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Isbel Díaz Torres: Pinar del Río y La Habana son mis ciudades. En una nací, el 1º de marzo de 1976, y en la otra he vivido desde siempre. Soy biólogo y poeta, aunque eventualmente he sido músico, traductor, profesor, informático, diseñador, fotógrafo, o editor. Soy un gran inconforme y defensor de las diferencias, quizás por haber sido desde siempre un “niño modelo” muy reprimido. Nada me subyuga más que lo desconocido, la naturaleza y el arte me funcionan como fuentes de misterio y desarrollo. Un sorprendente activismo ha nacido en mí en los últimos tiempos. Aunque no estoy muy seguro de cómo utilizarlo, siento que es una energía noble y legítima. Ojalá tenga discernimiento para manejarla.

Cuando un amigo se va de Cuba

diciembre 31, 2012 | | |

Isbel Díaz Torres

ilustración por Yasser Castellanos

HAVANA TIMES — En Cuba, cuando un amigo se va, es como si hubiera muerto. Aquello que una vez se construyó en una parada de guagua, en un aula de clases, cae de golpe en el pasado, y nada más crece a partir del momento de su salida.

No importa ya que las nuevas tecnologías nos permitan saber de sus paseos en trineo en alguna montaña canadiense, o de sus álgidas jornadas laborales llevando tres empleos a la vez al sur de España. Lo único cierto es que muere.

Quienes logran regresar a la isla, al cabo de los años, verifican el deceso más fácilmente aún. Se descubre en esos raudos instantes (casi nunca hay tiempo para más) cómo las anclas se fueron zafando una a una.

Los de adentro parecemos ante los ojos del recién llegado pobres monos enjaulados, atados por permisos, pasaportes, visas, inaccesibles para nuestros bolsillos, y perdiéndonos la juerga universal del consumo.

Los que llegan de fuera, por su parte, se nos aparecen con la mirada distraída, con la cabeza llena de pensamientos extranjeros, haciendo cálculos de presupuestos a ver si es posible dar regalitos a todos, o hacer una fiesta que nunca es como las de antes.

Como les digo. Se mueren. Y nosotros también morimos ante su mirada que ya no nos entiende.

Todos los mejores amigos de mi vida se han ido. Al parecer no he tenido buena suerte, a pesar de que ahora tengo también amigos maravillosos. Pero no son aquellos del pre o la universidad, a quienes les contabas tu primer amor, tu miedo a ser descubierto, tus ingenuos planes para el futuro luminoso que nos esperaba.

Ayer supe que uno de ellos murió de un infarto, sin haber pasado los treinta añitos de vida aún. A pesar de que conoció el amor y logró ver un poco el mundo (algo que la mayoría de las personas no consiguen), he pensado en su soledad, en su búsqueda desesperada, en su desamparo.

Pero vuelvo acá y comprendo: había muerto antes, junto con los demás. Lo más triste es que, a pesar de la muerte, uno sigue amándolos, y esperando algo que no se sabe bien qué cosa es.

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20 respuestas a “Cuando un amigo se va de Cuba”

  1. Marlene Azor dice:

    Isbel, muy conmovedor tu post, muy sincero con relación a tu expriencia personal y muy interesante para ver la percepción de los que no cambian de lugar.
    Yo te comento la mía.Salí a vivir en el exterior hace casi trece años, y durante ocho no pude reencontrarme físicamente con mis amigos.Les escribía por cartas o por internet, pero ya sabemos las restricciones de acceso y sobre todo el filtro que supone tener en claro que la correspondencia va a ser leída por terceros que evalúan el contenido “políticamente correcto” de la comunicación. Por eso ya la comunicación se hace muy superficial. Uno cuenta de sus proyectos, de sus logros, de sus obstáculos, de la tristeza o la alegría y el de adentro responde con un chiste, si responde. Cuando pude ver de nuevo a mis amigos, el afecto y el amor estaban intactos, muy bellos mis amigos, pero el viaje en general a la Isla me pareció un viaje a un espacio detenido en el tiempo.Las mismas conversaciones, las mismas perceciones y la misma falta de proyecto personal y grupal, el mismo desaliento, la desesperanza y la descripción de la pesadilla cotidiana, para sobrevivir. El tiempo detenido.Lo más seguro es que las experiencias distintas de los que salimos y de los que se quedan hacen que ya las preocupaciones y los intereses no sean los mismos. Entonces uno se siente extraterrestre si no habla de las mismas cosas con los mismos enfoques que hace ocho años atrás que son los mismos de hace casi trece. El cambio es necesario, pero “la muerte del amigo” no es una fatalidad.¿por qué no seguir intentando comunicarse? ¿Es que desarrollarse en diferentes condiciones nos hace sordos a la comprensión?No lo creo, entonces si decidimos la muerte de los amigos, es también una decisión personal, un acto de voluntad, no un fatalismo geográfico.
    Como ves esta es una visión bien distinta a la tuya y sobre el mismo tema: los amigos que se quedan y se van.
    Feliz 2013, por una mayor comprensión entre los amigos.Aprovechemos mientras sigamos vivos…

