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Francisco Castro: Nací en Santiago de Cuba y vivo en La Habana desde que ingresé en el Instituto Superior de Arte en el 2004. Ser homosexual en una sociedad tradicionalmente homofóbica, y no esconderlo, me convierte automáticamente en un revolucionario. Ser un joven que vive convencido de que el otro siempre puede ser mejor me hace vivir en medio de un jardín espinoso, en el que me he lastimado mucho, así que decidí buscar un machete y cortar cada una de esas ramas, y hacerlo aquí, directamente en el jardín, el que me tocó, el que amo cada vez más por elección, porque es mío. Vivo dedicado a esa búsqueda, la del machete, y también busco ayuda, para encontrarlo y para limpiar el jardín.

Una, dos, tres… pequeñas alegrías

agosto 1, 2013 | | |

Francisco Castro

gay  17HAVANA TIMES — Alegrías que, como pompas de jabón, revientan frente a tu cara, y te dejan esa sensación de vacío, de frustración. Pero alegrías al fin, cumplen con su deber de oxigenar la sangre, que nos circula por las venas cargada de la contaminación que nos rodea: desidia, intolerancia, inmovilismo, ignorancia, arribismo, unilateralidad, centralismo… y una aterrorizante larga lista.

Me concentro, entonces, en las alegrías.

ADVERTENCIA: Este post va contra la homofobia, y está escrito desde una subjetividad fuertemente homoafectiva. Así que si usted es de los que aun no acaban de entender, o se siente incómodo ante este tema, le recomiendo que no siga leyendo.

Bien, ya que estamos, puedo hablarles con absoluta libertad de la primera alegría:

Iba camino a casa, en la noche, con la película que acababa de ver en mente, cuando veo a dos muchachos que caminaban no muy lejos, delante de mí, tomados de las manos.

La calle por la que caminábamos, (Ayestarán), no está muy transitada a esas horas de la noche. La posibilidad de que alguien los viera no era muy alta. Sin embargo, el solo hecho de que estos dos muchachos expresaran su compromiso de esta forma en un espacio público, (algo totalmente rutinario y sin mucho significado en parejas heterosexuales), me hizo sentir orgullo y respeto por ellos.

En sentido contrario a nosotros, venía un señor mayor que, al cruzarse con los muchachos, se volteó varias veces para mirarlos. Ya cerca de mí, me miró con una media sonrisa, y le vi las intensiones de comentarme algo, gesto muy típico en buena parte de los cubanos.

Pensé que el comentario sería la burla habitual, ante la cual, lo confieso, nunca he reaccionado defensivamente, cosa esta de la que no me enorgullezco. Sin embargo, el señor dijo una frase que se convirtió en la segunda alegría que quiero comentarles: “con valientes como esos, se hace revolución”.

Yo no dije nada. Solo levanté un poco las cejas, ese gesto fugaz que pretende transmitir comprensión, sin demasiado comprometimiento. En el fondo estaba tremendamente optimista.

Enseguida pasó un camión recolector de basura, y un grito no se hizo esperar: “¡Maricones!”

La tercera alegría, la viví cuando interioricé que uno de los personajes del programa especial de Canal Habana, “Primera Clase”, es abierta y escandalosamente gay.

Pudiera pensarse en la habitual caricatura del gay que acepta transmitir nuestra oficialmente homofóbica televisión cubana. Pero aclaro que solo vine a pensar en eso durante la segunda emisión del programa.

Creo que esto sucede porque, a pesar de que el personaje es una parodia de un reconocido diseñador de modas, no hay intensión de burla al hecho de que sea homosexual, (me refiero al personaje, pues desconozco la orientación sexual del referente).

Este personaje se integra con una organicidad absoluta en el programa, en el que predomina la extravagancia, la exageración del glamour, y que gracias a la pericia y experiencia de sus realizadores, camina sin tambalearse demasiado, por el peligroso filo que los separa de la vulgaridad y el mal gusto.

Me pregunto si todo esto habrá tenido que ver con la inestabilidad en la salida al aire del programa. Se había anunciado para todos los domingos del verano, y hasta hoy, solo han salido al aire dos emisiones. Por supuesto, como suele ocurrir con la televisión cubana, sin ninguna explicación.

Pero las dos veces que ha salido al aire, en vivo, me permitió descubrir que también en Cuba, el estereotipo del gay, correctamente trabajado, no se traduce en burla grosera y ofensiva.

Habría que averiguar, entonces, si soy el único que lo cree así. O si por el contrario, no estoy delirando, y entonces hay personas por aquí, suficientemente inteligentes, como para lograr ese resultado.

Claro, eso si el programa vuelve a ver la luz… Con esos truenos…

Estas son las pompas de jabón, que ya dejaron de flotar con esa ligereza imprudente que las lleva a su rápida desaparición, pero que dejan en la memoria un agradable recuerdo, un sedimento que con el tiempo, se tornará en natural combustible.

(Para Ana María, que advierte en mis escritos una espesa nube de pesimismo.)

 

 

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2 respuestas a “Una, dos, tres… pequeñas alegrías”

  1. Liborio dice:

    Muy bueno el post, refrescante pero reflexivo. Lo disfrute mucho sobre todo la frase del señor mayor “con valientes como esos, se hace revolución”, parece una frase salida de Mariela Castro.

    Recientemente vi en internet un docudrama o teleplay realizado en Cuba, que se llama “El mundo de Raúl” que igualmente es muy interesante y trajicomico pues resulta que Raul es un vanguardia nacional, intachable como revolucionario, como amigo, como hijo. Pero al parecer solo tiene un defecto. Raul es mirahuecos cronico. Aqui les dejo el link por si lo quieren ver.

    http://vimeo.com/45356792#

  2. Carlos Fraguela dice:

    Gracias Francisco por un post hermoso, útil y poético.

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