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Irina Echarry: Me gusta leer, ir al cine y estar con mis amigos. Muchas de las personas que amo han muerto o ya no están en Cuba. Desde aquí me esforzaré en transmitir mis pensamientos, ideas o preocupaciones para que me conozcan. Pudiera decir la edad, a veces sí es necesario para comprender ciertas cosas. Tengo más de treinta y cinco, creo que con eso basta. Aún no tengo hijos ni sobrinos, aunque hay días en que me transformo en una niña sin edad para ver la vida desde otro ángulo. Me ayuda a romper la monotonía y a sobrevivir en este mundo extraño.

Una campaña pendiente

septiembre 20, 2013 | | |

Irina Echarry

HAVANA TIMES — Mucho se comenta sobre la reciente campaña de las cintas amarillas. Lo que más llamó mi atención fue comprobar cómo la gente, sin pensarlo bien, asume un producto.  Claro, todo depende de la forma en que se promueva.

Esta campaña se basó en una historia de amor, nosotrxs llevamos años de entrenamiento con las telenovelas, lo que nos ha hecho receptivxs ―si es que ya no lo éramos― a códigos sensibleros y tan manidos como el amor eterno, la fidelidad en el matrimonio, la madre que no traiciona a sus hijos, etc.

Entonces estaba claro que no era una tarea difícil implicar a mucha gente: identifico un valor (la fidelidad) con un color (el amarillo); hago el cuento bonito, emocionante; digo lo que debemos hacer; empiezo a poner cintas por la ciudad… seguro que la llama prende.

La  mañana del 12 de septiembre las calles se cubrieron de una marea amarilla: blusas, camisetas, cintas, aretes, pulóvers, lazos en los balcones, en los parabrisas de los autos, en las puertas de las casas.

Y, aunque muchxs nos preguntamos si era doble moral o verdaderos deseos de justicia, después de caminar entre “la masa” debo reconocer que más allá de los motivos, la mayoría de la gente estaba involucrada.

Incluso, hubo hasta un poco de creatividad, pues no todo se limitó a las solicitadas cintas ―que el Estado vendió―. Unos fueron más discretos y colgaron de sus llaveros figuras de origami con papel amarillo; otras, simplemente,  prefirieron solo un collar del color del sol.

En una guagua escuché a un grupo de jóvenes comentando sobre las consecuencias de la falta de libertad “de esa pobre gente, mío, que están en cana”.

Lo más falso lo vi en Alamar: frente a la plaza de África un grupo de niños gritaba libertad, libertad, mientras la maestra los mandaba a callar advirtiéndoles que seguirían ensayando hasta que todxs lo gritaran bien alto. Sin contar los spots televisivos que bombardearon por esos días las pantallas cubanas.

Me asombra tanto entusiasmo. Hace poco hubo una campaña contra la violencia de género, el color escogido en este caso fue el violeta ―que dicen es el color del feminismo―, sin embargo muy pocxs se sumaron.

La lideraba una cantante, Rochy. Si bien es cierto que no es tan popular entre el gran público, con la apatía que existe en la isla una pensaría que es más fácil que los jóvenes sigan a una artista que a un político como René.

Rochy y su equipo (por decirlo de algún modo) llevaron mensajes de paz y equidad entre hombres y mujeres a todas las provincias del país; y no vi que fuera tan masiva la participación.

Un poco antes la cantante Haila ―mucho más popular, sin dudas― estuvo al frente de la campaña Únete patrocinada por el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas también a favor de la eliminación de la violencia contra mujeres y niñas.

La llamada Diva del Pueblo, enseñaba una mano con una sola uña pintada de violeta, pero eso tampoco se hizo una moda entre lxs jóvenes.

Mi asombro es porque la campaña por la liberación de los Cinco (que ya son cuatro) es muy particular, incluye solo a esos hombres y sus familias; pero la violencia de género es un fenómeno de gran magnitud, que afecta a la mayoría de las familias cubanas.

No pretendo que se imponga el uso de determinado color, es claro que vestir de una forma u otra no cambia nada.