  2. 100 % Gusan@ dice:

    Como dice Marlene, es difícil mantener la comunicación. Y no se trata sólo de internet sino de que a veces las cartas comunes no llegan. Ni hablar del costo del minuto a Cuba, porque hasta para China es como una llamada local.

    Y es cierto que uno tiene que hacer maromas para poder darle a todos los que queremos algo que los ayude. Y que hay que sacar cuentas para hacer la fiesta. Pero, a ver, si yo voy a Cuba, ¿Voy a permitir que mis amigos paguen el ron? ¡Por favor! Ellos están más jodidos que yo.

    Y también es cierto lo de los temas de conversación. Hace unos meses fui a Cuba. Me encontré con un amigo, historiador. Desde antes de mi salida él estaba involucrado en escribir la historia del pueblo. Proyecto que siempre me gustó. Sigue con el mismo proyecto. Sólo que ahora lo mandaron a reducir páginas. ¿Cuantos proyectos yo he comenzado y terminado en diez años? Medio que me quiso humillar cuando le dije que sí un proyecto no me daba dinero lo desechaba y que había pasado por arreglar uñas, criar pollos criollos y coser. Me vino con lo incalculable de algunas cosas y que títulos le impedirían hacer algo así. Él asumió que yo me estoy comiendo un cable porque no estoy sentada en una biblioteca.

    ¿De qué vamos a hablar? Era la segunda semana de receso escolar de mi hijo y estábamos en Cuba. La primera semana de receso nos habiamos ido con el equipo de fútbol de la escuela a jugar amistosos en Costa Rica. A la gente le costaba creer eso. El tema de los viajes es inevitable. Es parte de la vida humana. Es como que una escuela de Santa Clara vaya a jugar a Cienfuegos. Claro, eso tampoco es común en Cuba.

    Yo sentí que ya no pertenezco a Cuba.

  3. luismi dice:

    yo no creo q eso sea asi, es verdad que a algunas personas les pasa pero solo a la minoria, vaya segun mi experiencia. de hecho yo pienso totalmente diferente: tu aabandonas la isla, mas no ella a ti. alguas anclas hay q safarlas pues si no, te imaginas?, pero hay algo en esa muerte isbel, q no muere del todo. no importa donde estemos , ni q a veces nos hagamos los extranjeos, como dice otto ortiz en su monologo, en el fonodo somos cubanos y los sabesmo, en mi caso habanero de pura cepa.

  4. Maddi dice:

    Gracias por este artículo, la verdad es que me lo leí tres veces, y lo viví con mucha tristeza y hasta me sorprendí comparando nostalgias olvidadas. Cierto que està el internet, correos, teléfono, y se dice que quién tiene interés guarda el contacto….pero de cierta manera en algún lugar me perdí, y para los amigos que dejé en Cuba, nunca fui la misma, ellos tampoco fueron lo mismo para mí, aunque los pienso con muchísima melancolia, y extraño cada momento que vivi a su lado, esas cosas no se olvidan, a veces pienso que esa etapa que vivi en Cuba fué la mejor de mi vida, y con ello me refiero a mi etapa en la secundaria, y luego en los camilitos becada.

    He encontrado amigos que estudiaron conmigo, ahora, que tenemos 35, jugamos a recordar las anécdotas mas llamativas de esas épocas….y admiro a donde han sido capaces de llegar algunos. Pero esos ya no son mis amigos, me siento a miles de leguas…aunque trate de estar cerca
    Pero de cierta manera ya no soy aquella niña…me digo que fué solo que he madurado, he crecido…a lo mejor solo me perdí en el camino…cuando decidé terminar de crecer aqui….para ellos de cierta manera también estoy muerta.

