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Dmitri Prieto-Samsonov: Me defino por mi origen indistintamente como cubano-ruso o ruso-cubano. Nací en Moscú, en 1972, de madre rusa y padre cubano; viví en la URSS hasta los 13 años, aunque ya conocía Cuba, pues veníamos casi todos los años de vacaciones. Habito en un quinto piso de un edificio multifamiliar, en Santa Cruz del Norte, cerca del mar. Estudié Bioquímica, Derecho (ambas en La Habana) y Antropología (en Londres). He escrito sobre biología molecular, filosofía y anarquismo, aunque me gusta más leer que escribir. Imparto clases en la Universidad Agraria de La Habana. Creo en Dios y en la posibilidad de una sociedad donde seamos libres. Junto con otra gente, en eso estamos: deshaciendo muros y rutinas.

Mis impresiones del VI Foro Social Cubano (II)

junio 8, 2012 | | |

Dmitri Prieto

El 6to Foro Social de Cuba organizado por el Observatorio Crítico.

HAVANA TIMES —  La prioridad de quienes andamos en eso de los Foros siempre ha sido lograr contactos y cooperación entre gente que HACEN cosas (y no simplemente las PIENSAN, o las escriben…).

Creo que lo más difícil para lograr un verdadero potencial transformador es justamente pasar a la acción, y hay mucha gente en Cuba que lo logra, con resultados más o menos impresionantes. Pero lo logran.

Por eso me agradó que proyectos como Talento Cubano, Garage 19 y Misceláneo (Adolfo Cabrera y Míriam Real) y La Joven Cuba (Harold Cardenas y colaboradores) fuesen los más debatidos en la primera sesión del foro.

Tuve la impresión de que había mucho mas qué hablar con sus promotores, pero el tiempo apremiaba, y –como normalmente sucede en esos eventos- la conversación continuó en el espacio del almuerzo (por cierto, concebido con una opción vegana para quienes no comen derivados animales: una verdadera mesa sueca).

El foro no se hace, por tanto, para ser meramente un debate de ideas (estamos absolutamente a favor de que las ideas sean discutidas, pero para eso generamos otras oportunidades…) sino para intercambiar experiencias – y en lo organizativo, como lo decía la consigna de este año: “@uto-organizar¿nos?”…

Pero decidimos por vez primera armar en el evento algo así como dos mesas de dialogo: una sobre ideologías, y la otra sobre tradiciones espirituales y culturales. Porque las tradiciones y los modos de pensar también importan – obviamente.

La primera “mesa” (no había físicamente una mesa, pero, bueno…) partía de dos preguntas que se les hicieron a los ponentes (Félix Guerra, desde la poesía; Juan Valdés Paz, desde el marxismo; Félix Sautié, desde la teología de la liberación; Pedro Campos, desde el marxismo; Dmitri Prieto, desde el socialismo libertario) y que merece ser reproducida acá:

“El término ´ideología´ tiene detractores tanto como defensores de distintas corrientes. ¿Es posible definir una concepción crítica de este término tal que pierda su cualidad antipática para la ´gente común´? En su criterio, ¿tienen las sociedades contemporáneas necesidad de una, o más, ideologías?”

No era por tanto la intención de que cada cual expusiera los principios de “su” ideología, sino que hablaran críticamente de la necesidad explícita de las ideologías mismas.

Hay que decir que si hubo un consenso total fue sobre la necesidad de la pluralidad, el reconocimiento a la diversidad, y el dialogo entre distintos modos de pensar. Ya OC se había pronunciado públicamente sobre la necesidad del respeto a esa pluralidad en los espacios públicos. www.havanatimes.org/sp/?p=61548

Pero el tema de la ideología no es sólo un problema cubano, sino el efecto de los grandes cambios que desde aprox. 1968 han ido ocurriendo en el planeta: los movimientos sociales tienden a no hacer uso de “paquetes ideológicos” como ha sido tradicional en determinado tipo de partidos políticos, por ejemplo… prácticamente todas las movidas actuales aglutinan a personas muy diversas entre sí, y no suelen tener “departamentos de trabajo político-ideológico.”

Más bien cada cual llega con su pensamiento, se dialoga, y de ahí sale la acción (pongo un poco abreviada y reducida esta idea, pero es como –creo- sucede en la mayoría de los casos: no hay un proceso de “adoctrinamiento” como solía suceder…).

Creo que –más allá de algunas excelentes reflexiones de ponentes y público- el resultado de la mesa fue un empate: quienes pensaban que las ideologías “hacen falta” y quienes no, siguieron cada cual con su opinión inicial. En general, me parece que OC y otros espacios de socialización del protagonismo en Cuba promueven intuitivamente una justa distancia crítica de los códigos ideológicos…

El segundo día (27 de mayo) hubo otra “mesa” similar, esta vez aglutinando a participantes de varias tradiciones espirituales y culturales presentes en Cuba (Jorge Luis Alemán, tradición bíblica en clave de teología crítica de la liberación; Ramón Torres, tradición Abakua; Mario Castillo, tradición del proletariado cubano; Tato Quiñones, tradición yoruba-Osha-Ifa; Verónica Vega, tradición Yoga; Wollette Tsehay Gabriel Tafari, tradición Rastafari). Me tocó ser moderador de ese espacio; la intención era tener un momento, un lugar para comenzar a hablar, a decir, desde una igualdad que la sociedad muchas veces anula, entre personas para quienes una determinada espiritualidad es importante.

Ante los imprescindibles e inevitables cambios en Cuba, queríamos tener un indicio de cómo podían ayudar esas miradas y sentidos diversos, esos mundos-de-vida con referentes milenarios, a construir un país mejor, un futuro mejor.

De ahí la pregunta que les hicimos a los ponentes: ¿Qué contribución pueden hacer sus tradiciones al auto organización con libertad dentro de nuestras convivencias en la Cuba de hoy y de mañana?

Continuará con la última entrega…

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