El día más trágico del calendario cubano

mayo 30, 2012 | | |

Por Alberto N. Jones

HAVANA TIMES — En menos de veinte años de haber pisado tierra en Cuba, los conquistadores Españoles habían diezmado a los pacíficos moradores de la Isla. Los primeros 4 esclavos Africanos introducidos en Cuba vinieron de La Española, hoy Haití y República Dominicana,  en el año 1513.

A partir de ahí, cientos de miles de esclavos fueron traídos forzosamente a Cuba, donde fueron obligados a trabajar de sol a sol, regaron su sangre y dieron sus vidas durante más de 350 años, por lo que jamás fueron compensados.

El 10 de Octubre de 1868, Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria reunió a sus esclavos  en el central la Damajagua en Yara, Bayamo, los declaró libres y los convocó a que se unieran a la lucha por la independencia de Cuba.

Los negros se unieron en masa al Ejército Libertador, en el cual representaron el 70% de sus fuerzas y bajas en combate hasta que este esfuerzo heroico terminó en el armisticio en el Zanjón en 1878.  El regionalismo y la negativa del Ejército Libertador en las provincias de Camagüey y Las Vilas a someterse a la autoridad  del ejército procedente de Oriente y su estado mayor predominantemente negro, dio al traste con ese alzamiento.

José Martí, el Cubano más destacado nacido en Cuba, argumentó que el elemento racial jugó un papel determinante en este desastre, por lo que dedicó el resto de su vida para erradicar esta plaga de nuestro país.

Este esfuerzo permitió reiniciar exitosamente la guerra en 1895, hasta que la intervención militar de los Estados Unidos en 1898  y la re-introducción en Cuba de todos los males sociales, dio al traste con los sueños independistas.

En el año 1902, el gobierno de los Estados Unidos entregó un país en ruina  a un grupo de privilegiados y oportunistas  de la clase alta Cubana.  El Ejército Libertador había sido desmantelado y  reemplazado con una guardia rural corrupta, donde el grado más alto al que podían aspirar los negros era el de  teniente y una policía nacional que no admitía negros

El gobierno quedó formado por un grupo de políticos lacayos preseleccionados  a través de una farsa electoral, en el cual los iletrados, mujeres y aquellas personas con bienes inferiores a 500 pesos no tenían derecho al voto.

Los cubanos negros fueron marginados a los peores vecindarios, la educación era segregada y privada. Los empleos gubernamentales eran priorizados para los descendientes de españoles, las compañías privadas excluían a negros y mulatos de las grandes empresas, bancos, teléfonos, transporte, comercio etc.

Un plan cuidadosamente urdido por Teddy Roosevelt, alentó la emigración selectiva de unos   71,000 españoles de las Islas Canarias, con la finalidad de blanquear el país, diluir la distribución demográfica e inclinar la balanza electoral.  Miles de estos recibieron tierras agrícolas para el cultivo del tabaco en la parte occidental del país o en otras regiones a  precios preferenciales.  Se impidió la emigración negra del Caribe y a  los negros y mulatos en Cuba, no les fue entregada tierra alguna.

Tratando de encontrar una salida para superar la terrible marginación, segregación y otras desigualdades sociales que afligían  a negros y mulatos,  antiguos miembros del Ejército  Libertador, trabajadores, intelectuales, amas de casa y algunos blancos se unieron y fundaron en 1908 en la Habana, el Partido Independiente de Color (PIC).

En lugar de  abrazar este desarrollo sociopolítico, la clase dominante  y los medios de comunicación desencadenaron un barraje de acusaciones  propagandísticas contra ellos tildándolos de  sectarios, aliados de la embajada los Estados Unidos y cuya  intención era la de crear una república negra como Haití, ser proclives a la violencia, violadores y creyentes en el oscurantismo.

A pesar de que la plataforma programática del PIC era la más avanzada  de la época y aun hoy, esta fue ocultada y distorsionada intencionalmente.  A continuación se exponen algunos de sus principales objetivos:

1)     Repatriación con fondos del gobierno, a todo cubano que desee regresar a su país de origen si no pudiera autofinanciarse.

2)     Educación universal y  universitaria  u  obligatoria  y  gratuita para todos.

3)     Oposición a la pena de muerte, reforma penal y la enseñanza  de oficios previo a la reintegración de los reclusos a la sociedad.

