Rebeca Monzó: Una twitera “Por el ojo de la aguja”

noviembre 21, 2012 | Imprimir Imprimir

Alfredo Fernández

Rebeca Monzó en el hotel Palco.

HAVANA TIMES — El blog “Por el ojo de la aguja”, de Rebeca Monzó, cito en portal digital Voces Cubanas, resulta un exquisito ejemplo de lo que ya algunos llaman, Cibercultura Femenina.

Desde www.porelojodelaaguja.wordpress.com Rebeca Monzó todas las semanas nos brinda su opinión acerca de los sucesos más importantes  del país, de su vida y la de los que la rodean, así como también nos deleita con cuestiones concernientes a una mujer de gusto refinado por la alta costura, la cocina y el arte.

Los estudiosos de blog y twitter, gustan de comparar a los blogs con una cazuela que de no taparse debidamente, lo cocido en ella quedaría desabrido, de modo que twitter resulta la justa tapa que fijará el sabor de cada post.

Cada twitts cuenta de 140 caracteres, que en apenas dos oraciones y en unos poquísimos  segundos, suben a la Web.2.0, permitiendo dar una noticia, hacer un anuncio y  no pocas veces una sentencia.

Rebeca Monzó, es acaso una de las personas que mejor hace uso de Twitter en Cuba, ya con algunos Twitts antológicos a su haber,como aquel con el que ganó la versión del concurso Twitter de Expresarte en Libertad, dedicado a la liberación de la mujer donde decía: @lamonzona  La liberación de la mujer es una operación matemática, donde se nos multiplicaron las dificultades, se nos restó el salario y se nos dividió la familia.

O ese otro con que participó en un concurso con la plataforma #CubaEs, donde twitteó algo como: #CubaEs Un verdadero desastre ecológico, que no se debe a las corrientes del Niño o la Niña, sino a los azotes del Viejo.

Rebeca, en un día de noviembre, me recibió en su casa del Nuevo Vedado. Allí, apenas iniciar esta conversación, reconoció que ella trataba de hacer en su Blog, con su barrio, lo que Padura con Mantilla. “Nuevo Vedado es un barrio que lo conocí en todo su esplendor y que hoy vive acaso su peor momento”, me dijo.

HT: Rebeca, me cuenta usted que su vida ha sido muy sinuosa. Graduada de magisterio, diplomática en París en los sesenta, vendedora ambulante en Madrid, y posteriormente profesora de cerámica y alfarería en esa ciudad, trabajadora de la UNESCO hasta los años ochenta, artesana miembro de la ACAA (Asociación Cubana de Artesanos y Artistas) hasta la fecha, estudiante de periodismo en la escuela del partido “Ñico López” en los años sesenta, abandonando la carrera, porque según usted “..en Cuba no hay periodismo”, locutora radial  a principio de los noventa, y ahora Blogger y Twitter.

Mi pregunta en cuestión es: ¿cuán difícil le ha sido ser una mujer sincera consigo misma en Cuba?

Rebeca Monzó: Ha sido muy difícil, pues en Cuba la sinceridad muchas veces se paga con la cárcel, o sea, aquí se suele ser sincero, en la casa, con los amigos, en círculos muy cerrados, pero casi nunca públicamente. A veces, cuando se me imposibilita ser sincera, trato de no mentir: simplemente no digo toda la verdad. Es entonces cuando utilizo la ironía, que en realidad no es toda la verdad, pero que tampoco es mentira y creo que eso es lo importante.

Como pusiste al iniciar tú pregunta, estudié periodismo abandonándolo a seis meses de graduarme, pues además de que tuve que marchar a París a trabajar en la embajada cubana, sufrí mucho cuando me di cuenta que esa profesión aquí no existe. Con el tiempo supe que cuando se trataba de un tema escabroso, primero se informaba al nivel superior, luego si este era aprobado, es que se autorizaba o no su publicación.

Muchas veces esto era aprobado cuando ya no era noticia. Si te das cuenta, el que hace un trabajo así será cualquier cosa menos un periodista. Pues hasta que los periodistas en Cuba no tengan libertad para escribir sobre cualquier tema que deseen, no se podrá hablar de verdadero periodismo.

HT: Usted, mientras estudiaba computación en un Joven Club, cuatro años atrás, no pudo callar cuando su profesora dijo en el aula, muy entusiasmada “…que ya se podía hablar en Cuba, pues Raúl ahora si lo había autorizado”, a lo que usted respondió, ante un aula atónita, diciendo: “que Raúl no era quien para autorizarla a hablar, que ese era un derecho humano  con el que había nacido, y que a partir del año y medio de edad, en que aprendí a hacerlo, desde entonces no he parado”.

A su entender, ¿qué le hace falta a la sociedad cubana para que cese esta lobotomía de que hemos sido víctimas los cubanos por tanto tiempo?

Rebeca Monzó: Lo primero es perder el miedo, ese miedo inducido del que hemos sido víctimas. Yo lo he ido perdiendo poco a poco, sobre todo a medida que he ido conociendo mis derechos. Por ejemplo, en las elecciones, yo sé de muchas personas que no quieren participar de esa farsa, pero sin embargo van y votan. Actúan así porque  piensan que les va a pasar algo muy malo si no lo hacen, pues desconocen que en la Constitución nuestra, votar es un derecho y no un deber. Nadie les puede hacer nada si no acuden a las urnas.