Lo interesante es comprobar que el Partido/Gobierno, puede hacer (o apoyar) una buena campaña por la no violencia contra la mujer desplegando recursos, originalidad; apelando a códigos sensibleros o no; sensibilizando a las personas… hasta llegar a una ley específica sobre violencia de género. ¿Por qué no lo hace?

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8 respuestas a “Una campaña pendiente”

  1. Ale Garcia dice:

    Buen articulo esta tu niña.

    Pero creo es mejor no pedirles a este Gobierno/Partido otra cosa que no sea que se vayan.
    Ya muchos errores han cometidos, muchos proyectos, muchas campañas, muchos inventos y ya, está bueno ya.

  2. Daniel dice:

    Gracias por un ensayo muy interesante, que provoca muchas preguntas.

  3. jorgealejandro1 dice:

    irina:

    ¿Pero por qué esa venda en los ojos? ¿”Campaña contra la violencia de género? ahora mismo la actriz Ana luisa rubio está llena de moretones por todo el cuerpo, y la cara hecha un jamón por la golpeadura que le propinó un grupo de HP, entre los que había hombres.

    ¿Quién es el que orienta, estimula y garantiza la impunidad de quien tiene la suficiente hideputez para caer tan bajo?. El gobierno; y desde hace bastante rato; no desde ayer. ¿Quién protesta? ¿Quién salió a defender a la atropellada? ¿Eso no es también violencia de género? ¿Qué ha dicho Haila de eso? Las cuatro o cinco oportunistas que chillaban indignadas pidiendo la cabeza de Ángel Santiesteban ¿Por qué no chillan ahora?
    ¿Ana Luisa no es tan mujer como la ex de Santiesteban?

    Esto no es cuestion de amarrarse uyna tira de trapo: es cuestión de verguenza, de respeto a los derechos de la gente, y de civilidad.

    • Irina Echarry dice:

      jorgealejandro1

      Por supuesto que no se trata de trapos ni colores, creí que lo dejaba claro. Una ley específica contra la violencia de género ayudaría a encauzar legalmente cualquier golpiza contra cualquier mujer, sea disidente o no, sea conocida o no. para mí no hay distinción entre la violencia que ejerce el Gobierno contra las Damas de Blanco o Ana Luisa Rubio o la ejercida por cualquier persona en la casa, un centro de trabajo o estudio contra cualquier mujer, por muy anónima que sea.

      Aunque una venga de una institución y la otra de una persona, las dos son igualmente condenables y una Ley nos daría la herramienta y la fuerza para luchar. A eso me refería.

      Por eso al Gobierno no le interesa que la Ley sobre violencia de género sea una realidad, porque se revertiría en su contra.

      • jorgealejandro1 dice:

        Irina:

        De acuerdo contigo, y me encanta tu artículo, pero es que acciones como las que se cometen contra las Damas de Blanco y la que se dio contra Ana Luisa Rubio ya están tipificadas como delitos en Código penal Cuba y son punibles por ley; en este último caso hay amenazas, agresión y lesiones; todo premeditado y con alevosía. hay un testimonio fotográfico que no dejas dudas. Tendría que ser un cafre, o estar vendido, el fiscal que no gane ese caso. Es más, ya los victimarios debían estar entre rejas o bajo fianza esperando juicio. ¿Qué ha sucedido? ¿Qué medidas aha tomado la policía?. En otro país creo que se hubieran tenido que mudar por la Orden de Restricción que les hubieran puesto, y Ana luisa salía millonaria de la Corte.

        La ley contra la violencia de género es buena, pero, con estos truenos, sería una ley más de las que se viola impunemente. En un país donde se viola la propia Constitución, como se viola en Cuba, puede esperarse todo.

        • Irina dice:

          jorgealejandro1
          Tienes toda la razón, la ley se viola impunemente sobre todo cuando se trata de la conveniencia de los poderosos, pero créeme, el Gobierno saldría ileso en muchos casos, pero habría otros agresores que sí podrían ser condenados si se aprobara esa ley. Y una vez tipificada la violencia de género crearía un precedente para que las personas lo pensaran dos veces antes de agredir a una mujer (ya sea violencia física o sicológica). Lo de la impunidad del Gobierno sucede porque todxs lo permitimos.

  4. Francisco A. Dominguez dice:

    La culpa de la violencia de género no se la pueden echar al imperialismo.

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