    Voy a buscar màs articulos tuyos, que este me maravilló, saludos

  5. Camilo dice:

    Gracias, Isbel, por este profundamente sentido post. Feliz 2013!

  6. EDUARDO dice:

    …muy cierto el articulo pero en los comentarios que le siguen solo se ve una orilla,la de los “afortunados y triunfadores” que regresan a Cuba para visitar a los “pobres infelices” que alla quedaron…llevan sus regalitos,pagan el ron y creen que la vida de sus antiguos amigos en Cuba,que no tienen “esperanzas ni futuro” ,deberia haber girado en la espera de esa visita…peor es, y deberia escribirse sobre ello, cuando despues de algunos años esos “antiguos y muy queridos amigos” llegan a reencontrarse en otras tierras llamense los USA o cualquier otro lugar….los recien llegados,amigos o familiares,que en Cuba compartian lo poco y lo muy poco ,la pobreza y la miseria se encuentran ,en la mayoria de los casos, que la “amistad” y el “compartir” tienen sus limites y que aunque se vive en la “libertad y la abundancia” las formas de convivencia y de compartir son muy distintas…ahora hay que avisar y ver si nuestro querido y antiguo amigo esta disponible y nos puede recibir en su casa y muy pocas “amistades” sobreviven a una solicitud de prestamo o ayuda o a una confesion de dificultades economicas….espero comentarios sinceros y que cada cual analice cuales amistades han sido mas duraderas y sinceras ,las que hizo y mantiene en Cuba o las que ha hecho en otros lugares…

    • 100 % Gusan@ dice:

      Eduardo, creo que la amistad no tiene que ver con préstamos, para eso están los bancos. Y hasta en Cuba puede pasar que llegues a una casa en un momento inoportuno. Bueno, agrégale que afuera de Cuba se pasa más tiempo fuera de la casa.

      Cuando recién salí de Cuba recibí un correo de un amigo pidiéndome dinero para unos zapatos. Le conteste que todavía no estaba trabajando. Nunca más me escribió.

      Mira, la primera vez que mi mama vino aquí traía una lista de cosas que le habían pedido llevar. Desde blumes hasta celulares. El primer dia me voy con la vieja a las tiendas y pasamos un día entero donde era “esto para fulano to… “Esto para zutano to…. Gente que yo ni conocía. Tuve que pararle el japi porque yo no tengo una acuñadora. Le dije, te voy a comprar todo lo que necesites, pero aclarale a los que te encargaron cosas que tú no tenías dinero para comprarlas.

      Otro día me llama para pedirme una medicina, un antiinflamatorio, no para ella, para un conocido que además tiene muchísima familia en USA. Medio que me reprochó por tener a mi hijo en escuela privada. Sí. Tengo prioridades. Prioridad 1 se llama la educación de mi hijo.

      Cuando fui a Cuba la primera vez me maté para poder llevarle aunque fuera un regalito a cada uno. Algunos lo tomaron bien, me lo agradecieron, pasamos rato juntos. Pues hubo quien me dijo claramente que mi regalo no le servía porque lo que necesitaba era zapatos o un pitusa. Bueno, pues ya lo se para la próxima no traer nada.

      Y así mismo hice en la próxima. No lleve nada. Fui con las manos vacías. Y sólo una amiga, de la primaria, amiga de toda la vida, fue a pasar un rato conmigo y los hijos de ambas. Hicimos comida juntas y nos tomamos unas cervezas. Mi mama mato una gallina, mi amiga trajo vegetales de su siembra, yo compré las cosas de la shopping. Ella cocinó y yo fregué. Mi hijo prestó el Nintendo y uso la bicicleta de los hijos de ella. A eso yo llamo compartir. Ni me pidió nada ni yo sentí que debía darle nada. Pero hablamos de su esposo, también amigo mío de los años. Ahora se nacionalizó español. Le ofrecí que sí viene para acá puede contar con un cuarto en mi casa, al menos unos días hasta que consiga algo. Lo mismo le ofrecí a una amiga que mulea ropa desde Ecuador, hija, en Panamá te sale más barata, trata de conseguirte la visa y te quedas en mi casa. Son los únicos que tiene proyectos personales de vida, de salir adelante con su esfuerzo, de mejorar su calidad de vida.

