Yoyo Ibarra, abriéndose un camino

noviembre 16, 2012 | | |

Por Helson Hernandez

Yoyo Ibarra

HAVANA TIMES — Este joven intérprete, aunque se encuentra en el último año de sus estudios universitarios ya posee grandes responsabilidades que demandan su entrega a la música, Havana Times presenta las revelaciones del Yoyo en torno a su naciente carrera. “El sueño de todo artista es ser reconocido en su tierra, en su espacio”.

Havana Times: Nos cuenta algo sobre el Yoyo?

Yoyo Ibarra: Tengo 23 años de edad, y desde muy joven sentí el impulso de sumergirme en el mundo musical. El primer instrumento al que me acerqué fue al saxofón, por una canción de Kenny G. Cerca de mi casa vivía el Greco, importante instrumentista cubano, y tras una serie de pruebas a modo de audición le dijo a mis padres que yo poseía las cualidades necesarias para empezar en este campo. Pero enseguida me di cuenta que el saxofón no me permitía expresar todo lo que yo necesitaba transmitir, pues no podía cantar y tocar a la vez.

Así fui a parar a la guitarra, instrumento menos elitista, pero clásico para aquellos que desde hace siglos les encanta contar historias, en fin, trovar. A los 12 años comencé a hacer mis primeras composiciones, a veces surgía primero la melodía, en otras las palabras cual verso ¡porque eso sí me encanta la poesía, la rima, las décimas,…!

La mayoría eran historias de amor, que emanaban de esos romances y sentimientos tan potentes y a la vez volátiles que tenemos a esa edad. No fue hasta que un día por lo azaroso del destino, tan oportuno, hizo que Leo Brower me oyera tocar, entonces de su puño y letra redactó una carta que se convirtió en el pasaporte para obtener la primera guitarra de mi propiedad. Desde ese momento la música no fue solo uno de mis grandes amores, sino un camino a seguir, a vivir, a ser.

HT: Actualmente estudia una carrera que nada tiene que ver con la música.

YI: Estudio una carrera que está ligada o tiene puntos de coincidencia con el arte. Curso el 5to año del Instituto Superior de Diseño (ISDi) en la especialidad de Comunicación Visual. Mi carrera me ha brindado la oportunidad de establecer un nexo más sólido con mi público, pues el concepto y la idea lo son todo para un diseñador, y mis canciones buscan dentro de la sencillez transmitir un mensaje que invita a la reflexión.

El diseño te mantiene constantemente creando e imaginando, lo que me complementa mis composiciones al 100%. Tengo un plus al cual no puedo renunciar, estoy preparado profesionalmente para respaldar la imagen de cualquier artista, empresa, etc… Así que en ocasiones soy el más crítico conmigo desde el punto de vista publicitario.

HT: Cómo la música le revela la posibilidad de abrirse en ella un camino profesional?

YI: El pasado año 2011, después de tres años en el mundo profesional como guitarrista, compositor y vocal, consolidé mi propia banda. Ello me dio la oportunidad de realizar la apertura del Festival de Cine Joven dentro del Festival de Cine Latinoamericano. Además, hemos sido invitados a conciertos de relevancia por grupos como Buena Fé y artistas como Raúl Torres y David Blanco. El prestigioso cantautor José Luis Barba nos incluyó en el proyecto Cubanos II, el cual tuvo en su primera edición a figuras de la talla de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Carlos Varela.

Tengo la posibilidad ya de contar con mi primer disco, donde David Blanco para mi dicha está en el rol de productor musical y con Emilio Vega como arreglista de varios temas. Además, cuento con invitados como el propio David Blanco, Eme Alfonso y Adrián Berazaín. Es una producción donde se hibridan matrices modélicas de diverso tipo como el latin pop, el rock alternativo, la música electrónica y la música tradicional cubana como la trova, el bolero, el filing y el son. Tras haber filmado mi primer video clip bajo la dirección de Roberto Chile y Daniel Chile, tengo también un segundo video que es mi ópera prima, donde comparto la dirección con otros tres colegas de diseño gráfico, Liván Valdés, René Pedroso y Alejandro Seguí.

HT: Se considera un exponente Pop para un público juvenil, o se proyecta un futuro musical de mayor atención.

YI: No me considero un exponente Pop a secas, mi música entra dentro del género del rock pop fusionado con la música tradicional. Mi objetivo primero, ciertamente son los jóvenes pues son aquellos que tienen mayor relación con el tipo de propuesta que hago. Además mis letras buscan desde los propios códigos juveniles reanimar el interés de este público por una prosa inteligente ajena de las chabacanerías al uso. Pero quisiera no ser generacional, yo sé que esas barreras son difíciles de desdibujar, pero artistas tan respetados para mí como Carlos Varela y David Torrens, lo han logrado, pues tengo la meta de también hacerlo.

