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Osmel Almaguer: Hace poco solía identificarme como poeta, promotor cultural y estudiante universitario. Ahora que mis nociones sobre la poesía se han modificado un poco, que cambié de labor y que he culminado mis estudios ¿soy otra persona? Es usual acudir al status social en nuestras presentaciones, en lugar de buscar en nosotros mismos las características que nos hacen únicos y especiales. Que le temo a los arácnidos, que nunca he podido aprender a bailar, que me ponen nervioso las cosas más simples y me excitan los momentos cumbres, que soy perfeccionista, flemático pero impulsivo, infantil y anticuado, son pistas para llegar a quien verdaderamente soy.

Los futuros automóviles del pasado

junio 6, 2012 | | |

Osmel Almaguer

Foto: Byron Motley

HAVANA TIMES — En un país de utopías y paradojas como Cuba, se sueña con lo que no se puede tener, y se renuncia a lo que nos haría progresar. En cuanto al tan tratado tema del transporte, sucede lo mismo, y sus efectos en nuestras vidas son los siguientes:

Un alto por ciento de los autos que circulan por nuestras calles tienen 20 o más años de explotación. Pertenecen a la era socialista de Europa del este, y aunque cuentan con una gran resistencia, a esta altura funcionan por el deseo de sus dueños y/o usuarios, y por la creatividad de los mecánicos.

Algo peor sucede con los automóviles americanos. Construidos en los años 50 en su gran mayoría. Fuertes pero antiguos, obsoletos y gastadores de combustible. Significan otra gran parte del total de nuestros autos.

Una minoría pertenece a esa élite social que hoy en día constituye nuestra burguesía. Autos modernos traídos de Europa y Estados Unidos. Sus dueños no andan en Lada, ni en Niva, ni en carros americanos antiguos. Tienen Audi, Mercedes Benz, Toyota, etc.

Probablemente nunca han montado en guaguas, camellos, bicitaxis y almendrones, aunque estos dos últimos cuestan 10 o muchas veces 20 pesos y ya hay que tener cierta posición para acceder a sus servicios.

La cantidad de almendrones se ha multiplicado en los últimos años. ¿La causa? El transporte público urbano es insuficiente, inoperante y la gran mayoría de sus funcionarios son negligentes.

Ahora con un almendrón se hace mucho dinero. Para comprar uno su precio puede llegar e incluso exceder los 50 mil CUC.

La solución no se ve a corto plazo. Yo diría que ni a corto, ni a medio ni a largo plazo. Sencillamente no se ve. Las guaguas cada vez son menos. Los carros soviéticos un día se extinguirán. Por el momento solo los almendrones parecen multiplicarse. Pero a pesar de ello no bajan el precio.

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5 respuestas a “Los futuros automóviles del pasado”

  1. charlene dice:

    Osmel: casi todos los días pasan por los bajos de mi casa en la noche un montón de ciclistas promoviendo el uso de la bicicleta. Están súper organizados y hay varios colectivos de ese tipo en la ciudad (de hecho, hay uno muy simpático, que se dedica a llevar música por toda la ciudad para ello). En los últimos años, el parque automotriz de santiago ha crecido considerablemente, lo cual es un problema, porque esta ciudad es bastante contaminada porque la cordillera no permite mucha circulación de aire, sin contar que el tráfico cada vez se pone más difícil. En fin, que al leer tu nota, me parece que la habana está a tantos años luz en ese sentido, porque imagino que crear conciencia sobre estos temas debe ser difícil. Quién no ansía un auto por allá, para salirse del infierno del transporte público? Imagino que ni se hable mucho de lo contaminante que deben ser esos autos tan viejos.

  2. bartolo dice:

    Charlene, ¿Donde vives? ¿En Santiago de Cuba o en Santiago de Chile? Lo digo por lo de que el parque automotor ha crecido considerablemente

  3. reyhavana dice:

    Muy interesante Charlene tus elogios a la bicicleta, muy parecidos a los movimientos verdes de Paris, New York o Estocolmo, pero me pregunto: podre ir a trabajar en bicicleta de Marianao a Guanabacoa con 50 años y casi sin desayuno?

    • charlene dice:

      no, para nada. de hecho, yo no ando en bicicleta, tengo tres hijos chicos y no podría transportarlos. Por eso mismo decía que ese es un debate para otros tiempos.

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