Incluso el miedo es tal, que aun queriendo anular la boleta, no se atreven, pues le temen a cámaras ocultas o numeración de la misma en tinta invisible. Eso en verdad es penoso.

HT: Rebeca, el “Periodo Especial” para usted significó, entre otrasmuchas cosas, la división de su familia, el ver partir a sus hijos para encontrarse con ellos  en muy pocas ocasiones y apenas disfrutar de sus nietas. Aun así, usted lleva una vida muy  activa, siempre creando y sobre todo aprendiendo. Al punto que difícilmente se puedan leer Twitts más originales que los suyos en la Web.

¿Por qué esa necesidad suya de Twittear, cuando esto lo único que le puede traer son problemas? ¿Será por aquel Twitt suyo de @lamonzona hijo, espantado de todo me refugio en twitter?

Rebeca Monzó: Imagínate, en el ya lejano 1990, mi casa era un hervidero de muchachos. Mis hijos y mi sobrina con todos sus amigos estudiando, me hacían casi imposible caminar por la casa, yo les preparaba merienda como podía, muchas veces inventando, y los atendía para que estudiaran.

De momento me quedé sola en alma. Se fueron mis hijos, la casa quedó vacía. La soledad era una experiencia que nunca antes había vivido. Entonces, enrejé la puerta de acceso a mi habitación, por si un ladrón entraba, al menos no pudiera llegar a mí.

El resultado fue que me quede encerrada varias veces en el cuarto, porque no podía abrir la reja, teniendo que tirarle las llaves a mis vecinos por la ventana del baño, para que vinieran a rescatarme.

Rebeca Monzó en su coronación. Foto: Alberto Korda

Luego apareció Fernando  en mi vida y lo primero que hice fue quitar la Reja. Para mí fue como un exorcismo cuando lo hice, pues ésta me hacía sentir presa en mi propia casa, algo así como que a la vida no le había bastado con alejarme de los míos, sino que también debía estar entre cuatro paredes en mi propia casa.

En cuanto a tu pregunta de por qué twitteo, te puedo decir que también lo hago mucho alertando sobre el maltrato a los árboles y a los animales, cosa esta que me duele mucho y que lamentablemente ha proliferado hoy en Cuba, por lo que te digo, que  nos hemos convertido en  una sociedad muy violenta.

Una anécdota que puedo contarte, es que yo evité la tala de un árbol de tamarindo que hay a dos cuadras de aquí. Resulta que yo pasaba y vi que le estaban haciendo un círculo para secarlo, el famoso “cinturón”, de manera que retraté el hecho.

Entonces vinieron tres señoras bastante entradas en años, del CDR, que les llamó la atención verme cámara en mano, a preguntarme por qué le tiraba fotos, “si hasta el señor de Bohemia, que vive en los altos, está de acuerdo”.

Cuando indagué el asunto, me respondieron que querían hacerlo porque  las raíces del árbol podía afectar la cisterna del edificio. Les dije que con cortar las raíces que iban hasta allí era suficiente.

Resulta que el tal señor de Bohemia, no era otro que su director. El caso es, les dije, que iba a enviar al periódico Gramma la foto con un artículo adjunto de lo sucedido, y aunque este nunca salió, algo pasó que paró la matanza del árbol. Creo que esa vez gané, gracias a la tecnología.

HT: Existe el falso mito entre los hombres, que las mujeres bonitas invariablemente son tontas. Rebeca, usted no solo fue lucero del  Carnaval de La Habana, sino también musa de Korda. Incluso su belleza fue admirada por altos dirigentes de La Revolución.

Desde su punto de vista, ¿Cuánto perdió la mujer cubana en estos  cincuenta y cuatro años de Revolución y qué debe hacer para recuperarse?

Rebeca Monzó: Muchos hombres se equivocan, porque creen que las mujeres bonitas somos incapaces de pensar. Hace un rato veía en internet la foto de la nueva presidente de la Interpol, y se ve que fue una mujer bellísima en su juventud.

En cuanto a la mujer cubana, creo que lo que más la afectó fue la perdida de todas sus comodidades para trabajar en la casa. Espacio a donde llega cansada, a inventar que cocinar, en medio de un mar de carencias que también se extiende a la calle.

Las mujeres cubanas han perdido bastante el gusto por el buen vestir, por la elegancia, por caminar bonito, debido a la falta de referencias, de hecho no pocas han caído  en la vulgaridad.

Te digo que me considero una mujer fuerte, pero para nada digo palabras soeces en público ni acostumbro a usarlas en la intimidad del hogar. No creo que el uso de estas palabras haga a nadie una mujer liberada.

A mi modo de ver, eso se recuperará cuando las condiciones materiales estén al alcance de todos. El hombre, y también la mujer, piensan como viven, aunque algunos digan lo contrario.

Una mejora de las condiciones materiales ayudará a la mujer cubana a sentirse capaz de recuperar el espacio ocupado por las carencias, los miedos y las dependencias espurias.

Soy una convencida de que no solo la mujer, sino toda la sociedad cubana, será en un futuro no lejano un gran país, donde todos conviviremos con valores y respeto por el semejante, sin necesidad de emigrar para conseguir lo elemental.

HT: Rebeca muchas gracias por sus palabras para HT.



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