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Maria Matienzo Puerto: Una vez soñé que era una mariposa venida de África y descubrí que estaba viva desde hacía treinta años. A partir de entonces construí mi vida mientras dormía: nací en una ciudad mágica como La Habana, me dediqué al periodismo, escribí y edité libros para niños, me reuní en torno al arte con gente maravillosa, me enamoré de una mujer. Claro, hay puntos que coinciden con la realidad de la vigilia y es que prefiero el silencio de una lectura y la algarabía de una buena película.

Mapa de frustraciones. Agnes

julio 31, 2012 | | |

María Matienzo Puerto

HAVANA TIMES — Los problemas de Agnes con su madre no se deben solo a la convivencia y las diferencias generacionales. Las frustraciones tienen una buena responsabilidad. Agnes todos los días intenta librarse del cerco de chantajes emocionales que le tiende su madre.

Entonces sus relaciones se limitan a malas caras o contestas ásperas. Desde que Agnes me comentó su historia hemos tratado entre las dos de desentrañar los porqués de tantas frustraciones.

La madre de Agnes, llamémosle Mercy, fue durante muchos años una intelectual e investigadora relevante. Estuvo a punto de hacer su doctorado, justo antes de que cayera el campo socialista y aunque era una mujer de un carácter difícil, llevaba una vida plena, con un esposo que la amaba y planes para el futuro de su hija.

Mercy tuvo la mala suerte de enviudar justo cuando comenzó la crisis económica por lo que se vio sola sosteniendo una casa, alimentando a su hija y pensando una Cuba justa y socialista.

Aunque sus criterios como investigadora social siempre resultaban incómodos nunca tuvo demasiados tropiezos, pero la precariedades económicas hicieron su trabajo.

Llegó el momento en que todos los ahorros se fueron, incluso los que estaban destinados a que su hija, cuando cumpliera quince años, fuera a Praga. Como tantos otros cubanos tuvo que arreglárselas para sobrevivir.

Tristemente los ahorros no fueron los únicos que se esfumaron. Las esperanzas se fueron con el desespero, el desencanto, la doble moral de los que la rodeaban, las zancadillas, las miserias.

Desilusionada, Mercy se jubiló porque se cansó de no lograr nada, de no llegar a ninguna parte aunque se esforzara. ¿Amargada? ¡No! A veces me pregunto cómo no se suicidó. Dejó de hacer todo lo que le gustaba para ver qué inventaba y al final, las frustraciones se la tragaron.

Mientras, le comenzó a pasar la cuenta a su hija que cree menos en todas las cosas por las que ella se apostó la vida.

Agnes prioriza su bienestar por encima de consignas y manifestaciones políticas; hace lo que le gusta sin prejuicios y es capaz de cambiar el rumbo de su vida si encuentra algo que le convenga más; no se deja envolver en rigideces ideológicas; y se burla de todo.

Mercy y Agnes forman parte de un mapa complejísimo en el que el punto cero son las mujeres y la pobreza.

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Una respuesta a “Mapa de frustraciones. Agnes”

  1. D. Simels dice:

    Saludos, desde la ciudad de Nueva York en Estados Unidos. ¡Qué historia tan triste , y veo situaciones como esta, aquí. Realmente quisiera poder hacer algo para ayudar en la situación económica de tu patria.

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