4)     Distribución de tierras del gobierno a los ciudadanos que no tuvieran y revisar aquellos que fueron adquiridos durante la intervención militar.

5) Horario de ocho horas de trabajo y la creación de un tribunal laboral mediador. Regulación del trabajo infantil.

6) Emplear a negros y mulatos en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

A pesar de la avanzada constitución no sectaria del PIC, esta fue sometida a un constante acoso policiaco, encarcelamiento de sus líderes y finalmente con la ayuda de un congresista negro sin principios, se aprobó la enmienda Morua que ilegalizó toda formación política en Cuba, basado en afiliación racial.

Justamente el día en que se cumplía 10 años de la infame instauración de la seudorepública por el gobierno de los Estados Unidos, cientos de miembros  del PIC pobremente armados o desarmados, se alzaron en las provincias de Oriente y Las Villas para expresar su protesta ante el gobierno debido a las condiciones imperantes en el país.

El gobierno del Presidente José Miguel Gómez ordenó al jefe del ejército General Monteagudo,  la formación de la mayor fuerza de choque organizada hasta entonces en Cuba.   El ejército de los Estados Unidos apoyó esta acción indirectamente, al  relevar a un número de postas militares en Oriente.

En un reporte del General Monteagudo al Presidente José Miguel Gómez, este escribió que aquello se había convertido en una brutal carnicería en el monte, por lo que era imposible confirmar los números extraoficiales entre 3000 y 6000 víctimas.

Tratando de aterrorizar a negros y mulatos, soldados y voluntarios enfurecidos, pasearon los cuerpos mutilados de las víctimas en lomos de caballos por pueblos y ciudades, portando bolsas con orejas cortadas de los cadáveres.

Añadiendo más insulto a este crimen, el Presidente José Miguel Gómez celebró esta infamia con un suculento almuerzo en el Parque Central de La Habana, donde se reunieron cuanto valía y brillaba de esa sociedad incluyendo a Ismaelillo, el hijo de José Martí, festejando el peor y más horrendo derramamiento de sangre del país, empañando nuestra historia de por vida.

Tiempo después, lanzaron una campaña nacional para la recaudación de $0.20 para la construcción del memorial a José Miguel Gómez, profundizando así la división racial y el odio entre hermanos.  El 18 de mayo de 1936, uno de los monumentos más fastuoso de Cuba, fue dedicado a José Miguel Gómez, el organizador y verdugo de este crimen en la Avenida de los Presidentes en la Habana.

De manera inexplicable 100 años después, ningún partido político, organización religiosa, asociación humanitaria, sindicato de trabajadores o gobiernos, han tenido el valor, decencia o la dignidad, de erigir una simple cruz de madera, sembrar un árbol o encender una vela en Songo-La Maya en memoria de las víctimas.

Concluida esta masacre, un enorme velo cómplice envolvió en silencio y escondió este capítulo repulsivo, asumiendo que este desaparecería como otras tantas historias orales.  Apenas dos párrafos vergonzosos en nuestros textos de historia burguesa tocan el tema en forma de epitafio.

Nuestra nación ha errado miserablemente en la educación de nuestros hijos, al no publicar libros, producir documentales, programas televisivos u obras de teatro que ilustren este comportamiento barbárico, imperdonable, siendo estos los únicos recursos a nuestro alcance para erradicar estos prejuicios y preconcepciones de nuestra sociedad.

A raíz del colapso de la Unión Soviética, Cuba comenzó a desarrollar el turismo, fomentó corporaciones y empresas mixtas desde donde resurgió el racismo con una virulencia y ferocidad indescriptible, que se ha extendido a lo largo y ancho del país como reguero de pólvora, devorando valores y principios esenciales de la nación.

Los negros no fueron empleados en la recepción de centros turísticos, en la administración o en puestos de dirección ni siquiera como formalismo. La mayoría de los empleos para negros estaban limitados a la cocina y servicios básicos, lejos del acceso  a moneda convertible. Incluso en trabajos históricos de negras como camareras en hoteles con posibilidades de recibir propinas, este fue restringido a otros grupos étnicos.

Los empleos en Miramar, el Vedado, Habana Vieja e incluso los centros de negocios de Vista Alegre en Santiago de Cuba,   se asemejan más a Finlandia que a Cuba.