      Muchos amigos, sienten que tienen que venir a decirme lo mala que está la cosa afuera. Me vienen a hablar de desigualdad en Latinoamérica, ¡cómo sí yo viviera en Finlandia! El tema lo ponen ellos, y luego se molestan cuando les digo lo que he vivido y lo que he visto con mis propios ojos. A estos amigos, les parece normal que no haya luces para el alumbrado público, ni medico en los dos consultorios, ni ambulancia, y que el pueblo viva oscuro y sin agua.

      Pasé 8 años entre una visita a Cuba y la otra. En la última alguien me dijo que me tome la Cocacola del olvido. No tomo Cocacola, le dije, está muy cara. no se si le quedó claro que ir a Cuba a especular no esta entre mis intereses.

      Puedo decir que nunca en mi vida sentí tanta tristeza como en ese último viaje a Cuba. No quiero volver. Más no por eso mis amigos han muerto para mi.

      • EDUARDO dice:

        …saludos…nosotros los cubanos somos asi….puede que sea algo psicologico pero nos gusta presumir lo mal que se vive en Cuba tanto como lo bien que nos va en el extranjero …la percepcion de que con solo salir de Cuba te transformas en un “afortunado triunfador” se ha forjado desde hace muchos años…antes eran las fotos junto al carro ultimo modelo…cuando se pudo viajar a Cuba eran entonces las maletas repletas de regalos para todos…a nadie le va mal,todos son exitosos,todos tienen casa y coche…eso es lo que hace que los amigos y parientes de alla le pidan a los afortunados cualquier cosa que necesiten…”total,si eso alla cuesta unos cuantos dolares”…es cierto que a muchisimos les ha ido muy bien,es cierto que la inmensa mayoria vive mejor que como vivia en Cuba pero tambien es cierto que son muy pocos los que reconocen con sinceridad,ante sus parientes de la isla,lo dificil que a veces es conseguir y mantener todo eso…

        • Marlene Azor dice:

          Mi estimado Eduardo, no creo que sea serio plantearse “la psicología nacional”.Eso puede ser lo mismo y lo contrario. Cada vez que me hablan de cambiar mentalidades o de la manera de pensar, al margen de las condiciones concretas en las cuales viven las personas, me parece un disparate.El ser humano piensa como vive y no a la inversa. Las imágenes de triunfo que han podido dar los que comen esa catibía, no tiene nada que ver con los intercambios sinceros entre amigos. Pobres personas que tienen que ufanarse del carro o de la casa que tienen en el exterior, para vestirse de personas.
          Pero por otra parte ¿cuál es el problema de contar lo bueno y lo malo que nos pasa en el exterior, si vamos a esquiar o si vemos un filme que nos conmueve o tenemos una capacidad de información mil veces superior fuera del país y una posibilidad de desarrollo profesional mil veces superior?,aunque puede ser que tengamos que empezar por limpiar pisos?
          Entiendo que esa reacción contra las vivencias de los demás que no viven en Cuba es egoísta e insensible.Los amigos nos exigen que los entendamos pero no hay reciprocidad, porque “los que viven en la pesadilla, son los que quedaron adentro”
          Los dos comentarios de 100% gusano o gusana son muy ilustrativos, tengo amigas que me han contado que llegan con pitusas y maquillajes para sus amigas y les pelean porque no son de las marcas conocidas!!!!!!!!!
          “para eso me hubieras traido el dinero”, dicen.
          En fin que hay de todo pero lo central es a mi modo de ver:¿Hay un esfuerzo mutuo de comprensión? o sólo una exigencia desde adentro a que se les comprenda y atiendan en sus necesidades pero sin pensar en que son seres humanos los que viven en el exterior?¿Es que la “Verdad” esta en la Isla y fuera de ella la mentira?
          ¿Vamos a dejar que las distintas condiciones en las cuales vivimos, nos distancien?.Creo que “la muerte del amigo” es un acto voluntario y de decisión personal.
          Aprovechemos mientras estamos vivos.
          Y vuelvo a preguntar, es que ¿el sólo hecho de quedarse en Cuba es un mérito en sí mismo?Aprovecho para resaltar la decisión de Alfredo Fernández o la explicación del joven que se fue( carta de respuesta a Rafael Hernández).Ambos asumen una responsabilidad personal y grupal por sus vidas.
          Saludos.

