¿Cómo entra un cubano a Hong Kong?

enero 24, 2013 | | |

Un mago y sus amigos, todos cubanos, me demuestran que la bondad anida en cualquier sitio. Y no es truco.

Por Isidro Estrada  (En Pekín)

Un antiquísimo samán navega en la bahía de Hong Kong

Un antiquísimo sampán navega en la bahía de Hong Kong

HAVANA TIMES —¡Advertencia!: Primero pasará un camello por el ojo de una aguja, que permitir a un cubano entrar en la RAE de Hong Kong (frase que debería estar escrita en letras doradas en alguna pared de la Oficina de Inmigración de Hong Kong en Pekín)

Hong Kong es un sitio vedado a los cubanos, off-limits, como se dice en inglés. No somos bienvenidos en modo alguno, pues sus autoridades viven convencidas de que cada cubiche suelto por el mundo está empeñado en solicitar asilo en ese pedacito de tierra.

Quien intente viajar a esa región con pasaporte cubano, debe estar sicológicamente preparado para someterse a desgastantes sesiones de interrogatorios, en las cuales le pedirán hasta el documento del día en que se hizo pionero, además de hacer constar el compromiso de salir de allí con la premura de un corredor de fondo, demostrar que se tiene una buena suma en el banco y que uno se hospedará todo el tiempo en un hotel.

Estuve a punto de desistir del viaje y optar por Mongolia, o Malasia, que no nos piden visa. Pero mis empleadores chinos en Pekín insistieron en que viajara a HK,  pues la ley china establece que para recibir visas de trabajo,  los extranjeros, incluso si han vivido largo tiempo en China, deben salir del continente y regresar.

Adujeron asimismo que HK es “parte de China (¡ja,ja,ja, el mejor chiste chino!)” y que “mei banfa” (no hay arreglo, en chino).

En consecuencia, haciendo de tripas corazón, planté cara a mis “verdugos” de Inmigración, quienes al final – parece que por puro cansancio, después de seis viajes a su oficina – dieron su brazo a torcer y me permitieron la entrada a su muy particular versión del Reino de los Cielos.

QUIMBOMBÓ EN LA CHISTERA

Como contraparte, empero, puedo alegar que las horas amargas de lucha con la oficinita de marras, se borraron en cuanto aterricé en la ex colonia británica y me acogieron cuatro compatriotas desconocidos hasta entonces.

David-Chala-(percusionista-del Circo del Sol y el mago José

David-Chala-(percusionista-del Circo del Sol y el mago José

Si bien había intercambiado correos electrónicos  con el mago José Antonio, no fue menos sorpresiva la bienvenida que él y sus amigos me ofrecieron. Y allí estaban esperándome: José Antonio Almenares (natural de Santiago de Cuba), con su esposa Jennifer, su preciosa hija, Sofía, y su ayi filipina; su asistente en el mundo de la magia, la camagüeyana Duliet, con su esposo chino Alvin y sus dos pequeños hijos; y el filósofo e investigador Eduardo Freyre Roach (habanero casado con hongkonesa), toda una cátedra del saber.

A David Chala, un músico matancero de armas tomar, lo conocí al día siguiente. Y sobre la mesa, la pierna del “machito” asada, el congrí, la ensalada y el mejor truco del mago: ¡quimbombó que resbala! Como salido del sombrero del ilusionista, por pura magia.

Todos mis nuevos amigos se han asentado en el Territorio tras residir en otros países, en especial Canadá.  También la tuvieron difícil para entrar a HK en algún momento, pero una vez asentados aquí, la vida les ha sonreído y concuerdan en que esta ciudad les ofrece posibilidades de vida comparables a las de la propia Europa.

Por mi parte, tengo deuda de gratitud muy especial con José Antonio y familia. El único mago cubano que conozco en China y sus alrededores, obró el truco honesto de hacerme sentir en casa estando en tierra lejana.

Con un pase de varita mágica desenredó los nudos de mi cansancio, frustración e impaciencia. Y terminó por sacar de su sombrero de copa, halándola de las orejas, una amistad sincera que espero dure mucho más que las actuales impedimentas para que los cubanos visitemos el peñasco del sur.

