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Dmitri Prieto-Samsonov: Me defino por mi origen indistintamente como cubano-ruso o ruso-cubano. Nací en Moscú, en 1972, de madre rusa y padre cubano; viví en la URSS hasta los 13 años, aunque ya conocía Cuba, pues veníamos casi todos los años de vacaciones. Habito en un quinto piso de un edificio multifamiliar, en Santa Cruz del Norte, cerca del mar. Estudié Bioquímica, Derecho (ambas en La Habana) y Antropología (en Londres). He escrito sobre biología molecular, filosofía y anarquismo, aunque me gusta más leer que escribir. Imparto clases en la Universidad Agraria de La Habana. Creo en Dios y en la posibilidad de una sociedad donde seamos libres. Junto con otra gente, en eso estamos: deshaciendo muros y rutinas.

La llama olímpica en el lugar equivocado

julio 23, 2012 | | |

Dmitri Prieto

Foto: facebook.com

HAVANA TIMES — Me impresionó ver como la llama olímpica era bajada por un militar desde un helicóptero de la Royal Air Force a la Torre de Londres.

Mientras la voz en off de la TV explicaba que en el lugar al que acababa de descender el hombre de camuflaje y cubierto con una boina es dónde se guardan las joyas de la Corona británica, recordaba mi visita al Tower.

Sitio siniestro donde cortaban cabezas a criminales políticos y donde aún se conservan instrumentos de tortura y los grafitis desesperados de gente presa en tantos siglos.

Los gentiles jeomen, es verdad, son guardianes del patrimonio de la Corona (¿de dónde provienen los fondos de las monarquías actuales?), y ahora acompañaban al soldado camuflado y al fuego olímpico.

Una vez leí que no siempre en las Olimpiadas modernas existió el simbólico fuego. Esa llama -en la originalidad de cuyo encendido compiten las ciudades-sede desde el espectacular flechazo ígneo de Barcelona 1992-, por primera vez iluminó los Juegos de Berlín 1936.

El relevo atlético desde Grecia significaba inicialmente el traspaso del legado ario de los antiguos Helenos al nuevo Reich del Milenio.

Los Nazis reivindicaban para sí, a través del Fuego de la vieja Olimpia, la herencia secular de la civilización “aria”.

Para que no hubiese dudas, grandes banderas rojas del Partido Nacional Socialista Obrero Alemán segundaban la antorcha de gas; banderas rojas del nuevo Imperio, con sus respectivas Suásticas negras en círculos blancos.

1948: la primera Olimpiada de Posguerra (¿también en Londres?) retomaba la tradición de la estafeta del fuego. 2012: la gran Olimpiada Verde. El primer verde que vemos es el del camuflaje militar del efectivo que se lanza con la llama sobre el Tower.

Pussy Riot. foto: Igor_Mukhin

Es una pena que actualmente las Pussy Riot* estén escandalosamente presas en Rusia, después de su escandaloso performance en el templo catedral de Moscú.

Recordé su presentación anterior, en la Plaza Roja, quizás no tan chocante como la de la iglesia, pero para mí mucho más simbólica.

En pleno invierno ruso, las chicas Punk se encaramaron en el mismísimo lugar donde se leían los edictos del Zar y a veces (dice la leyenda urbana) eran cortadas las cabezas de sus opositores.

Ahí, a temperatura bajo cero, dieron un breve concierto de duro rock contestarario, mientras hacían ondear enérgicamente la violeta bandera del feminismo, con un puño dentro del espejo de Venus.

Y no fue obstáculo el frío y el carácter flash de la acción (los policías corrían desesperados por la Plaza) para que dedicaran un tiempito a un breve homenaje: dijeron que dedicaban el concierto a los disidentes que en ese mismo sitio protestaron en 1968 contra los tanques “soviéticos” en Praga.

No esperaba que la carrera olímpica londinense comenzara con individuos enmascarados con caretas de Guy Fawkes, a lo V for Vendetta, está bien, está bien, Gran Bretaña es un Reino Unido con singular historia imperial, pero…

¿Qué habrán sentido, digamos, los argentinos o los católicos norirlandeses, al ver el fuego olímpico arribar a Londres en tan singular lugar, en tan singular compañía?
——

*Pussy Riot: grupo musical de Punk rock y de performance político formado por chicas feministas rusas. Actualmente, varias de sus integrantes están presas en espera de juicio por haber hecho un “culto punk” en el principal templo ortodoxo de Moscú. No creo que haya estado bien interferir de ese modo la paz de un local dedicado a la oración de los fieles, pero es infinitamente más escandaloso tener presas a varias mujeres –entre ellas algunas madres- que no ofrecen ningún peligro para eso que llaman “seguridad pública”. 

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3 respuestas a “La llama olímpica en el lugar equivocado”

  1. Eduardo Fernandez dice:

    Libertad para las Pussy Riot, vayamos con carteles a la embajada rusa, tu los escribes que no se ruso. свобода ! свобода ! свобода !

  2. huronazul69 dice:

    Bueno y esto que dice ademas de un grupo de rectas parábolas farandulescas …

  3. Armando Chaguaceda dice:

    Es inaceptable la condena, al peor estilo y tufo totalitario y lleno de mojigatería, a estas chicas…se agradece que alguien conocedor del alma rusa y practicante del cristianismo ortodoxo como Dmitri haya hecho este post…

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