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Jorge Milanes: Soy animador turístico y relacionista público. Hace 45 años que nací en un pequeño pueblo costero del este de la Habana llamado Cojímar. Me gustan mucho los viajes y las aventuras, ya conozco bastante sobre mi país y me gustaría conocer otras naciones. Disfruto leer, cantar, bailar, la alta cocina y hablar con gente interesante, que brinde sabiduría y alegría.

Bienestar de nuestros abuelos

mayo 30, 2012 | | |

Jorge Milanés Despaigne

Foto: Caridad

HAVANA TIMES — “¿El asiento de embarazada, por favor?”, se escuchó decir en el centro de la guagua. Se trataba de una señora que reclamaba el asiento, sin embargo, este no era para ella, sino para una muchacha en estado de gestación bastante avanzado. Nadie respondía.

“Por favor, le podrías dar el asiento de embarazada a la muchacha”, intervine tocando ligeramente el hombro del disimulado, quien me miró y frunció las cejas, pero no le quedó más remedio que levantarse para ceder el lugar.

En el ómnibus se escuchaban opiniones sobre el incidente, en tanto, me daba cuenta que aquella señora, algo mayor, también venía de pie. Su forma se adecuaba a la de esas damas que no abandonan su prestancia, a través de la  elocuencia:

“Si esto es hoy, qué quedará para el futuro y no es un caso nuevo; todo el mundo sabe que hace mucho tiempo existe la disposición de una cantidad de asientos señalados en los ómnibus para mujeres embarazadas e impedidos físicos; muchos se hacen los desentendidos, al mirar por la ventanilla, o los dormidos, y otros parecen olvidar que alguna vez estuvieron en las barrigas de sus madres, incluyéndonos a nosotras, que en ocasiones vamos sentadas con nuestros compañeros y hacemos lo mismo”, continuó diciendo.

No es este un hecho aislado.

Es frecuente ver cómo los ancianos también tienen dificultades para ocupar sus asientos en los ómnibus por las mismas razones.

Si tenemos en cuenta el índice de envejecimiento en la población cubana, dentro de un tiempo no muy lejano, podríamos ver a todos los ancianos de pie y los jóvenes cómodamente sentados mirando por la ventana.

Es hora de ir pensando en disponer todos los asientos de la guagua solo para embarazadas, impedidos físicos y ancianos, sobre todo, preocupándonos por el bienestar de nuestros abuelos.

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3 respuestas a “Bienestar de nuestros abuelos”

  1. bartolo dice:

    El bienestar de nuestros abuelos pasa por que haya mas guaguas, y por ende, mas asientos.

  2. power dice:

    EL bienestar de los abuelos es solo cuando alguien de la familia emigra y le puede mandar dinero para que viaje en otra cosa. El comunismo no sirve. solo en los libros. El que no cree en el comunismo con 20 años no tiene corazon, el que cree en el comunismo con 40 no tiene cerebro

  3. Isidro dice:

    Milanés:
    He notado que en tus más recientes entradas has estado haciendo hincapié en variadas expresiones de solidaridad con el prójimo, poniendo ejemplos concretos en tu trato con otras personas. Te felicito. Quizás haya quien piense que estos son textos menores, apenas una viñeta social, del día a día cubano, para llenar espacio. Entiendo que peca de ligereza quien así discurra. Tus notas conllevan tanto peso como las de los otros redactores, que suelen hurgar ante todo en la esfera del pensamiento, de la sociología y de la política. Nada más lejos de mi intención que restarle importancia a las demás opiniones, pero veo que es a ti a quien está tocando decirnos que esa persona a nuestro lado (familiar, amigo, vecino, compañero de trabajo y hasta un desconocido en la calle) es importante, que merece nuestra atención, que tal vez requiera incluso de nuestro auxilio.
    Hace un tiempo, varios lectores sugerimos conformar algo así como un fondo para ayudar a una persona necesitada de cierto apoyo material, tras aparecer ésta entrevistada en HT. Al cabo de los meses, debo admitir que la iniciativa apenas prosperó, por falta de respuesta, desde luego.
    En el futuro que se nos avecina en la Isla, a mi juicio, la solidaridad (la caridad y los actos de beneficiencia incluidos) deberá ocupar por necesidad un lugar preferencial. Todo apunta a una agudización de desigualdades de todo tipo. Ya hay gente rica; otros muy pobres. Es en coyunturas como ésta que el aldabonazo en la conciencia se hace impostergable. Sé que es necesario un cambio de mentalidad en general, sí; más apertura, sí; más tolerancia al diferente, sí; más consenso, sí. Pero también se impone ser más solidarios, tender mano al que lo necesite; ser un poco menos egoístas. Creo que no llegará lejos la política si no marcha del brazo de la compasión.
    Disculpa la perorata, pero son detalles que pueden marcar a todo un pueblo.
    Sigue así…

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