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Daisy Valera: Hasta mediados del 2010 fui una estudiante universitaria. Hoy, con 22 años, soy Licenciada en Química Nuclear y engroso la fila de los trabajadores cubanos. Amo el cine, los libros y la arquitectura, incluso de los edificios que se derrumban. Me gusta hacer artesanías con hilos, piedras y metales. Le temo a la monotonía y estoy comprometida con el propósito de construir una sociedad mejor.

Guillermo, el otro

junio 15, 2012 | | |

Daisy Valera

Tres Tristes Tigres por Guillermo Cabrera Infante

HAVANA TIMES — Si este post pretendiera tener un título apropiado para una novela radial sería: “Los Guillermos de mi vida.” Pero no.

Escribo porque me acabo de encontrar con mi apaleado carnet de identidad y justo en la casilla que dice PADRE puede leerse Guillermo Jesús.

Les juro que siempre me sorprendo. ¿Quién demonios es ese Guillermo?

Hago memoria y puedo dar unas cuantas respuestas.

El Guille es un vecino del barrio, vive con sus padres en el cuarto piso del edificio estilo yugoslavo donde aún reside mi familia y del que me marché a los 16 años.

Creo que Guillermito (así le llaman cariñosamente) tiene casi 50, pero es un trigueño atlético capaz hacer suspirar a la mitad de las jóvenes de la cuadra.

Con las fotos del primer año de una niña que dicen que soy yo (aunque no nos parecemos en nada) se mezclan las de la única boda de mi madre con el vecino del que les hablaba.

Trajes, orquídeas, anillos, firmas. Los ojazos de Zoraida, la sonrisa increíblemente perfecta del Guille.

Nada más. Como es un vecino silencioso no he escuchado nunca el sonido de su voz.

Tampoco sé en que trabaja pero sí que fue el primero en comprarse una bicicleta moderna cuando yo cursaba la secundaria y lo único que había visto eran bicicletas chinas.

A los quince años otro Guillermo apareció en mi vida y este es el importante.

Sobre mí mesa de noche de adolescente un libro: Mea Cuba.

Puñetazo intelectual/histórico. Comencé a desconfiar de los libros de Cuentos de Cuba que se me cruzaron en todos los niveles de enseñanza después de aquellas lecturas.

En Mea Cuba me encontré con un Ernesto Guevara que entraba mejor en el personaje de gatillo fácil que en el título rimbombante de Guerrillero Heroico.

Con un Fidel Castro echando a perder (aun mas) el asalto al Cuartel Moncada porque le acomplejaba usar espejuelos.

Con un José Martí suicida.

Mea Cuba como guía para descubrir la literatura cubana sepultada bajo tanto realismo socialista y quinquenio gris.

Sorpresa de encontrar la verdad caustica y rabiosa de un desencantado. La mancha negra sobre la  Revolucionaria/Pulcra Historia.

No se pregunten si le creo a Guillermo Cabrera Infante. ¿Importa?

En el 2011  un ensayo intentó resucitarlo para el pueblo cubano, pero aun ninguno de sus libros ha sido publicado.

En este 2012 termino de leer todo lo que escribió gracias a un hombre que ama a los gatos y atesoro un regalo de Yordanka: Tres Tristes Tigres.

En lo político le dejo la etiqueta que en algún momento utilizó: un “reaccionario de izquierda.”

Prefiero inmiscuirme en su manera de amar la ciudad, en su capacidad asombrosa para describir personalidades y emociones, en su uso rítmico del lenguaje.

Él logró retratar las luces y sombras de esta Habana. Yo por ahora lo intento.

 

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Una respuesta a “Guillermo, el otro”

  1. Roberto dice:

    ¿De cuál Habana?….. ¿y cuál MEA Cuba?…. uff !…..

    Andaba yo por Londres cuando Infante murió. Me sirvió la noticia algún periódico de esos que, como Guillermo, hacen de no poca parte de su existencia personal la “hurga amarilla ” tras bambalinas. Asegurado con una póliza con derecho a servicios clínicos de clase media alta, la urgencia por la fractura de cadera en el baño de su casa no le da el tiempo suficiente para llegar a uno de esos centros de atención médica exclusiva y entra por la puerta de socorro de un hospital público. A las dos semanas muere por septisemia generalizada. Nada que ver con la causa de su ingreso. Desde hacía un tiempo campeaba en los hospitales públicos el virus MARSA (por sus siglas en inglés), aparentemente extraterrestre. En la sala del hospital donde muere el escritor, gente de clase media aburguesada en la Cuba prerevolucionaria, ex diplomático de la Revolución en Europa, enemigo PERSONAL de Fidel Castro, obsesivo armador de la historia del Che como asesino (sic), en esa sala hospitalaria, periodistas encuentran hasta trazas de excremento en las cortinas. No se puede denigrar el servicio de atención de salud pública británico NHS, se cuenta entre los mejores de los países más avanzados económicamente. Pero ese hecho no cambia el otro, en la Gran Bretaña pos moderna, en la que se exilió el posterior Premio Cervantes (sobre el que expresó que ya era hora de que se lo dieran, despechado de la Academia de Oslo, como no dejaba de reflejar su ego, por haberlo siempre ignorado con el Nobel), en esa isla conocida en la isla de Cuba popularmente como Inglaterra, país capitalista a toda máquina donde los haya, la vida, no importa el dinero, tiene sus nada triviales ironías… esas que raras veces asaltan las páginas del mundo novelado “políticamente correcto”…. ¿Mea culpa? ….

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