Entre el pincel y la espada, la luz

diciembre 8, 2012 | | |

Yusimi Rodríguez

Por Cesar Towie

HAVANA TIMES — Un amigo me invitó a la inauguración de la muestra “En el fondo hay luz”, que tendría lugar el 16 de noviembre, coincidiendo con el aniversario 493 de la Fundación de La Habana, en la Galería Arte Facto.

“No es un pintor conocido, me dijo, pero el trabajo es muy interesante: acuarelas de paisajes urbanos”. Pensé en carros antiguos, vistas del capitolio y la catedral. “Ruinas, aclaró mi amigo, edificios apuntalados, destruidos”. En otras palabras, lo más visible en esta ciudad.

El nombre del artista, Cesar Towie, no me dijo nada, pero la descripción física, sí. Resulta que lo conozco como artista marcial, presidente de la Escuela Cubana de Iaido.

HT: ¿Qué llegó primero a tu vida, el pincel o la espada?

Towie: De niño, practiqué judo. En segundo año de la carrera, comencé con el Aikido. Fui conociendo la cultura japonesa e interesándome en la filosofía del Budismo Zen. Luego empecé a practicar con la espada: primero el Kendo y luego el Iaido, en 1997. En 1998 vino por primera vez el maestro de esa escuela en Japón. Cuando decidió desarrollar su escuela aquí, yo era uno de los miembros. Los otros se fueron gradualmente y quedé a cargo de la escuela.

HT: Ayer te preguntaba si practicabas caligrafía japonesa, y si existe alguna relación con el hecho de que tus trabajos sean acuarelas sobre cartulina y no óleo sobre lienzo, que es lo que más se vende.

Towie: Trabajar con acuarela fue un hecho fortuito. Era el medio que tenía a mi alcance. En 1997 me gradué de la facultad de Educación Artística, Especialidad Artes Plásticas, de Ciudad Libertad, y de Técnico Medio en Diseño. En diseño nos entrenan para trabajar en soporte de papel.

HT: Pero en la facultad de Educación Artística también te entrenan para trabajar con óleo o acrílico sobre lienzo.

Por Cesar Towie

Towie: Sí, pero cuando estudié escaseaban los materiales. No significa que no puedo trabajar en esos soportes y materiales. Lo he hecho, sobre todo con acrílico. Pero en aquel momento, la acuarela era lo que tenía a mano. Incluso, comencé preparando mi propio papel, porque tampoco es fácil encontrar papel para acuarela. Gradualmente la fui dominando. Aún me falta, no creo haberme acercado a mi ideal. Pero, como dices, al irme introduciendo en la cultura japonesa, me empezó a interesar el papel porque me gustó el efecto de la caligrafía.

Los japoneses no diferencian entre caligrafía y pintura sobre cartulina. Lo que tú considerarías bien pintado, tratándose de una acuarela, para ellos está bien escrito. No trabajan sobre cartulina, sino sobre papel de arroz. Ahí realizan la caligrafía; pero en los grandes museos de arte japonés, verás grandes obras de dibujo a tinta, sobre el mismo papel. Los caracteres japoneses en esencia son ideogramas, dibujos sintetizados.

HT: ¿Japoneses o chinos? Tengo entendido que los japoneses tomaron el alfabeto chino.

Towie: Sí. Los chinos hacían el dibujo a tinta con el mismo sentido. Japón tomó ese legado cultural de china.

También empezó a llamarme la atención el papel al relacionarme con la cultura japonesa; me fui identificando con la filosofía budista, que habla de lo efímero, de lo bello y trascendente de un momento. El trabajo en papel representa esa impermanencia con respecto a otros materiales.

HT: ¿El trabajo sobre cartulina es más susceptible a destruirse?

Towie: Naturalmente. Por eso a muchos coleccionistas no les interesa tanto como el óleo.

Por Cesar Towie

HT: ¿Eso no te preocupa, por el hecho de que tu obra se pierda? ¿No es un obstáculo para hacerte un nombre y para comercializar tu obra?

Towie: En algún momento me hice esas preguntas, pero uno mismo desaparecerá en algún momento. ¿Por qué entonces aferrarse con tanta fuerza a que algo perdure, si de una forma u otra, antes o después, desaparecerá? ¿Por qué no trabajar lo que uno considera el ideal de belleza, sobre un soporte que no es tan durable como otros? Aunque bien cuidado, puede durar mucho tiempo. He aprendido qué papel utilizar, con qué pinturas trabajar para que con el tiempo no se oxiden. Pero hay un factor que no puedo controlar, que va a suceder de una manera u otra.

HT: ¿Qué te hizo buscar belleza en estas ruinas, que vemos constantemente, aunque no aparecen en las revistas para turistas, en los medios, en las telenovelas?

