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Dariela Aquique: Recuerdo mis años de estudiante como Bachiller, aquella profe que interrumpía la lectura de obras y con histrionismo sorprendente hablaba de las posibilidades reales de conocer más la verdad de un país por sus escritores, que por crónicas históricas. De ahí mi pasión por las letras, tuve excelentes profesores (claro, no eran los tiempos de maestros emergentes) y la improvisación y el no dominio de la materia quedaban descartadas. Con humildes pretensiones y la palabra de coartada quiero contribuir a mostrar la verdad de mi país, donde la realidad siempre supera a la ficción, pero donde un estilo novelesco envuelve su existencia.

Consultorios médicos en total deterioro

julio 24, 2012 | | |

Dariela Aquique

HAVANA TIMES — A fines de la década del 80, se concibió un programa por el Sistema de Salud de Cuba. La idea fue crear un médico de nuevo tipo, para brindar asistencia a las embarazadas, atender a los niños y al adulto de la tercera edad, todo esto directamente y dentro de la comunidad familiar y social.

Fueron elegidos diez médicos de lúcida trayectoria académica que recibieron un curso en la ciudad de La Habana, familiarizándose con la comunidad junto a las enfermeras. Se constituyeron así los Médicos de la Familia en Cuba.

Esta noble idea tendría como objetivo principal mejorar el estado de salud de la población mediante acciones integrales dirigidas al individuo, a la familia, la comunidad y el ambiente, como fomentar también otros importantes ejercicios como:

1-Promover la salud a través de cambios positivos en los conocimientos, hábitos de vida y costumbres higiénico-sanitarias de la población.

2-Prevenir la aparición de enfermedades y daños en la salud de la población.

3-Garantizar el diagnóstico precoz y la atención médica integral.

4-Alcanzar cambios positivos en el saneamiento ambiental de su radio de acción, así como de las condiciones higiénicas en que viven las familias bajo su control.

5-Desarrollar investigaciones que respondan a las necesidades de salud de la comunidad

Dicho así, este programa integral evitaría la duplicación de actividades que necesariamente generan los programas verticales y añadiría así otro elemento de eficiencia a la gestión del sistema.

Pero durante estas dos décadas algunos mecanismos han fallado en el programa.

Es habitual llegar al Consultorio y encontrarlo cerrado, porque el (la) doctor(a) no está. Las llamadas acciones de terreno en muchos sitios se realizan solo cuando hay brotes de contagios o alarmas epidemiológicas.

Pero lo peor es que muchas de las edificaciones de los Consultorios, en diversas partes del país están en total estado de deterioro.

La desidia se apoderó de muchas construcciones que ahora están en ruinas, donde crece la hierba, que sirven de baño público y otras necesidades a los menos escrupulosos, donde los chicos hacen sus obscenos grafitis.

He visto muchos otrora consultorios convertidos en potenciales lugares de focos de enfermedades, nada compatibles con el saneamiento ambiental.

El hecho es cada día son más los edificios del Médico de la Familia hechos escombros, cuando ni siquiera alcanza las tres décadas de creado este proyecto. La indolencia gana, pero las noticias que versan sobre el tema siempre son halagüeñas.

Yo solo les mostraré como evidencia estos dos consultorios, apenas a tres cuadras de distancia el uno del otro, en mi comunidad.

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