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Yanelys Nuñez Leyva: Soy una estudiante universitaria y aunque procedo de una generación nacida a principios de los ‘90, que sufrió muchas de las funestas experimentaciones implementadas en el sector educacional cubano, marcando profundamente nuestro desarrollo como entes sociales pensantes; creo en el poder del conocimiento y en la fuerza de las creaciones artísticas para defender derechos y principios. Mi pretensión es, pues, compartir mis inquietudes y vivencias desde el respeto y el diálogo, buscando en ese proceso una mayor paz interior.

El caso Goldfish

septiembre 24, 2013 | | |

Yanelys Nuñez Leyva  

Goldfish. Foto: enfoquecubano.blogspot.com

HAVANA TIMES — Hace ya un tiempo que no asistía a una función de teatro que me motivara tanto a escribir como Goldfish.

Aunque acudí al Trianón, cuando ya concluía la temporada, la obra escrita a dos manos por los dramaturgos William Ruíz y Alejandro Arango, me pareció muy conmovedora.

En ella, las compañías de teatro El Ingenio y De la Luna (también algunos integrantes de El Público como Lester Martínez) interpretaron felizmente una pieza teatral cargada de humor, ironía, dramatismo, intensidad, colorido musical y crítica social.

Goldfish, llevado a escena por Reynier Rodríguez Vázquez, recreaba una suerte de programa televisivo, llamado La hora de Gloria, donde se exponían momentos importantes de la vida de Pablo: un hombre común que se siente sumamente inconforme con su realidad y decide cambiarla.

Los realizadores de la obra cuidaron que el programa de TV fuera lo más verosímil posible, no solo desde el tratamiento de la escenografía (con espacios para un set donde se desarrollaban las entrevistas, y para un grupo musical, participante activo) sino también a partir de la proyección de breves audiovisuales que hacían la función de satíricos anuncios comerciales entre el que destaca “Nácar, se queda con tu churre”, que hace referencia a un jabón de baño de fabricación nacional.

La crítica abierta a fenómenos inmediatos del acontecer cubano (como el decrecimiento de la calidad en sectores de la salud pública, el miedo de las personas a expresarse libremente, la perceptible ignorancia en agentes del orden, etc.) no fue solo uno de los elementos significativos de esta puesta, sino también la perspicacia de haber dilucidado coherentemente todos aquellos conflictos que son parte de una problemática más abarcadora, la mundial.

La “espectacularidad” que caracteriza a esos tipos de programas televisivos, así como lo superfluo y lo banal de la mayoría de sus guiones, es representada en esta obra con un fuerte matiz burlesco.

El pasado domingo 15 de septiembre, a teatro lleno y con todos los hierros (aunque se observaron problemas en el audio, pero cómo ellos mismos se excusaron: en los programas en vivo siempre ocurren cosas parecidas) Goldfish hizo su última función de esta temporada.

Y, prometiendo al público futuras presentaciones, se zambulló este pez dorado en la historia de las tablas capitalinas.

 

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Una respuesta a “El caso Goldfish”

  1. Manuel dice:

    Hola Yanelys

    Yo no he tenido la oportunidad de ver la obra, vivo en el extranjero, pero te agradezco mucho la referencia y opinión que das. En mi caso particular soy amigo muy íntimo tanto de Alejandro como de Willian, se muy bien la capacidad y talento que los dos poseen y gracias a tu publicación logro acercarme un poco más a su trayectoria profesional en el mundo del teatro.

    Gracias nuevamente.

    Manu

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