Towie: Es un proceso. Cuando preparaba mi trabajo de diploma en la universidad, tuve que crear un mapa visual sobre la localidad. Me tocó Centro Habana. El objetivo era que los alumnos de secundaria básica que recibían la asignatura de Educación Artística conocieran los elementos importantes de su localidad, desde el punto de vista visual. Eso incluía la arquitectura. Tuve que estudiar los diferentes estilos arquitectónicos y sus características. Fui conociendo más de mi localidad, me metí en lugares a los que nunca había ido. Descubrí aspectos muy interesantes en cosas que antes ignoraba, ahora con una mirada más entrenada.

Cesar Towie

Empecé a trabajar elementos generales del paisaje urbano. Pero vuelvo a la filosofía del budismo, y al título la exposición En el fondo hay luz, por la belleza que puede haber en lo aparentemente destruido, marginal. Hago un llamado a tener una mirada más compasiva, atenta, a ese profundo. Se dice que todos tenemos un Buda dentro; aquí trato de hablar del Buda que hay en esos espacios.

HT: Me llamó la atención que aunque siempre pones indicios de que son ruinas habitadas, no hay presencia humana.

Towie: Me lo han preguntado antes. Pude haberlas dibujado, pero la idea es que cada espectador se sienta dentro de la pintura, a solas con ese espacio, para que reflexione de acuerdo a sus lecturas y su forma de ver la ciudad o ese rincón.

HT: ¿Vives también en una vivienda en mal estado, apuntalada?

Towie: No, pero me rodean lugares en esas condiciones, tengo amistades que viven así. También es un canto a la nostalgia de lo que fue y en lo que se está convirtiendo, pero a la vez a la belleza que va quedando. Es una belleza que se apaga, pero es aún interesante.

HT: ¿Trabajas a partir de fotos?

Towie: Sí. En algún momento tomo apuntes de algún detalle para luego trabajarlo en mi casa.

HT: Pero no te interesa exponer las fotografías.

Towie: No. Me interesa la descomposición del trazo del pincel, que se vean las diferentes superposiciones de trazos y las maneras que tiene el agua de expresarse. Trato de descomponer para mostrar que el mundo es ilusorio, que detrás de lo que vemos hay vacío. La fotografía a primera vista es más concreta. La acuarela abre más el espacio.

Cesar Towie practicando Iaido.

HT: ¿Crees que en algún momento las ruinas sean un tema tan comercial como los carros, las mulatas, la gente fumando tabaco?

Towie: Puede ser un peligro. Depende de cómo se mire y qué se quiera transmitir, si la belleza real o la parte superficial. En mi caso, quiero profundizar.

Sobre la relación entre mi trabajo y la caligrafía japonesa, debo decirte que aunque la conozco, no soy un practicante serio de la caligrafía. Pero el Iaido es una especie de caligrafía en el aire. De hecho, la traducción en Occidente es el dibujo con la espada. Mi búsqueda es intentar desentrañar y aprender la relación entre el movimiento de la espada y el del pincel en la acuarela.

HT: ¿No es El Iaido un arte marcial de combate?

Towie: Lo fue. En estos tiempos no se usa para combatir.

HT: ¿Qué busca un practicante de Iaido en estos tiempos?

Towie: Al Iaido se le llama el Zen de las artes marciales. El practicante busca encontrarse consigo mismo, como otras artes marciales. La espada y la vaina son los instrumentos. La espada se representa como el alma y la vaina como el cuerpo. El entrenamiento busca la perfección de esas dos cosas que a la vez se alinean con el universo. Iaido significa el camino de existir en armonía. Antes, Iaido era el arte de cortar desenvainando, pero con el tiempo se fue espiritualizando, ahora se busca cortar el propio ego.

Towie me muestra uno de los pinceles japoneses con que trabaja. A veces emplea uno solo en toda la acuarela. “Como uso una sola espada”, explica.

Towie: Este me lo regaló mi maestro de espada para hacer caligrafía. En Japón se usa para la pintura Sumi-e. En la antigüedad era una aguada monocroma y representaba temas espirituales, grandes paisajes, la nada. En contraposición estaba el Ukiyo-e, que era a color y representaba los temas comunes de la vida, lo que ellos llaman el mundo flotante, ilusorio.

HT: ¿Tu acuarela estaría entre estas dos artes?

Towie: Puede ser. Estoy intentando buscar, dentro del mundo ilusorio, lo reflexivo, lo imperecedero, lo verdaderamente luminoso.
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César Tomás Towie Cuestas nació en La Habana, 1971. Es Licenciado en Educación Artística (Artes Plásticas) y Técnico Medio en Diseño Informacional. Ha realizado cuatro exposiciones personales entre el 2002 y el 2012, y ha participado en varias colectivas y otros eventos. En el 2004, obtuvo el Premio al Mejor Stand “El Café” en la Feria Internacional de Artesanía (FIART).

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2 respuestas a “Entre el pincel y la espada, la luz”

  1. Hubert Gieschen dice:

    Las fotos me dan tanta nostalgia por Cuba, por La Habana, por su gente.

  2. m. dice:

    La katana busca partir, despedazar el ego, acabar con el yo, darle el espacio a lo que realmente hay… para cuando el sable ha dejado el trozo en esos 45° perfectos aun no se consigue ni poco…

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