbora, La Habana”

  1. jorgealejandro1 dice:

    Uno de tantos que han sido: y uno de tantos que seran.

  2. 100 % Gusan@ dice:

    Quitando las fotos 5,7 y 9 parece ver Life after People.

  3. Atanasio dice:

    Mientras, se construyen repartos exclusivos para militares y el MININT y mega marinas para los millonarios.

  4. Roberto Alvarez dice:

    El edificio de La Víbora donde ocurrió el reciente derrumbe tiene una historia que debe ser conocida y divulgada por su importancia y por la ignorancia que hay de ella, comenzando por aclarar que allí nunca funcionó una escuela de monjas.
    La Institución Inclán fue orignalmente una Escuela de Artes y Oficios que ocupaba la manzana comprendida por las calles Carmen e/Cortina y Figueroa, limitando al fondo con la calle Patrocinio. A pesar del tiempo, el abandono, la desidia, y hasta el derrumbe, el nombre original todavía puede verse borrosamente en lo que queda de su fachada.
    Esa Escuela de Artes y Oficios se erigió en la década del 20 del pasado siglo, con la fortuna personal de los hermanos Manuel y Cayetano Inclán, para acoger en sus aulas a niños de familias con bajos recursos económicos. La misma era administrada por la orden religiosa de los Hermanos Salesianos, hasta que se implantó la estatización de la enseñanza luego de 1959.
    La escuela poseía varios talleres especializados donde los alumnos aprendían carpintería, mecánica, zapatería, corte y costura, y encuadernación. De la carpintería salían juegos de cuarto y de comedor de alta calidad y belleza. En la imprenta se confeccionaban libretas rayadas y blocks, se encuadernaban libros, diversos tipos de álbumes y obras con fines litúrgicos, repujadas en cuero.
    El régimen de la escuela era interno, y el el alumnado se hospedaba en habitaciones cómodas. La institución contaba además con un comedor, una biblioteca, una enfermería, un teatro y una capilla, esta última mantenida por la familia Rivero, propietaria del periódico Diario de la Marina.
    En 1952 se creó allí una Escuela Pública que combinó la docencia matutina y la enseñanza práctica en las tardes. Muchos de los alumnos de la escuela se quedarían luego como obreros en los mismos talleres de “la Inclán”.
    Con la estatización de la enseñanza, a principios de la década del 60, el centro se rebautizó con el nombre de “Pedro María Rodríguez” y cambió su régimen de internado a seminternado, para convertirse en una escuela primaria.
    A mediados de los años 90, cuando el deterioro de la edificación era evidente y la economía nacional estaba en una de sus peores crisis, se decidió cerrar la escuela y trasladarla a otro lugar. La imponente manzana quedó entonces en una especie de limbo, a la espera de tiempos mejores.
    Después de 1959, el edificio también fue utilizado en distintas épocas con diferentes fines ajenos a la ensñanza, mientras aún funcionaba en él la escuela primaria, y aún después de cerrada la misma: entre otras funciones, fue sede de un regimiento de las MTT, depósito de armamento, sede de un Area de Atención del Servicio Militar Obligatorio, etc, etc.
    Esta es la historia sintetizada de un edificio que surgió como Escuela de Artes y Oficios, dedicado a nobles fines y terminó olvidado por los que debieron cumplir con sus obligaciones de preservarlo y mantenerlo para que siguiera siendo útil a la sociedad.

  5. Irina dice:

    Gracias, Roberto Álvarez, por la aclaración y por la síntesis. Yo no conocía la historia del lugar, solo repetí lo que nos contaron los vecinxs. Por eso es bueno sacar a la luz los sucesos porque siempre hay alguien que puede aportar algún dato y mejorar lo escrito. Gracias de nuevo.

    • Roberto Alvarez dice:

      No hay nada que agradecer Irina. Es necesario contribuir a que nuestra verdadera historia y tradiciones sean conocidas por toda la población y no solo por una parte de ella, que luego la hace llegar al resto después de filtrarla, dosificarla y adaptarla según sus intereses de grupo.
      Pocas personas conocen o recuerdan la historia de la Institución Inclán, y el de muchas otras instituciones relacionadas con la enseñanza pública y privada en Cuba.
      Por ejemplo, la antigua “Fundación Cultural Varona Suárez” que tenía una escuela gratuita para la educación de invidentes en Marianao, fundada en febrero de 1926. En sus aulas se formaron muchos discapacitados visuales que sobresalieron después como profesionales, técnicos y trabajadores, entre ellos maestros, abogados, sicólogos músicos, fisioterapeutas, afinadores de piano y carpinteros.
      Otro centro educacional, cuyos antecedentes no son bien conocidos es la antigua Escuela “Alfredo M. Aguayo”, ubicada en Estrada Palma e/Cortina y Figueroa, Santos Suárez, cuyo antiguo edificio aún existe y en el que funciona una escuela de igual nombre que nada tiene que ver con la original.
      Estos son solo dos ejemplos, pero pueden citarse muchos más. Alguien debería dedicarle un esfuerzo a la tarea de rescatar del olvido y el desconocimiento estos fragmentos de nuestra historia social, porque no todo tiempo pasado fue peor, ni todo lo antiguo fue negativo y execrable, aunque haya algunos que se empeñen irracionalmente en afirmar lo contrario.
      En fin, reitero que no hay motivo de agradecimiento en una acción que se realiza con el gusto de cumplir un compromiso moral. Saludos.

      • Irina dice:

        Roberto me complacen sus comentarios. Es cierto que tenemos mucho desconocimiento, en muchas áreas. ¿Dónde podría documentarme más sobre estos fragmentos de historia? Me interesa sobre todo lo relativo a la enseñanza pública y privada antes del 59, que muy poco (y mal) se conoce. ¿Alguna biblioteca, alguna persona o alguna página en internet que pueda cosultar para leer? Gracias, Irina.

  6. Miranda dice:

    Gracias Roberto Alvarez, pense que era Aguayo , era un barrio expectacular mi barrio de Santos Suarez , luce como una ciudad bombardeada , que pena que todavia hayan cubanos con ganas de defender a un gobierno que lo unico que haya hecho es llevar al pais a la ruina .

  7. cepillo dice:

    se nos derrumba todo el pais……. pronto la novela “la aldea de la Javana”

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