        • 100 % Gusan@ dice:

          Eduardo, a mi no me interesa ir a Cuba a especular. No alquilo carros de turismo ni me quedo en hoteles.

          Tengo casa y carro. Pero una letra mensual de mi carro son 180 dolares y eso en Cuba te lo sacan en un alquiler de carro para dos días. Por lo mismo no me quedo en hoteles, gasto lo mínimo.

          Generalmente, fuera de Cuba puedes vivir de tu trabajo. Sí, el que diga otra cosa es mentira. PERO de ahí a que te puedas convertir en Santa Claus va un trecho.

          La otra cosa es que viví en Cuba mucho tiempo. En ese tiempo se fueron familiares y amigos, y nunca me dio por pedirles nada. Sí los visitaba cuando venían o ellos a mi, si me regalaban algo se los agradecía sinceramente, pero nunca les pedí nada. Así como mismo tengo amigos y familiares que no me piden nada y mantenemos la relación.

    • Marlene Azor dice:

      Eduardo, muy interesante tu comentario.Como hay algunos de los prejuicios más comunes que me he encontrado fuera y dentro de Cuba, pues me parece interesante compartir mis comentarios con algunas cosas que dices.
      Para los amigos y familiares, una vez que se sale de Cuba, ya uno es “afortunado y triunfador” de manera que dan por sentado que siempre estás mejor que los que se quedan. Lo cierto es que uno puede vivir de su trabajo, cosa que no pasa en Cuba, pero no significa que “el dinero lo encontramos y recogemos en la calle por las mañanas” y que tenemos “el resto del día para disfrutarlo”.El ritmo de la vida en el exterior es muy diferente al de Cuba, porque el transporte está garantizado y todas las cosas de la vida cotidiana están garantizadas para permitirte precisamente que te concentres en el trabajo, pero las jornadas pueden ser entre diez y doce horas o más depende de las distancias y los embotellamientos para regresar a la casa. Esta diferencia también genera incomprensión, y por más que se explique entra por un oido y sale por el otro sin que llegue el mensaje.Tenemos que resolver sus necesidades, porque “los que viven en la pesadilla son ellos”.Las necesidades, los sueños, las perspectivas de los que salimos, nos las tenemos que callar o sencillamente no son importantes, porque “los que están en la pesadilla son ellos”. Esto, que es el resultado de las condiciones económicas políticas y de comunicación de la Isla, lleva a que los que se quedan adentro muestren una insensibilidad total hacia todo lo que no sean sus propios intereses.Uno los comprende y los sigue queriendo, pero sigo insistiendo en que no se vea sólo los intereses de un sólo lado de la comunicación.
      Me dió risa el comentario sobre lo de avisar para visitar al que viene del extranjero, otra incomprensión.Si viene por 15 días no puede estar disponible si tiene que ver a muchos amigos y atender a su familia.Vacaciones por más de quince días no son posibles, pero los que se quedan adentro, ¿no pueden entender eso?
      Y en cuanto al valor de las amistades en Cuba o fuera de ellas, me parece un disparate que las valiosas sean las que han quedado en Cuba y menos las que ya no están en la Isla. ¿Qué tiene que ver el espacio geográfico con el valor, la sinceridad y la solidaridad de una amistad? Tengo amigos con esas calidades dentro y fuera del país, cubanos y extranjeros. Uno escoge los amigos pero es la responsabilidad de cada uno alimentar la amistad, de los amigos que escoge.
      Lamentablemente ninguno de los que vivimos en el exterior podemos resolver las necesidades de cada uno de nuestros amigos.No nos pidan a nosotros, lo que el Estado cubano y sus políticas públicas no resuelven: tener la posibilidad de ganarse el sustento personal y familiar.
      No somos otro Estado como quisiéramos, para ayudarlos.
      Alguien me puede explicar ¿por qué sería un mérito en sí mismo quedarse en Cuba?.
      Saludos.

      • 100 % Gusan@ dice:

        No pienso que una amistad sea mejor por ser en Cuba o afuera. Hay buenas amistades en cualquier parte.

        Tengo una amiga de acá. Trabajabamos juntas hace muchos años. Esa amiga aparece cuando tengo un problema, siempre dispuesta a cuidar un niño o acompañarte a un hospital.