HT: Comercializar el producto artístico en Cuba?

YI: El sueño de todo artista es ser reconocido en su tierra, en su espacio. Pero creo también que todo creador, y sobre todo en esta rama del arte, busca que su música traspase barreras, sentimiento potenciado en el músico cubano residente en la Isla, que se sabe fuera de los circuitos de comercialización, de los intereses de las grandes empresas, eventos, festivales y premios.Mi sueño es poder lograr internacionalizarme sin renunciar a mi condición de cubano residente. Podrá parecer una utopía, pero cada día los pasos hacia ese futuro son más grandes.

HT: “Se subasta el Premio Nobel”.

YI: Esa es una canción que escribí a los 17 años de edad, la cual me sacó de ese círculo vicioso en mis composiciones que reiteraban el más romántico ambiente, en su acepción primigenia. Se subasta es una canción que versa sobre el surrealismo de las acciones humanas hoy y las contradicciones existentes dentro de la supuesta moral y la ética. Retrata a un mundo movido por resortes materiales más que por sentimientos. Propone imágenes fuertes -dirían algunos- yo pienso que más bien sugerentes. Porque sobre todas las cosas “Se subasta el premio nobel” no es una canción contra la guerra, es una canción a favor de la paz.

HT: Sobre sus intereses en las canciones que definen su repertorio?

YI: Es a través de la prosa que siento la conexión con el público. A veces pienso que soy una especie de juglar, que va recogiendo historias y narrándolas desde mi prisma. Intento ser la voz de una generación que está ávida de propuestas para escuchar y reflexionar, que busca sentirse inteligente, capaz. Y a la vez trato de que mis composiciones no pierdan la propia esencia de la juventud, amante de exaltarse en los conciertos.

HT: Cómo está estructurada su banda, o proyecto musical.

YI: En mi banda somos seis artistas en escena: pianista, bajo, guitarra, batería, percusión menor y yo como cantante y guitarra acompañante. Es una estructura que me permite defender mi propuesta musical, pues tengo una base de pop rock compuesta por batería, bajo y piano; y una percusión menor que me brinda el toque cubano y el acercamiento al world music. Con esta estructura musical también tengo la posibilidad de confeccionar un formato acústico en correspondencia con los escenarios y la intención de determinadas composiciones.

HT: Influencias?

YI: Realmente soy un músico que me gusta escuchar de todo, no me gusta discriminar, pues de toda canción algo siempre se aprende, aun cuando sean parámetros con los que no te identificas. Mis principales matrices modélicas se encuentran en la trova cubana desde sus inicios y en todos sus movimientos, principalmente en figuras como el Guayabero, Ñico Saquito, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Noel Nicola, Carlos Varela, entre otros.Los cantautores iberoamericanos como Joaquín Sabina, Pancho Varona y artistas más jóvenes como el uruguayo Jorge Drexler, el argentino Fito Páez o el guatemalteco Ricardo Arjona, han influido también en gran medida sobre mi prosa y mi manera de contar las historias. En el plano musical sobre todo en la línea del rock mi mayor influencia han sido grupos como Rolling Stones, Deep Purple, Led Zepellin y más jóvenes como Muse y Keane.

HT: La importancia del destacado músico David Blanco en su desarrollo profesional.

YI: En la vida de todo artista hay determinados sucesos que algunos llamamos la suerte, el destino…, marcan pautas esenciales para su devenir. Conocer a David Blanco, para mí, fue una de ellas. Una vez coincidimos en un espacio y le comenté que tipo de música hacía y cuáles eran mis intereses, con la mayor de las atenciones me escuchó me dio varias ideas, como aquel padrino que te conoce de toda la vida, y es que David es exactamente mi padrino musical.

Pero la conversación no fue un hecho aislado, a mi siguiente presentación con el grupo, asistió David puntual, con mucha energía; y tras acabarse el concierto volvimos a sentarnos a hablar -pude sentir la alegría de su parte, el entusiasmo- y entonces me propuso escoger el tema “Localizando” de mi repertorio y hacerlo en dúo.

De este trabajo en conjunto surgió la idea de que David se desempeñara también como mi productor musical para el disco y sin dudas, ha sido una de las primeras personas que ha confiado en mí, que ha puesto su empeño en ayudarme. Agradecido le estaré toda la vida, porque gestos como estos cuando aún eres un desconocido, son inmensurables.

HT: Cuál es el origen del sobrenombre “Yoyo”.

YI: Bueno, mi nombre es Jorge, y desde niño me llamaban por este apodo. Ya a la altura de los 11 o 12 años yo era definitivamente El Yoyo, tanto así que sí a mi casa llaman y preguntan por Jorge,les dicen que están equivocados.

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