HAY UN OLORCITO…

La primera señal de que estaba en Hong Kong me la dio un bebedero. Aún sin haber salido del aeropuerto me sorprendí al ver gente bebiendo directamente de un aparato empotrado en la pared, algo impensable en Pekín, donde el agua del grifo puede contener cualquier cosa, desde amebas que bailan aserejé, hasta residuos de la central nuclear de Chernóbil, vaya usted a saber…

Luego comprobé que la cuenta en mi tarjeta de banco había crecido, pues con la actual tasa de cambio entre dólar de HK y el RMB, el segundo se impone por nocao, y lo que uno trae de Pekín se multiplica con ganas y de manera automática.

La cosmoplita Hong Kong

La cosmoplita Hong Kong adquiere una segunda vida después de las 10 de la noche.

Claro, esta alegría en casa de pobre dura poco, pues en cuanto uno se monta en el Metro de HK, viaja en taxi o en una modesta guagua interurbana, se percata de que eso de darle la vuelta a la ciudad por dos modestos yuanes (unos 0.30 dólares de EEUU) sólo se consigue en la parte continental.

Mi mujer suele decir a modo de consuelo, que el 20 por ciento que el Estado chino me retira cada mes de mi sueldo oficial (y de cualquier colaboración que haga con entidades estatales), va a parar a las arcas de nuestro cada día más eficiente sistema de transporte público en Pekín. (Pero ojo, que a juzgar por los precios, parece que el guagüero hongkonés me cobra el impuesto directamente).

La tercera señal de que uno está en China, pero no está en China, deriva de la necesidad inmediata de sacarse todo lo que uno traiga de abrigo. HK es subtropical, en teoría, pero puede gastarse una canícula similar a La Habana, incluso en noviembre, y para subrayar la similitud geográfica hasta dispone en sus atestadas calles de repetidas hileras de palmitas reales  –totalmente desconocidas en la China del centro y norte.

Por último, cuando uno ya sale de la terminal aérea, un aroma muy diferente al de Pekín le estalla en pleno rostro. ¿Cómo describirlo? Vaya, es algo así como el olorcito ese que desprenden los establecimientos gastronómicos concentrados en el “Mall” de Carlos III, en La Habana. ¿Lo recuerdan? Pues más o menos así huele el enclave. Al menos a primera nariz.

Como dije ya, Hong Kong es China, sí, pero a la misma vez no lo es. Y si a la Inmigración hongkonesa le aterran los cubanos, al hongkonés de a pie le causan más temor sus propios compatriotas al otro lado de la frontera, según me explica Henry Cheng, un ex periodista devenido prestidigitador (¡sí, otro mago!), quien pronostica que una eventual arribazón de “continentales” arruinaría la boyante economía del enclave, que “hoy goza de un ritmo de crecimiento incomparable, el más alto del mundo”.

Debe ser por eso que se ha limitado la cifra de mujeres de la parte continental que pueden parir en hospitales de HK, lo que a la larga les facilitaría entrar a la RAE como Pedro por su casa, por ser madres de un chino nacido allí.

Henry pasa por alto, sin embargo, que en más de una ocasión China ha dispuesto una especie de tubería de dinero y otros recursos que han fluido incontenibles hacia HK, como ocurrió ya en 1997, cuando la crisis financiera asiática, y luego, a partir de 2008, cuando estalló la crisis mundial.

Macho asado, congrí y quimbombo en Hong Kong. De izq. a der. Alvin, Duliet, Isidro, Eduardo, José y Jennifer.

Macho asado, congrí y quimbombo en Hong Kong. De izq. a der. Alvin, Duliet, Isidro, Eduardo, José y Jennifer.

Pekín es el primer interesado en que su vitrina capitalista del sur se mantenga como joyero inmarcesible, ajeno en todo lo posible a los avatares que marcan la vida china al norte del diminuto territorio.

No en balde los hongkoneses se dan lujos que no tienen sus compatriotas. Y no me refiero al mundo de la pacotilla y placeres mundanos, sino a ciertas prerrogativas más trascendentales.

Como montar tinglados de la secta Falun Gong (prohibida en China continental) por todas las esquinas y echar pestes del Partido Comunista – incluso pedir el enjuiciamiento de sus líderes en cortes internacionales -, lo cual hacen a cualquier hora y sin que nadie los perturbe.