        Tengo otra amiga, una mujer muy humilde, inmigrante colombiana. Vende comidas en la calle. Antes yo llegaba muy tarde en la noche de trabajar, y ella no dudaba en darle comida a mi hijo si se daba cuenta que yo estaba demorando. Jamas me cobró. Le ofrecí entonces contratarle las comidas de la semana para toda la familia y solo así accedió a que le pagara.

        No son mejores ni peores que mis amigas cubanas, solo son diferentes. No nos vemos todos los días, a veces pasamos semanas o meses sin vernos, pero son amistades que no mueren.

        • EDUARDO dice:

          ….hay millones de cubanos que decidieron salir de Cuba,legal o ilegalmente…hay millones que estan esperando la nueva ley migratoria para salir de Cuba…millones de cubanos que decidieron que su unica forma de vivir mejor era abandonando la isla y tomaron esa dificil decision afrontando las consecuencias para bien o para mal…los motivos por los que salieron de Cuba son los mas variados que se pueda imaginar…politicos,economicos ,familiares,sociales,raciales y etc,etc,etc….cada uno defiende o justifica su decision de la manera que mejor le parezca y todos esos argumentos son muy respetables…hay otros millones que desean salir de Cuba pero no se deciden a hacerlo…pero hay otros millones de cubanos que no piensan abandonar la isla…muchos que salen y regresan…muchos que se consideran felices viviendo en Cuba…muchos que consideran sinceramente que fuera de Cuba no tienen nada que hacer y tomaron la decision de permanecer,vivir y trabajar en la isla afrontando las consecuencias de su decision para bien o para mal…los motivos por los que permanecen en Cuba pueden ser politicos,economicos,familiares,sociales,raciales y etc,etc,etc….esta decision es igualmente respetable….entonces…y con que derecho aqui se considera a los cubanos de la isla como pobres monos enjaulados sin libertad,ni conciencia ni capacidad de decidir o pensar????…por que los de afuera creen que ellos son los “afortunados y triunfadores” que tienen que enseñar a vivir a los que alla decidieron quedarse????….porque considerar que la vida de afuera es por derecho mejor y sentir lastima por aquellos que no viven asi????….porque ,si tanto pregonamos la libertad ,tenemos que criticar y querer cambiar a los que decidieron vivir difernte????….porque creer que los cubanos de alla viven esperando por el regalo que le vas a llevar y que de eso depende toda su vida????

          • 100 % Gusan@ dice:

            y con que derecho aqui se considera a los cubanos de la isla como pobres monos enjaulados sin libertad,ni conciencia ni capacidad de decidir o pensar????… R-Al menos yo, no pienso eso. Sí que hay una enorme desinformación, eso no es opinión, es un hecho.

            por que los de afuera creen que ellos son los “afortunados y triunfadores” que tienen que enseñar a vivir a los que alla decidieron quedarse????……… R-Tampoco. Eso lo dijiste tú en el comentario número 6, la mayoría de los de afuera sobrevive de su trabajo como cualquiera.

            porque considerar que la vida de afuera es por derecho mejor y sentir lastima por aquellos que no viven asi????…. R-La vida afuera es mejor. Hay opciones. Siento lástima, sí, de los que viven sin alumbrado público, sin agua potable, sin médico y sin ambulancia. ¿Por qué? Pues porque somos humanos, y al menos a mi me parece que todos los humanos queremos vivir holgadamente.

            porque ,si tanto pregonamos la libertad ,tenemos que criticar y querer cambiar a los que decidieron vivir difernte????…. R-Nadie quiere cambiar a nadie. La crítica es por la adaptación a ver su miseria como algo normal.

            porque creer que los cubanos de alla viven esperando por el regalo que le vas a llevar y que de eso depende toda su vida????………. R-No creo que alguien crea eso. Pero cuando voy a cualquier país donde voy a ver a alguien conocido le llevo un regalo. Lo hago yo y lo hace mucha gente, es normal. Se que su vida no depende de eso. Y bueno, ya sabes que a Cuba no llevo nada porque mis regalos no van a cumplir las expectativas de la gente.

