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Kelly Knaub: Mi interés por el periodismo surge del deseo de escribir, contar historias y satisfacer mi curiosidad interminable por el mundo. Yo daba clases de inglés a los inmigrantes y refugiados en Nueva York antes de empezar mi maestría en periodismo en la Universidad de Nueva York el año pasado. Anteriormente viví en México dos años y viajé por América Central. Mi experiencia como observadora de los derechos humanos en una comunidad Zapatista me inspiró a hacerme periodista. Al escribir para Havana Times, espero contribuir a ofrecer una perspectiva más amplia de Cuba.

Un viaje seguro a Santiago de Cuba

julio 7, 2010 | | |

Kelly Knaub

Hace unos días tomé un ómnibus en la Habana y atravesé toda la Isla para llegar hasta Santiago de Cuba, la segunda ciudad más grande del país.

Aunque generalmente no duermo bien durante viajes nocturnos en autobuses, decidí tomar el que sale a las 6:15 PM desde La Habana que debe llegar a Santiago a las 6:15 de la mañana siguiente.  Doce horas de marcha dicen mucho de cómo son las cosas en este país.

He viajado mucho en otros países de America Latina, y debo decir que nunca antes me sentí tan segura como aquí en Cuba.  Desde el 2002 hasta el 2004 viajé a través de México y América Central y aunque siempre me aconsejaron no viajar de noche, circunstancias inevitables me obligaron a hacerlo.  Pero cada vez que lo hacía me preocupaba –y con razón- de que posiblemente no llegara sin peligro a mi destino.

Una noche mientras esperaba para partir de la Ciudad de México, dos trabajadores de la estación subieron a grabar las caras de todos los pasajeros en una cámara de video.  Descubrí que hacían esto en caso de que alguno de los pasajeros robara el ómnibus o lo tomara como rehén.

En otra ocasión, en Guatemala, conocí un hombre que llegaba de El Salvador en el mismo vehiculo que yo debía abordar al día siguiente en dirección contraria.  Su ómnibus había sido secuestrado y los pasajeros robados por una pandilla de hombres con ametralladoras. (Rápidamente cambié mi itinerario.)

Al año siguiente en Managua, una anciana dueña del hostal donde me detuve a comer algo, me advirtió de no tomar el ómnibus nocturno hacia Bluefields.  Me dijo, “morirás si tomas ese bus”. “las bandas ponen piedras debajo de las llantas en medio de la noche y atracan a todos los que viajen”.  “Te matarán”.  Finalmente decidí montarme en la guagua de todas formas, y no morí, pero cada vez que parábamos de forma abrupta en medio del oscuro camino, contenía la respiración y esperaba llegar viva al día siguiente.  De más está decir que no experimenté ninguna ansiedad o miedo en Cuba.

En Santiago de Cuba

La única experiencia aterradora durante el viaje a Santiago fue cuando chocamos con una pila de cajas plásticas que cayeron del trailer de un tractor justo delante de nosotros.  Un pasajero comenzó a gritar cuando el autobús comenzó a virar bruscamente entre las coloridas cajas regadas en toda la carretera.

Nos colocamos al lado del tractor, en la carretera de dos vías cuando un carro venía hacia nosotros en la distancia.  “Tus cajas se cayeron”, le gritó nuestro chofer al hombre que manejaba el tractor, este afirmó con la cabeza y le dijo gracias.  Después pasamos delante, volvimos al carril correcto y continuamos nuestro viaje.

Una cosa sí es segura-me percaté de que las autoridades cubanas son extremadamente organizadas. Diez minutos después de salir de Camaguey- la única pequeña parada que hicimos en todo el viaje- el policía en el primer punto de control le dijo al chofer que varias personas se habían quedado atrás.  Las autoridades de Camaguey deben haberle avisado por radio.  Nos dimos vuelta y volvimos a la terminal a recoger una joven pareja y un niño pequeño.  Se apresuraron a entrar en el bus, y una vez más seguimos nuestro camino.

Una empleada nos entregó sándwiches y refrescos de limón mientras los parlantes del bus salía la música salsa.  Manejamos a través del exuberante y verde campo cuando un fuerte relámpago iluminó el cielo en la distancia.  En esta ocasión tampoco dormí mucho pero no fue porque no me sintiera segura, los árboles y los cocoteros que se ven en el siempre cambiante horizonte eran demasiado bellos para ser ignorados, y la aventura que me esperaba en Santiago de Cuba era demasiado emocionante.

Debo mencionar otra cosa — si La Habana era un sofocante horno, debo haber entrado en un fuego cuando llegué a Santiago.

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2 respuestas a “Un viaje seguro a Santiago de Cuba”

  1. German Castillo dice:

    Lo que escribe es la realidad! he viajado a Bogota y Lima …es tanto la “inseguridad! que me causa “terror”…sin embargo en mi Ciudad Santiago de Cuba de donde vengo ..te puedes “sentar” en un parque !! hasta al amanecer!! y no Sucede nada!! ?? bueno hasta que no te quedes “dormido”?? … pero ! mi Ciudad es bella!! …..Un Cubano desde Berlin!!

  2. Madelita dice:

    Mientras leia la vivencia de esta chica recordaba el viaje Marzo 2014,junto a mi esposo,tres dìas despuès de casados . Tambièn Satgo-Hbna, y Hbna-Stgo.Pero yo si que dormì toda la noche. He estado en Mex y Rep Dominicana, pero en ningun paìs de Latino América hay tanta seguridad como en Cuba. Todavìa! Otra santiaguera en Alemania.

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