Un tanto a favor de China. Una lección de flexibilidad y pragmatismo, que habrá que agradecerle siempre a las grandes ideas del pequeño Deng Xiaoping, quien se lo dejó claro a Margaret Thatcher en los años 80, cuando le aseguró que “por largo tiempo” en HK se mantendrían vivas hasta las carreras de caballos. Bueno, cuando aquello no había Falun todavía.

Otra característica que me mantuvo consciente de que me había alejado de Dongbei (noreste de China) fue la masiva presencia de edificios del estilo arquitectónico Lingnan, o más conocidos en el sur de China como Tong Lau.

Si de algo salí convencido es de que las raíces chinas que aún anidan en nuestra isla nada le deben a la cultura pequinesa, o del norte de China en general. Nuestra “chinada” hay que buscarla de Cantón hacia abajo, en el arco de ciudades que forman los territorios de HK y Macao, y las provincias de Guangzhou (Cantón) y Hainan.

Guarapito hongkonés

Guarapito hongkonés

Ese es el estilo arquitectónico y de vida que promovieron en Cuba los cientos de miles de chinos que estuvieron llegando por más de un siglo.

Paraíso para ligones de ocasión

Si en el norte de China el ligue de ocasión suele ser un problema, por la mojigatería y prejuicio que se han cocido en el horno de los preceptos maoístas y confucianos, en HK sucede todo lo opuesto.

David Chala, excepcional percusionista cubano, escogido por el Circo del Sol para su Danza del Fuego, afirma que ello obedece en buena medida a la continua llegada de mujeres desde Indonesia y Filipinas, quienes por lo regular llegan en busca de trabajo como domésticas, solas y por largos períodos de tiempo. Así, en fines de semana es común verlas agrupadas en las esquinas más concurridas de la urbe, listas para derretirse al primer piropo.

Apercibas de este desprejuicio local – y de las pródigas madrugadas hongkonesas, calientes en todos los sentidos- , numerosas latinoamericanas han optado por engrosar el flujo migratorio femenino.

Sólo que éstas, a diferencia de las hijas de Manila y de Yakarta, desembarcan  con un propósito en potencia más rentable: hacer la calle, con tarifas que van de los 600 a los 1.200 dólares hongkoneses (78 a 155 dólares USA) el lance.

“Yo estoy en HK por culpa de Chávez,” asegura la venezolana Gladys, a quien acabo de conocer en un bar del centro, al que me han traído mis anfitriones.  La joven se empeña en acusar al mandatario de su infortunio profesional, culpándolo de no encontrar en empleo en su país de origen.

Y por eso procura sustento en tierra lejana con el oficio más antiguo del mundo.  A pesar de lo que me explica, no veo clara la asociación (quizás por el vodka que mis amigos me brindan generosos, que me está nublando las entendederas).

Sobre todo porque detrás de Gladys llegan una dominicana y seis colombianas. Todas me cuentan que están aquí “porque allá la cosa está muy difícil” y hay familias que mantener. Curioso, las demás no culpan a Danilo Medina, ni a Juan Manuel Santos, por sus infortunios. ¿Entonces? O no entiendo bien, o política y vodka no hacen buen cóctel.

Salgo por un instante al aire de la madrugada, en busca de un cajero automático –ya es hora de pagar mi ronda de tragos- , y me tropiezo con una despampanante hongkonesa. “Hola” – saluda obsequiosa. “Me llamo Ivonne y puedo curar tu soledad. Soy una mujer de ‘verdad’”

La nueva generación de chino-cubanos.

La nueva generación de chino-cubanos.

No entiendo la aclaración. De pies a cabeza se le nota la femineidad. Debe haber comprendido que estoy de paso y por eso no asimilo la aclaración, porque me lleva hasta la esquina y señala  hacia un grupo de “damas”, a pocos metros de distancia.

 “Preciosas”, pienso. “Son travestis,” me aclara Ivonne. Una vez más pienso que el vodka entumece los sentidos. Si ella no me lo dice, ni me entero. Como ha cambiado el mundo. O yo no he sabido cambiar con él.

Me despido amablemente de Ivonne y al encaminarme de vuelta al bar donde aguardan mis amigos, una melodía me detiene. En el bar de enfrente, una banda filipina, con extraordinaria  afinación y sentido del “cover”, está interpretando “Stairways to Heaven” – el clásico de los 70 de Led Zeppelin.