          • Marlene Azor dice:

            Eduardo quien ha dicho que a los de adentro se les considera:”pobres monos enjaulados, atados por permisos, pasaportes, visas, inaccesibles para nuestros bolsillos, y perdiéndonos la juerga universal del consumo” es Isbel en su post.Ninguno de los comentaristas ha dicho algo semejante ni creo que lo piensen y no lo hayan dicho.
            La decisión de salir o quedarse es algo personal y respetable en cualquiera de sus opciones.Lo que no puede convertirse en mérito o demérito ninguna de las dos opciones. Y nadie está dictándo como tiene que vivir el “otro”, eso no sé de donde lo sacaste. Si sólo decir las mejoras materiales y espirituales que vivimos fuera de Cuba supone que estamos imponiendo esa solución como la única válida, es una interpretación prejuiciosa de tu parte. Todo tu último comentario está en una posición defensiva frente a no sé cuales fantasmas de imposición que acá en los comentarios no están.Quien habla de “afortunados y triunfadores” eres tú y de “imposiciones” eres igualmente tú.
            Saludos.

  7. Rafael dice:

    Conmovedor articulo. También lo leí varias veces. Pero dejemos de sentirnos el ombligo universal. El asunto existe en todos los puntos del planeta. Si te vas te vas, te desencajas. En mi caso, no solo me desencajé de Cuba sino además, al decidir por libre albedrío estar mas tiempo en Latinoamérica, siento cierta distancia con mis amistades que se quedaron en Europa o Norteamérica; cada cual piensa según vive, cada quien se detiene en lo suyo. A veces siento que ni les interesan los temas de la realidad latina porque lo asocian con atraso, incluso te dan a entender que tal vez seas chiva por preferir Bolivia, Venezuela, Ecuador, Perú o alguna otra nación con gobiernos de izquierda. Es decir que te miran raro, o sea que es otra forma de languidecer la relación. Si no te desvías para Miami no te entienden ni los que se quedaron en Cuba ni los de Europa. Complicado.

  8. Ramses Robaina dice:

    “Los de adentro parecemos ante los ojos del recién llegado pobres monos enjaulados, atados por permisos, pasaportes, visas, inaccesibles para nuestros bolsillos, y perdiéndonos la juerga universal del consumo.”

    Comiendo basurita? cuando has llegado de fuera para saber como se mira a los que estan en la Isla? pisando tierra lo primero que se siente es el corazon estrujado, luego se vuelve a estrujar otro tanto de veces antes de mirar a los que uno creia incondicionales, pero estan cambiados, y creen que uno ha perdido tanto de lo que era… luego viene la claridad: ya no se es de ahi, y tampoco se es del todo del exilio, de fuera… al fin se ha conseguido la no pertenencia… luego viene realidad: “es lo que hay”, “juega con las cartas que tienes”, “amilana aqui y hazlo alla, sobreponte”, “de lo que habia ya casi nada queda”…

  9. Julio dice:

    Hola Isbel,

    Texto bien escrito y da gusto leer lo que siente un cubano que se quedo.

    Segun mi experiencia (personal pero tambien la de otros cubanos que conoci y que viven en el exterior), el que deja Cuba solo la deja fisicamente. No se trata simplemente de que la nostalgia nos dejen atada la mente de vez en cuando, pensando con anoranza a su familia, amigos y los recuerdos felices del pasado sino que ademas para los paises adonde van l@s cuba@s, uno siempre es definido como tal y nuestra relaciones con la gente depende en gran medida de este pasado que queremos que sea tan presente y futuro.

    Hace unos anos, estando en el aeropuerto para visitar a Cuba, me encontraba en una cola de pasajeros, cada uno con una destinacion diferente, y un empleado del aeropuerto verificaba los pasaportes y hablaba con la gente en una pila de idiomas, segun las nacionalidades. Al llegar mi turno, la persona, que solo tenia escasos segundos para revisar mis datos, dijo mirando mi pasaporte “Aah Cuba!” y luego en espanol “De que ciudad eres”. Le dije que de La Habana y el me responde “Soy de CAMAGUEY”. Me estrecho la mano y con una sola mirada compartimos esa anoranza del cubano viviendo en el exterior, que nunca olvida sus amig@s

  10. Armando Chaguaceda dice:

    ….Un post demasiado sentible, duro pero hermoso, como la realidad misma….pocos pueden plasmar, con la sensibilidad y hondura del autor, este drama ….felicidades Isbel

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