Se popularizó entre la administración y el personal de recursos humanos para el otorgamiento a o no de empleos, el término “Facciones Finas” que significa personas no negras.  La Calle Obispo y otras áreas turísticas en Cuba, son conocidas internacionalmente por su crudo perfil racial en las detenciones  y demanda de identificación selectiva.

El triunfo de la Revolución Cubana en 1959 y el gobierno Revolucionario no introdujeron el racismo, la segregación ni la marginación en Cuba.  En numerosos discursos, los más altos líderes del gobierno han denunciado sin éxito, la presencia y persistencia de este flagelo en nuestra sociedad.

Sin embargo,  asumir que ese racismo rampante, segregación y marginación total de un importante sector de la sociedad pudo haber ocurrido sin llamar la atención de nuestras autoridades, es difícil o imposible de creer en el mejor de los casos.  Después de 50 años en el poder, con todos los recursos a su disposición y una efectiva capacidad para recopilar información, el gobierno no puede abdicar o negar su absoluta responsabilidad en la tolerancia y perpetuación de esta aberración social.

En los últimos tres años en Cuba se ha visto un intento serio, profundo, concertado de parte del gobierno para enfrentar este tema repulsivo. Numerosos seminarios, conferencias, entrevistas y simposios están discutiendo esta problemática en toda la nación.

Un discreto intento para reducir los papeles degradantes asignados a actores negros en los programas de la televisión y una ligera mejoría en la composición y en los papeles de las telenovelas, parece estar respondiendo a un rechazo generalizado de la población.

Toda  persona honesta, dentro o fuera de Cuba, con absoluta independencia de su criterio personal acerca del gobierno cubano, debe  reconocer, elogiar y respetar el coraje,  los  pasos firmes,  acertados e irreversibles que el Presidente   Raúl Castro ha puesto en práctica para corregir esta tragedia nacional.

Desafortunadamente, la severidad del nivel de marginación, segregación, pobreza, desesperación, tensión, urgencia e inestabilidad social que germina y se reproduce dentro de este sector de la sociedad,  no puede esperar ni entienden las discusiones intelectuales  que se están desarrollando.

Para cientos de miles de negros y mulatos atrapados por el hambre, la desesperación, viviendo en condiciones infrahumanas en barrios marginales rodeados de violencia y descomposición social, esto no se trata de un problema académico o filosófico.  Para ellos, la solución inmediata y la creación de medios de supervivencia, es la única opción entendible.

Por estas y otras razones, no he sido atraído ni persuadido  por sólidos, válidos y  dolorosos argumentos, en los que  algunos  creen que el monumento de José Miguel Gómez es una afrenta nacional que  debe ser demolida.  Y después ¿qué?

Yo prefiero seguir creyendo, que el gobierno tiene el deber y la obligación moral de comprometerse inmediatamente con el pueblo Cubano,  para construir un monumento al desarrollo humano del pueblo  Cubano, comenzando con aquellos en la franja Yateras-Guantánamo-Santiago de Cuba, donde miles de miembros del Partido Independiente de Color fueron masacrados hace exactamente 100 años, no por pedir algo para ellos, sino demandando justicia, igualdad e imparcialidad para todos.

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3 respuestas a “El día más trágico del calendario cubano”

  1. bartolo dice:

    La mitad del ejercito que reprimió a los sublevados del partido independiente de color eran mulatos y negros. ¿Y entonces, cómo quedó yo? diría Esterbina!!!

  2. cubanito_soy dice:

    Duele el corazón leer temas como estos, me pregunto: Por qué no se le ha dado amplia difusión a las dos partes del documental Cuba 1912?, qué tratamos de ocultar?.

    Yo estudié en la ex-Unión Soviética, y dos ex-compañeros de estudios trabajan en Varadero: uno es Gerente de uno de sus hoteles (Blanco), y otro trabaja en la cocina (negro), AMBOS SON CIBERNÉTICOS. Ciertamente contra esta práctica; QUE A MI JUICIO NO ES INSTITUCIONAL, sino que subyace en la mentalidad de una buena parte de los que dirigen en este país, aplicando patrones abiertamente racistas a la hora de elegir aquellos que van a cubrir plazas de importancia en esferas ESTRATÉGICAS de nuestra economía; es necesario luchar.

  3. bartolo dice:

    La práctica no es institucional. Mira pal Consejo de Ministro. Más institucional que eso ni la bandera.

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