Me siento allí y me quedo alelado. Al rato les pido tocar “Blue Bayou” y – amables los filipinos – me complacen. Me devuelven a los años en que Roy Orbison, y luego Linda Rondstadt,  reinaban en la radio.

Una hora después, el mago José – que ya me daba por perdido- me encuentra atornillado a una banqueta, cantando junto a la banda “Play that funky music, white boy”, con una cerveza mexicana Corona en mano –definitivamente, el vodka pone al cabeza mala –  y brindando conmigo mismo por un tiempo en que no existía el reguetón y las mujeres eran…mujeres.

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12 respuestas a “¿Cómo entra un cubano a Hong Kong?”

  1. Gracias Isidro!
    Muy buena la pincelada de HK ! Sería bueno que nos hagas también otra de Pekín. Creo que es fantástico que los cubanos estamos regados por el mundo entero. Claro que hay concentración en algunos lugares pero siempre hay algunas almas sueltas con un pedacito de cuba dentro en cualquier parte del mundo!
    Ojalá nos escribas más de China. Siempre me ha gustado la cultura asiática creo que debe ser por ser tan extraña a mis sentidos. Por ese sentido de querer descubrir algo nuevo y misterioso.

  2. queBien dice:

    Que buena esta crónica de Pekin, me sumo al comentario de Julio:
    gracias Isidro!!!
    gracias Havanatimes!!!
    gracias Circles Robinson!!!

  3. Charlene dice:

    Muy buena crónica, isidro. Felicidades.

  4. Isidro dice:

    ¡Gracias a todos!

    Este texto ha sido una respuesta a Leonid, quien desde Osaka, en Japón, se interesó por algunas ciudades chinas. Consideré que valía la pena compartir la experiencia con todos los lectores.

    Sí, Julio, haré la de Pekín en breve, pues tengo bastante que contar ahora mismo sobre mi segunda ciudad.

    Saaludos

  5. Isidro, una pequeña observación a pesar de ser tan difícil para cubanos entrar a HK tu articulo nos demuestra que hay cubanos en HK y por tanto que los cubanos somos capaces de colarnos fácilmente por el ojo de una aguja :-)

  6. El dicho debía ser entonces “primero entra un cubano por el ojo de una aguja que un camello”!

    • Isidro dice:

      Ja,ja…buena observación, Julio, pero mira que hago la aclaración de que todos mis amigos llegaron por terceros países, consiguieron una segunda nacionalidad o se casaron con alguien del Territorio. Y en comparación con los que estamos en el lado continental, ellos son, literalmente, cuatro gatos…

  7. Eduardo dice:

    Bueno, verdad que es difìcil entrar a HK, pues ellos tienen una ley de inmigracion que prohibe la radicacion de albanos, afganistanos, coreanos del norte, y cubanos. En ediciones anteriores a la ley se incluìa a vietnamitas, y otros paìses. Pero es una ley que contradice la firmado por HK en espacios de derecho internacional. Parece una vieja herencia de la guerra frìa, que costarà tiempo desenredar. De todas formas, en honor a la verdad, las autoridades siempre fueron muy receptivos a los reclamos de mi esposa, a travès de la prensa (se publicò un artìculo sobre nuestro caso), y con la eficiencia burocràtica que caracteriza a HK (dada mi experiencia de tres años), me concedieron la residencia, y con todos los beneficios que eso lleva. Por ejemplo, me tuvieron que operar con urgencia de la cervical, muy buena la atenciòn medica, y a muy bajo costo, unos 10 USD por dia, incluyendo la operacion, por demàs supercompleja. Cuando entro y salgo de HK se me facilita el tramite con solo presentar el carnet de identidad. Tuve la experiencia de que me negaran la visa a Taiwan. Y Corea del Sur tambien tiene una clausula parecida, pero pude ir a un evento por invitaciòn institucional. La India y Cambodia me dieron visa sin problemas Ah, y entrar en China tampoco tuve propblemas. Yo pienso que como mismo Cuba ha ido cambiando, los paìses tambien van cambiando, y las legislaciones tambièn. Lo que pasa es que el tema de la inmigraciòn es complejo, no hay mas que ver la batalla de Obama en los Estados Unidos. En Cuba ya se estan superando los estigmas. De hecho yo acabo de venir y todo parece ser que todo va bien. Ah, mis saludos a Isidro, y agradeciendo su reportaje sobre nosotros quer estamos en HK.

    • Isidro dice:

      Gracias, Eduardo, por los detalles adicionales. Tú eres un ejemplo fehaciente de lo dificil que nos la pone HK a los cubanos, incluso para una simple visita a Disneylandia, o para reentrar a China. Y quizás un día puedas “novelar” el proceso de cómo lograste establecerte allí, por así decirlo, contra viento y marea. Como bien añades, empero, una vez con la residencia, los hongkoneses en general te han tratado muy bien. O sea, siempre hay una de cal y otra de arena.
      Un abrazo y suerte,

  8. maritere dice:

    Excelente, me he devorado esta cronica.. Gracias por traernos tu experiencia de tierras leganas….

  9. Alejandro Rodriguez dice:

    Estimado Isidro:
    Muchas gracias por su artículo.
    Soy cubano, tengo 53 años y resido en Valencia desde hace 10 años.
    Por ser nieto de españoles con relativa facilidad pude obtener la nacionalidad española hace ya bastante. Lamento las tribulaciones nuestras en este sentido y aprovecho para decirle que si desea alguna información al respecto sobre España,…, puede hacermela llegar para usted o algun conocido que estime usted pertinente.
    Tengo un pequeño negocio de restauracion en Castellon de la Plana, y me interesan los temas comerciales aunque debo reconocer que bien poco se de estos asuntos, excepto la elemental formula de comprar a un precio x, vender a un precio x+y y poco mas.
    Estoy muy interesado en el comercio con China desde Guangzhou o un lugar cercano a HK.
    Estuve recientemente en Argentina a temas personales y pude encontrarme en el vuelo a traves de Atlanta con argentinos que perjudicados por un impuesto por pagos e ingresos en dolares en su pais (parecido al que habia en Cuba hasta hace poco) ivan a HK y viajaban a China y desde allí,..,pagando en efectivo compraban articulos que desde allí mismo mandaban via correo a Argentina. Este sistema tan “incomodo” de negocios les daba para ir 4 veces a HK al año y ya tienen sus contactos allí para que esto empiecen a hacerlo sin personarse en HK,…,pero llevan uin par de años haciendolo y les da para pagar un viaje que les cuesta mas de 1500 dolares.
    He encontrado precios razonables para viajar desde Madrid a HK a traves de Moscú y estoy acercandome al tema de una manera progresiva.
    Me gustaria en lo posible que usted me comentara sobre este asunto y si es posible acercarme mas al tema para un futuro comercial con Cuba. No es raro que con la edad que tengo quiera acercarme al pais que nos vio nacer y quisiera que las ventajas de los que están mas cerca (lease MIami) impida mis intenciones,…, toda vez que los de Miami,..,tambien “invadiran” el espacio comercial en Cuba desde el mismo lugar donde usted está. Honk Kong y la vecina China.
    Viajo con regularidad a EU y la verdad que en los reversos de el 95% de las cosas puede leerse con claridad “Made in China”.
    Entiendo que usted es una persona que tiene de seguro muchas opcupaciones y la verdad es que lo que le pido puede que no pueda ser descrito por esta vía,…, de manera que le adelanto mis saludos y mis disculpas por el tiempo que debe hasta aqui ya haber empleado en mi comunicación.
    Le deseo un feliz fin de Año y un prospero año nuevo.
    Alejandro.
    CORREO : rodriguezalejandro2013Çyahoo.es (He sustituido el signo de arroba para evitar la eliminacion de esta comuinicacion por un posible moderador en HT automático,..,que los hay en muchos lugares, aunque casi de seguro no lo habrá en HT)
    (34)964724648

  10. Isidro dice:

    Alejandro:

    Por pura casualidad he pasado de nuevo por este artículo y me encuentro su solicitud. Traté de enviarle correo, pero Gmail rechaza su dirección.

    Entiendo que usted tiene interés en algunos aspectos sobre posibilidades de inversión en Cuba y China. Si me precisa un poco más en detalle y me proporciona una dirección de correo válida quizás pueda ayudarle de algún modo.

    Quedo entonces a su espera,

    Sin más, un saludo
    Isidro Estrada,
    Pekin

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